lunes, 31 de marzo de 2014

Broeder Jacob Double Port, delicia belga enriquecida con oro portugués



La cerveza a la que se encuentra dedicada la entrada de hoy, es una buena muestra de cómo reunir lo mejor de dos tradiciones de diferentes países: la cerveza belga y el oporto portugués. Esta fusión gastronómica nos llega de la mano de la cervecera belga Broder Jacob a través de su fantástica Broeder Jacob Double Port, la primera cerveza belga (según el propio productor) enriquecida con oporto, concretamente con la exquisita variedad Tawny Portal d'Azenha. Este delicado oporto madura durante al menos 5 años en barricas de roble, previos a su embotellado. La ligera oxidación a la que se ve sometido le ayuda a obtener un atractivo tono rojo pálido.

Sobre la cervecera...
La cervecera Broeder Jacob nació como resultado de la asociación entre dos grandes amantes de la cerveza como lo son Johan Claes y Bruno Verbiest, quienes se unieron para intentar fabricar una cerveza que fuera capaz de reunir lo mejor de la tradición cervecera belga. Johan y Bruno viven en la localidad belga de Wezemaal, en las cercanías del célebre y prestigioso colegio-internado Monfort. En aquel mismo lugar se encontraba en su día la Abadía cisterciense de Nuestra Señora del Parque, hasta la llegada de la Revolución Francesa. Se trataba de una comunidad de monjas y no se fabricaba cerveza, pero en Wezemaal, tal y como sucedía prácticamente en cada pueblo de Brabante, llegó a existir una fábrica de cerveza. A través de sus cervezas Johan y Bruno recuperaron la tradición cervecera del pueblo. 

Para su marca de cerveza eligieron el nombre de Broeder Jacob (o Fray Jacobo, como sería en castellano), inspirándose en la leyenda de Fray Jacobo, que dio lugar a la conocida canción infantil, procedente de Francia, que habla de un monje dormilón, y que se hizo muy popular en Holanda y Bélgica, formando parte del folklore tradicional de aquella parte de Europa. Por lo general se canta en canon tan habitual en los coros, donde un cantante comienza a cantar en solitario  y después del primer verso, le sigue un segundo cantante, luego un tercero y así sucesivamente. Al final de la canción, se incluye un efecto de campanas repicando,  en el que todos los cantantes, cada uno con su propio verso, canta la canción al unísono. La partitura de la canción y su letra se incluye en las etiquetas y serigrafías que adornan las botellas de la marca.




Broeder Jacob, Broeder Jacob
duermes tú? duermes tú?
Tocan las campanas, tocan las campanas
Din, din, don... din, din, don.

La leyenda de Fray Jacobo proviene de la Edad Media, y su protagonista es Jacobus Klaaszn, un joven novicio. En el año 1385, con tan sólo 16 años, el joven Jacobus es enviado a trabajar como aprendiz del maestro cervecero de la abadía, el hermano Isidoro, por orden del su Abad. La cerveza que fabricaba Isidoro era una cerveza reposada y ligeramente alcohólica que los frailes de la comunidad bebían en el almuerzo. Fray Isidoro contaba una amplia experiencia, pero ya se encontraba en una edad muy avanzada para la época, acercándose a los 80 años. El Abad no quería que su sabiduría y sus secretos en el arte de la fabricación de cerveza murieran con el anciano monje.

Fray Jacobo, resultó ser un gran alumno muy aplicado que aprendía rápidamente de su maestro. En una ocasión Fray Isidoro lo envió a la abadía de Rochefort, que era conocida por elaborar una cerveza que gustaba mucho en aquella época. Cuando llegó allí, Jacobo, comenzó a hablar con el fraile cervecero de la abadía, con el que entabló una amistad, llegando a aprender mucho de él. A su regreso, Jacobo confiesa al Abad, que en Rochefort había aprendido mucho acerca del oficio cervecero y le solicita permiso para fabricar una cerveza de características similares a la que servían en la abadía de Rochefort, más robusta y alcohólica que la que fabricaba el hermano Isidoro. El Abad, conforme con la idea, le da su bendición, a condición de que todos los experimentos que realizara para lograr hacer aquella cerveza, los hiciera en su tiempo libre.

Fray Jacobo, entonces, comienza a reunir todo el material que cree que va a necesitar para su trabajo (ollas, pucheros, cacerolas, toneles, etc.) y se vuelca por completo con gran pasión en su nuevo trabajo, tanto que sus experimentos se prolongan hasta bien entrada la noche, retirándose a  dormir a su celda demasiado tarde. Las consecuencias no se hicieron esperar y pronto Fray Jacobo comenzó a llegar tarde a maitines, por quedarse dormido, lo que dio lugar a la célebre canción.
A pesar de ello, el trabajo de Fray Jacobo, logra dar sus frutos hasta que un día su receta se encuentra finalizada. Se la presenta al Abad, dándole a probar de aquella nueva cerveza. El Abad se queda maravillado ante el delicioso sabor de aquel nuevo brebaje, pero con una alto contenido alcohólico, al que no estaban acostumbrados los monjes del monasterio. Por ese motivo, ordena al hermano Jacobo que fabrique la cerveza en secreto para ellos dos. Y así sucede hasta que en el siglo XXI Johan y Bruno se unen para fabricar una nueva cerveza de similares características, a la que Fray Jacobo seguramente hubiera dado su bendición.

Las dos variedades con las que comenzaron  fueron la Broeder Jacob Bruin y la Broeder Jacob Tripel, ambas inspiradas en las cervezas de abadía belgas, siendo cervezas de larga maduración y con segunda fermentación en botella, sabor complejo y alta graduación alcohólica. También elaboran en la actualidad la Brut Rosé, una cerveza de fermentación mixta, que mezcla el uso de levaduras de alta fermentación y silvestres, y que usa cerezas maceradas para proporcionarle un carácter dulce y afrutado, la Formidabel, una pale ale de estilo belga, y la Kerst, una edición especial de Navidad. Y también fabrican un par de referencias especiales de producción más limitada: la Broeder Jacob Double Espresso, que vendría a ser la interpretación de la marca de una doble stout británica con un pronunciado carácter cafetoso y la Broeder Jacob Double Port, enriquecida con vino oporto, que es la cerveza protagonista de la entrada. Curiosamente las dos cervezas que han llegado hasta España y que es posible ver en alguna tienda o cervecería especializada son la Bruin y la Tripel, cuando sus elaboraciones especiales (la Espresso Stout y la Port) son a mi parecer, más destacables, por su singularidad dentro del mundo de las cervezas belgas, su complejidad y su gran calidad.

Como curiosidad mencionar, que la marca cuida escrupulosamente todos los detalles tanto en el proceso de elaboración, como de cara al correcto servicio de la cerveza. Muestra de ello es la copa caliciforme que tienen diseñada para degustar sus elaboraciones, en las que han incluido en la base una llave grabada en el interior, que provoca que mane continuamente burbujas de ella, consiguiendo que la cerveza gane viveza mientras que se mantenga servida en el vidrio.




Cata:
Graduación: 9º
Temperatura de servicio: 8ºC-12ºC.
Tipo de vaso recomendado: Copa de cáliz o copa Teku.
Aspecto: De un tono marrón oscuro, cercano al negro, con algunos brillos caoba al trasluz y carbonatación de fina burbuja visible en los bordes del cristal. Aspecto compacto al que ayuda el sombrero de espuma cremosa y esponjosa de color marfil, que se forma durante el servicio en copa, y que aguanta hasta la mitad de la copa sin dejar demasiado rastro pegado al vidrio.
Aroma: Intenso y complejo, dominado por matices de malta tostada, caramelo, uvas pasas, frutos rojos, y vino oporto. También se perciben notas propias de la maduración en barrica de roble como vainilla, y algunas sutiles y atenuadas de frutos secos y chocolate.
Sabor y textura: De cuerpo medio alto y carbonatación acentuada, es una cerveza con una textura suave en boca, y gusto exquisito, donde el alcohol se encuentra acoplado perfectamente, y el carbónico no llega a molestar, resultando muy agradable de beber. De gusto marcadamente acaramelado y afrutado, es a pesar de todo muy balanceada en el paladar, con un suave amargor complementario. Destacan en ella abundantes notas de caramelo, azúcar candi, pasas y frutos rojos, y evidente presencia de oporto, que ayudan a incrementar su complejidad y riqueza de matices. Su final es dulce y prolongado acompañado de un suave ardor alcohólico.
Maridaje: Empanada de crema de queso y bacon.

Nota





6 comentarios:

  1. Pinta realmente bien esta cerveza. No he podido probar nada de esta casa pero si me la cruzo, después de tu recomendación, seguro que lo hago.

    Sobre la canción, conocía solamente la versión francesa, Frère Jacques, pero la traducción más cercana del francés creo que es Fray Santiago (aunque Santiago y Jacobo por lo visto son sinónimos...).

    Un abrazo, Juan!

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    1. Efectivamente Pau, la versión francesa de la canción decía Frére Jacques, que será Fray Santiago, o Jacobo, puesto que quieren decir lo mismo. De ahí, lo de año Xacobeo. En cuanto a la cerveza me sorprendió gratamente. La probé por vez primera en el Encuentro Profesional con Cerveceros Belgas que hubo en la residencia del Embajador de Bélgica de Madrid, el pasado mes de Diciembre. Justo ayer, la tomé por segunda vez, gracias a una botella de 75 cl. que tenía guardada. Es sensiblemente mejor que sus "hermanas" la Bruin y la Tripel, que sin ser malas cervezas, no son tan destacables. Recomendable 100% si te gustan las cervezas añejadas y que incorporen complementariamente el carácter de alguna otra bebida, como en este caso el oporto. Y aquí he de confesar una debilidad personal que tengo por este vino portugués, lo que obviamente ha influido para mi valoración personal, al margen de que la cerveza lo merezca con creces. Un abrazo!

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  2. Una delicia, realmente. Fue una de las pocas que (habiendo tanto donde elegir) no pude menos que repetir, en dicho encuentro con Cerveceros Belgas. Si la veo algún día en botella en tienda, no dudaré de cogerla para casa (a un precio razonable, claro).

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    1. Es una digna cerveza para guardar a la espera de ocasiones especiales. Deliciosa como bien dices. Si la vemos por aquí de nuevo, no creo que sea a precios muy elevados, a juzgar por los precios de sus otras referencias más habituales. Salu2!

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  3. Se me hace la boca cerveza! No la conocía, aunque supongo que no debe ser fácil de encontrar

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    1. Una auténtica delicia. Y lo malo es que ciertamente es difícil de encontrar, a pesar de que las referencias Bruin y Tripel de Broeder Jacob si se encuentran de forma relativamente sencilla. Por el motivo que sea los distribuidores nacionales no han apostado por incluir esta referencia en su catálogo. Salu2!

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