martes, 29 de enero de 2013

Taras Boulba, una cerveza, un nombre, una historia


Como ha quedado de manifiesto en numerosas entradas del blog que he escrito durante estos casi 3 años, me apasionan las bonitas historias que se esconden muchas veces detrás de una buena cerveza. En el caso particular de la entrada de hoy, se trata de un buen ejemplo de lo que sería una pale ale de estilo belga a la que le pusieron un nombre cuando menos atractivo, que hace referencia a una célebre novela homónima. Me estoy refiriendo a la  Taras Boulba fabricada por la cervecera belga La Senne

Taras Boulba, así tituló el escritor de origen eslavo Nikolai Gogol su obra más conocida, una novela histórica que transcurre en el siglo XVI, enmarcada dentro de lo que se conoce como nacionalismo romántico y que narra las aventuras de un viejo cosaco llamado Taras Boulba y sus dos hijos Ostap y Andréi, que tras estar varios años separados se reúnen y emprenden un viaje épico la Sich de Zaporozhia ubicada en Ucrania donde se unen a otro grupo de cosacos en plena campaña bélica contra Polonia. Dentro de la historia aparece un drama romántico protagonizado por uno de los hijos de Bulba que se enamora y se casa con una chica polaca, el enemigo. Sin duda alguna la popularidad de la novela se incrementó gracias a la adaptación cinematográfica que se llevó a cabo en 1962, y que plasmó en la pantalla la historia del viejo cosaco de la mano de inigualable Yul Briner y Tony Curtis. En la etiqueta se ve cómo un padre encolerizado está a punto de estampar un barril de cerveza sobre su hijo, flamenco, vestido de novio, por haberse casado con una chica de Valonia, con lo que trata de establecerse un paralelismo con parte de la historia de la novela.

Sobre la cervecera y sus cervezas...

La Sienne es una pequeña cervecera belga que nace de la mano de dos apasionados cerveceros de Bruselas, Yvan De Baets y Bernard Leboucq, que como suele suceder en la mayoría de los casos de este tipo de pequeños productores, mantienen el objetivo de elaborar cervezas de acuerdo a los antiguos métodos tradicionales de elaboración, empleando únicamente las materias primas base (agua, malta y lúpulos nobles) para la fabricación de sus cervezas, sin añadir ningún tipo de aditivo. Tampoco son filtradas ni pasteurizadas, refermentan de nuevo en barril y en botella y se caracterizan por tener un sabor complejo y una personalidad bien definida, que las hace distinguibles de otras cervezas.
Hasta hace unos años mantenían una pequeña fábrica en Sint-Pieters-Leeuw, de donde se mudaron en el otoño de 2010 a unas nuevas instalaciones más amplias en Bruselas donde se encuentran en la actualidad.
Aparte de las características intrinsecas de color, aroma y sabor de sus cervezas, es fácil reconocerlas a simple vista por las originales etiquetas de estética de propaganda de los años 20 y 30 que adornan las botellas. En el caso de la Taras Boulba sucede así, acercándose también a la iconografía del comic. Y en el resto de las cervezas de su portfolio sucede algo similar como se puede apreciar en las imágenes que acompañan la presente entrada.

La Zinne Bir: Una cerveza rubia dorada, de 6º de gusto complejo y afrutado con un largo final marcado por el lúpulo.
La Stouterik: Una stout de estilo belga, con 4,5º de alcohol y clara influencia irlandesa, con abundancia de notas complejas tostadas y un final seco y amargo.

La Equinox: Con un contenido alcohólico superior al de las ya comentadas, la Equinox es una cerveza de invierno caracterizada por su potencia y complejidad, donde destaca una robusta base de malta con notas suavemente chocolateadas.


La Jambe de Bois: Con igualmente 8º de contenido alcohólico, y de color rubio-cobrizo, es una cerveza de cuerpo poderoso, donde domina la malta con matices afrutados, y que finaliza con un largo regusto delicadamente amargo.





Cata:

Graduación: 4,5º
Temperatura de servicio: 7ºC-8ºC
Tipo de vaso recomendado: Vaso pilsen.

Aspecto: Velada y de color amarillo pálido, rematada por una buena corona de espuma de amplitud considerable, color blanco y de aspecto esponjoso. El carbónico visible, dotado de una burbuja de gran tamaño ayuda a mantener la espuma viva y que además dibuje atractivos cordones de encaje sujetos al cristal.
  
Aroma: Recuerda en parte a una witbier, aflorando matices cítricos (curaçao) muy bien definidos con un punto de levadura y especiado, más cerca de la pimienta que del cilantro. También aparecen notas lupuladas (pino, hierba, pomelo) que la desvían más hacia el terreno de las pale ale.

Sabor y textura: Cerveza de cuerpo ligero, y fácil entrada, y sabor con fondo maltoso, y gusto dotado inicialmente de un suave dulzor afrutado, que a medida que avanza el trago termina por decantarse hacia el terreno de las pale ale, incrementándose el amargor, rematado por un largo final donde aparecen también las especias.

Maridaje: Ensalada de rúcula, espinacas, cherries, nueces y queso de cabra.
Nota: 

miércoles, 23 de enero de 2013

Gouden Arend, el águila real flamenca

Antes de que acabe el primer mes del año, quería comentar una cerveza en particular que ha conseguido sorprenderme gratamente, hasta tal punto que la consideraría como una de las mejores cervezas del año, a pesar de que queden más de 11 meses por delante. Se trata de la Gouden Arend, de la cervecera belga De Ryck. En flamenco quiere decir "águila real", por lo que es fácil imaginar el por qué aparece dicho animal representado en la preciosa botella serigrafiada de 75 cl. que da cabida a tan magnífica factura cervecera. Perteneciente al género de las triples belgas, el cual es uno de mis favoritos, se ha colado directamente entre mi selección particular dentro del estilo, donde ya figuraban algunas joyas como la Chimay Triple, la Tripel Karmeliet, la Westmalle Tripel o la Fin du Monde de la canadiense Unibroue. La lástima es que se trata de una edición limitada por el 125 aniversario de la cervecera, por lo que no será demasiado fácil encontrarla a priori.

Sobre la cervecera...

Teniendo en cuenta el dato que he dado en el preámbulo de la entrada, la cervecera De Ryck nació en 1886, de manos de Gustaaf De Ryck, gran apasionado por el oficio de cervecero. La fábrica germinó en una pequeña granja que adquirió por tan sólo 5000 francos en el pueblo flamenco de Herzele. Allí decidió montar su propia fábrica de cerveza, tras aprender el oficio durante un viaje a Bremen en Alemania. No pasó demasiado tiempo hasta que sus cervezas fueran consumidas en numerosos cafés y bares de la región. La cervecera Gouden Arend había nacido oficialmente con tan sólo dos productos: una cerveza de malta rubia o pálida y otra de maltas oscuras.
Como sucedió con gran parte de las cerveceras belgas, la I Guerra Mundial supuso un contratiempo de gran magnitud y consecuencias trágicas, paralizando la actividad de un negocio que era de carácter familiar. Las cubas de mezcla y cocción confiscados por el material en el que estaban fabricados, cobre, el cual era tremendamente requerido en los tiempos que corrían. En consecuencia la cervecera se ve obligada a cerrar sus puertas de forma temporal.
Con la firma del armisticio la actividad económica comienza a reactivarse poco a poco, y la familia De Ryck realiza un gran esfuerzo para rehabilitar la fábrica y poder abrir sus puertas de nuevo en 1920. La cervecera pasa a llamarse De Ryck, en homenaje al fundador de la fábrica, pero mantiene un águila real como símbolo de la empresa. Ese mismo año consiguen además lanzar una nueva cerveza : la Spécial De Ryck, una ale especial belga. Tras la muerte de Gustaaf, el fundador, en 1938, su hijo Clemente en colaboración con sus hermanas, se encarga de dirigir el negocio familiar hasta 1965. En 1965 Clement, cede la dirección de la fábrica a sus primos Gustaaf Jr. y Pablo de Ryck, que transformaron la empresa en una sociedad limitada.
En la actualidad y tras 4 generaciones, la familia De Ryck continúa al frente del negocio y hoy en día es dirigido por Ann De Ryck, una de las pocas mujeres cerveceras en el panorama actual, aunque cada vez es más frecuente encontrar casos de ellos, como el de Hildegaard Van Ostande. Ann De Ryck y su equipo celebraron el 125 aniversario en el 2011, sacando una edición limitada de una cerveza de estilo triple de abadía, a la que llamaron Gouden Arend en honor al nombre primigenio que recibió la cervecera de la familia De Ryck.
Actualmente la cervecera es capaz de producir unos 4000 hectolitros al año de cervezas artesanales y de alta calidad, entre las que podemos encontrar por ejemplo una Tripel de factura regular en el tiempo, bastante destacable, una Dubbel, una Blond y otra serie de cervezas, que sin embargo no alcazan el nivel de la espléndida Gouden Arend.


Cata:
Graduación: 8,5º
Temperatura de servicio: 10ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado: Copa de cáliz trapense, copa Duvel o copa Teku.
Aspecto: De un tono anaranjado intenso, un precioso ámbar algo velado. Aspecto denso rematado por un sombrero de espuma blanca, compacta y cremosa, que presenta una amplitud superior a los dos centímetros y con muy buena retención. Dibuja aros de encaje bien definidos y abundantes en la copa.
Aroma:Intenso y característico del estilo: Abundantes notas afrutadas, donde destacan albaricoque, manzana roja, melocotón, naranja y algo de plátano. y a levadura belga. También se aprecia un fondo sólido de malta con matices de caramelo y algo de miel. Complementan la fragancia suaves notas florales y frutales proporcionadas por los lúpulos.
Sabor y textura: De cuerpo medio y carbonatación moderada, es una cerveza con una textura aterciopelada y gusto muy agradable, donde el alcohol no provoca estridencias, al encajar como un guante, lo que ayuda a que sea muy bebible. De gusto maltoso al comienzo, con un perfil dulce y afrutado donde destacan algunas de las notas detectadas en nariz como melocotón, albaricoque y naranja, acompañadas de un suave sabor a caramelo, para desembocar en un delicioso final ligeramente dulce.

Maridaje: Roscón de Reyes con nata.

Nota:

sábado, 19 de enero de 2013

Pareja de invierno: Alaskan smoked porter con Idiazábal ahumado


Retomando la serie de posts dedicados a los maridajes entre cervezas y quesos, quería en esta ocasión, comentar la genial pareja que hacen una gran cerveza ideal para consumir en estas fechas, y proveniente de tierras frías como es la Alaskan Smoked Porter y el sabroso queso español Idiazábal en su versión ahumada.

Sobre la cervecera...
La Alaskan Brewing fue fundada por Geoff and Marcy Larson en 1986 en la ciudad costera de Juneau, la capital del estado de Alaska. Cuando los cerveceros estadounidenses comenzaron a experimentar con cervezas ahumadas en la década de los 80, ellos no miraron hacia las rauchbier de Alemania buscando su inspiración, si no que lo hicieron hacia su propio pasado. El resultado más famoso de estas primeras cervezas ahumadas estadounidenses, es precisamente la Alaskan Smoked Porter de la Alaskan Brewing. Los fundadores de esta cervecera descubrieron que las antiguas cerveceras de Alaska de finales del siglo XIX, fabricaban porter usando maltas oscuras que ellos mismos secaban y ahumaban sobre brasas de madera. Lo más probable es que la madera empleada fuera de aliso, la más dura y  abundante en el sudeste de Alaska, usada durante siglos por los indios nativos americanos de la zona para ahumar pescado. Geoff y Marcy tomaron entonces la decisión de ahumar sus maltas para fabricar su célebre porter. La cerveza se produce una vez al año y los lotes fabricados van etiquetados con su fecha de elaboración. En 1993, esta porter ahumada sufrió algunas variaciones haciéndola más fuerte y dejando de filtrarla. El objetivo, en propias palabras de Geoff, es que con el tiempo la cerveza experimente una maduración que genere diferentes matices, por lo que recomendaba el mismo a sus clientes que guardaran la cerveza durante algún tiempo. Esta recomendación también aparece en la propia etiqueta de la cerveza.
Además de la porter ahumada, también fabrica otras variedades muy recomendables como su Amber Ale, y su ESB (Extra Special Bitter), y otras referencias de temporada para verana e invierno, que son muy apreciadas por los aficionados estadounidenses. Además sus cerveza han sido ganadoras de numerosos premios y galardones en distintos certámenes y festivales. Actualmente sus cervezas se encuentran disponibles en 48 estados, y además también es exportada (afortunadamente para nosotros).Sus cervezas estan elaboradas a partir de las aguas glaciares que se encuentran en los alrededores de la ciudad. Resulta digno de elogiar la preocupación de la empresa por el medio ambiente, a través de sus medios y procedimientos innovadores para preservarlo. Fue la primera cervecera artesanal (craftbrewery) en los Estados Unidos en instalar un sistema de recuperación de dióxido de carbono y otro sistema para el ahorro de agua y energía en el filtrado del mosto. Juneau no tiene carreteras que la conectan con el mundo exterior, y todas las materias primas y los productos deben llegar o salir por aire o agua, por lo que el ahorro de energía (y los costos) es aún más imperativo.


Cata:
Graduación: 6,5º
Temperatura de servicio: 10ºC-12ºC
Tipo de vaso recomendado: Shaker
Aspecto:De color marrón oscuro muy intenso, casi negro. Al servirla en copa la capa de espuma no es especialmente amplia, aunque sí de aspecto atractivo por su color café con leche, y los restos que va dejando dibujados en el vidrio con cada sorbo. De mediana duración, no termina de desaparecer por completo dejando un fino collar canela. Carbonatación moderada visible.
Aroma: Muy definido a maltas torrefactas acompañado de notas ahumadas que recuerdan a una chimenea encendida, con un punto especiado, un tanto especial y diferente a las rauch, ya que en este caso hablamos de madera de aliso y no de haya. También se identifican de forma más sutil notas a cacao y madera que se encuentran encerradas bajo el manto de torrefacto y humo.
Sabor y textura: Cerveza de cuerpo medio aunque incrementado por el ahumado, de textura cremosa y entrada nada difícil. Gusto intenso a malta torrefacta, con notas a café y caramelo con el complemento del humo, y sus matices especiados tal y como se refleja en nariz. Toques a brasas y ceniza, derivados del ahumado. También se distinguen algunos matices a hierbas y plantas silvestres, y a medida que se calienta la cerveza afloran de forma más evidente los matices a cacao y madera. Final maltoso ligeramente seco y astringente.
 
Maridaje: Queso Idiazábal
Nota

Sobre el queso... 
 
El Idiazábal es un queso originario de tierras vascas y navarras. Toma su nombre de un pueblo homónimo de la provincia de Guipúzcoa. Posiblemente sea el queso más popular y querido del País Vasco. Para la elaboración de este fantástico queso sólo se utiliza la aromática y sin tratar (leche cruda) de las ovejas lachas (latxas en euskera). Durante el proceso de elaboración, la masa cuajada se desmenuza en trozos muy pequeños, no más grandes que un garbanzo, que son calentados y prensados posteriormente durante 12 o 16 horas, dándole la forma cilíndrica con la que se conoce el queso. El cilindro, no suele superar los 10 cm de altura y el diámetro oscila entre los 10 y los 30, aunque lo más habitual es que no sea un queso demasiado grande, con un peso que va desde 1kg hasta los 2 kg o algo más. Una vez salado, el queso pasa a una fase de maduración en sótanos húmedos durante un periodo nunca inferior a 2 meses, siendo lo habitual 3 o 4 meses para lograr el nivel óptimo de maduración para poder comercializarlo después. Para la variedad ahumada, que es la comentada en este post, lo que se hace es ahumar el queso una vez maduro con brasas de madera de espino blanco o cerezo, y en el caso de grandes queserías utilizan madera de haya o roble, lo que le proporciona al queso una serie de notas aromáticas muy intensas, marcadas y especiales. 
El queso sin ahumar tiene una corteza amarillenta, y la pasta es de un color beige, con un sabor intenso, fuerte, sabroso, en el que se pueden apreciar matices a heno y ligeramente picantes. En su versión ahumada posee una corteza más oscura de color marrón, y la pasta es algo más compacta, seca y ligeramente quebradiza. Su sabor es más seco y potente, aunque el olor es muy agradable, el cual a su vez depende del tipo de madera empleado para la fase de ahumado del queso. 
Es un queso que por sus características armoniza a la perfección con vinos maduros, como puede ser un Rioja reserva o cervezas con cuerpo y contenido alcohólico considerable y sabrosas, y que si además incorpora matices ahumados y a madera como es el caso de las Alaskan Smoked Porter, la afinidad es total, sin llegar a saturar.

viernes, 11 de enero de 2013

Mejores cervezas de 2012

Pasaron las fiestas, comenzaron las rebajas, los colegios, los atascos...y el mundo sigue girando, con otro año más en la mochila. Cuando uno echa atrás la mirada, y contempla con la serenidad justa lo que ha pasado a lo largo del año vencido, analiza lo acontecido y se da cuenta de la cantidad de experiencias y momentos memorables vividos. Entre ellos no podemos obviar, como resulta lógico en mi caso, las cervezas que nos han acompañado a lo largo del año y que nos han hecho disfrutar. Me disponía por tanto, a comentar a modo de resumen en este post, aquellas que a mi juicio han resultado las más destacables, aún a riesgo de dejarme alguna en el tintero, como seguramente más de uno pensará leyendo la entrada. No todas han sido novedad este año en el mercado, sino que de hecho más de un par ya eran veteranas que llevaban tras de sí una buena colección de elogios y excelentes críticas, pero que por diferentes avatares, las probé por vez primera en 2012.


ESPAÑA
El salto cualitativo que han dado las cervezas de producción nacional de forma extensiva a toda la Península, ha sido digno de elogio durante el pasado año. Ya no sólo se hace buena cerveza artesana en Cataluña o Levante, sino que en otros lugares de nuestra geografía también han aprendido a elaborar cerveza de calidad,  como en Toledo, Navarra o Palencia. Buenas muestras de ello han sido las numerosas ferias de cerveza que han pululado por la piel de toro, donde ha sido posible encontrar muy buenos ejemplos de algunas de las incontables microcerveceras que han surgido durante el último año, aunque no todas con el mismo éxito, ni tampoco con el mismo nivel de calidad. En mi opinión, la cerveza revelación del año ha sido la 942 de Dougalls, que ha acumulado un sinfín de buenas palabras  y la cervecera novel destacada ha sido El Oso y el Cuervo con unas excelentes Sangre de Ceres y sobre todo su imperial stout Oso negro, que se agotó con increíble rapidez en la feria de Noblejas del pasado mes de Julio, que fue donde les conocí.

Dougalls, 942: Personalmente para mi, la sorpresa o revelación del año dentro del panorama de las cervezas nacionales. Una cerveza de gusto delicado, perfectamente equilibrada, con un toque genuinamente british y que gusta incluso a quienes no son muy cerveceros. Una pale ale de antología que se bebe con inusitada facilidad. Su aroma floral y cítrico ya nos hace salivar. Para beber por litros.

Oso y el Cuervo, Oso negro: Con semejante nombre pensaríamos directamente en una cerveza bestial tan oscura y negra como la cueva que sirviera de guarida al propio oso. Y en efecto se trata de una deliciosa imperial stout de pura cepa ibérica, creada por esta joven cervecera manchega, a la que auguro una larga trayectoria a juzgar por sus buenos comienzos. Una verdadera sorpresa, y la estrella indiscutible de la feria de Noblejas del año pasado. Agotó todas las existencias y no es de extrañar, con esta joya petrolífera rica en matices torrefactos y a fruta oscura.

Bresañ Maricantana: En 2012, la primera edición del AMCA descubrió algunas de las mejores cervezas elaboradas en el territorio nacional. Una de ellas fue la Maricantana de los palentinos de Bresañ. Una ale oscura predominantemente dulce, maltosa con un gusto acentuado a caramelo, cítricos como naranja y otras frutas, inspirada en las cervezas de abadía. Recomendable para los adictos al género y las cervezas patrias.

Domus Europa: Una muestra más del buen hacer de Fernando Campoy que con esta cerveza quiso reivindicar el uso del lúpulo europeo sin necesidad de recurrir a los tan manidos lúpulos norteamericanos. El resultado es una magnífica epa (european pale ale) resinosa y floral que hace las delicias de los numerosos hop-heads que hay. Probada por primera vez en la primera edición del AMCA y repetida en varias ocasiones a lo largo del año. Mejor en barril que en botella.

Yria-Guinea Pigs Flow: Segundo retoño de la pareja compuesta por Ernesto de Yria y David de Cervezorama. Excelente resultado. La anterior cerveza, la 95 fue buena, pero para mi gusto particular, esta black ale (los términos ipa porter y black ipa no me gustan para nada), es una cerveza que conjuga casi a la perfección el carácter del torrefacto de la malta con el resinoso y cítrico del lúpulo. La mejor cerveza del estilo que he probado por encima de otras referencias internacionales. Chapeau por estos chicos!

Naparbier ZZ+: Una amber ale un poco más tostada de lo habitual, magníficamente lupulada en su justa medida. Probada tanto en barril como en botella, es imposible cansarse de ella. Otra muestra más del buen trabajo que realizan los navarros de Naparbier, de quienes me quedé con ganas de probar su célebre Undead IPA.



ALEMANIA:
Las cervezas alemanas siempre se han caracterizado por ser relativamente sencillas pero muy bien hechas. Los alemanes han sido de sobra conocidos por sus cervezas de impecable factura, especializándose fundamentalmente en las cervezas de trigo y lagers. En el caso del año pasado de entre lo que destacaría de tierras germanas, me quedaría con tres obras maestras

Schnneider Nelson Sauvin Tap X: El equipo de Schneider está verdaderamente especializado en cervezas de trigo, y pocos en el mundo saben hacerlas tan bien como ellos, quizás sólo superados por los también bávaros de Weihenstephan, pero es que eso son palabras mayores. Les faltaba en su serie de "taps", una en la que conjugaran la malta de trigo, con su aroma a pan dulce y las notas afrutadas a banana con un punto floral y amargo proporcionado por la variedad neozelandesa de lúpulo Nelson Sauvin. Una fusión magníficamente ejecutada de la que además se lanzó al mercado diferentes versiones añejadas en distintas barricas.

St. Georgenbräu Kellerbier: Las kellerbier, uno de mis estilos preferidos de cerveza, me han proporcionado múltiples momentos de placer, y esta de la no muy conocida cervecera de St. Georgenbräu es de las mejores que he llegado a probar. Una auténtica delicia, con un suave gusto a malta, cereal y un toque ligeramente afrutado y lupulado. Se bebe sola, especialmente en verano.

Uerige Doppelsticke: Uerige, una auténtica institución en la elaboración de altbier en Düsseldorf, responsable de posiblemente una de las mejores alts del mercado, nos ofrece también esta variedad con más malta, más alcohol y más lúpulo, logrando un resultado espectacular: una cerveza acaramelada, con matices de malta tostada, bizcocho, regaliz, azúcar, fruta oscura, un toque ahumado y un aroma donde el lúpulo aparece con fuerza. Sencillamente sublime. Muy difícil de conseguir.




BÉLGICA:
Todos tenemos claro, que cuando hablamos de buena cerveza, hay que tener indiscutiblemente a los belgas en mente. Si la cerveza es hoy lo que es a nivel mundial es gracias sin duda alguna, a belgas y también a alemanes. Pero los belgas por variedad, versatilidad , complejidad y riqueza de sus cervezas se han ganado por derecho propio un lugar privilegiado entre los corazones cerveceros. Este pasado año para mi ha sido el de la profundización en las cervezas lámbicas tan genuinamente belgas, siendo auténticos especialistas en particular, en la región de Bruselas y alrededores. Tras el periplo acumulado, he de confesar, que es un género que goza cada vez más  de mi aceptación y admiración, a pesar de haber figurado entre mis menos predilectos hasta no hace demasiado tiempo.

Cantillon Saint Lamvinus: Sin duda, muchos de los que recelan de las cervezas espontáneas cambiarían de opinión tras probar esta auténtica maravilla obra de Cantillon, los maestros en el género. No encuentro incertidumbre alguna para atreverme a afirmar, que nadie puede asegurar que no te gustan las cervezas lámbicas, si antes no has probado al menos una Cantillon. En este caso es una edición especial en colaboración con las bodegas galas St. Emilion y Pomerol. Se trata de una lambic de 2 o 3 años mezclada con uvas Merlot y Cabernet Franc y maduradas en barriles de Bordeaux, por lo que la cerveza adquiere un curioso color cercano al granate. Espectacularmente perfumada que provoca una explosión de sabores dulces y ácidos en boca.

Cantillon Fou Foune: Otra joya más de las incontables que salen de las entrañas de Cantillon. En este caso una lambic que incluye albaricoques macerados en su elaboración, lo que le proporciona un toque afrutado con matices a albaricoque y manzana que encajan con la precisión de un mecanismo de relojería con la acidez y el carácter agrio clásico de las lambic, rebajándolas un punto, siendo más moderada pero igualmente fiel a su propio estilo. Una obra maestra.

3 Fonteinen Oude Gueuze: Considerada por muchos como una de las mejores gueuze elaboradas en la actualidad, es una cerveza de manual en su estilo, donde los cánones del género quedan patentes de forma manifiesta con sus aromas a fruta ácida como limón y pomelo, junto con algunos matices a manzana, y los omnipresentes matices a heno, establo y manta de caballo, que le dan el toque "funk", a causa de la acción del Brett. Un tanto difícil para no iniciados pero igualmente imprescindible para los que deseen conocer a fondo el género con sus mejores representantes.

Struise Black Damnation III (Black Mes): Prácticamente cualquier componente de la serie Black Damnation de Struise podría figurar siempre entre la selección anual de los más exigentes cerveceros. En mi caso, este año tuve la oportunidad de probar por vez primera la Black Mes, la número III de la gama Black Damnation y aún habiéndola degustado tras una serie de cervezas imponentes, destacó por encima de ellas. Estamos hablando de una cerveza maestra y un tanto experimental en el género. Sus abundantes notas a whisky, vainilla, café, fruta oscura y humo se entremezclan de froma ejemplar dando lugar a una cerveza única e imprescindible en el recorrido cervecero de todo buen aficionado que se precie tanto a las cervezas oscuras, casi petrolíferas, como a las cervezas belgas.

De Dochter van der Korenaar Embrasse: La cervecera belga sorpresa del año. Tras un nombre que no habían escuchado mis oídos jamás, se esconde una fábrica que produce unas cervezas excepcionales. Sin duda será una marca de referencia en el futuro y dará mucho que hablar. Especialmente reseñables son su Noblesse, una pale ale de estilo belga, y su Belle Fleur, que podríamos encajar dentro de las Saison, pero me quedo con su excepcional strong dark ale Embrasse, que se acerca a las cuádruples de abadía. Una cerveza de color oscuro y con un considerable contenido alcohólico muy bien acoplado, que deja tras de sí un rastro de matices a malta caramelo, bizcocho y fruta oscura.

St. Bernardus Tokyo: El año pasado se abrió en Tokyo, concretamente en Kanda, el primer y único pub de St. Bernardus, especializado en cerveza belga y para conmemorarlo lanzaron una cerveza de producción limitada, que consistía en una witbier pero con trigo malteado, lo que le añade matices afrutados a plátano y otros más peculiares a fruto tropical como lichis, y que no son nada frecuentes entre las "blanche". Destaca el habitual toque de cilantro y una sensación global más dulce que una wit habitual. Muy recomendable. Lástima que no vuelvan a producirla.




ITALIA
Tanto tiempo detrás de las cervezas italianas artesanales que tan buenas opiniones habían atesorado, y el pasado año se vieron colmadas en parte mis ansias de conocimiento de los productos elaborados en el país trasalpino, teniendo que constatar sin un ápice de duda que todos los comentarios que habían llegado hasta mis oídos son más que ciertos. Un auténtico universo de brebajes deliciosos envueltos en una presentación encomiable y como sólo los italianos saben hacer, que parece que últimamente nos llegan con mayor frecuencia y regularidad. 

Toccalmatto Zona Cesarini: Impresionante cerveza con un aroma que nos puede volver los ojos del revés. Perfumada como si contuviera kilos de frutos tropicales como mango, maracuyá y piña. Tremendamente original y deliciosa. Quien la prueba repite y he sido testigo de varios casos.

Birra del Borgo My Antonia: A pesar de su pretenciosa etiqueta de Imperial Pils que no me agrada en demasía, hay que reconocer que esta colaboración entre los italianos de Birra del Borgo y los nada convencionales norteamericanos de Dogfish Head logra satisfacer los paladares más exigentes, habiendo elaborado una cerveza elegante, bien presentada que desprende una sensual y compleja fragancia repleta de fruta cítrica como pomelos y granadas, junto con un toque de miel, caramelo y pino. En boca las sensaciones no son menos placenteras, donde se intensifican lo percibido en nariz. Una cerveza para exponer en un museo.

Lambrate Ghisa: Bonita por fuera y aún mejor por dentro. Aparte de la magnífica presentación de las botellas de esta cervecera milanesa con sus atractivas etiquetas, sus cervezas hacen honor a la fama atribuída. Una gran stout con notas ahumadas, café, crema, algo de vainilla y fresas. Más suave que la clásica märzen de Schlenkerla, y más rica en matices. Sorprendente, original y con poco alcohol. Más apropiada para maridar en comidas y cenas que para tomar sola.



PAÍSES BAJOS
El pasado año se dio la circunstancia de que visité la capital holandesa y sus alrededores, donde aparte de pasear por sus puentes y canales, pude dar rienda suelta a mi apetito cervecero, conociendo algunas de las cervecerías y tiendas más destacables en las que he estado jamás por variedad y calidad. En cuanto a sus cervezas, los holandeses siempre han tratado de imitar bien a sus vecinos, los belgas, o a sus otros vecinos, los alemanes, en función del gusto del personal, pero sin duda predominan sus cervezas de estilo belga, con su acentuado toque de levadura y afrutado. En los últimos años De Molen, es quien ha llevado la voz cantante entre las micros holandesas, con unas recetas que nos han quitado el sueño durante mucho tiempo a los que hemos tenido el placer de probarlas, pero en los últimos años parecen haber experimentado un auge considerable algunas de las micros que proliferan en aquel país como por ejemplo De Prael, Emelisse, Texels o 't Ij.

De Molen Hell / Verdoemenis y Blikken / Blozen: El extenso portfolio de la cervecera del molino holandés, continua derrochando buen gusto y sorpresas agradables a pesar de lo limitada que resulta su producción. Quién no conoce célebres y reputadas cervezas de ellos como la Rasputin? u otras de nombres difícilmente pronunciables... Complicado resulta destacar un par de referencias solamente, pero las comentadas Hell en Verdoemenis (una imperial stout vinosa, oleaginosa, cremosa con un elegante toque a café y chocolate, que roza la perfección) y la Blikken en Blozen (una original saison que combina los matices habituales de levadura y sus notas afrutadas como melocotón, con un grado más de lupulización, lo que incrementa los matices cítricos y el amargor ) son las que con mayor fuerza han calado en mi memoria.

Emelisse Black IPA: Probablemente la mejor integrante de la gama de esta joven micro holandesa, que está adquiriendo cada vez una mayor aceptación entre el público holandés y también fuera de sus fronteras, como está sucediendo en nuestro país. En la primera edición del AMCA fue otra de las triunfadoras entre los asistentes. Una gran cerveza, que junto con la Guinea Pigs Flow y la Evil Twin Yin Yang sean las tres medallas de podium en el estilo. Lo que menos me gusta de la cerveza en este caso es la etiqueta de Black IPA, término antagónico e inexacto donde los haya.

Duits en Lauret Winterstout: Una de las sorpresas del año. Una Stout invernal de la totalmente desconocida micro holandesa Duits en Lauret, que pude adquirir en la magnífica tienda Bierkönig de Amsterdam durante mi visita a la capital neerlandesa en la primavera de 2012. Suave, cremosa, láctea con un gusto muy delicado que incluye notas a capuccino, con un toque de cacao, frutos secos y vainilla. Su suave carbonatación y alcohol muy bien integrado completan una cerveza que supera a muchas otras mayormente conocidas y de mayor precio. Lástima que sólo se encuentre en aquel país.

REINO UNIDO:
Las cervezas británicas son por lo general las grandes olvidadas en el mercado español, a pesar de que tradicionalmente Gran Bretaña es uno de los principales países productores y consumidores de cerveza. De cuna británica son algunos de los estilos más demandados en los últimos tiempos, y que están viviendo una nueva época de esplendor, como las IPA o las Porter. Sin embargo entre los más aficionados cerveceros hay un importante sector que demanda cada vez más, cervezas provenientes de las Islas, donde aparte de algunas cerveceras clásicas como la Samuel Smith, Fullers, St. Peters o Marstons nos comienzan a llegar productos muy interesantes de algunas micros de nueva generación. El ejemplo más patente es sin duda la cervecera The Kernel, que este pasado año ha invadido los locales especializados de la capital, con una serie de barriles, cada cual mejor que el anterior, acumulando una larga colección de piropos e incondicionales adictos.

Worthington White Shield: Con unos lúpulos tan genuinamente british com los Fuggles, Challenger y Northdown, esta clásica IPA inglesa es un referente en el estilo a pesar de que no llega a ser importada en nuestro país. La pude probar gracias al inestimable detalle de una amiga que me la trajo directamente desde las Islas. Si el tristemente desaparecido Michael Jackson aka "the beerhunter", dijo de ella "ser el ejemplo más auténtico de superviviente de la tradición de la IPA británica" es por algo. Una muestra de cómo ha de elaborarse una cerveza que mantiene un genial equilibrio entre las notas cítricas y resinosas y las provenientes de la malta como galleta, caramelo y frutos secos.

The Kernel ACTS, The Kernel Citra y The Kernel Export India Porter: Como apuntaba al comienzo de la sección dedicada a las cervezas británicas, las The Kernel han sido un éxito arrollador durante 2012.  Resulta sorprendente comprobar cómo una cervecera tan joven como la londinense, es capaz de lanzar una cerveza tras otra al circuito y acumular una pila de buenas críticas y fieles seguidores. Manejan con maestría tanto las maltas como los lúpulos, y sus versiones monovarietales de pale ales es ejemplar. Prácticamente recomendaría cualquier referencia de ellos, en especial de barril. He elegido las tres mencionadas pero alguna más resulta igualmente recomendable.

Harviestoun Ola Dubh 12 años: Aunque de la cervecera escocesa Harviestoun pudiera destacar también sus otras dos referencias (Bitter and Twisted y Old Engine Porter) bien conocidas durante el anterior año, elijo su dark ale añejada en barrica de whisky de 12 años. Una cerveza de fondo de armario. Ideal para adquirir, dejar madurar en botella y consumir en ocasiones especiales. Toneladas de notas a malta tostada, turba, cuero, tabaco, madera, vainilla... hacen de esta ale una cerveza de sofá y buena conversación. Si se prueba no se olvida fácilmente.





ESCANDINAVIA
Entre los países escandinavos sin duda quien ha tenido más que decir durante el 2012, ha sido Dinamarca, donde ya no sólo hablamos de Mikkeller entre sus microcerveceras, sino que se han incorporado dos nuevos fichajes que darán mucho que hablar sin duda durante el 2013 como son Evil Twin, Amager y to Ol. Sus vecinos noruegos no quieren perder comba y también mantienen alguna cervecera que otra a destacar como Nogne o Haandbryggeriet. En Suecia tenemos a Omnipollo, y los que parecen estar un poco más descolgados son los finlandeses e islandeses si les comparamos con sus vecinos en materia cervecera.

To Øl Mochaccino: Tomando el ejemplo de sus prolíficos compatriotas de Mikkeller, el equipo de To Øl es el responsable de esta brown ale elaborada en colaboración con la cervecera belga De Proefbrouerij. Con muy buenas críticas llegó esta cerveza el pasado año sorprendiendo a numerosos aficionados gracias a su acentuado gusto cafetoso para ser una brown ale. Un gusto a malta tostada en combinación con las abundantes notas a café y más tenues de chocolate negro, junto con un final donde destaca un amargor característico de café con algunas notas de crema y un punto terroso, hacen de ella una cerveza idónea para los amantes de las maltas tostadas.

Evil Twin Yin y Yang: Siguiendo la corriente que parecen tomar las microcerveceras de nueva generación danesas como las ya comentadas Mikkeler y To Øl, los malvados gemelos han sido capaces de producir en las instalaciones de los escoceses de BrewDog una black ale en la que los polos teóricamente opuestos malta torrefacta y lúpulo forman parte de un todo, como el yin-yang coreano. Se trata de una cerveza donde los matices a malta tostada, toffe, caramelo y algo de sirope, como en el cao de las scotch ale conviven con las notas lupuladas a resina y coníferas de las ipa americanas, complementándose mutuamente, logrando una bebida original y de paladar agradable.  

Mikkeller 19: Prácticamente es misión imposible probar todo lo que lanza al mercado cada año la cervecera de Copenhague, aunque el 2012 fue el año en que estuve más cerca de lograrlo. A pearde probar algunas cervezas espectaculares como la Black Hole, o la X Barley Wine, me quedo con la Mikkeler 19, donde su increíble variedad de lúpulos se encuentra muy bien sintetizada, dando lugar a una creación sorprendente aromáticamente, donde es posible identificar sin un gran esfuerzo garn parte de las variedades de lúpulo utilizadas. La riqueza de notas afrutadas florales y resinosas que desprende es difícilmente igualable, y además consigue ser una cerveza tremendamente equilibrada en boca donde los IBUS están muy bien contenidos sin que provoquen un exceso de amargor, siendo una cerveza fácilmente bebible.




USA: 
Y he dejado lo mejor para el final. Estados Unidos es quien lleva liderando el mercado de la cerveza durante unos cuántos años, tanto a nivel de macros como de micros/artesanales (o craft-breweries, como las llaman los norteamericanos). El éxito de dichas cerveceras durante la década de los 90, es el que está provocando una ola de pasión por la cerveza a modo de tsunami por diferentes países. Ahí tenemos el caso de Italia o el nuestro. Afortunadamente podemos contar con un mayor número de referencias provenientes de Estados Unidos, y quedarnos ensimismados con su potente sabor y aroma. El pasado año fue indiscutiblemente el que más cervezas estadounidenses probé, sin duda. A ello contribuye el hecho de que cada vez más son los distribuidores que apuestan por ellas como producto de referencia. Además he de añadir que tuve la suerte y el honor de ser invitado a una cata degustación de cervezas norteamericanas en la Embajada de los Estados Unidos. Un evento que demuestra que están comenzando a ser muy apreciadas sus cervezas por nuestra geografía, y que incluso a nivel gubernamental se están tomando cartas en el asunto, ya que puede ser el comienzo de una fructífera relación económica y comercial entre ambos países.

Hoppin Frog: Boris Imperial Stout y Goose Juice: De mi querida rana de Ohio resulta muy difícil escoger una o siquiera sólo dos referencias de entre todo lo que ofrece en su portfolio. No han sido pocas las cervezas que he tenido ocasión de probar de esta craft brewery estadounidense, pero me decantaría por una ipa riquísima, increíblemente aromatizada con una sensacional mixtura de lúpulos, sobre un fondo de malta tremendamente delicioso e intenso, como es la Goose Juice, y también por supuesto en contraposición a la IPA, y volcándome hacia el lado oscuro cervecero, elegiría las Boris Imperial Stout, ganadora de la medalla de oro del GABF en dos ocasiones en su categoría. Una cerveza capaz de desbancar de lo más alto del podio a mi idolatrada Yeti de Great Divide.
 
Jester King Le Petit Prince: Una de las características que cada vez voy apreciando más en las cervezas que tengo ocasión de degustar, es la posibilidad de ofrecer al consumidor una cerveza rica, sabrosa, compleja y bien hecha y con un bajo contenido alcohólico. Es digno de elogio y admiración la capacidad de la que disponen algunos maestros cerveceros para lanzar al mercado unas cervezas que con menos de un 3% del volumen de alcohol, sean capaz de producir un torrente de matices que ya quisieran muchas cervezas con mayor número de grados. Un ejemplo es esta portentosa Farm House Ale de la cervecera texana Jester King. Una cerveza con cuerpo, bien aromatizada, con toques de fruta, cítricos, levadura, y con un final suavemente lupulado.

Kuhnhen Dark Heathen: Desde Michigan nos llega esta rareza un tanto inclasificable, aunque catalogada como una triple bock lager. Elaborada por la desconocida cervecera Kuhnhenn, se trata de una cerveza oscura de color caoba, muy potente, tanto en aroma como en sabor. Embriagadora y no sólo por el contenido alcohólico sino por su intensa fragancia desplegada, y su potente sabor dulce y alicorado. Ideal para degustar en copa sniffer y degustarla a sorbitos cortos. Merece la pena probarla al menos una vez, aunque su elevado precio pueda generar dudas y reticencias.
 
Alesmith: Speedway Stout y Yulesmith. Hablar de esta cervecera de San Diego es hablar de una cervecera que elabora un producto muy cuidado, de alto nivel, y difícilmente superable. Resulta verdaderamente complicado poder decantarse por cualquiera de las joyas de malta y lúpulo que este equipo de orfebres cerveceros californianos es capaz de fabricar. Quizás las más destacables sea la Speedway Stout, una imperial stout colosal muy compleja y repleta de matices torrefactos, madera, vainilla y frutos del bosque y la Yulesmith, una doble IPA muy aromática en cualquiera de sus versiones, aunque  particularmente me quedo con la Summer.
 
Southern Tier Choklat Stout: Con los precedentes de los que disponía de esta cervecera neoyorquina, tras comprobar en mis propias carnes cuán destacables resultan algunas otras de sus referencias, apareció esta maravillosa stout chocolateada en el AMCA para ser degustada en barril. Para los más ortodoxos en el género, seguramente les parecerá un tanto láctea y con un exceso de matices de chocolate. En mi caso, me pareció sencillamente imposible resistirse a sus encantos. Se disfruta enormemente, aunque quizás es para tomar una sola.