lunes, 17 de febrero de 2014

Die Weisse, cerveza y diversión en Salzburgo



De nuevo toca el turno de hablar de una cervecera de Austria, un país que merece una especial atención por parte de los cerveceros, puesto que no son pocos los ejemplos de buenas cervezas los que abundan por aquellas tierras centroeuropeas, a pesar de que no se dejen ver demasiado por España. Hoy le toca el turno a una pequeña cervecera un tanto especial, Die Weisse, originaria de una las más bellas ciudades del país, Salzburgo, capital del estado federado austriaco del mismo nombre. Conocida por ser la ciudad donde nació el inigualable genio de la música Wolfang Amadeus Mozart, y por contar con sobrados atractivos artísticos e históricos de interés, también oculta una riqueza cervecera de mayor envergadura de lo que la mayoría de la gente podría pensar, gracias en gran parte a la herencia que han dejado los monasterios que han existido en la ciudad, como el de los augustinos. Al margen de los monasterios productores de cerveza, Salzburgo goza además de una rica oferta de buenas cerveceras como la célebre Stiegl, toda una institución para los habitantes de la ciudad, o algunas otras como la Brauhaus Gusswerk, la Hofbräu Kaltenhausen y Die Weisse, la protagonista de hoy. 

Fundado en 1901, este brewpub supone un soplo de aire fresco en la vieja ciudad de Salzburgo, combinando de forma muy acertada las antiguas tradiciones con el espíritu de los tiempos actuales, y hasta un punto desenfadado cuando no gamberro y hasta erótico, algo por ejemplo visible en los anuncios de los eventos que organizan. 



Hasta comienzos de la década de los 90 su limitada producción se vendía de forma exclusiva en su propio pub, pero con el paso del tiempo, la popularidad y prestigio de sus cervezas fue ganando protagonismo hasta ponerse de moda, literalmente, en la ciudad y por toda la región, llegándose a exportar a cervecerías y restaurantes de diferentes lugares del mundo. Aún así en nuestro país continúa siendo una desconocida. Parte del éxito de la cervecera se debe a que emplea exclusivamente recetas tradicionales donde todos los detalles de cada fase han sido depurados de forma precisa para obtener resultados de gran calidad. Un claro ejemplo lo encontramos en su pale ale de trigo, bautizada con el mismo nombre de la marca, Die Weisse, que aún pareciéndose a las clásicas hefeweizen bávaras aporta diferentes matices que no se encuentran de modo tan frecuente en un estilo, las hefeweizen, que es la clara especialidad de la región. Elaborada con 3 tipos de maltas austriacas y lúpulos Hallertau,  los últimos 10 días de acondicionamiento en botella determinan su sabor fresco y afrutado. 



Al margen de esta cerveza, que es la más vendida de la cervecera, también elaboran alguna referencia interesante más como por ejemplo la Jubilator, cuyo nombre ya nos indica que nos encontramos ante una doppelbock, como así es, o la Max, una märzen sabrosa y más que correcta o también la Frizz, una bock fermentada con levadura de champagne, especialidades fruto de laboriosos estudios llevados a cabo por el equipo de la cervecera. Pero aparte  de ser conocida por sus cervezas Die Weisse ofrece otro gran atractivo para los cerveceros: el ambiente que se vive en su cervecería de Sudwerk que no cierra hasta la madrugada, y que forma parte de la ruta habitual de ocio nocturno de la ciudad. Una visita obligada para aquellos que se resistan a acostarse temprano, pudiendo disfrutar de buena cerveza rodeados de un gran ambiente.


Cata:

Graduación: 5,2º
Temperatura de servicio: 6ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado:Copa aflautada para weizen.
Aspecto: De un tono anaranjado ligeramente pálido, y de aspecto turbio, con abundante carbónico de burbuja mediana visible. La corona de espuma es de color blanco, gran amplitud, aspecto cremoso y consistente y ligeramente porosa. Buena retención, y generoso lacing en forma de aros dibujados en el vidrio a cada trago.
Aroma:  Dominado por el trigo, y notas ácidas, que recuerdan a los cítricos. Presencia de levadura, aunque no tan intensa como en otras weizen, pero sí abundantes matices especiados, entre los que se encuentra el habitual clavo.
Sabor y textura: Suave textura, cuerpo medio y entrada fácil. Burbujeante, y algo chispeante en boca, con un carbónico acentuado, sin llegar a molestar, que acrecenta la sensación especiada. Afrutada, destacan en ella  los matices a pan, levadura y cítricos en el paladar. Final seco y especiado, casi picante, con un punto adicional de amargor no muy frecuente en el estilo. Muy refrescante. Weizen un tanto diferente pero igualmente recomendable.
Maridaje: Spaghetti a la carbonara.

Nota:  

8 comentarios:

  1. joder que pintaca!! , dan ganas de beberse unas pocas ahora mismo , gracias por armella a conocer!!

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    1. De nada! La cerveza no está pero que nada mal dentro de su estilo. Y las botellas, son muy atractivas también, con el logo serigrafiado y tapón mecánico. Ideal para coleccionistas. Salu2!

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  2. Pues haciendo memoria no recuerdo cual fue la que probé de esta casa, puede que fuera esta, pero bueno... La cuestión es que sin disgustarme tampoco me entusiasmó. Es alucinante ver el panorama cervecil de Salzburgo, una ciudad por un lado preciosa pero por otro atestada de turismo que desmerecen un poco la visita. Un abrazo Juan!

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    1. Cierto es Pau, que respecto a esta microcervecera austriaca he escuchado cosas similares a las que he oído en más de una ocasión acerca de mi querida Fantome, respecto a la irregularidad de sus lotes. Puedes probar una fantástica, u otra no tanto. Con Fantome he de decir que en el 90% de los casos las cervezas que he probado han sido excepcionales y espectaculares, salvo una Chocolat que no respondió a mis elevadas expectativas. Respecto a Die Weisse no he tenido la oportunidad de probarla en tantas ocasiones, pero las que han llegado a mis manos han sido unas cervezas destacables dentro de un estilo en el que es difícil despuntar con competidores como Schneider, Weihenstephaner, Ayinger o Weltenburger. En cuanto a Salzburgo, coincido en que es preciosa, pero en cuanto a que esté atestada de turistas... es algo que sucede con otras ciudades como Roma, París, Praga... y para nada en mi opinión desmerecen la visita. Es como cuando decides entrar en el bar más repleto de público... que estaría mejor más vacío, pero cuando compruebas por ti mismo por qué está tan lleno, no te arrepientes de haber entrado ;). Un abrazo Pau!

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    2. Cierto es lo que dices de Fantôme, pero en ese caso es una cervecera con mucho recorrido y cuyos productos son reconocidos no solo dentro de Bélgica. En este caso, y al menos en la que probé, no supe entrever una calidad comparable a la de las geniales cervezas de Dany Prignon. Pero bueno, en mi caso tampoco puedo sacar una conclusión precipitada puesto que solo probamos una cerveza y de ese modo uno nunca puede afirmar nada en ningún sentido, pero al menos en ese caso aislado no me convenció.

      Sobre Salzburgo, no comparto tu comparación. Para mí esta ciudad no es como cuando quieres entrar en el bar más saturado del mundo, a no ser que ese bar sea el Delirium, en cuyo casi si te acepto el símil. Para mí Salzburgo tiene su encanto, pero nada que otras ciudades infravaloradas como Nürnberg no tengan. Lo que menos me gustó no fue la ciudad en sí, si no el circo para turistas que es. Munich es turística, París también y Roma te lo diré en unos días, jejeje, pero cuando voy por las calles no todo me recuerda a que debo comprar o pagar por todo. Cierto que no me gustan las muchedumbres y por eso cuando voy a una ciudad tan turística asumo que tengo que pasar por ciertas cosas, pero ver cientos de tiendas para turistas cada medio metro no me gusta y en mi opinión desvirtúa por completo la ciudad.

      Un abrazo!

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    3. Veo que me faltó matizar la comparación con Fantôme, en el intento de explicar tu posible decepción con la cervecera austriaca. No quise establecer una comparación entre ambas marcas en lo referente a calidad, sino a irregularidad. Llegar al nivel de genialidad de las fantásticas Fantôme es algo extraordinario. Sobre las Die Weisse, oí algunos comentarios acerca de las sorpresas que te puedes llevar con algunos de sus lotes. Siendo buenas weizen, en ocasiones hay quien por lo visto se ha encontrado con disminuciones en la calidad con respecto a botellas de otros lotes. A mi no me ha pasado, pero lo he escuchado, como de otras cerveceras.
      Y con respecto a Salzburgo me reitero en el simil. Lo que quería decir es que muchas veces por ver o conocer un sitio (ciudad, restaurante, museo, espectáculo,...) que merece la pena, tienes que "pagar un peaje", que en estos casos es el de mayor aglomeración de gente. Ejemplos de ciudades del estilo tienes a centenares, incluso en España. Toledo es un claro ejemplo de ello, pero aún así son lugares que para mi sí merecen la pena una visita. En cuanto a que la proliferación de tiendas y negocios enfocados al turista desvirtúan la ciudad, puedo entenderlo, pero es una consecuencia inevitable, ya que el turismo no deja de ser una industria, y hay mucha gente que vive de él. Incluso así, para mi continúa mereciendo la pena, y además los negocios de turistas pueden incluso llegar a formra parte del paisaje típico de la ciudad. Qué sería de la Plaza de Mayor de Madrid sin sus terrazas llenas de turistas incautos dispuestos a tomar un café a precio de oro? pues no sería lo mismo. Obviamente habrá quienes lo prefieran así, no les importe, o lo prefieran de otra manera. Para gustos... Ya me contarás Roma qué te ha parecido. Yo he estado varias veces y la última que estuve, las calles eran un hervidero de gente (turistas y lugareños), tanto que podía llegar a agobiar. Un abrazo!

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  3. Tiene buena pinta, no la he probado, pero con tus comentarios y la valoración que le das estoy seguro que vale mucho la pena.
    Saludos JAB

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  4. Recomendables son sus cervezas. Quizás algo irregulares como le decía a Pau (al menos es lo que escuché en su momento). Más recomendable aún es la visita a su cervecería y poder disfrutarla allí. Salu2!

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