jueves, 15 de mayo de 2014

Mahou, historia de una larga amistad


Hace unas semanas se cumplió el cuarto aniversario del blog y echando la vista atrás, analizando todo lo vivido durante estos últimos cuatro intensos años, donde la cerveza ha ido llenando cada vez más mi vida, comencé a pensar dónde se remonta el origen de esta pasión, situado largo tiempo atrás. Un recuerdo que he recuperado de mi memoria en numerosas ocasiones, pero que recientemente ha regresado de nuevo a mi mente tras ver el último anuncio de Mahou en televisión (dentro de la campaña #soymuydeMahou) y su pegadiza banda sonora de la mano del genial Loquillo


Fue ver el anuncio por primera vez y sentir como un aura de nostalgia me invadía, al caer de nuevo en la cuenta, que todo lo que he vivido dentro de este mundo, el cervecero, tuvo su comienzo, cuando probé mi primera cerveza, que fue como para una inmensa mayoría de madrileños, una Mahou, hará ya más de 20 años. Después han venido muchas otras más, cientos, miles, pero como sucede con el primer amor, la primera cerveza nunca se olvida. Capaz de despertar sonrisas de complicidad sin necesidad de decir nada más, o de hacer sentirse como en casa a alguien de fuera, Mahou forma parte de la vida de muchas personas, como el barrio o el pueblo de nuestra niñez, que nos vio crecer, uniendo a personas de toda condición y  profesión como actores, deportistas, gastrónomos y artistas abarcando diferentes generaciones, representando tanto el amor por la tradición y las buenas costumbres, como la ilusión de los nuevos talentos, tal y como reflejan uno de los momentos más bonitos del anuncio donde la veteranía y el futuro se dan la mano con los ejemplos de Lucio y el chef David Muñoz

En lo que a mi respecta, Mahou está presente en muchos de mis recuerdos más nostálgicos, ya que ha formado parte de mi vida, y no sólo de la mía, sino de muchos de los que compartimos nuestra pasión cervecera, especialmente en Madrid, donde ha sido y es una auténtica institución. Desde el olor a levadura que flotaba a veces en el ambiente, alrededor de la antigua fábrica del Paseo Imperial de Madrid, situada cerca del colegio donde estudiaba, hasta los mejores momentos de bromas y confidencias compartidos con mis amigos de toda la vida, en los que no faltaba un tercio de Mahou en la mano, pasando por muchos otros: los cumpleaños en familia, los paseos de domingo por El Rastro que acababan en unas cañas, las cenas en la parcela del chalet de mi amigo Toni, tomando "la primera" cuando salía de marcha con la pandilla, la sagrada tradición del aperitivo los fines de semana, los partidos de la selección en los mundiales, las veraniegas tardes de mus junto a la piscina, las salidas de cañas por La Latina que se alargaban hasta el anochecer, o de garbeo por la verbena de San Isidro. Y precisamente ahora, por San Isidro, santo patrón de mi amado Madrid, es cuando he decidido rendir homenaje a una vieja amiga a la que le debo haberme iniciado en mi pasión por el maravilloso mundo de la cerveza y que sigue estando ahí, siempre que quiero volver a ella.


La historia de Mahou se remonta a finales del siglo XIX cuando el francés Casimiro Mahou llegó a la ciudad de Madrid, y fundó la empresa de papel pintado El Arco Iris y otra serie de negocios. Tras su fallecimiento en 1875, sus esposa y su hijos se hicieron cargo de las empresas familiares y la fecha crítica fue cuando en 1890, probaron suerte con el negocio de la cerveza, poniendo en marcha una fábrica de cerveza y hielo en la céntrica calle Amaniel, de cuya construcción se encargó el arquitecto Francisco Andrés Octavio. Todavía es posible contemplar parte de lo que fue el edificio de ladrillo original, con fachadas hacia las calles Montserrat y Limón,  incluyendo la vieja chimenea, visible desde la Plaza de las Comendadoras, junto a lo que fue sede del Archivo Regional más tarde, y en la actualidad es el Museo ABC de Dibujo e Ilustración.


El éxito no se hizo esperar y desde los primeros años las cervezas que salían de la fábrica de Mahou, lograron un reconocido prestigio, siendo además tremendamente populares en tan poco tiempo. Trece años más tarde la simbiosis entre la marca y la ciudad de Madrid era ya un hecho, como muestra la serie de tarjetas postales que se editaron en 1907, donde aparecen unos carruajes con barriles de cerveza de la fábrica junto a la estación de ferrocarril de Atocha. Durante los años posteriores, Mahou fue el protagonista de algunos hitos históricos dentro del sector cervecero español, como por ejemplo, la introducción en 1908 de la cerveza tipo Munich (negra) en el mercado nacional, la sustitución del tapón de corcho por la chapa metálica en 1922, toda una innovación para la época, o la utilización por primera vez en España, de calderas de cocción Ziemann de cobre y hierro.


En 1957 se convirtió en una Sociedad Anónima, a pesar de que nunca ha perdido del todo su carácter de empresa familiar. En 1962, las crecientes necesidades de producción provocaron la construcción de una nueva fábrica en el Paseo Imperial, cerca de la ribera del Manzanares, otro símbolo de Madrid, y también del estadio del Atlético de Madrid, el Vicente Calderón. Allí llegaron a trabajar cerca de 1500 empleados, elaborando diariamente más de 5 millones de litros de cerveza, empleando malta de cebada y lúpulos españoles. Años más tarde, en 1969 lanza su cerveza más emblemática y popular, la Mahou 5 estrellas. Durante esta década además protagoniza un paso más dentro de la evolución de las técnicas de producción y envasado, sustituyendo los tradicionales barriles de madera por los de aluminio, que tantas y tantas veces hemos podido ver en los bares que frecuentamos.


Treinta años más tarde, en 1992, Mahou construyó la fábrica que funciona en la actualidad, situada en la localidad alcarriana de Alovera, donde concentra toda su producción. En 1993, fue cuando se envasó la primera cerveza en esta nueva fábrica de Alovera, la fábrica de cerveza de mayor envergadura de España, una de las mas avanzadas del sector a nivel mundial, desde el punto de vista tecnológico y productivo y, al mismo tiempo, una de las más sostenibles y comprometidas con el respeto al medio ambiente, siendo ejemplo para muchas otras. Actualmente hay en marcha un programa de visitas de la fábrica que permite tanto a profesionales como al público interesado una oportunidad única de conocer más de cerca el proceso de elaboración de la cerveza..

Tras la unión en 2000 con la cervecera San Miguel y la compra de Cervezas Alhambra en 2007, el grupo resultante, Mahou-San Miguel se ha consolidado como el mayor grupo cervecero de capital español y uno de los más importantes de Europa, teniendo presencia internacional en diferentes países, desde Holanda y Noruega hasta Japón, pasando por Estados Unidos o México gracias a sus exportaciones. Algo de lo que fui testigo cuando hace algunos años  viajé precisamente a México, donde a pesar de estar tan lejos, me sentí como en casa, cuando al entrar en el bar del hotel donde me alojaba, ahí estaba de nuevo, mi vieja amiga Mahou.

19 comentarios:

  1. Me gusta el blog se mota q es un apasionado de este mundo cervecero .siempre con informacion y buenas recomendaciones ... A seguir muchos añis mas

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    1. Muchas gracias por tus palabras Alejandro. Esperemos que pueda seguir estando al pie del cañón muchos años más con el blog y que puedas verlo y leerlo. Salu2!

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  2. Muy buen artículo, me ha servido para conocer aspectos muy interesantes sobre la marca Mahou que es uno de los símbolos de la ciudad de Madrid.
    FGV

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  3. Qué excelente información sobre la cerveza Mahou y su historia. El autor del blog consigue ponernos nostálgicos a todos los que hemos vivido los 80 y recordamos a Loquillo. La verdad es que yo no me acuerdo de cuál fue la primera Mahou que bebí, pero sí muchas risas compartidas con amigos con una botella en medio. Eso no tiene precio.

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    1. Gracias por tus palabras Javier. Me alegro de que te guste el blog, y te haya gustado también el post. Muchos compartimos esos buenos recuerdos con una Mahou a nuestro lado. Efectivamente, no tiene precio. Salu2!

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  4. Para un madrileño de adopción temporal como yo, Mahou también tiene su sitio en mi corazón cervecero: especialmente la Clásica, con esa cañita tan bien puesta saliendo de trabajar cerca de Plaza Santa Ana, en los bares más desconocidos de Legazpi o Embajadores, o incluso en algún día más ocioso por La Latina; solo o, mejor, en buena compañía. Al final, éstos son los aspectos más bonitos de beber cerveza. Me han faltado los mini-jabs, también te lo diré ;-). Un abrazo macho.

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    1. La verdad es que dentro de una posible ruta para conocer Madrid, habría que incluir la visita a un bar donde tiren bien una Mahou, al igual que ir al Rastro, o pasear por el Retiro. Me alegro que guardes tan buen recuerdo de tu periplo madrileño. Serás siempre bien recibido Joan. Dejaste buenos amigos por aquí. Como bien dices, uno de los aspectos más bonitos y gratificantes de la cerveza son los momentos compartidos y las amistades creadas. Un abrazo!

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  5. Muchas gracias Félix! Hay algunos detalles sobre Mahou que la mayoría del público desconoce. En el post he resaltado algunos de los más destacables. Sin duda, Mahou es un símbolo más de Madrid, de su cultura, su ocio, su vibrante vida... Salu2!

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  6. Una bonita historia aunque en mi caso Mahou nunca ha sido una de mis cervezas predilectas. Por aquí en Valencia, especialmente por la zona de la costa, "la cerveza de Madrid" no ha gozado de mucho éxito más allá de los locales donde se juntaban "hordas" de turistas del interior. Pero al final, y en buena compañía, el contenido tampoco importa tanto y he de reconocer que en más de una ocasión he disfrutado de unas cañas de esa Clásica.

    En mi escapada en febrero de 2013 a Madrid no tuve el placer de conocer en profundidad esa mítica cultura que rodea a la no menos mítica caña, pero cuando tanta gente venera todo eso por algo debe ser...

    Un abrazo y que viva la cerveza!!

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    1. Caray Pau, pintas a los turistas como si fueran Atila y su ejército;).Aunque a veces generan incomodidades, el turismo es una gran noticia, y más en estos tiempos,fuente de riqueza y de ingresos que hay que potenciar.En cuanto a la cerveza, el territorio donde Mahou ha tenido más fuerza sin duda ha sido en el interior de la Península, y en Madrid, pero lo cierto es que la he podido encontrar casi en cualquier parte. Algo parecido sucede con otras marcas nacionales. En Galicia, Andalucía o Cataluña, son otras marcas las que dominan el panorama, aunque las puedes encontrar también en cualquier parte. Para la próxima visita que hagas a Madrid, te voy a llevar que pruebes una caña de Mahou tirada con maestría acompañada de unos torreznos que te van a dejar sin habla. Un abrazo!

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    2. Jajaja! Tu acércate por según qué playas de la costa valenciana y entenderás lo que digo... Atila, Annibal y Gengis Kan juntos y con todos sus efectivos... Jajaja!

      No discuto los beneficios del turismo, faltaría más, y asumo las incomodidades que de él derivan, pero entenderás que siendo poco amante de las masificaciones no me guste... Además por ejemplo en mi zona, es terrible como se pasa de tener 6 o 7 pueblecitos con poco más de 1000 o 2000 habitantes a 10 o 20 veces más dependiendo de casos en agosto...

      Pendiente queda esa caña y esos torreznos, no lo dudes!

      Un abrazo!!

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  7. Genial entrada, me ha dado hasta morriña recordando mis tiempos mozos de cuando empecé a beber cerveza...Mahou, por supuesto.
    Un abrazo y de nuevo felicidades

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    1. Me alegro de que te haya gustado Jose. Sin duda ha sido nuestra primera cerveza para muchos cerveceros. Un abrazo!

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  8. Bonito reportaje sobre una cerveza emblemática...supongo que todos sentimos esa especie de conjunción astral de nuestros primeros pasos cerveceros...y nos identificamos con la cervecera de nuestra región...que hemos visto evolucionar y crecer...yo como gallego mi referencia es Hijos de Rivera...pero también he compartido grandes momentos con Mahou...

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    1. Efectivamente amigo. Los primeros pasos en nuestra pasión cervecera, suelen estar marcados por la cerveza consumida por nuestro entorno. Tal y como comentaba al compañero Pau, según la zona, unas marcas tienen más presencia que otras, por razones de localización. Salu2!

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  9. MUY BUEN POST JAB, TIERNO, COMO EL ANUNCIO DE MAHOU Y EL PAN DE MOLDE JEJEJE.
    TODOS HEMOS PASADO POR ELLO Y ES QUE HACE UNOS AÑITOS ( NO TANTOS ) NO HABÍA MUCHA VARIEDAD.
    EN MADRID LA ÚNICA COMPETENCIA QUE TENÍA MAHOU ERA HENNINGER, SKOL Y ÁGUILA, SIENDO ESTAS DOS ÚLTIMAS ( LA PRIMERA NO LA RECUERDO TOMAR ) DE CALIDAD MENOR.
    CIERTO QUE POR MUCHO QUE NOS EMPEÑEMOS EN TOMAR CERVEZA DE MAYOR CALIDAD, DISFRUTAR DE BUENA COMPAÑIA CON UNA MAHOU BIEN TIRADA ES IGUAL DE BUENO Y MAS BARATO JAJAJA.
    SALUDOS COMPI! ;D

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    1. Muchas gracias Jorge! Cierto lo que comentas. Aquí en Madrid, Mahou ha sido la cerveza más consumida con diferencia, a pesar de competir con otras fábricas de gran recorrido como las que mencionas. Y sí, cada momento requiere su cerveza. Y yo cuando salgo con mis amigos de toda la vida a tomar el aperitivo, el tercio de Mahou forma parte inseparable del momento. Salu2!

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  10. Hola "Capo" cervecero. Me encanta esta historia, llega a rozar la nostalgia. Pero bueno pensemos que el paso de los años han convertido a un bebedor de Mahou en un profesional cervecero en toda regla. Yo nunca he sido de Mahou, siempre se limitaba a la típica caja que comprabas para después de los partidos "pachanguita" de basket con los amiguetes. Por suerte en mi aldea había un bar que tenía Paulanes, Judas, Grimbergen y una buena lista de cervezas de botella y en grífo siempre tenían Estrella Damm o San Miguel, no son muy diferentes a Mahou, pero bueno. Pero si es cierto que muchas de las buenas tardes con amigos se han compartido con un botijo de mahou.
    Un fuerte abrazo JAB

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    1. Me gusta lo de "capo", jajaja. A lo largo de la historia del blog, no había escrito muchos post de temática autobiográfica. Aquí he querido expresar mi homenaje hacia la que fue mi primera cerveza, aprovechando la campaña publicitaria cuyo anuncio de TV con la canción de Loquillo de fondo, me atrapó desde un comienzo. Con el paso del tiempo mi cultura cervecera ha ido creciendo y mi paladar refinándose. Ahora suelo consumir cosas muy distintas. Me encantan las saison, las triples de abadía... las IPAs también son de mi agrado, y tantas y tantas cervezas de diferentes estilos y procedencias, pero Mahou sigue estando presente en muchas ocasiones, y continúan siendo muchos los buenos momentos vividos con esta cerveza. Un abrazo. Salud!

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