viernes, 27 de febrero de 2015

Entre triples anda el juego. Comparativa de las últimas triples.

Viendo el título del post, más de un navegante del ciberespacio tendría la impresión de que la presente entrada hablaría de baloncesto, deporte que por otra parte nos ha dado muchas alegrías en los últimos años a los españoles. Pero conociendo sobre qué llevo escribiendo casi 5 años, está claro que el título aprovecha el juego que dan las palabras, y el símil baloncestístico da pie para hablar de uno de los estilos cerveceros que me provocan mayor satisfacción, el de la "triples" de estilo belga. Representado por las cervezas trapenses y de abadía en sus orígenes, y por algunas cervezas laicas comerciales elaboradas en la propia Bélgica después, el estilo ha dado un salto fuera de las fronteras belgas en los últimos años, siendo interpretado por las cerveceras craft norteamericanas y también por las microcerveceras de nueva generación de diferentes países, a pesar de no ser el estilo más trabajado por ellas. En algunos casos, los ejemplos que se han cocinado en las "brewing rooms" de estas nuevas cerveceras, han logrado acercarse tanto a sus imitadas belgas primigenias que podría provocar alguna confusión sobre su origen, sin quedar muy claro si estábamos ante una triple belga o foránea. En otros (me atrevería decir que la mayoría de ellos), aún quedan a cierta distancia, lo que viene a demostrar que los clásicos serán siempre los clásicos y que nunca pasarán de moda, formando parte imprescindible del recorrido que ha de hacer un buen aficionado cervecero para aprender a reconocer los exponentes ideales que definen el canon de un estilo determinado, en este caso el de las triples belgas. En el post paso a hablar de las triples que he podido consumir durante los últimos meses, dejando mi impresión acerca de ellas. 



Alvinne Morpheus Triple

Alvinne es una de esas cerveceras que suscita pasiones y odios a partes iguales. Su particular estilo y uso de las levaduras otorga a sus cervezas un carácter muy especial, en el alambre que separa el error de la genialidad, y el caos de la ortodoxia. Sus responsables, Glenn Castelein y Davy Spiessens comenzaron su carrera profesional dentro de la industria cervecera de la forma más humilde posible, pero tal y como muchos otros cerveceros actuales empezaron, en el cobertizo del jardín de su casa. Sus cervezas no tardaron en generar torrentes de comentarios y su popularidad no hizo más que crecer como la espuma (la misma que en muchos casos produce la excesiva carbonatación de sus cervezas y que provoca no pocos enfados entre muchos aficionados al descorchar sus botellas por el verdadero géiser de espuma que generan). Su oferta resulta muy amplia, y el número de referencias elaborado es bastante elevado. Muchas de ellas son fruto de sus frecuentes colaboraciones con otras prestigiosas cerveceras del sector. La triple Morpheus, por ejemplo, es una cerveza que no resulta demasiado fácil de encontrar en establecimientos especializados. De hecho no suele aparecer con excesiva frecuencia, e incluso me llegaron a decir que había dejado de fabricarse, aunque al parecer no es así, por lo que con un poco de paciencia y suerte aún es posible adquirirla. En mi caso particular la botella que pude degustar corresponde a una cerveza de un año de guarda en el trastero de mi propia casa, a una temperatura constante que oscila entre los 14 ºC en invierno y 20ºC en verano.

Alcohol: 8,7º
Nacionalidad: 

OpiniónMucho poso de levadura. Efervescente y de nariz afrutada (manzana, albaricoque, fresas...) y dulzona, con un punto asidrado y ácido. Final seco.

Lo mejor: Su complejidad y originalidad.
Lo peor: Su excesiva carbonatación, que dificulta la percepción de la riqueza de matices.



St. Bernardus Tripel

Sobre la cervecera de abadía St. Bernardus se podrían llenar páginas y páginas. Para muchos críticos especializados y aficionados cerveceros se trata de una de las mejores cerveceras de abadía, si no la mejor, manteniendo como mundo aparte las excelentes y casi divinas cervezas trapenses. Esta consideración ha sido lograda en gran medida, gracias a su excelente cuádruple, la St. Bernardus Abt 12, que según versión de muchos miembros del sector, se trata de la misma receta que la empleada por la abadía trapense flamenca de Westvleteren, para elaborar su archiconocida y mitificada Westvleteren XII, ya que la cervecera de Watou fabricó para la mencionada abadía, la ale St. Sixtus dentro del circuito comercial, hasta que el acuerdo entre ambos que definitivamente roto en 1992. Aparte de la mencionada St. Bernardus Abt. 12, sus cervezas alcanzan una calidad sólo igualable por contadas fábricas dentro de los estilos trabajados. Desde su St. Bernardus Pater y St. Bernardus Prior, hasta su edición especial de Navidad St Bernardus Christmas, una de las mejores del género y que cada año conquista a un nuevo grupo de cerveceros, pasando por su incursión en el terreno de las cervezas blancas de trigo con su St. Bernardus Wit, otro ejemplo de manual o su excepcional edición limitada St. Bernardus Tokyo, elaborada para celebrar la apertura del primer pub-cervecería oficial de St. Bernardus en la capital japonesa, y que llegó a nuestro país en cuentagotas. O la no tan conocida Grottenbier, fruto de una receta del genial y tristemente desaparecido Pierre Celis, y el buen hacer de St. Bernardus, una cerveza elaborada a la antigua usanza, conservada en grutas y que comparte algún procedimiento dentro de su elaboración con el champagne. En el caso de la triple, no es la más fácil de encontrar, y por tanto no es la más frecuente dentro de los muestrarios de tiendas y cervecerías especializadas, por lo que si disponemos de alguna oportunidad para probarla hemos de aprovecharla para disfrutar de su elegancia y toque único de acidez achampanada final.

Alcohol:
Nacionalidad: 

OpiniónTriple de perfil maltoso, abundantes notas a cereal, levadura y especias. Algo menos afrutada y cremosa de lo esperado. Leve acidez al final.

Lo mejor: Su elegancia y buen trabajo de la malta.
Lo peor: Menor carácter afrutado y dulce del esperado.


Ter Dolen Triple

Se trata de una cervecera belga relativamente joven, situada en el bello enclave histórico del castillo de Ter Dolen del siglo XVI en la provincia de Limburgo, en Bélgica. Antiguamente habitado por los monjes de Sint Truiden y más tarde por el antiguo Primer Ministro belga Duvieusarttras ser adquirido por Mieke Desplenter y posteriormente rehabilitado en el año 1994, funciona como hospedería, pub-restaurante y cervecera.
Las cervezas elaboradas por la fábrica de Ter Dolen se enmarcan dentro de la tradición cervecera belga, destacando por sus cervezas de abadía (Ter Dolen Blond con 6,1º de alcohol, Ter Dolen Dark, con 7,1º de alcohol y la Ter Dolen Tripel con una graduación alcohólica de 8,1º) aparte de otro tipo de cervezas como una de frutas (Ter Dolen Kriek, con 4,5º de alcohol) y una reciente cerveza especial, la Armand, elaborada por primera vez en 2011 y que se encuentra dedicada al padre del fundador de la cervecera Mieke Duvieusart y que consiguió ganar la medalla de oro en la primera edición del Brussels Beer Challenge (una cerveza especialmente amarga, lupulizada con lúpulos Cascade  y que sólo puede ser consumida en el pub del castillo). 

Alcohol: 8,1º
Nacionalidad: 

OpiniónTriple con cuerpo y mucho sabor. Perfecto lacing, notas a azúcar, caramelo, especias y albaricoque. Final de notable amargor lupulado y sequedad.

Lo mejor: Cuerpo y sabroso perfil afrutado.
Lo peor: Lúpulo prominente en un final levemente desbalanceado.



De Ranke Guldenberg 

De Ranke es una cervecera belga, fundada en 1994, que curiosamente podría ser elegida como la representante ideal de la integración entre las diferentes comunidades del país. Los cerveceros Nino Bacelle y Guido Devos proceden de Flandes, la nueva fábrica se construyó en Valonia en el año 2005 y se fichó a un maestro cervecero de prestigio de Bruselas para ayudar con la producción. Algunas de sus cervezas ya han ocupado el protagonismo de este blog en más de una ocasión, gracias a la excelente calidad que ofrecen dentro de sus respectivos estilos, como por ejemplo su excelente IPA de estilo belga, la XX Bitter, que fue calificada por un tiempo como la cerveza más amarga de Bélgica, o su Kriek De Ranke, dentro del terreno de las cervezas de frutas de fermentación espontánea. La Guldenberg fue la primera cerveza lanzada al mercado en la historia de la fábrica. Bautizada así en honor a la la Abadía Guldenberg de Wevelgem, donde ya se elaboraba cerveza en el pasado, e inspirada en las triples de abadía incorpora un toque de autor característico de las cervezas de la marca.

Alcohol: 8,5º
Nacionalidad: 

OpiniónGran cerveza, inspirada en las triples de abadía pero más lupulada. Afrutada con presencia de notas de levadura y florales y de largo final.

Lo mejor: Su complejidad y riqueza de matices tanto en el espectro de la malta como en el del lúpulo y las especias.
Lo peor: No es una triple ortodoxa. Casi la podríamos catalogar como Strong Pale Ale Belga.




Kapittel Tripel Abt

Elaborada por la prestigiosa brouwerij Van Ecke (responsables del sello de cervezas de abadía Kapittel) en Watou (un pequeño pueblo flamenco situado a escasos kilómetros de la frontera con la vecina Francia), es una de las mejores triples que podemos encontrar dentro de las cervezas de abadía propiamente dichas al margen de las trapenses y con permiso de las triples elaboradas por St. Feuillien y Val Dieu. En un comienzo la gama Kapittel se centró en cervezas de fermentación mixta de estilo Oud Bruin, pero con el tiempo evolucionó centrándose en las cervezas de abadía. Su Het Kapittel Prior y su Het Kappitel Abt son sus cervezas más destacables al margen de la comentada triple. También elaboran alguna referencia interesante como la lupulada Popperings Hommelbier (que recibe su nombre en clara referencia a los próximos campos de lúpulo de Popperinge), o como la Watou's Wit, su representante dentro del estilo de las cervezas blancas de trigo belgas. La familia Van Ecke, propietaria de la fábrica desde 1862, también es dueña de una industria cervecera próxima, la cervecera Het Sas. Mientras que Van Ecke se encuentra especializada principalmente en las cervezas de abadía y otros estilos belgas tradicionales, Het Sas produce cervezas más mundanas dirigidas al gran público, destacando por sus lagers de tipo pils y sus cervezas de estilo inglés con bajo contenido alcohólico, entre otras.

Alcohol: 10º
Nacionalidad: 

OpiniónTriple soberbia con notas a malta, caramelo, azúcar, naranja amarga, melocotón, flores y especias. Cuerpo potente, seca y algo licorosa.

Lo mejor: Riqueza aromática. Incorporación de notas a confitura de naranja amarga en el conjunto.
Lo peor: Prácticamente nada, salvo un mínimo superabit de alcohol.


Kievit Zundert

Se trata de la segunda cervecera trapense holandesa, que forma parte de las últimas tres abadías que se han unido a la familia de las cervezas trapenses del Benelux, hasta alcanzar la decena. La abadía, ubicada en la pequeña localidad de Zundert, sitúa sus remotos orígenes a finales del siglo XIX. Desde 2009 la comunidad religiosa del monasterio decide iniciar su actividad cervecera como fuente de ingresos para el mantenimiento de la abadía, y es en 2012, hace tan sólo un par de años, cuando pueden reunir los fondos suficientes, a partir de las ventas de la cerveza que elaboran, para la construcción de la fábrica actual. Hasta el momento sólo mantienen una única referencia, una triple de gran calidad, con un carácter caramelizado y afrutado y un componente especiado, que me causó una gran impresión tras probarla recientemente, tal y como reflejé en una entrada del blog de hace unos pocos meses.

Alcohol:
Nacionalidad: 

OpiniónLa nueva trapense holandesa. Mucho caramelo, miel, melocotón, levadura y especias. Algo alcohólica en boca. Final seco y especiado. Una maravilla

Lo mejor: Equilibrio perfecto. Una cerveza redonda. Ausencia de aristas sensoriales que desentonen en el estilo y en la percepción global de la cerveza.
Lo peor: El precio.



Dark Horse Sapient Trip Ale

Dark Horse es una de las cerveceras craft de Estados Unidos que llevan poblando las estanterías de las tiendas españolas desde hace algún tiempo, y que tan buena impresión ha dejado entre muchos compatriotas cerveceros. Esta fábrica, ubicada en la ciudad de Marshall, en el estado de Michigan, comenzó su trayectoria funcionando como un restaurante, fundado por William "Wacky" Morse, que recientemente falleció en el mes de agosto del pasado año. Tras las necesarias remodelaciones y la posterior adquisición de la licencia para cervecería, su hijo Aaron Morse se hizo cargo del negocio en el año 1998. Desde entonces ha mantenido su carácter familiar hasta la actualidad. A pesar de padecer algunos duros reveses, como un incendio sufrido en sus almacenes en 2010 que ocasionó importantes pérdidas materiales, o como el mencionado fallecimiento de William Morse, su fundador y alma mater, el equipo de esta cervecera estadounidense, gracias a su coraje, talento y esfuerzo ha logrado incluirla entre el grupo de las 100 mejores cerveceras del mundo, según ratebeer. Al mismo tiempo la fábrica también mantiene un tap room en la misma ciudad, donde poder degustar las referencias de su variado y muy nutrido portfolio. El tap-room es además la sede del Mug-Club ( Club de la Jarra) cuyos socios poseen en propiedad una jarra personal para consumir las cervezas en el local, y que son colgadas en los techos y paredes del tap-room. Actualmente se han superado las 3200 jarras. De entre las cervezas de esta craft brewery que han conseguido cruzar el charco y entrar en nuestro país, la Crooked Tree IPA y su Thirsty Trout Porter son las que han cosechado mejores críticas, y lo cierto es que son cervezas en las que queda demostrado que saben trabajar muy bien el lúpulo y las maltas torrefactas. Sin embargo, su strong ale  Sapient Trip Aleinspirada en las triples de abadía belgas, no ha conseguido obtener demasiada repercusión entre los aficionados españoles, quizás porque no logra alcanzar el nivel de calidad de algunas otras referencias suyas o el de las cervezas en las que se inspiran y trata de imitar.

Alcohol: 9,5º
Nacionalidad: 

OpiniónEscaso aroma.Tenues notas de levadura, fruta y pimienta. Se echa en falta más cuerpo y sabor. Alcohol perfectamente oculto.

Lo mejor: Sus muy bien camuflados 9,5 grados de alcohol.
Lo peorSu falta de intensidad en aroma y sabor.



Anderson Valley Brother David Triple Abbey Style Ale

Una de las fábricas más responsables y comprometidas con el medio ambiente de todo el panorama craft estadounidense, y del mercado cervecero mundial. Emplea energía solar como principal fuente de alimentación energética para el abastecimiento de la planta de producción situada en el pintoresco y bello valle Anderson en el condado de Mendocino, California. También son fieles defensores de la filosofía del reciclaje en todos los ámbitos que atañen al funcionamiento de una cervecera. Por ejemplo, las calderas de cobre usadas para la elaboración fueron obtenidas de una antigua cervecera alemana que cerró sus puertas años atrás. Desde hace unos pocos años sus cervezas llegan con regularidad hasta nuestro país. A destacar su gran IPA Hop' Ottin, o su deliciosa Amber Ale Boont. Tampoco hay que perder de vista su Oatmeal Stout, suave y cremosa como terciopelo. El año pasado nos llegaron sus ediciones especiales de temporada Summer Solstice (verano) y Winter Solstice (invierno) o su Pumpkin Ale Fall Hornin' ideal para el otoño, y que tuve oportunidad de probar de barril en las vísperas de Halloween del pasado año. También se han atrevido con el género de las cervezas de abadía a través de esta cerveza, la Brother David Triple Abbey Style Ale, que se encuentra inspirada en las ales de abadía y trapenses de estilo triple. El resultado sin pretender restarle mérito, a mi juicio dista de las cervezas del estilo fabricadas en Bélgica.

Alcohol: 10º
Nacionalidad: 

OpiniónAroma a albaricoque, caramelo y azúcar. Algo licorosa y especiada. Intenso sabor, pero le falta un puntito de cuerpo y carbónico.

Lo mejor: Su marcado carácter afrutado y su sabrosidad.
Lo peor: Demasiado alcohol para un cuerpo menos robusto de lo esperado.



Slaghmuylder Witkap Pater Tripel

Si hablamos de la cervecera belga Slaghmuylder muchos aficionados no sabrán que nos estamos refiriendo a los cerveceros responsables de elaborar una de las cervezas de abadía belgas más conocidas, gracias a la imagen de su célebre monje de barba y capuchas blancas, las Witkap Pater (que significa literalmente el "padre de la capucha blanca"), y a que su triple es una de las primeras cervezas elaboradas en ese estilo. Ubicada en la localidad de Ninove en la provincia del Flandes Oriental, fue fundada en 1860 por Emmanuel Slaghmuylder, antiguo comerciante de grano de cereal, cuyo apellido curiosamente le unía al mundo del cereal puesto que "muylder" significa molinero. Actualmente continúa siendo regentada por descendientes de la misma familia, y es la única cervecera superviviente en una pequeña ciudad de algo más de 10.000 habitantes, donde hace un siglo había nada menos que 13 cerveceras en funcionamiento. En los albores del siglo XX, Ernest, el hijo de Emmanuel se hizo con el control de la compañía. Mientras que Ernest dirigía el funcionamiento de la fábrica, su padre adquirió los terrenos de la vecina abadía de Denderhoutembaan. Años más tarde, Ernest con la ayuda de sus hijos Emile, Edouard y Edmond, construyeron una nueva fábrica en los terrenos de la abadía. Las nuevas instalaciones abrieron sus puertas en 1926, y apostó en sus inicios por la elaboración de cervezas lager, en contra de la tradición cervecera de la familia hasta aquel momento. Así es como vio la luz su Slag Pils, que cosechó cierto éxito en la región. Unos pocos años después, en 1932, se atrevieron a elaborar una de las primeras triples modernas de la historia, gracias a la ayuda de una de las principales figuras de la industria cervecera de aquella época, Hendrik Verlinden. La primera triple, creada en 1931, se debe según la investigación del inigualable Michael Jackson, precisamente a Hendrik Verlinden. mientras que trabajaba como maestro cervecero en la cercana cervecera Drie Linden (Los tres tilos) y asistía regularmente a los monjes de la abadía de Westmalle, ayudándoles dentro de su explotación cervecera. En 1932, Hendrik comenzó a trabajar para la cervecera Slaghmuylder, produciendo una triple de abadía, la Witkap Pater, conocida hoy en día como Witkap Tripel. La siguiente generación de la familia Slaghmuylder comenzó a trabajar en la cervecera en 1979 y continuó elaborando su gama de cervezas de abadía con el sello Witkap, lo que le ha permitido desarrollar un prestigio suficiente para poder mejorar el resto de sus recetas y llamar la atención sobre ellas, en especial las de sus lager propias. En 2010, la cervecera celebró su 150 aniversario, y no tiene planes actualmente de desacelerar su crecimiento y desarrollo, con un programa de exportaciones que no deja de crecer cada año.

Alcohol: 7,5º
Nacionalidad: 

OpiniónAroma a albaricoque, caramelo y azúcar. Algo licorosa y especiada. Intenso sabor, pero le falta un puntito de cuerpo y carbónico.

Lo mejor: Su imponente carácter afrutado y dulce, con recuerdos de confitura.
Lo peor: Leve falta de cuerpo y carbónico respecto a lo esperado en el estilo.




Naparbier Gentle Lady

Hablar de Naparbier es hablar a mi juicio de la microcervecera nacional más prestigiosa del momento actual, cuyo talento es reconocido no sólo dentro de nuestras fronteras, sino también fuera de ellas. Sus frecuentes colaboraciones con algunas de las cerveceras independientes más relevantes del actual panorama cervecero internacional como Haandbryggeriet, Lervig, y Nogne en Noruega, Evil Twin, o Mikkeller en Dinamarca, o Alvinne en Bélgica, han contribuido a labrar una gran reputación entre los círculos cerveceros foráneos. Originaria de Noain, una pequeña localidad navarra, y con 5 años a sus espaldas, han conseguido tener alguna de sus cervezas pinchadas en algunos de los pubs más emblemáticos de ciudades como Nueva York, Dublín o Londres. Si nos centramos en el mercado nacional, podemos asegurar que sus cervezas se encuentran entre las más cotizadas por los aficionados españoles, hasta el punto de que cada nuevo lanzamiento de la fábrica navarra desaparece con increíble celeridad de las estanterías de los comercios especializados, por lo que si queremos adquirirlas, resulta casi imprescindible mantenerse atento a las publicaciones en redes sociales de los locales que consiguen hacerse con sus referencias. Cervezas como su Amber ZZ+, su Black IPA, Back in Black, su Saison Sai, o prácticamente cualquiera de sus IPAs y 2IPAs como Undead, Zombreaker, o Aker, han conseguido poner de acuerdo a los paladares más experimentados en el terreno de la cerveza. Su triple, a mi juicio ni decepciona, ni desentona dentro de la tónica general de un nivel muy alto de calidad en todo lo que producen.

Alcohol: 9,2º
Nacionalidad: 

Opinión: Triple con abundancia de notas afrutadas a albaricoque y especiadas a pimienta y jengibre. Cuerpo robusto, final alcohólico y especiado.

Lo mejor: Su lado especiado, con la presencia de notas a jengibre.
Lo peor: Alcohol más perceptible de lo deseable.

Tras lo expuesto, el podium particular que he compuesto a partir de las cervezas comentadas en el post quedaría de la siguiente forma:
Medalla de Oro: Kievit Zundert.
Medalla de Plata: Kapittel Tripel Abt.
Medalla de Bronce: De Ranke Guldenberg.

Lo siguientes puestos en mi clasificación particular con el resto de cervezas del post serían:
4. St. Bernardus Tripel.
5. Slaghmuylder Witkap Tripel
6. Naparbier Gentle Lady
7. Ter Dolen Tripel
8. Alvinne Morpheus
9. Anderson Valley Brother David
10. Dark Horse Sapient Trip Ale

Prost!


lunes, 9 de febrero de 2015

De Koninck, la cerveza por excelencia de Amberes


Dentro de las cervezas belgas hay un estilo muy particular, que nació a principios del siglo XX, con el propósito de ser un estilo moderno y al mismo tiempo identificado como un estilo genuinamente belga, capaz de competir con las populares y exitosas pilsen centroeuropeas que conquistaban por aquel entonces el mercado belga, a pesar de la fuerte tradición y cultura cerveceras autóctonas de aquel país. Para ello en 1904 la Unión de Cerveceros Belgas convocó a sus miembros para desarrollar una receta que intentara marcar la pauta de ese ansiado estilo. El fruto de los esfuerzos de los cerveceros belgas, fue oficialmente presentado en la Exposición Internacional de Lieja en 1905. Aquel estilo fue bautizado como Spéciale Belge, que muchos cerveceros denominan también como Spéciale Ambrée (Especial Ámbar). A partir de ahí su éxito fue creciendo de forma notoria por todo el país, sobre todo entre los años 20 y 30, hasta la llegada de la Segunda Guerra Mundial. Se trata de une estilo caracterizado por su atractivo tono ámbar rojizo, la elevada mineralización de sus aguas, un bajo contenido en alcohol, y la utilización de lúpulos aromáticos.

La cerveza que protagoniza la presente entrada es quizás el principal exponente de este singular estilo. De Koninck es sin duda todo un símbolo de la cerveza belga, y está asociado íntimamente a la ciudad que la vio nacer, Amberes, en 1930. Sus habitantes se encuentran profundamente orgullosos de esta cerveza que ha sido la reina de los bares y cervecerías de la ciudad hasta el momento actual. Allí recibe popularmente el nombre de "bolleke", que en realidad hace referencia al vaso especial de forma bulbosa donde es servida como mandan los cánones. De Koninck es una antigua cervecera, fundada en 1833, de carácter familiar, con cerca de doscientos años de historia, regentada por la familia Van de Bogaert, aunque pertenece desde 2010 al grupo Duvel-Mortgaat.


En los arrabales de la medieval Amberes se encontraba una antigua posada llama De Plaisante Hof (El Jardín Feliz) ubicada frente a un hito de piedra que representaba la palma de una mano, como símbolo de del pago del peaje que tenían que efectuar los comerciantes al llegar a la ciudad, motivo por el cual, la fábrica incluye en su logo un escudo con una mano abierta. En 1827 Joseph De Koninck compró De Plaisante Hof, pero murió poco después. Su viuda terminó casándose en segundas nupcias con Johannes Vervliet que volvió a comprar los bienes de la herencia en 1833, transformando la posada en una fábrica de cerveza, a la que bautizó como "La mano", en clara referencia al hito de piedra por el que era conocido el lugar. La cerveza de la joven fábrica, germen de la futura brouerij De Koninck, había llegado a ser bien conocida, en gran medida por el nombre y símbolos elegidos. El nombre De Koninck apareció años más tarde por primera vez con el hijastro de Vervliet, Carolus De Koninck, que se encargó de dirigir el negocio por un tiempo.
No es hasta 1919 cuando la familia Van Bogaert entra a dirigir la compañía. queriendo que la cervecera conservara el apellido de su fundador. Hace 4 años fue vendida al grupo Duvel-Mortgaat, aunque continúa manteniendo un grado de independencia como marca autónoma dentro del grupo.

A pesar de ser una cervecera con una larga historia a sus espaldas que continúa manteniendo la tradición cervecera como uno de sus principales valores, no quiere decir que se haya quedado anclada mirando hacia el pasado. De hecho, De Koninck ha destacado por incorporar técnicas y aplicar políticas anticipándose a futuras tendencias adoptadas por muchas cerveceras belgas años después. Por ejemplo, fue una de las primeras cerveceras en utilizar métodos de propagación de levaduras de forma continua, y de aplicar prácticas respetuosas con el entorno, En la actualidad la elaboración de la cerveza tiene lugar en unas modernas instalaciones construidas en los años 90. Dentro de la misma brouerij también se fabrican algunas otras cervezas como por ejemplo la De Koninck Blond (6% de alcohol), la Tripel d'Anvers (7% de alcohol) y la Winterkoninck, (6,5% de alcohol) aparte de la clásica De Koninck (Ambrée) con la que crecieron los habitantes más viejos de la ciudad. 

Para poder disfrutarla en su plenitud lo recomendable es aprovechar nuestra estancia en Amberes para probarla en los cafés y cervecerías de los alrededores de la cervecera donde es servida fresca y sin pasteurizar, al igual que sucede por ejemplo, con otra cerveza emblemática, la Pilsner Urquell en este caso de la Rep. Checa. La experiencia que supone probarla en su momento óptimo de consumo y sin pasteurizar debe figurar en el cuaderno personal de deberes de todo buen aficionado cervecero. A falta de poder probarla tal y como los habitantes de Amberes pueden hacerlo, en España nos tenemos que conformar con poder degustarla en botella, aunque nos permite comprobar el por qué del éxito de esta cerveza entre los belgas.



Cata:


Graduación: 5º
Temperatura de servicio: Entre 6ºC y 8ºC
Tipo de vaso recomendado: Copa "bolleke", o copa de cáliz, o copa Teku.

Aspecto: Bonito tono ámbar con brillos cobrizos, con buena transparencia y espuma de color entre blanquecino y beige, y aspecto compacto, de mediana amplitud y notable retención, que deja algunos restos de encaje adheridos a la copa.
 
Aroma: Aromas de perfil maltoso y componente afrutado con notas a suave caramelo, galleta, almendras, ciruelas, naranja amarga y también especias (un sutil toque de canela), hierbas, que aportan recuerdos medicinales y lúpulos nobles. Apenas existe rastro del alcohol.
 
Sabor y textura: Cuerpo medio en boca, muy bien ajustado a la graduación alcohólica de la cerveza y muy bien balanceada. El gusto viaja desde una base firme de malta levemente tostada y con notas caramelizadas, y afrutadas con reminiscencias de frutos secos, como almendras, a otra serie de matices especiados (canela), medicinales (regaliz, hierbas balsámicas,...) y florales procedentes de los lúpulos nobles, que terminan por aportar un cierto grado de amargor complementario al final de perfil seco. Cierta mineralidad salina en boca que se percibe al final del trago. Una cerveza que sorprende al mismo tiempo por su equilibrio y complejidad, que se bebe con una gran facilidad. Imprescindible probarla como referencia del estilo Spéciale Belge.

Maridaje: Pulpo a la brasa con cachelos
Nota:




martes, 3 de febrero de 2015

Brussels Beer Project, el fruto de un sueño en la nueva edición del BBF



Por segundo año consecutivo tengo el honor de participar en la presentación de las cervezas que formarán parte del magnífico plantel seleccionado para el Barcelona Beer Festival, que llega a su cuarta edición, después de tres exitosos años. El pasado año tuve la oportunidad de asistir por primera vez, en una jornada intensiva que me llevó a poder disfrutar de muchas de las cervezas de primer orden que había dispuestas en la gigantesca barra con más de 40 grifos, desde primera hora de la mañana hasta el anochecer. Entre ellas, se encontraban las Amager Sinner Series, de las que quise hablar el año pasado, una completa mixtura de variados estilos y sensaciones, con el sello del buen hacer de una de las microcerveceras danesas más prestigiosas del panorama actual, inspiradas por los siete pecados capitales. Este año he querido cambiar de tercio, viajando hasta Bélgica, quizás el país cuyas cervezas más me han encandilado a lo largo de mi ya vasto periplo cervecero. Desde allí nos llega, el Brussels Beer Project, lo último dentro del mundo craft en aquel país. Una bonita iniciativa de reciente creación que apuesta por ofrecer originales recetas un tanto alejadas de la tradición cervecera belga clásica, y con una concepción de negocio un tanto utópica que intenta involucrar al aficionado cervecero en el futuro de la propia compañía. Una apuesta que está concentrando las miradas del mundo cervecero sobre la capital belga, que de un tiempo a esta parte está impulsando con fuerza la cultura cervecera no sólo a nivel interno, sino fuera de sus fronteras. Sin duda la cerveza supone uno de los principales motores turísticos de la ciudad, aunque actualmente, Bruselas reúne multitud de buenas razones capaces de conquistar no sólo a los corazones más cerveceros, sino a todos aquellos que gozan de inquietud viajera, revelándose como uno de los destinos turísticos más atractivos en la actualidad. 


Durante los últimos años estamos siendo testigos de una fórmula de financiación que está revolucionando la economía, y es que la extraordinaria y dramática coyuntura económica actual a nivel mundial,  en la que llevamos inmersos un tiempo, obliga a reinventarse y buscar vías alternativas, que permitan que proyectos ilusionantes y con mucho talento detrás, puedan ver la luz. Me estoy refiriendo al crowdfounding, término anglosajón de reciente acuñamiento, compuesto por dos palabras: crowd (multitud) y founding (fondos), es decir,literalmente fondos aportados por la multitud. Es precisamente la esperanza puesta en que la filosofía del crowdfunding prospere, el motor que lleva a sus fundadores, el francés Sebastián Morvan y el belga Olivier de Brauwere a creer con fuerza en la viabilidad futura de este particular proyecto cervecero para el que se asociaron en 2012, tras conocerse durante un programa de estudios de intercambio en Canadá.



El sueño de Sebastian y Olivier, siempre fue el de poder tener su propia fábrica de cervecera que permitiera dar rienda suelta a la creatividad y el talento que acumulan, elaborando cervezas en Bruselas para los propios bruselenses. Cansados de las cervezas disfrazadas de falsas recetas medievales con maniobras de marketing, y de las anodinas cervezas de escaso sabor y carácter que han llegado a inundar el mercado incluso en un país como Bélgica, conquistando sobre todo al público joven, anhelan con sus atrevidas creaciones dar un impulso a la cerveza de calidad, factor determinante en su concepto de negocio frente a la cantidad, seduciendo a un número cada vez mayor de adeptos a la causa de estos dos soñadores. 

Sebastian y Olivier lo han invertido todo en su particular proyecto. Sus ahorros y el apoyo de sus familiares en un comienzo, sirvieron de punto de partida, pero en la actualidad necesitan del apoyo popular, más allá del simple ánimo o empatía. Necesitan de la cooperación de la comunidad local y de todos aquellos que deseen apoyar el proyecto, a través de la aportación de los fondos materiales necesarios que permitan sufragar la consolidación y el avance de esta cervecera recién nacida. Con la compra de participaciones, cada nuevo socio pasa a formar parte de la comunidad cervecera del Brussels Beer Project, lo que también le da derecho a recibir 12 cervezas de la joven compañía cada año, a participar en los eventos y a un 5% de descuento en la microcervecería. En 2013 comenzaron ofreciendo pequeñas participaciones de la compañía a los amigo cercanos y demás interesados. Gracias a esta primera inyección de capital consiguieron desarrollar un pequeña producción con cuatro prototipos de cervezas de diferentes estilos bautizados con los nombres de varias letras del alfabeto grigeo clásico. Alpha, Beta, Delta y Gamma.




Sin duda la mejor publicidad que podrían  lograr, es a través de la calidad de sus productos, expresión de un equilibrio entre la creatividad y el clasicismo de la tradición cervecera belga. Antes de lanzar al mercado ninguno de estos prototipos, convocaron a sus "inversores" y amigos a un evento en el que iban a presentar sus cervezas en sociedad,  para que fueran probadas, y que fuese el propio público interesado allí congregado, quien decidiese de primera mano, cuáles iban a ser las cervezas afortunadas. Dejando a un lado las dos cervezas de maltas tostadas que había en el grupo inicial, Alpha y Beta, y de otra cerveza de maltas oscuras, Gamma, la favorita del público fue la Deltauna IPA orgánica belga, con 6% de alcohol y con 45 IBUs, que tiene una puntuación de 92/100 en Ratebeer. Esta iniciativa tan poco usual, gozó de tal éxito que volvió a ser repetida hace unos meses, en la primavera de 2014 con el objetivo de elegir las nuevas cervezas que formarían parte del portfolio de la cervecera de entre los prototipos preparados. En esa ocasión se quiso contar también con la imaginación de los bruselenses a la hora de bautizar las nuevas cervezas y no sólo cuál era su favorita. 




En total fueron cuatro, los prototipos presentados, con un nexo común entre todos ellos, el trigo:
-Una Hefe Weizen de 7º de alcohol y 20 IBUs, bautizada como Grosse Bertha y que trata de unir la tradición cervecera bávara reflejada en sus clásicas Hefeweizen, y el carácter de levadura belga, y su correspondiente componente afrutado, que poseen las triples. 
-Una Blanche de trigo belga, de 5º de alcohol y 28 IBUs, bautizada como Nelson, y lupulizada con variedades neozelandesas que la dotan de una fragancia y un amargor inéditos dentro del estilo clásico belga.
-Una Berliner Weisse de 4º de alcohol, y 12 IBUs, que recibió la denominación germánica de Achtung, y que trata de complementar la habitual acidez del estilo con levadura lambic de la región de Bruselas.
- Finalmente una Imperial Hoppy Witbier, llamada Don't Trust Her Look, con más alcohol que una witbier de trigo habitual, alcanzando los 8º y un nivel de resinas y alfa ácidos que hacen subir el número de IBUs hasta los 57, superando de forma ostentosa las cotas más altas conocidas del estilo.

De entre todas ellas la Grosse Bertha fue la elegida por el público. El portfolio que mantiene la cervecera en el mercado, se ve completado por otra cerveza de maltas oscuras, llamada Dark Sister (la hermana negra... de la Delta, una de las cuatro primitivas cervezas del proyecto) con 6,6º de alcohol y 45 IBUs y que ha logrado reunir muy buenas críticas en la web ratebeer, y por las ediciones limitadas Babeleir de Bretagne, una Oyster Stout con un 8% de alcohol y Babeleir de Saint Jean, una Imperial Porter con chocolate y 10,5% de alcohol.

Mientras que los prototipos son concebidos y elaborados en las instalaciones con las que cuentan actualmente en el número 188 de la calle Antoine Dansaertstraat, en el corazón de uno de los barrios bruselenses periféricos más vibrantes, las cervezas elegidas por el público destinadas a ser producidas en mayores cantidades, son elaboradas en la cervecera Anders en Limburgo (Alemania) por el momento, a la espera de que los 500 metros cuadrados disponibles en Bruselas se transformen en su anhelada fábrica de cerveza en la que están invirtiendo y que verá la luz en verano de 2015, con una producción de 1000 litros por lote. Mientras tanto podremos conocer sus cervezas en un escaparate único y de gran proyección internacional como es el Barcelona Beer Festival en su edición de 2015.