lunes, 9 de febrero de 2015

De Koninck, la cerveza por excelencia de Amberes


Dentro de las cervezas belgas hay un estilo muy particular, que nació a principios del siglo XX, con el propósito de ser un estilo moderno y al mismo tiempo identificado como un estilo genuinamente belga, capaz de competir con las populares y exitosas pilsen centroeuropeas que conquistaban por aquel entonces el mercado belga, a pesar de la fuerte tradición y cultura cerveceras autóctonas de aquel país. Para ello en 1904 la Unión de Cerveceros Belgas convocó a sus miembros para desarrollar una receta que intentara marcar la pauta de ese ansiado estilo. El fruto de los esfuerzos de los cerveceros belgas, fue oficialmente presentado en la Exposición Internacional de Lieja en 1905. Aquel estilo fue bautizado como Spéciale Belge, que muchos cerveceros denominan también como Spéciale Ambrée (Especial Ámbar). A partir de ahí su éxito fue creciendo de forma notoria por todo el país, sobre todo entre los años 20 y 30, hasta la llegada de la Segunda Guerra Mundial. Se trata de une estilo caracterizado por su atractivo tono ámbar rojizo, la elevada mineralización de sus aguas, un bajo contenido en alcohol, y la utilización de lúpulos aromáticos.

La cerveza que protagoniza la presente entrada es quizás el principal exponente de este singular estilo. De Koninck es sin duda todo un símbolo de la cerveza belga, y está asociado íntimamente a la ciudad que la vio nacer, Amberes, en 1930. Sus habitantes se encuentran profundamente orgullosos de esta cerveza que ha sido la reina de los bares y cervecerías de la ciudad hasta el momento actual. Allí recibe popularmente el nombre de "bolleke", que en realidad hace referencia al vaso especial de forma bulbosa donde es servida como mandan los cánones. De Koninck es una antigua cervecera, fundada en 1833, de carácter familiar, con cerca de doscientos años de historia, regentada por la familia Van de Bogaert, aunque pertenece desde 2010 al grupo Duvel-Mortgaat.


En los arrabales de la medieval Amberes se encontraba una antigua posada llama De Plaisante Hof (El Jardín Feliz) ubicada frente a un hito de piedra que representaba la palma de una mano, como símbolo de del pago del peaje que tenían que efectuar los comerciantes al llegar a la ciudad, motivo por el cual, la fábrica incluye en su logo un escudo con una mano abierta. En 1827 Joseph De Koninck compró De Plaisante Hof, pero murió poco después. Su viuda terminó casándose en segundas nupcias con Johannes Vervliet que volvió a comprar los bienes de la herencia en 1833, transformando la posada en una fábrica de cerveza, a la que bautizó como "La mano", en clara referencia al hito de piedra por el que era conocido el lugar. La cerveza de la joven fábrica, germen de la futura brouerij De Koninck, había llegado a ser bien conocida, en gran medida por el nombre y símbolos elegidos. El nombre De Koninck apareció años más tarde por primera vez con el hijastro de Vervliet, Carolus De Koninck, que se encargó de dirigir el negocio por un tiempo.
No es hasta 1919 cuando la familia Van Bogaert entra a dirigir la compañía. queriendo que la cervecera conservara el apellido de su fundador. Hace 4 años fue vendida al grupo Duvel-Mortgaat, aunque continúa manteniendo un grado de independencia como marca autónoma dentro del grupo.

A pesar de ser una cervecera con una larga historia a sus espaldas que continúa manteniendo la tradición cervecera como uno de sus principales valores, no quiere decir que se haya quedado anclada mirando hacia el pasado. De hecho, De Koninck ha destacado por incorporar técnicas y aplicar políticas anticipándose a futuras tendencias adoptadas por muchas cerveceras belgas años después. Por ejemplo, fue una de las primeras cerveceras en utilizar métodos de propagación de levaduras de forma continua, y de aplicar prácticas respetuosas con el entorno, En la actualidad la elaboración de la cerveza tiene lugar en unas modernas instalaciones construidas en los años 90. Dentro de la misma brouerij también se fabrican algunas otras cervezas como por ejemplo la De Koninck Blond (6% de alcohol), la Tripel d'Anvers (7% de alcohol) y la Winterkoninck, (6,5% de alcohol) aparte de la clásica De Koninck (Ambrée) con la que crecieron los habitantes más viejos de la ciudad. 

Para poder disfrutarla en su plenitud lo recomendable es aprovechar nuestra estancia en Amberes para probarla en los cafés y cervecerías de los alrededores de la cervecera donde es servida fresca y sin pasteurizar, al igual que sucede por ejemplo, con otra cerveza emblemática, la Pilsner Urquell en este caso de la Rep. Checa. La experiencia que supone probarla en su momento óptimo de consumo y sin pasteurizar debe figurar en el cuaderno personal de deberes de todo buen aficionado cervecero. A falta de poder probarla tal y como los habitantes de Amberes pueden hacerlo, en España nos tenemos que conformar con poder degustarla en botella, aunque nos permite comprobar el por qué del éxito de esta cerveza entre los belgas.



Cata:


Graduación: 5º
Temperatura de servicio: Entre 6ºC y 8ºC
Tipo de vaso recomendado: Copa "bolleke", o copa de cáliz, o copa Teku.

Aspecto: Bonito tono ámbar con brillos cobrizos, con buena transparencia y espuma de color entre blanquecino y beige, y aspecto compacto, de mediana amplitud y notable retención, que deja algunos restos de encaje adheridos a la copa.
 
Aroma: Aromas de perfil maltoso y componente afrutado con notas a suave caramelo, galleta, almendras, ciruelas, naranja amarga y también especias (un sutil toque de canela), hierbas, que aportan recuerdos medicinales y lúpulos nobles. Apenas existe rastro del alcohol.
 
Sabor y textura: Cuerpo medio en boca, muy bien ajustado a la graduación alcohólica de la cerveza y muy bien balanceada. El gusto viaja desde una base firme de malta levemente tostada y con notas caramelizadas, y afrutadas con reminiscencias de frutos secos, como almendras, a otra serie de matices especiados (canela), medicinales (regaliz, hierbas balsámicas,...) y florales procedentes de los lúpulos nobles, que terminan por aportar un cierto grado de amargor complementario al final de perfil seco. Cierta mineralidad salina en boca que se percibe al final del trago. Una cerveza que sorprende al mismo tiempo por su equilibrio y complejidad, que se bebe con una gran facilidad. Imprescindible probarla como referencia del estilo Spéciale Belge.

Maridaje: Pulpo a la brasa con cachelos
Nota:




6 comentarios:

  1. Tengo unos amigos que viven en Bruselas. A ver si la próxima visita podemos ir a Amberes y probarla in-situ.

    Saludos!

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    1. Si vas a Bruselas y tienes tiempo para poder hacer alguna visita a otras ciudades belgas, Amberes es sin duda una gran opción. Dentro de esa visita, y relacionado con la cerveza, te recomiendo encarecidamente la visita al bar Kulminator, uno de los mejores de todo el país. La guinda la pondría que pudieras probar la "bolleke" de grifo sin pasteurizar, una experiencia inolvidable para los muy cerveceros. Salud!

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  2. La spéciale belge es sin duda mi estilo preferido para beber (no para degustar, para beber...si me comprendes bien ;-) ).
    Muy buen post, pero me gustaría añadir unas cosas :
    1/ este tipo de cerveza existía ya antes de llamarse spéciale belge...la nomenclatura y el concurso era una manera de defender la propia cerveza del país (como la witbier y la lambiek era la cerveza que se solía hacer en las granjas y que se daba de beber a los trabajadores en el campo a mediodía) contra la "nueva cerveza popular", a saber la pilsner.
    2/ es verdad lo de la mano, pero tiene una explicación : la leyenda dice que Antwerpen=Amberes nació donde cayó la mano del gigante Antigoon cortado y echado por Brabo (hand-werpen=mano-echar -> Antwerpen), como se puede ver en la fuente de la plaza mayor de Amberes. La mano es el símbolo de Amberes y todo lo típico tiene forma de mano : Antwerpse handjes son galletas en forma de mano etc.
    3/ hablando de spéciale belge es hablando de 2 cervezas en particular : "bolleke" en la provincia de Amberes y "palmke" en la provincia de Brabante. No es estraño, porque ambos provincias formaban el ducado de Brabante donde este estilo de cerveza era lo más común. Igual para vosotros es un detalle histórico tonto, pero es muy importante para comprender a/ que el estilo ya existía (cf 1/) y b/ el porqué de principalmente encontrar el estilo en esta zona de Bélgica.
    Y añado otra noticia (para mi más bien una desilusión) : acaban de cambiar la etiqueta y el nombre de la "bolleke" : se llama ahora "Antwaarpse Pale Ale" (me ves venir : APA en corto)...no voy a decir nada más sobre la gente de Amberes ;-) (los Flamencos me comprenderán), sólo indicar que esta tontería sólo podría decidir un "sinjoor" (viene de señor, apodo de una persona de Amberes).
    Un saludo, Ilse

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    1. Como siempre Ilse, ilustrándonos con tu conocimiento sobre la cerveza belga. Resulta mucho mejor conocer los detalles históricos de primera mano de un autóctono del lugar. Las fuentes que podemos consultar quienes escribimos muchas veces difieren en pequeños aspectos, cuando no son directamente contradictorias. En este caso tu puntualización me ha parecido muy oportuna. Y bonita historia sobre la leyenda del nacimiento de la ciudad de Amberes, Un saludo Ilse.

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  3. Buena publicación, tiene muy buena pinta. Te invito a visitar mi blog de cerveza RincóndelCervecero y si deseas compartir enlaces contacta conmigo. Un saludo

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    1. Me alegro de que te gustara el post. Agradezco tus palabras. No dudes que echaré un vistazo a tu blog. Un placer amigo. Salud!

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