sábado, 24 de septiembre de 2011

Entre IPAs


Parafraseando en parte el título de una película (Entre copas) de hace varios años, en la que el vino tenía un gran protagonismo, aprovecho la oportunidad para comentar el evento cervecero al que tuve ocasión de acudir esta semana. Se trata de una de las catas que periódicamente se celebran en la trastienda de Cervezorama, la joven tienda madrileña especializada, que ya he mencionado en alguna ocasión, y de la que me declaré fan incondicional desde prácticamente la primera vez que la visité. Esta vez tuve suerte de poder reservar plaza a tiempo. Digo suerte porque resulta ciertamente complicado poder apuntarse a las catas que organizan, dado el tremendo éxito que tienen, agotándose las plazas en pocos días.
En el caso que nos ocupa se trataba de una cata temática dedicada a las IPAs, estilo que actualmente se encuentra en pleno auge y con gran tirón entre los aficionados cerveceros de la península. La cata fue impartida por Ernesto y Ana, los propietarios de la cervecera artesanal Yria de Ocaña en la provincia de Toledo.

Las cervezas seleccionadas para formar parte de la cata fueron 5:
- Una Fuller's IPA de Londres, como ejemplo de lo que es una clásica y elegante India Pale Ale británica.
- Una Domus Aurea de Toledo, como exponente de las IPAs españolas, y más concretamente manchegas.
- Una IPA de producción propia de Yria, no lanzada al mercado, como muestra del buen hacer de la casa.
- Una 2xIPA de la norteamericana Southern Tier, como muestra de una IPA más contundente y con mayor cantidad de lúpulo.
- Y para acabar, el plato fuerte de la noche: la Hardcore IPA de los escoceses de Brewdog, la más contundente de todas.
A pesar de que las dos últimas ya eran dos buenas conocidas mías, el plantel prometía.

Para acompañar a las cervezas, dado que uno de los maridajes más propicios para las IPA son el picante y/o el vinagre, Ana y Ernesto nos trajeron unos mejillones en escabeche, de gran calibre y que estaban francamente riquísmos, y aunque ciertamente no iban mal, a mi parecer el picante aún le hubiera ido mejor.

Aparte de todo esto, contamos además para terminar con una última sorpresa  a modo de postre, que luego comentaré.


La cata comenzó con las habituales presentaciones, y la expectación era patente entre los que allí estábamos. Ernesto comenzó con un preámbulo a modo de introducción a la técnica de catado de la cerveza, que difiere en varios aspectos de la del vino, incluyendo algunas notas sobre cómo ha de ser el tirado de la cerveza, diferenciando entre el tirado para consumo o el tirado para cata, de lo que ya hablaré algún día en el blog. Dentro de las técnicas de cata hay diferentes variantes, aunque todas más o menos comparten la misma estructura. En esta ocasión Ernesto optó por aplicar el método diseñado y publicado por Heineken.
Posteriormente vino un amplio comentario acerca del estilo propiamente dicho, describiendo las características que resultan comunes a las IPAs, y a dónde se remontan los orígenes de tan célebre estilo, haciendo mención a la versión oficial del origen de las IPA, y que seguramente muchos ya conoceréis. Para los que no lo conozcan, decir que las siglas IPA significan India Pale Ale. Uno de los primeros cerveceros de los que se tienen constancia, que las fabricaron, fue George Hodgson de la cervecería Bow a finales del siglo XVIII, pero sin embargo, la primera vez que se empleó esta expresión fue en 1835 en un diario de Liverpool.
Las pale ale son cervezas de malta pálida, que recibieron este nombre en contraposición a las cervezas de maltas oscuras más habituales en las islas británicas, como las porter o las stout. En síntesis se trata de cervezas caracterizadas principalmente porque en su elaboración se añaden altas concentraciones de lúpulo (llegando a incluir diferentes variedades) y por presentar una considerable graduación alcohólica. El  por qué de estas características en el estilo, es por lo que se añadió al nombre la I de India. Remontándonos a la época de expansión colonial británica, los ingleses que vivían en la lejana India, querían seguir disfrutando de cerveza de calidad, por lo que los cerveceros ingleses enviaban cargamentos de cerveza desde el corazón del imperio a las lejanas tierras indias, a traves de rutas marítimas que bordeaban el cabo de Buena Esperanza, en viajes de muy larga duración, por lo que añadían a la cerveza grandes cantidades de lúpulo y alcohol para aprovechar sus propiedades como conservante, y que de esa manera pudiese llegar en perfectas condiciones a las colonias.
Una vez finalizado el necesario preámbulo para colocarnos en situación, comenzamos con la cata propiemante dicha.


La IPA de Fuller's, fue la primera de la serie de cervezas de las que se componía la cata. Se trata de una India Pale Ale al actual estilo británico: graduación alcohólica no muy elevada, y de carácter más maltoso y menos cítrico y floral que las IPAs americanas. Viene a ser una reproducción más suavizada y con un toque más fino y elegante de las originales IPAs británicas de hace dos siglos.
Con un color ambarino pálido, presentaba un nivel de carbonatación aceptable y con no demasiada generación de espuma. De aroma suave, pudimos encontrar notas a caramelo, florales, algún cítrico escondido, y alguno herbáceo, pero sin destacar demasiado.
Más cercana a lo que podemos encontrar en una Bitter inglesa que en una IPA, resulta casi más maltosa y azucarada que amarga, destacando el gusto a galleta con toques de frutos secos, por encima de los lúpulos, resultando sólo suavemente amarga al final, siendo eso sí fácil de beber. Bien escogida para ser la primera de la noche, muy adecuada para los que se quieran iniciar en el mundo de las IPAs comenzando con una suave y matizada.

La Domus Aurea, se trata de una cerveza de color muy pálido, no muy corriente entre las IPA. Con cierto grado de turbidez, y con sedimentación visible, es una cerveza que forma bastante espuma, y de aroma especialmente destacable, apareciendo de forma un tanto sorprendente notas afrutadas a cítricos y frutas tropicales como mango o piña, lo cual nos deja la intrigante pregunta acerca de cómo es posible obtener estos aromas con tan sólo la adición de lúpulo a la cerveza. El objetivo de esta cerveza es precisamente resultar principalmente aromática, percibiéndose los lúpulos principalmente en el olor, y no tanto por contra en el sabor, ya que resulta más suave de lo que esperaríamos por el olfato, y más aún al tratarse de una IPA. De cuerpo medio a ligero, resulta muy fácil de beber, pudiendo repetir sin problema, salvo quizás por el  posible contrapunto negativo en el que prácticamente todos coincidimos, y que era un exceso de carbonatación, lo que puede llegar a adormecer un tanto la lengua.
Luego llegó el momento de la primera sorpresa de la noche: Una IPA de producción propia, aún no lanzada al mercado, por lo que nos podíamos considerar privilegiados, al poder degustarla en primicia. Se trataba de una IPA elaborada con un objetivo en principio experimental, por lo que aún no tenía nombre, y no estaba decidido aún su comercialización. La particularidad principal era la inclusión entre los ingredientes del enebro, el cuál se apreciaba tanto en el aroma como en el sabor, y como bien dijo uno de los compañeros, los bebedores de gin-tonics lo detectamos rápidamente. La combinación no resultó para nada fuera de lugar, todo lo contrario. De hecho fue un éxito, resultando la cerveza que más gustó junto con la Hardcore IPA. Se trata de una cerveza de tono albaricoque anaranjado, con turbidez, compacta, y con buena generación de espuma y bastante aromática, donde aparte de las notas florales a esperar aparecía el enebro, claramente identificable, que de nuevo aparecía en el sabor, formando parte del amargor en el regusto. Un conjunto bien balanceado, fácil de beber y con no mucho alcohol, demostrando que es posible realizar IPAs sin necesidad de introducir demasiado alcohol. No sé si decidirán a comercializarla, pero si así lo hicieran desde aquí les auguro un gran éxito con esta cerveza, a la que podrían llamar gin-beer, como les sugerimos los que allí estábamos.

Llegó el turno a la Southern Tier doble IPA: Con la Southern Tier me ocurrió algo bastante curioso. Se trataba de una cerveza que ya había comentado en el blog anteriormente, y que particularmente me pareció fantástica. De hecho le tenía reservado un hueco entre mi top particular entre las IPA que ya había probado, pero sin embargo en esta ocasión, las sensaciones no fueron las mismas, y me dejó cierta decepción. No me transmitió la misma fuerza y profundidad en su sabor, a pesar de apreciar los matices cítricos, como el pomelo y la lima, pero me resultó más suave de lo que recordaba (quizás por que ya traíamos en cuenta 3 IPAs anteriores), no apreciando la explosión de amargor, hasta el regusto bien avanzado y  a partir del tercer trago. Aparte de ello, Ernesto en su descripción nos comentó si apreciábamos un olor peculiar, como a rancio, que incluso para alguna gente pudiera resultar hasta algo desagradable. Lo cierto es que casi todos coincidimos en ello, efectivamente aparecía cierto olor en el fondo que sin llegar a desagradarme, no dejaba aflorar de forma limpia al lúpulo y su toque floral y a pino en el aroma. Esto es provocado por la inclusión del lúpulo Columbus en su elaboración. En resumen, me apunto volver a tomar un par de 2xIPAs de Southern Tier, para reconfirmar sensaciones.

Y llegó la última de la noche, la fabulosa Hardcore IPA, la estrella de la velada, obra de los escoceses de Brewdog, cervecera célebremente conocida gracias a su portentosa y bien elaborada campaña de marketing. Sencillamente, estos chavales de Fraserburgh son unos genios, no sólo como cerveceros sino además como empresarios. La Hardcore IPA que ya había probado anteriormente, provocó la admiración de los que allí estabamos, tanto los que ya la conocíamos como los que aún no la habían catado. Dado que era la más contundente de todas fue la elegida por Ernesto para finalizar la cata, de forma muy acertada, puesto que si hubiésemos comenzado por ella, nos habría dormido un poco la lengua, dejando al resto de las cervezas en un segundo plano. Se trata de una cerveza de tono anaranjado oscuro, bastante opaca, y con buena generación y retención de espuma. Profundamente aromática con olores a frutas cítricas y tropicales, junto con notas de  pino, menta y con algún toque de malta. Con sus lúpulos Centennial, Columbus (aquí no aprecié el mismo matiz que en la Southern Tier) y Simcoe resulta especialmente contundente en su sabor, con un comienzo maltoso, que incluye matices de galleta y caramelo, el alcohol que se deja notar, y un intenso y explosivo amargor que se prolonga en el regusto. Me encantó la primera vez que la probé y cada vez que la tomo más aún. Una excelente cerveza.

Ya para finalizar contamos con un detalle de Ana y Ernesto, a modo de postre para finalizar la cata: una gelatina hecha a base de cerveza, con un toque de limón, y presentado en una vaso como si fuera realmente una cerveza tirada con su correspondiente espuma. Daba el pego a primera vista, y puede resultar todo un acierto para rematar las cenas en casa. Lástima que la espuma no aguantó el trayecto desde Ocaña a la tienda, aunque se intuía claramente el aspecto que podía tener en un comienzo. Un final sorprendente y original para la noche.

Para terminar sólo me queda decir, que esto es precisamente lo que necesitábamos los muchos aficionados en Madrid, y que estábamos demandando, eventos de este tipo, de los que estábamos huérfanos hasta ahora, y que por fin van viendo la luz, gracias a la iniciativa emprendedora de personas como Javi y David, que son quienes llevan Cervezorama, o como los chicos de Cervezas La Guindalera, que también han organizado alguna. Afortunadamente el panorama en el centro de la Península va cambiando y en poco tiempo han aparecido tiendas como Cervezorama, El Cervecero, o una sucursal de la Maison Belge, y cerveceras como Calvins, Cibeles, o las vecinas Yria o Domus de Toledo, o incluso la celebración de una feria de la cerveza artesanal en el centro de la capital, como la primera edición de este año organizada por el equipo de la cervecería L'Europe. 
Gracias a todos ellos, a los que no he mencionado y a los que quedan (esperemos que muchos) por venir, por hacernos disfrutar a todos los que amamos esta bebida. 

Salud y buena cerveza!

1 comentario:

  1. Mi más sincera enhorabuena a los organizadores y asistentes!! Es una enorme alegría ver como se van extendiendo todo tipo de eventos cerveceros a lo largo y ancho de la península. Que viva la birra y que esto siga adelante!!

    Saludos!

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