lunes, 24 de febrero de 2014

Flying Monkeys, monos voladores sobre Ontario.


A pesar de que en Canadá los principales fabricantes de cerveza son grandes gigantes de la industria, bien de capital extranjero o bien resultantes de la fusión entre grandes fábricas locales, el panorama cervecero en Canadá es rico en craft breweries, como en el caso de su país vecino, los Estados Unidos, aunque sin llegar a un nivel prolífico tan extenso, pero que sí ofrece buenas muestras de calidad. Actualmente el mercado de la cerveza canadiense se encuentra dominado por dos principales marcas: Molson y Labbat, que algunos de los lectores seguramente ya conocerá, bien porque hayan podido probarlas, o bien por sus etiquetas repletas de tópicos canadienses como paisajes, alces, montañas, la hoja roja de arce de la bandera... Pero a pesar del reinado compartido por las dos grandes marcas, son más de un par de cientos las pequeñas fábricas que han surgido en los últimos años a lo largo del territorio canadiense y que están dando que hablar dentro del mundo cervecero. El representante de este grupo más conocido en España ha sido sin duda la cervecera Unibroue. Ya ha transcurrido bastante tiempo desde que dejaron de verse sus excelentes cervezas en nuestros bares y comercios, tras la adquisición de la fábrica de Quebec por parte de Sapporo, una multinacional dentro del sector cervecero, que procede de Japón. Desde entonces, teóricamente las exportaciones han sido enfocadas al mercado asiático, por lo que no llegan a Europa. Hasta el momento no me ha llegado ninguna información al respecto que haga pensar en un cambio en la política de los japoneses respecto a esta marca, pero no debemos perder la esperanza de volver a verlas por España. Desde la "desaparición" de las Unibroue, ha habido un tiempo de cierto vacío de cervezas canadienses en las estanterías y las cámaras frigoríficas de tiendas y cervecerías, a pesar de que son muchas las nuevas fábricas que están elaborando cervezas de calidad en Canadá, tal y como apuntaba al comienzo del post. Quizás la excepción sea la pequeña fábrica Dieu du Ciel, también procedente de Quebec. Posiblemente la región canadiense más vanguardista dentro de la elaboración de cerveza independiente en aquel país. Las vistosas etiquetas que adornaban las botellas de esta particular marca de inspiración belga, llegaron a nuestro país discretamente en ocasiones puntuales.
Sin embargo desde hace unos meses estamos siendo testigo de la llegada de un puñado de referencias muy interesantes procedentes de diferentes regiones de Canadá, en lo que parece que puede ser el comienzo de una tónica habitual. Nombres como Les Trois Mousquetaires, Great Lakes, La Trou du Diable, Muskoka, o Flying Monkeys por poner algunos ejemplos están empezando a ser conocidos en los círculos de los cerveceros más aficionados. Hoy el post está dedicado a una de estas cerveceras, la Flying Monkeys.

Sobre la fábrica...

Con un nombre y un logo que toman su inspiración de un clásico de la literatura fantástica y del cine como es el Mago de Oz, esta modesta fábrica ubicada en la pequeña localidad de Barrie en el estado de Ontario, con tan sólo 9 años de vida, ya está logrando captar la atención de la población local y también de los grandes beerhunters y críticos de diferentes partes del mundo.

Su fundador Peter Chiodo, fue un auténtico apasionado del homebrewing en el pasado, algo que venía heredado en sus genes, dado que sus abuelos elaboraban cerveza en el sótano de su casa en Etobicoke, en el mismo estado de Ontario. Sin duda, un hecho determinante que despertó en Peter su interés por el mundo de la cerveza, y que años más tarde se materializó en forma de elaboraciones caseras durante su etapa universitaria.


En un comienzo la fábrica comenzó con otro nombre, el de Robert Simpson allá por 2005 y años más tarde, en 2009 cambió su nombre por el de Flying Monkeys, a la par que adoptaba una imagen de marca un tanto psicodélica y elegía nombres provocativos para sus referencias, lo que le ha valido algunos problemas con las autoridades locales. Este cambio se debió a que el tipo de cervezas que apostó la marca por fabricar querían ser muy auténticas, originales y sobre todo  innovadoras, en comparación con lo que solía consumir en los locales de la región. Quisieron desmarcarse de lo típico y habitual, fabricando cerveza como ellos pensaban que se debía elaborar. Así adoptaron un eslogan por el cual comenzaron a ser conocidos, "normal is weird", o lo que es lo mismo, "lo normal es lo raro". Sus cervezas, en cualquier caso, están pensadas para un amplio número de aficionados cerveceros, no pretendiendo ser un reducto de "freaks". Algunas de sus referencias más valoradas y populares son: la Hoptical Illusion almost Pale Ale, la Matador Cedar Aged Double IPA, la Chocolate Manifesto, la Stereo Vision Amber Ale, la Smash Bomb Atomic IPA y la Netherworld Cascadian Dark Ale.



Smash Bomb Atomic IPA

Graduación: 6º
Temperatura de servicio: 8ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado: Vaso de pinta americano
Aspecto: Color oro oscuro y fina capa de espuma blanca que alcanza apenas el dedo de espesor y de corta duración, con escaso e irregular lacing en vidrio.
Aroma: Menos intenso de lo esperado y un tanto decepcionante, probablemente provocado por falta de algo de frescura. Desprende matices frutales como fruta tropical y más tímidos de coníferas y pomelo. Acompañan notas maltosas de caramelo.
Sabor y textura: Cerveza con un cuerpo medio ligero. Sensación acrecentada por un carbónico no demasiado intenso. Base suave de caramelo, elegante, acompañada de matices afrutados, entre dulces y cítricos. Finaliza con un regusto de amargor leve a moderado. IPA aceptable, pero no sobresaliente. Tenía más expectativas depositadas en ella.
Maridaje: Bacaladitos rellenos de jamón con salsa de pimientos.

Nota:  



Netherworld Cascadian Dark Ale

Graduación: 6,5º
Temperatura de servicio: 8ºC-9ºC
Tipo de vaso recomendado: Vaso de pinta americano.
Aspecto: De tono marrón oscuro, cercano al negro. Corona de densa espuma de color café con leche, con una amplitud media que supera el dedo de espesor, y de larga duración. Buenos rastros de encaje en forma de semicírculos lacrimosos adheridos al cristal.
Aroma: Repleto de matices a malta tostada y torrefacta y algo de café junto con matices de frutos secos y abundantes notas de lúpulo, principalmente florales, resinosas y cítricas.
Sabor y textura: Cerveza de cuerpo medio y con una sensación de equilibrio en los matices muy lograda. Conjunta muy bien el gusto a maltas tostadas, café, chocolate negro y trazas dulces, con las notas resinosas y un punto cítrico aportado por los lúpulos, que dejan tras de sí un amargor que complementa la sequedad en el regusto final. Muy buen ejemplo de una black ale.
Maridaje:  Solomillo de tenera con salsa de naranja

Nota:   

2 comentarios:

  1. Estas canadienses están siendo toda una grata sorpresa, de estas dos ambas me parecen excepcionales, y del resto de micros que han ido llegando hay cosas sublimes.
    Saludos JAB!

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  2. No es la única sorpresa entre las micros canadienses que han llegado últimamente... en las próximas semanas hablaré de alguna más. Respecto a estas dos cervezas, sin parecerme mediocre, ni mucho menos, la Smashbomb IPA no me convenció demasiado, quizás porque tenía demasiadas expectativas puestas en ella. Eso sí, la Netherworld es de lo mejor del género al que pertenece. Salu2 Gonzalo!

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