miércoles, 9 de julio de 2014

Ruta cervecera por Valonia (parte IV): Brasserie Dubuisson y Mons


En la segunda jornada de mi ruta cervecera por Valonia (patrocinada por la Oficina de Turismo de Bruselas y Valonia), tras la visita a la brasserie de St. Feuillien, el siguiente alto en el camino iba a ser la brasserie Dubuisson, situada en las proximidades de la localidad de Pipaix, a no mucha distancia de Le Roeulx y Mons. Desde la carretera que pasa junto a la cervecera, resulta fácil reparar en ella, gracias al gran cartel con el logo de la brasserie que marca el lugar, y el extenso parking habilitado para los visitantes que acuden no solo para beber alguna de las cervezas de la casa, sino también para disfrutar de una buena comida, y es que posiblemente sea una de las mejores cantinas-restaurantes de las fábricas que visité: grande, espaciosa, acogedora, y muy bien atendida, con una buena carta de platos y cervezas, que goza además de una generosa terraza, para aprovechar los días de buen tiempo. La prueba era que un simple miércoles el local se encontraba muy animado. Allí me estaba esperando Nathalie Roupin quien me guió durante la visita que realicé a la fábrica. Antes pudimos comer en la propia cantina degustando alguno de los platos de su carta como, acompañado de una Bush Blonde

El aspecto exterior de la Cervecería Dubuisson, con la terraza en primer plano.

En el interior del restaurante llama la atención las vitrinas que exponen a modo de museo diferentes elementos publicitarios, de merchandising, copas y botellas de la marca de todas las épocas y formatos. Algo que sin duda es un valor añadido para los coleccionistas de breweriana y amantes de la iconografía cervecera. Además justo al lado del restaurante y sin separación física, se encuentra la tienda oficial de la brasserie donde se puede adquirir todo tipo de objetos de merchandising y las diferentes referencias de la marca en sus distintos formatos.

Las vitrinas de la tienda de la marca están repletas de botellas de cada una de las referencias de la casa.

Una gran barra central con las cervezas de la fábrica manando de sus grifos, ocupa el centro del gran salón principal que se encuentra justo a la entrada Al fondo del mismo, se puede observar un gran mural donde aparece representado uno de los personajes clave en la historia de la brasserie. Uno de los simpáticos duendes que aparecen en las etiquetas de la cerveza más popular de la fábrica, la Cuvée des Trolls, de la que además hay dispersas múltiples muestras, no sólo en el salón comedor sino además en varias de las salas por las que discurre la visita.

Mural del simpático duende, símbolo de su cerveza más popular, la Cuvée des Trolls, que domina el fondo del restaurante.

Junto al comedor principal se encuentra la pequeña taberna-cervecería de la brasserie original, que se conserva tal y como era, logrando un ambiente muy acogedor con la serie de pinturas que decoran las paredes, incluyendo una chimenea para los días de invierno.

La antigua cantina de la cervecera. Un lugar ideal para disfrutar de una Bush en invierno.

La visita de la brasserie se divide en tres importantes partes: el museo de la marca donde se pueden observar copas, artículos de prensa, documentos históricos y otros objetos procedentes de diferentes épocas vinculados a las cervezas Dubuisson, la bodega, donde reposan las joyas de la corona, las cervezas más complejas y alcohólicas elaboradas por la fábrica y las instalaciones de la antigua y la moderna factoría, prácticamente recién inaugurada, donde es elaborada la cerveza en la actualidad

Sobre la fábrica...

Antiguo carruaje utilizado por la fábrica para el transporte de la cerveza.

La cervecera Dubuisson no es precisamente la más antigua de Bélgica, ni de Valonia, a pesar de que sus más de dos siglos de historia hablan de una brasserie más que experimentada, aunque resulta especialmente singular entre el gran número de brasseries belgas, gracias a dos aspectos: El primero, es ser una empresa de carácter familiar, que ha visto pasar a 8 generaciones de "brasseurs" pertenecientes a la misma dinastía, la Dubuisson. El segundo, es ser una cervecera totalmente independiente, sin participación ni asociación de ningún capital externo a la compañía, ni pertenencia a ningún gran grupo cervecero, algo en lo que ha tenido mucho que ver el mencionado carácter familiar de la brasserie.

Parte de la antigua maquinaria de la fábrica utilizada hasta no hace demasiado.

Fundada en el año 1769 por Joseph Leroy, antepasado del actual propietario, Hughes Dubuisson, por parte de la rama maternal de la familia, siempre ha permanecido en el mismo lugar de forma ininterrumpida, sin sufrir traslados, ni cierres, salvo en las ocupaciones por tropas invasoras en los conflictos de 1815 (Francia, Guerras Napoleónicas), 1914 (Alemania en la I Guerra Mundial) y 1940 (Alemania en la II Guerra Mundial), que obviamente afectaron al funcionamiento normal de la cervecera. 

Las calderas de cobre de las antiguas instalaciones fueron sustituidas por las más modernas de acero inoxidable.

En 1933, Alfred Dubuisson, el abuelo de Hughes Dubuisson, actual propietario, creó una cerveza especial, que homenajeaba la tradición belga bajo la influencia de un toque inglés en su aroma, y que a la postre obtuvo una gran popularidad entre la clientela de la época. La bautizó con el nombre de Bush Beer, que viene a ser la traducción literal en inglés de Bière Dubuisson ("Cerveza Arbusto" en castellano). Esta cerveza ha sido elaborada utilizando exactamente la misma receta durante 80 años. Es una de las más antiguas cervezas belgas, cuya receta no ha variado a lo largo de su existencia, dentro de lo que se puede encontrar en el mercado. Sin duda, esta cerveza supuso un punto de inflexión en la historia de la cervecería, desde el cual ha evolucionado hasta convertirse en lo que es hoy, una de las más prestigiosas fábricas de cerveza belgas.

En 1990 Hughes Dubuisson dio comienzo a una nueva etapa en la historia de la brasserie, caracterizada por el crecimiento y la expansión de la compañía, que se plasmó en el lanzamiento al mercado de nuevas cervezas, enriqueciendo el catálogo de la cervecera. Así en 1991 vio la luz la Bush Noël, la Bush Blond en 1991, la Cuvée des Trolls en 2000, la Bush Prestige en 2003, la Bush de Nuits en 2005 y finalmente la Pêche Mel Bush de frutas en 2009
Las diferentes copas usadas para cada una de las diferente referencias de la cervecera expuestas en la zona del museo de la fábrica.

El ritmo de crecimiento de la cervecería se ha acelerado desde el año 2000 de forma paulatina, con la creación de dos micro cervecerías: una en Mons y un brew-pub en Louvain-la-Neuve, además de un nuevo centro de visitantes y la renovación completa de las instalaciones y la maquinaria de producción que finalizó a comienzos de 2014 tras el 80 aniversario del lanzamiento de la cerveza Bush. Entre las nuevas instalaciones se incluye una moderna sala de elaboración y la puesta en servicio de una nueva línea de embotellado además de la ampliación de la capacidad de la bodega de almacenamiento. Además, la brasserie cuenta en la actualidad, con plantaciones de lúpulo situadas en los campos adyacentes a la ubicación de la fábrica, que permite satisfacer las necesidades de producción de la cervecera.


Los modernos tanques de acondicionamiento de gran capacidad dentro de las nuevas instalaciones.

Con las ambiciosas inversiones realizadas en la fábrica de Pipaix, la Brasserie Dubuisson ha crecido considerablemente en términos comerciales desde finales del siglo XX. Su producción ha pasado de 14.000 hectolitros en el año 2000 a 22.000 hectolitros en 2007, logrando un incremento de un 63,6% en tan sólo siete años. Actualmente está produciendo entorno a los 45000 Hl anuales, doblando la producción en estos últimos siete años, y el objetivo final es conseguir llegar a los 100000 Hl de forma paulatina durante los próximos años. Las exportaciones también están creciendo en proporción al crecimiento de los volúmenes de producción, y en 2008 representaban casi el 25% del volumen total de la cervecería. En la actualidad las exportaciones suponen el 35% de la producción de la brasserie.


La planta de embotellado es la muestra más significativa del esfuerzo inversor realizado por Dubuisson en su proceso de renovación.

Las exportaciones de las cervezas de la Brasserie Dubuisson se pueden encontrar en una veintena de países, ya sea en Europa como Francia, Suiza, Italia, Hungría y España, o en América, como Estados Unidos, Canadá y Chile, y en lejanos países de otros continentes como Australia. Curiosamente en USA y Canadá la cerveza se comercializa con el nombre de Scaldis, que es el nombre en latín que recibe el río Schelde, el más importante de la región, para evitar los posibles litigios que pudieran surgir con la compañía estadounidense Anheuser- Busch, al parecer por su coincidencia fonética.


La nueva sala de elaboración con las modernas calderas de acero inoxidable. El diseño del edificio en sí resulta singular y demuestra la fuerte apuesta de futuro de la compañía.

Sobre sus cervezas...


Las cervezas de la marca son catalogadas como "las más fuertes" de toda Bélgica, en lo que alcohol se refiere, puesto que la mayor parte de ellas se sitúan entorno a los 12º de alcohol (aunque hay algunas otras más potentes), y son consideradas como cervezas de degustación con carácter. Para lograr reunir las cualidades que se pueden encontrar en las cervezas de la marca, existen dos aspectos fundamentales dentro del proceso de elaboración: El primero es que se permite la evaporación de una cuarta parte del mosto resultante de la maceración, de modo que aumenta la densidad original del mismo, mientras que se añade azúcar al final del proceso de ebullición. El segundo se centra en la levadura empleada para la fermentación de la cervezas que procede de la misma cepa original, siendo esta muy especial, por ofrecer un alto rendimiento y permitir que pueda encontrarse aún activa con 12º de alcohol en la cerveza, algo que resulta muy poco frecuente.

Botellas de 33cl. de distintas formas pertenecientes al porfolio de la fábrica procedentes de diferentes épocas.

Las cervezas que actualmente fabrica la brasserie Dubuisson son:

Bush Ambrée: Se trata de la cerveza creada por Alfred Dubuisson en 1993, una Strong Amber Ale, cuya receta no ha variado desde su concepción. Es una de las cervezas belgas de alta fermentación más fuertes que hay en el mercado, con nada menos que 12% de alcohol. Está filtrada y tiene un poderoso aroma y sabor maltosos muy característicos, pero sin que resulte en exceso alcohólica.

Bush Nöel: Se trata de la cerveza elaborada especialmente para la temporada navideña, disponible sólo de octubre a noviembre. Creada en 1991, es una cerveza de tono a medio camino entre el ámbar y el cobre. Una cerveza excepcional dentro de las de su categoría, 100% filtrada, de perfil dulce y especiado, con intensos matices de caramelo, pero muy bien balanceada, con una sensación suave en boca, y el alcohol magistralmente enmascarado a pesar de sus también 12º.

Bush Blond, creada en 1998 es una Blond Ale típicamente belga, con algo menos de alcohol que sus hermanas, aunque igualmente potente con 10,5º, y que experimenta una segunda fermentación en botella. Balanceada y rica en matices de malta, fruta y levadura es una cerveza sorprendentemente fácil de beber.

Años más tarde ( la Noël Premium en 1993, y la Ambrée Triple y la Blond Triple en 2008) la brasserie sacó a la venta las versiones "triple" ampliadas de estas tres referencias, en botella de 75cl., con la misma graduación alcohólica, pero con refermentación en botella, que posibilita una fase de maduración dando lugar a una mayor riqueza e intensidad de matices, haciendo de ellas cervezas muy complejas y magistrales.

Sin duda la cerveza que ha dado un mayor éxito y popularidad a la fábrica entre el gran público ha sido la Cuvée des Trolls, que con una imagen de fantasía consiguió captar a millones de seguidores en todo el mundo. Lanzada al mercado en el año 2000, y ligeramente refermentada es una Blond Ale, más suave que el resto de las gama, con "tan sólo" 7,5º, resultando más delicada y al mismo tiempo refrescante, gracias a la corteza de naranja usada para aromatizarla entre otros ingredientes. Afrutada y bien balanceada es una cerveza que añade un punto herbáceo, distinguiéndose de la mayoría de cervezas belgas del estilo. También tiene su versión aumentada en botella de 75cl, la Cuvée des Trolls Triple, con medio grado más de alcohol, lanzada a la venta por el décimo aniversario de la cerveza.

Pero si hablamos de las cervezas más apreciadas por los críticos y aficionados experimentados, las que acaparan la mayor parte de los elogios son las dos referencias añejadas en barrica: la Bush Prestige y la Bush de Nuits, comercializadas por primera vez en 2003 y 2005 respectivamente, y disponibles en formato de 75cl. Durante la visita se puede visitar la cuidada y acondicionada bodega donde se encuentran los barriles de madera de roble donde reposan ambas cervezas, con un control exhaustivo de temperatura y de humedad.

La impresionante bodega mantenida a condiciones constantes de temperatura y humedad.

La Bush Prestige es en realidad una Bush original, en cuya elaboración, la tradicional fase de maduración en cubas de fermentación, es sustituida por un proceso de envejecimiento en barriles de roble por un periodo que oscila entre los 4 y los 6 meses, desarrollando un grado más de alcohol, alcanzando los 13º. El añejamiento de bebidas alcohólicas es una tradición muy antigua, y que generalmente se ha aplicado en el desarrollo de whiskeys y brandys. Desde hace unos años está siendo una técnica replicada por muchas cerveceras en el proceso de elaboración de algunas de sus cervezas. Esta fase de envejecimiento permite que la cerveza adquiera una serie de matices en aroma y sabor, que añaden complejidad y refinamiento al resultado final.

En la bodega reposan las dos cervezas más complejas y alcohólicas de la marca, la Bush Prestige y la Bush de Nuits. Pude oler el contenido de una de las cubas, sencillamente delicioso y embriagador.

La Bush de Nuits, por su parte con también 13% de alcohol, es la Bush Noël que ha permanecido durante más de 6 meses en barriles de roble previamente usados para guardar el famoso vino Nuits Saint Georges, en lugar del almacenamiento en tanques de lagerización a 0ºC. Este fantástico proceso permite que la cerveza desarrolle una mixtura de aromas con reminiscencias al vino que anteriormente durmió en el interior de los toneles, además de una serie de matices como frutos rojos y vainilla, integrándose en el conjunto, logrando un producto muy armonioso en boca.


La Bush Prestige y su estuche, un magnífico regalo para un buen cervecero.

Y finalmente la más diferente de todas las cervezas del portfolio de la cervecera, la Pêche Mel Bush, elaborada desde 2009, aplicando la misma maestría y talento en ella, que en el resto de las cervezas Bush. Introducen en la receta extractos naturales de melocotones, creando un nuevo concepto de cervezas de frutas, en el que los aromas afrutados y dulzones procedentes de los extractos de melocotón supone el complemento perfecto para el amargor de la Bush original.

Ficha Resumen:
Nombre: Brasserie de Dubuisson
Año de creación: 1769
UbicaciónPipaix
Webhttp://www.br-dubuisson.com/
Cervezas: Bush Ambrée, Bush Blonde, Bush Noël, Noël Premium, Ambrée Triple, Blond TripleCuvée des Trolls, Bush Prestige, Bush de Nuits y la Pêche Mel Bush.
Permite visitas: Sí. Individuales sin reserva (todos los sábados a las 3 pm.), o con reserva y para grupos. 
(http://www.br-dubuisson.com/index.php?option=com_content&view=article&id=10&Itemid=42&lang=en)
Cervecería/sala de degustación: Sí. Varios grifos y todas las variedades en botella. Cocina completa y variada con entradas, platos principales y postres. Algunos platos están cocinados con las cervezas.
Ciudad(es) visitable(s) en las proximidades: Tournai y Mons.


Sobre Mons...

Tras la visita a la brasserie Dubuisson, regresé a Mons, para poder disfrutar de sus encantos durante la tarde y noche. Aparte de la Grand Place, con la belleza arquitectónica de sus edificios (como la capilla de San Jorge de 1604, o la Casa del Toisón de Oro de 1615), sus animadas terrazas,  la visita al rincón de paz que suponen los jardines del Ayuntamiento, y saludar como manda la tradición al mono que "vive" en su fachada, quedaban aún lugares de gran interés y belleza por visitar. 


Panóramica de uno de los rincones de la Grand Place de Mons.

El primero de estos lugares sin duda es la Colegiata de Sainte Waudru, un edificio religioso medieval, de estilo gótico y de gigantescas dimensiones, que hacían realmente difícil tomar una fotografía en la que se pudiera apreciar por completo su tamaño. De hecho, su construcción se prolongó por más de dos siglos, desde el comienzo de su edificación a finales de la Edad Media en 1450.

Impresionante aspecto exterior de la Colegiata de Sainte Waudru.

El interior es tan majestuoso e impresionante como el exterior. Una nave central de gran longitud (115 metros) recorre el templo de un extremo a otro, bajo una bóveda de crucería. A ambos lados se encuentran sendas naves paralelas de la misma longitud, y que rodean a la central abrazándose tras el altar. En ellas se pueden contemplar un total de 29 pequeñas capillas. 

La enorme nave central del templo, de gran altura y amplitud.

Además en el interior del templo, también se encuentra el Museo del Tesoro de la Colegiata, con numerosas piezas de arte y orfebrería de gran valor. Otro de los grandes atractivos a destacar, son las vistosas vidrieras que decoran los ventanales de la colegiata, y que datan del siglo XVI, un regalo del mismísimo emperador Maximiliano I, abuelo de nuestro rey y emperador Carlos V.

Las coloridas vidrieras del siglo XV que decoran las paredes del templo.

Al fondo de la nave central se encuentra el altar, sobre el que se encuentra un relicario con forma de arca plateada, en la que reposan los restos de la santa que da nombre a la colegiata, Santa Waudru (Santa Valdetrudis en castellano), que son sacadas al exterior, en la Procesión de la TrinidadY alrededor de la nave también destacan las estatuas de alabastro del siglo XVI, obra de Jacques Du Broeucq.

Panorámica del templo con una de sus magníficas estatuas de alabastro en primer plano.

Pero sin duda el principal reclamo del templo, de entre tantas obras de arte y tesoros escondidos que hay en su interior, es el conocido como "El Carro de Oro", una pomposa y recargada carroza de 1780, de estilo Luis XVI, en la que destacan las figuras de los pequeños angelillos que viajan en ella, y que es usada para la fiesta mayor de la ciudad de Mons, la Procesión de la Trinidad, más conocida en la ciudad con el nombre de Doudou, y que finaliza con el combate del Lumeçon que representa la lucha entre San Jorge y el Dragón. Con más de 6 siglos de historia, esta fiesta fue declarada Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en el año 2005. Esta fiesta es celebrada el domingo después de Pentecostés, que este 2014 fue el domingo 15 de junio, tan sólo unos días después de mi estancia en la ciudad, por lo que no pude contemplarla, aunque sí disfrutar del ambiente previo a la celebración.

El célebre Carro de Oro, que sale en la procesión de la Trinidad.

Tras salir de la colegiata, yendo de nuevo de regreso a la Gran Place, nos encontramos con el llamativo campanario que domina el cielo del caso viejo de la ciudad. Conocido con el nombre de Catiau, data del siglo XVII y fue construido siguiendo las directrices del estilo barroco. Construido con piedra arenisca y con pilastras decoradas en azul, tiene 87 metros de altura y en lo más alto se encuentra un carillón compuesto por nada menos que 49 campanas. Fue declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO, en 1999 conjuntamente con otra serie de campanarios en Bélgica y el norte de Francia. Hay habilitada una escalera para subir hasta lo alto, desde donde se puede disfrutar de una vista espectacular de la ciudad, pero cuando llegué se encontraba cerrado.

De regreso a la Grand Place, era el momento de disfrutar de una buena cerveza en una terraza tranquilamente. Para ello elegí el que, según los lugareños, era uno de los mejores sitios de la ciudad para disfrutar de una cerveza, La Cervoise. Con una carta bastante amplia que tiene que rozar el centenar de referencias, entre las que es posible encontrar las joyas trapenses belgas entre otras muchas, me decanté por una cerveza inédita para mi, la Double Enghien Blonde, de la brasserie valona Silly, en funcionamiento desde 1852. Se trata de una cerveza típicamente belga, ambarina, velada, de espuma con buena retención, de aromas dominados por la levadura, los matices afrutados como la manzana y las especias. En boca resulta maltosa y especiada al final, lo que junto con el vivaz carbónico hace que resulte cosquilleante de principio a fin, ganando astringencia y sequedad al final. Una cerveza que cumple las expectativas sin resultar extraordinaria y que disfruté contemplando la bella Grand Place de Mons.

En la terraza de La Cervoise. La cerveza Double Enghien Blonde en primer plano.

Tras disfrutar del animado ambiente de las calles del centro de Mons, me dirigí a cenar al restaurante donde tenía reservada mesa, La Table du Boucher, uno de los mejores lugares de la ciudad donde se puede cenar, situado en la Rue d'Havré a 3 minutos andando desde la Grand Place. Se trata de un local con ambiente relajado y de cierta elegancia, sin caer en excesos de formalidad que me hicieran sentir incómodo en ningún momento, y que figura además en la Guía Michelin, algo a tener en cuenta .
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La Table du Boucher, un buen restaurante, recomendable para quien visite la ciudad.

Opté por la alternativa del menú BIB, de entre los diferentes menús que ofertan. Varias eran las opciones posibles por plato, optando por un primera plato bautizado como "Les tomates anciennes", una ensalada a base de abundante queso de burrata italiana, con tomates, aceite de oliva virgen y basilisco. Antes, como aperitivo habían servido un platito con unas croquetas de queso en forma de cubo, de rico sabor, y con una textura muy agradable en el paladar. Como segundo plato, la elección fue la "Suprême de volaille des Landes", un plato a base de carne de ave de corral fileteada, de una gran exquisitez, con una carne jugosa, sabrosa y deliciosa. Una experiencia inolvidable, y que incluyo dentro de mi 10 mejores platos que jamás he probado en un restaurante.

El primer plato del menú, Les Tomates Anciennes. Aunque no lo parezca en la foto, las cantidades fueron generosas.

El postre por su parte fue un coulant con helado de pistacho, crema de vainilla y frutos rojos, que pecó en exceso de acidez, procedente de los frutos rojos elegidos para formar parte del plato. El remate final lo puso un capuccino, servido bien caliente, con su espuma de crema y cacao espolvoreado y unos originales dulces de acompañamiento.


Detalles como los dulces ofrecidos de obsequio con el café, o las croquetas de queso de aperitivo, hacen subir puntos a la valoración final del restaurante.

Los 35 euros del menú, si tenemos en cuenta la calidad de la atención y la cocina, así como de la cantidad, más propias de una cena a la carta, resulta un precio muy bien ajustado, siendo una opción recomendable 100% para quienes visiten la ciudad y quieran darse un pequeño capricho al alcance de prácticamente de todos los bolsillos.

La Quintine Ambrée, una cerveza de la región, que maridó a la perfección con el plato de carne elegido.

Para beber, opté de nuevo por una cerveza, y en esta ocasión la elegida fue una representante de la primera cervecera que visité durante el viaje, la Brasserie des Legéndes, con una Quintine Ambrée. Una cerveza de color ámbar intenso, espuma marfil de buena retención, aromática, con matices a grano tostado, caramelo, levadura, fruta madura, y un toque floral de lúpulo. En boca, se presenta  intensa con un cuerpo medio, carbonatación bien ajustada y textura sedosa. Dulce y afrutada al comienzo, con predominio del caramelo, se encuentra perfectamente balanceada. El final de carácter más seco que amargo, se prolonga dejando recuerdos a los matices tostados. Genial elección para combinar con el plato principal de la cena.

Tras la cena y una vuelta para comprobar de nuevo el ambiente festivo en las calles del centro de la ciudad, con todas las cervecerías, cafés y pubs repletos de gente, que abarratoba las carpas dispuestas en el exterior de algunos locales, regresé de nuevo al hotel para descansar.

El hotel que tenía reservado era el Dream-Spa situado en la Rue de la Grande Triperie 17Respecto al hotel he de mencionar que fue el mejor en lo que respecta a modernidad, servicios y originalidad de todo el viaje. Como se pude apreciar en las fotos de la habitación, ocupa el antiguo edificio de un convento religioso, del que todavía quedan los arcos de los ventanales en estilo gótico.

Aspecto de la habitación del hotel Dream Spa.

Aparte, por su situación, a escasos 5 minutos andando de la Grand Place, es ideal para tenerlo como base de operaciones para visitar Mons. Y si estamos muy cansados después de recorrer a pie los rincones más bellos de la ciudad, podemos relajarnos en su moderno spa.

Otro detalle de la habitación. Los elementos arquitectónicos del antiguo edificio original están muy bien integrados con las modernas instalaciones del hotel.

Su restaurante con servicio de aparcacoches resulta ser muy demandado en las noches de la ciudad, y suele rozar el lleno absoluto, por lo que se recomienda reservar. Personalmente no pude comprobar las teóricas bondades de su cocina, a excepción del buffet de su desayuno, que resultaba correcto para cubrir las necesidades de los clientes, para emprender la jornada con energía.

Al día siguiente el programa me llevó hasta el albergue de Poteaupré y la Abadía de Notre-Dame de Scourmont, a conocer el lugar donde nacieron las míticas cervezas trapenses de Chimay, pero lo contaré en el siguiente post de la serie. Salud!

4 comentarios:

  1. BUFFFF, INTENSÍSIMO DIA DE BEER TURISM SI SEÑOR!
    LA HABÍTACIÓN SUPERCHULA, PRECIOSA, DEMASIADO CLARA, PERO MUY BONITA Y LA BRASSERIE DE ENSUEÑO.
    COMO HAS TENIDO QUE DISFRUTAR MALANDRÍIIIIIN.
    UN SALUDO! ;D

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    1. Intensa jornada y muy interesante, como todas las del viaje. Disfruté enormemente, como dices, de cada minuto en cada visita que hice. Pude conocer de primera mano los lugares donde se elaboran tantas y tantas cervezas que bien conocía ya con antelación, aunque hubo algunas cervezas que no había probado hasta entonces, como las Des Fagnes, las Saint Monon, o las Botteresse, de las que hablaré en sucesivos posts. Estuvo genial, la verdad. Salu2 Jorge!

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  2. Todo un post de referencia para buscar información sobre Brasserie Dubuisson y sobre Mons.Si voy por allí ya se dónde buscar información.
    Tampoco sabía el por qué del nombre de su gama Bush.
    Como curiosidad, una vez vi en una carta aquí en España que tenían la Scaldis y al no saber que es su nombre en USA quise pedirla y vi que era la Bush.
    Saludos!!

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    1. Gracias por los cumplidos. He intentado que todas estas entradas sean lo más completas posibles, tanto para los cerveceros, como para los que busquen los atractivos turísticos que ofrece la zona. Tournai, Mons... son ciudades a visitar dentro de Bélgica, y aún no he hablado de Dinant, o de la pequeña villa de Chimay, cuya visita es más que recomendable. En cuanto a la historia del nombre de la cerveza, la verdad es que en España las he visto con los dos nombres, aunque resulta mucho más frecuente el de Bush que el de Scaldis, que por cierto hace tiempo que no he vuelto a ver. Los belgas de Dubuisson, eligieron ser precavidos, y evitar problemas, con posibles pleitos de por medio con Anheuser-Busch, el grupo cervecero más grande del planeta. Salu2!

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