lunes, 23 de agosto de 2010

Paulaner, la reina de las cervezas de trigo



Hablando de las cervezas de trigo no podemos obviar la marca que para muchos es la reina de las cervezas de trigo. Estoy refiriéndome a la Paulaner, que muchos de vosotros, seguramente conoceréis. De no ser así, os recomiendo que cuando tengáis oportunidad os decidáis por pedir una Paulaner, en vuestra próxima visita a vuestro pub, o cervecería favorita. Dentro de las cervezas de importación es muy conocida, y bastante sencilla de encontrar, por lo que en muchos pubs suelen tenerla.
Dentro del vasto reino de las cervezas de trigo, de entre las numerosas marcas existentes hay 3 marcas que se disputan el trono de este estilo de cervezas, desde el punto de vista comercial. Se trata de la Paulaner, la Franziskaner, de la que ya hablamos, y de la Schneider, las tres alemanas, de hecho las tres son originarias de Munich, aunque la Schneider, tuvo que cambiar la ubicación de su fábrica tras los bombardeos de las Segunda Guerra Mundial.
Para los amantes de las cervezas de trigo, la Paulaner suele ser la favorita. Muchos de ellos afirman con rotundidad que es más compleja, tanto en su elaboración como en su sabor, aunque siempre existe variedad en gustos. Para mi resulta mejor la Veltenburger, por ejemplo, y algunas otras. Aunque no dejo de apreciar la calidad de las 3 marcas que se disputan la corona.

La historia de la Paulaner se remonta al siglo XVII, concretamente al año 1634, cuando la orden de los Mínimos (Paulinos o Paulistas, Paulaner, en Alemán) fundada por San Francisco de Paula, se afincaron en las proximidades de la capital bávara. Los paulinos eran hombres temerosos de Dios y practicaban estrictos ayunos dedicando su vida al trabajo y la oración. Para vencer el cansancio diario decidieron comenzar a elaborar una exquisita cerveza, de sabor fuerte y propiedades nutritivas, a la que llamaron "cerveza del Santo Padre". Se trataba de una cerveza tipo Bock, cuyos excedentes vendían a bajo coste durante la época vacacional lo que provocó protestas por parte del gremio cervecero de Munich que se veía perjudicado por esta competencia. Esta cerveza fue poco a poco ganándose la devoción de sus vecinos. La cerveza no tardó tiempo en resultar conocida. En el año 1751 un mandato permitía de forma expresa la comercialización y venta de cerveza, convirtiéndose el hermano Barnabás, maestro cervecero del convento, en un personaje famoso del momento en Baviera. Con el tiempo el convento original termina por disolverse, aunque gracias a una orden del príncipe Karl Theodor los paulinos siguen teniendo permiso para seguir vendiendo su cerveza. Llegado el momento en el que la abadía de la orden fue transformada en prisión, la fábrica fue adquirida por un inversor privado, el sr. Franz Xave Zacherl, que a partir de 1833 y siguiendo las fórmulas de elaboración originales comenzó a elaborar la Paulaner Salvator, una de las variantes estrella de la cervecera, que siguen fabricándose hoy en día. A mediados del siglo XIX abrieron las bodegas Salvator, y en el siglo XX antes de las II Guerra Mundial se une con la Gebruder Thomas Bierbrauerei, creando la Paulaner Salvator Thomas Brau, que ya más recientemente tomó el nombre en 1994 de Paulaner Brauerei y finalmente antes del siglo XXI, pasó a llamarse Paulaner Gmbh und Co KG.
Actualmente la Paulaner fabrica las siguientes 16 variedades de cerveza:

  • Hefe-Weißbier: Naturtrüb (turbia), Dunkel (oscura), Kristall (clara), Leicht (ligera), Alkoholfrei (sin alcohol)
  • Original Münchner: Hell (clara), Dunkel (oscura), Urtyp, Märzen
  • Münchner Hell: Leicht (ligera), Alkoholfrei (sin alcochol), Diät Bier (extraligera)
  • Premium Pils
  • Roggen
  • Oktoberfest Bier
  • Salvator
El post está dedicado a la  Hefe-Weißbier natrutrub, sin filtrar, y es la cerveza que comento en la cata.





Cata:
Graduación: 5,5º
Aspecto: De color dorado intenso, turbia, sin filtrar, y con una corona de espuma alta, suave y esponjosa, de color marfil una vez servida en su vaso aflautado para cervezas de trigo.
Aroma: Se percibe claramente aromas a pan y cereal, a levaduras y algunas notas cítricas.
Sabor: Se trata de una cerveza con un sabor muy profundo y consistente, notablemente carbonatada. Maltosa y con cuerpo, resulta ligeramente afrutada. En boca muestra sabores opuestos que van del dulzor de la malta de trigo al comienzo del trago hasta un cierto amargor y acidez en el regusto. Se muestra como una cerveza equlibrada, muy refrescante y nada empalagosa.

Nota: 8/10

viernes, 20 de agosto de 2010

Charles Quint, la cerveza del emperador



Ya he hablado recientemente sobre la gran afición por la cerveza que tenía el emperador Carlos I de España, o Carlos V, como prefiráis. Precisamente en honor a Carlos V, existe una cerveza belga, (recordemos que el insigne monarca era orihundo de la bella ciudad flamenca de Gante) que toma el nombre del emperador: Charles Quint.
Existen dos variedades de esta cerveza: una rubia dorada y otra roja rubí, fabricadas por la compañía cervecera Haacht, la cual es considerada la tercera fábrica de cerveza de Bélgica, situada en Brabante entre Malinas y Lovaina. Se trata de una cervecera que continúa manteniendo su independencia, y que sirve a numerosas cervecerías de Francia, Bélgica y Holanda. Aparte de la Charles Quint, fabrica otras cervezas de diferentes estilos (desde las ales de abadía hasta las pilsen) como por ejemplo: la Tongerlo Brown, la Tongerlo Prior, la Valkenburgs Witt, la Primus, o la Adler.


Una muy llamativa peculiaridad existente en torno a esta cerveza es que en numerosas tabernas y cervecerías de Bélgica, en especial, en la zona de Valonia, son muy frecuentes unas curiosas y originales jarras de cuatro asas, utilizadas especialmente para servir una Charles Quint. Estamos ante un caso similar al que sucedía con la Kwak, en la que gran parte de la fama adquirida por la cerveza se debe al vaso diseñado para beberla.
El origen de las originales jarras se debe a una curiosa anécdota del emperador y su conocida afición y gusto por la cerveza:
Tras una buena y larga jornada de caza en las cercanías de la ciudad de Walcourt, Carlos V, acuciado por su sed, decidió entrar en una taberna local para saciarla con una buena jarra de cerveza. El tabernero le sirvió la jarra cogida por el asa, quedando ésta en el lado opuesto al emperador. Carlos V advirtió al posadero de este hecho, ya que se veía obligado a coger la jarra con ambas manos, pero el tabernero se justificó explicando los inconvenientes de servirla de otro modo.
Este pequeño contratiempo hizo que a su regreso pusiera a trabajar al alfarero del palacio en la elaboración de una jarra con dos asas para solucionar el problema, y que enviarían a la taberna donde había entrado, ya que pensaba regresar en más de una ocasión. Pero en la siguiente visita a la taberna, el dueño le sirvió la jarra asida por ambas manos, una en cada asa, sin que quedase ningún asa libre, lo que proporcionó más trabajo al alfarero, al regreso del emperador, por cuyo mandato dotó a la jarra de una tercera asa. Nuevamente el emperador acudió a la misma taberna y, para su indignación, el tercer asidero le fue servido del lado del tabernero, por lo que fue necesaria la colocación de un último agarradero, para solucionar definitivamente el problema.


Cata:
En la cata comento solamente la blond, ya que la rouge, no he tenido el gusto de probarla. En la etiqueta de la botella podemos ver sobre fondo dorado, la efigie del emperador.
Se trata de una cerveza rubia de alta fermentación, con segunda fermentación en botella, y elevado contenido alcohólico.

Graduación: 8,5º
Aspecto: Cerveza de color oro, y burbuja fina. Forma una estrecha capa  blanca de espuma aunque duradera y densa, que se arrastra por la copa, dejando una fina estela con cada sorbo.
Aroma: Predominan los aromas a malta dulce y levadura. También resulta afrutada, y algo cítrica.
Sabor: De cuerpo ligero a medio, proporcina un trago refrescante y reconfortante. De sabor  fino y agradable, en paladar resulta pronunciadamente dulce, y el alcohol no interfiere en el sabor, a pesar de lo que su elevada graduación nos pudiera hacer pensar.  Finaliza con un agradable regusto amargo y seco, marcado por el lúpulo.
En resumen: Se trata de una cerveza de alta fermentación bien equilibrada y fácil de tomar.

Nota: 8,5/10



lunes, 9 de agosto de 2010

Hobgoblin: tienes miedo de lo oscuro?


La Hobgoblin es la cerveza estrella de la cervecería británica Wychwood, de la que ya hablé en un anterior post, comentando otra de sus cervezas. Se trata de una Strong Dark Ale, con poco más de cinco grados de alcohol. Estamos hablando de una de las cervezas con más prestigio en el Reino Unido, ganadora de numerosos premios en diferentes certámenes, y con una extensa legión de admiradores, mucho de ellos muy jóvenes.
Al igual que sucede con el resto de las cervezas producidas por esta cervecera, las etiquetas, botellas y chapas empleadas para la distribución de la Hobgoblin incluyen a un personaje fantástico-mitológico. En este caso a un Hobgoblin o duende de los bosques.Los Hobgoblins en las leyendas son conocidos por ser la versión grande de sus primos los duendes. Las versiones de la leyenda se puede encontrar en Gran Bretaña, España y en Francia.Por tradición, los mejores momentos para ver Hobgoblins hadas y otras criaturas y habitantes de los bosques son el crepúsculo y la medianoche, cuando la luna está llena, y algunos de los mejores días son la noche de Halloween (31 de octubre), Día Primero de Mayo (01 de mayo), Día de San Juan (24 de Junio), y el de Navidad (25 de diciembre).
Como ya comentaba en mi anterior post, la Wychwood, no sólo cuida la elaboración de sus cervezas, sino también la imagen y el marketing que identifica a la compañía, de modo que la prestigiosa cervecera es muy conocida por los llamativos diseños que utiliza: elfos, brujas, demonios, etc. y una astuta estrategia publicitaria.
Desde hace ya un tiempo la Wychwood, lleva realizando campañas publicitarias que no pasan desapercibidas en absoluto. Entre las últimas campañas que Wychwood ha lanzado, existe una en particular para promocionar la Hobgoblin, en la que "ataca" directamente al bebebor de lager llamándolo de forma un tanto peyorativa "lagerboy". 

En los anuncios utiliza las siguientes frases: "Afraid of the dark, lagerboy?" (¿Tienes miedo de lo oscuro? "lagerboy") y " What's the matter, lagerboy afraid you might taste something?"( ¿Qué pasa, tienes miedo de que pudieras encontrar algo de sabor?).
Recordemos que según recogía en el post dedicado a la Wychwood, la cervecera surgió tras una época bastante difícil para las tradicionales cerveceras productoras de ales y otras cervezas artesanales, muy lejos de las lager que se estaban imponiendo en el mercado británico, sobre todo entre los más jóvenes. 
De hecho, en otra campaña publicitaria se apelaba, cual mensaje del ejército inglés, a la ayuda del bebedor de cerveza para salvar a la tradicional cerveza británica, con un contundente: "British beer needs you".



De esta forma, utiliza a modo de contraataque un modo mucho más agresivo, contundente y rompedor de hacer llegar el mensaje de probar a beber ale, al usual consumidor joven de lager. También el hecho de la imagen de la cervecera, mucho más desenfadada que otras cerveceras; con todo esa atmósfera misteriosa con influencias que van desde el comic fantástico, el rol, la iconografía heavy y el mundo de El Señor de los Anillos, logra acercarse más a los jóvenes de lo que lo que otras compañías productoras de lager pudieran conseguir.

Cata:

Graduación: 5,2º

Color: De color rojizo oscuro, rubí, atractiva y brillante al trasluz. La espuma formada es llamativamente blanca aunque no es muy duradera. A pesar de ello, con cada trago se aprecia un fina puntilla adherida al cristal de la copa.

Aroma: A malta tostada, con notas afrutadas y dulces de caramelo y toffee.

Sabor: De cuerpo más intenso que la Fiedler's Elbow de la misma compañía y que ya comenté en el blog, resulta también una cerveza más equilibrada, cuyos sabores van desde el dulzor de la malta tostada matizado por un intenso sabor a caramelo, hasta el amargor con el que acaba el trago, que va haciéndose cada vez más profundo provocado por el conjunto de lúpulos que intervienen en la elaboración de esta cerveza.
Gracias a su cuerpo medio, y logrado equilibrio, entra fácilmente. Para mi gusto resulta superior a la mayoría de las ales británicas.

Puntuación: 8,25

viernes, 6 de agosto de 2010

Mc Chouffe, cuando una cerveza belga quiso ser escocesa, o al revés...

En esta ocasión el post está dedicado a una cerveza belga, con una gran legión de fieles seguidores: La Mc Chouffe.
La Mc Chouffe es la segunda cerveza elaborada por la cervecera belga con el mismo nombre (Achouffe). Achouffe es una de las primeras microcerveceras de la nueva generación. Fue fundada en el año 1982 por dos cuñados, uno de ellos de origen flamenco y el otro de Valonia. Con la creación de esta cervecera iniciaron una historia de progresivo éxito empresarial, que tuvo su final cuando la cervecera Moortgaat (de la que hemos hablado ya en otro post,  sobre alguna de sus cervezas como la Duvel o la Gulden Draak), la compró, aunque anteriormente la Achouffe ya había logrado expandirse en el mercado extranjero, llegando a diferentes países tanto dentro como fuera de Europa. 
Bueno, y os preguntaréis el por qué del Mac, siendo una cerveza de Bélgica. Esto se debe a que se trata de una cerveza oscura y fuerta al estilo de las cervezas “scotch” (escocesas).
Durante la liberación de Bélgica de la ocupación nazi por medio de los aliados, entraron  en el país soldados de muy diferentes procedencias y cada uno solía llevar consigo objetos y productos típicos de su tierra de origen. De esta forma lograban un cierto consuelo al pasar tanto tiempo luchando en tierras extranjeras, tan lejos de casa. De esta forma, los escoceses por ejemplo, trajeron consigo sus cervezas de alta fermentación, negras y nutritivas. 

Estos tipos de cervezas en seguida comenzaron a ser muy populares en Bélgica, y dado que gustaron tanto, fueron varias las fábricas que empezaron a elaborar su propia cerveza de tipo “scotch” ,o sea, una cerveza al estilo de la escocesa, aunque con un distintivo sello belga que la acerca en cierto modo a las oscuras ales del tipo de Abadía, ya que a los belgas les gusta las cervezas fuertes, y por ello la elaboraron con mayor graduación alcohólica.
Cuando el cervecero de Achouffe quiso hacer una versión oscura de la Chouffe (su predecesora) salió una cerveza al estilo de la scotch y por eso la pusieron el prefijo típico escocés Mc al nombre de la cervecera Chouffe quedando finalmente como Mc Chouffe. La seña de identidad estética de esta cerveza es un pequeño y simpático anciano vestido con un pantalón a cuadros al estilo escocés, que se puede ver impreso en las etiquetas y chapas de las botellas de la Mc Chouffe.



Cata:

Se trata de una cerveza especial belga, de alta fermentación y con segunda fermentación en botella.
Según lo comentado en el sitio web oficial:
En la elaboración de esta cerveza se utilizan altas proporciones de candy sugar y levadura. Se distribuye en 3 diferentes formatos: o bien en botellas tipo champagne de 750cc. o en botella achaparrada de 33 cl.
La McChouffe está refermentada en botella, sin pasteurizar y sin filtrar. La temperatura de servicio según lo descrito en la propia web de la cervecera: 8 - 12° C.

Graduación: 8,5º
Color y aspecto: Esta ale es de color rojizo oscuro, que torna a rubí. La espuma formada en copa, es de una densidad y grosor medio, de suave textura.
Aroma: Se aprecia claramente el contenido alcohólico, con notas de aromas frutales,y especiados como casi todas las cervezas belgas de este tipo.
Sabor: En boca es de cuerpo medio, con una densidad baja final para una cerveza de volumen alcohólico elevado. En paladar resulta compleja con sabores que van desde el dulzor propio de los frutos oscuros, como ciruelas, uvas o pasas, y notas de caramelo hasta el amargor característico de los lúpulos empleados.

A pesar de lo que he comentado acerca del nombre, no se encuentra demasiado cercana a la tradición cervecera escocesa, aunque es una cerveza que evidencia un nivel de calidad notable.

En resumen: La Mc Chouffe es una strong ale belga, con un paladar equilibrado, no demasiado maltosa, ideal para degustar acompañando un guiso de carne estofada.

Nota: 8/10

lunes, 2 de agosto de 2010

Kwak, érase una cerveza pegada a un vaso.


En esta ocasión la cerveza sobre la que voy a hablar tiene una peculiaridad muy singular, y es que en gran parte, es conocida no por la propia cerveza, sino por el vaso especialmente diseñado para consumirla. Estoy hablando de la Kwak, que algunos ya conoceréis. He aquí por tanto una curiosa a la par que efectiva estrategia de marketing, dentro del mundo de las cervezas.
El vaso característico tiene una forma que provoca que pensemos en probetas y matraces más propios de un laboratorio, o incluso en un reloj de arena. iene forma alargada, en la base es como un pequeño balón , estrechándose luego en el cuello, para volver a ensancharse de forma paulatina hasta el extremo superior.
Dado que la base es más estrecho que la parte superior, el vaso se acompaña de una estructura de madera, para mantenerlo erguido. Es tal, la curiosidad que despierta el curioso recipiente, que mucha gente en las cervecerías, cuando ve que a alguien le sirven una Kwak, se siente intrigado y pide una. Lo cierto es que cuando uno no la conoce, pudiera pensar que le están siriviendo una pócima. Pero cuidado, hay que beberla correctamente. Mucha gente piensa que se ha de asir el vaso por el asa de la estructura de madera, y no es correcto. Hay que separar el vaso de cristal de dicha estructura, tomar un sorbo, y volverlo a dejar acoplado al asidero de madera, para que pueda permanecer de pie, esperando al siguiente trago.

El origen tan curioso recipiente tiene su propia historia:
A principios del siglo XIX Napoleón dictó una ley en la que se prohibía a los conductores de carruajes, poder bajar del carro durante las paradas que efectuaban en posadas y tabernas por el camino.
Pauwel Kwak, un tabernero de la época, pensó en una curiosa idea para permitir que los conductores de carruajes no se quedaran sin beber, y de esta forma ampliar el negocio. La idea consistía añadir al carro un gancho de sujección de madera de modo que el vaso, una copa con una forma peculiar y característica con el cuello más extrecho que los extremos, se pudiera acoplar y fijar en el pescante. De esa manera el conductor del carro podría beber sin tener que moverse de su puesto mientras dirigía los caballos, y lo que es más importante, sin que se derramara ni una gota de cerveza, aunque bueno, esto dependería más bien de la pericia del conductor y de lo bebido que pudiera estar.

Esta cerveza es actualmente fabricada por la cervecera Brouwerij Bosteels en Bélgica. Cuando la cervecera tuvo noticias de la historia del tabernero Kwak y el vaso especialmente diseñado para los carretilleros, no pudieron resistirse a la tentación de recrear la historia con evidentes fines comerciales, convirtiéndose de hecho en una de sus señas de identidad. Y cierto es que han cosechado un notable éxito y popularidad, aunque me asalta la duda, de si la receta original de la cerveza en tiempos del tabernero sea realmente la que se siga aplicando en la elaboración de la Kwak en la actualidad, aunque en la web de la cervecera afirmen que efectivamente respetan la tradición en la producción de esta cerveza. 
Para mi gusto esta misma cervecera produce otras cervezas de mayor calidad, y complejidad como por ejemplo la Triple Karmeliet, de la que hablaré en otro post.


Cata:
La cerveza la podéis encontrar en la mayoría de las secciones de cervezas de importación en los grandes hipermercados. No es difícil encontrarla. Otro tema distinto es el vaso, que es bastante más difícil de adquirir en tienda, aunque en alguna ocasión lanzan un pack de varias botellas con un vaso de regalo.
Graduación: 9º
Aspecto:
De color beige cobrizo y oscuro. La espuma que forma en el vaso es muy densa y adherente. 
Aroma:
Entre el conjunto de olores percibidos destacan los aromas a cereales, frutales, (plátano, o piña?) y a malta tostada.
Sabor:
De burbuja fina, en boca resulta bien estructurada, aunque resulta algo densa y maltosa. Al comienzo, la entrada es sutilmente dulce, aunque pronto se descubre su sequedad con un final amargo y regusto a caramelo. Cuando la cerveza gana en temperatura, el alcohol muy bien integrado en un comienzo, empieza a hacer acto de presencia, y puede resultar un tanto cabezona, por lo que recomiendo tomarla con algo de comer. Una tabla de quesos y ahumados, por ejemplo.
De final largo y prolongado, para mi gusto puede resultar empalagosa y alicorada.

Nota: 6,75/10