jueves, 26 de diciembre de 2013

Cervezas de Navidad 2013 (2): Sepherd Neame Christmas Ale, Nogne God Jul y St. Bernardus Abt. Magnum.

Los belgas son sin duda los especialistas en el género, y los más reputados elaboradores de cervezas de Navidad, con sus maltosas y especiadas cervezas. Pero no son los únicos que producen cerveza de temporada para consumir en la estación invernal: Ingleses, daneses, noruegos y por supuesto norteamericanos también lanzan por estas fechas cervezas especialmente pensadas para consumir en esta época del año, y que por lo general suelen diferir de las belgas, aunque guardando también algunas similitudes con ellas, como el elevado contenido alcohólico y su carácter dulzón.



Entre este grupo de cervezas, y centrándonos en las británicas, tenemos a una de las más tradicionales cerveceras inglesas ubicada en el condado de Kent, la Sepherd Neame que elabora su propia Christmas Ale, y que este año ha podido llegar hasta mis manos. Anteriormente había logrado probar otros años la cerveza de invierno de Samuel Smith's, su Winter Welcome, con su diferente etiquetado cada año, lo que la convierte en objetivo preferente para los coleccionistas, o también la Christmas Ale de St. Peters, auténtica delicia para el paladar que tiene un buen número adeptos entre los amantes de este tipo de cervezas. Sin embargo de la mencionada Sepherd Neame nunca había llegado a probar su ale de Navidad.

Sobre la fábrica...
Sepherd Neame es toda una institución de la cerveza británica, del pub de la campiña, del carácter inglés y de sus tradiciones. Junto con otras marcas tales como Fuller's, Marston's, Samuel Smith's, St. Austell entre otras, forma parte del grupo de cerveceras que mejor defienden y representan la ale inglesa. Para los que llevamos un tiempo en el mundo de la cerveza, los nombres de algunas de sus referencias nos son más que familiares como la Bishop's Finger, la única cerveza que probablemente pueda ser catalogada como Strong Kentish Ale, la 1698, con la que celebraron el tercer centenario de la fábrica, o la Spitfire, la que según decían era la cerveza preferida por el anterior Pontífice, Benedicto XVI.
Se trata de la cervecera más antigua de toda Inglaterra, con más de tres siglos de tradición cervecera, fundada por Richard Marx (que nada tiene que ver obviamente con el cantante). Hoy en día continúa siendo una de las pocas cerveceras totalmente independientes que hay en Inglaterra, y que aún respetan los métodos más antiguos y tradicionales de elaboración empleando máquinas de vapor y maceradores de teca rusa con un siglo de antigüedad.





Graduación: 7º
Temperatura de servicio: 8ºC-10ºC
Tipo de vaso recomendado: Vaso de pinta.
Aspecto: Cerveza de color rojizo, algo anaranjado, similar al cobre. Transparente, de escasa burbuja y espuma de color marfil, que sin alcanzar un gran grosor, comienza a desaparecer con rapidez.
Aroma: Malta tostada, caramelizada, con algunos matices afrutados, como pasas, melaza, alcohol y otros más ocultos y singulares como tierra, cuero y madera.
Sabor y textura
Sabor dulce y afrutado, con predominio de la malta y matices afines, como suave caramelo y mantequilla, y un punto especiado y lupulado, perceptible en el regusto con un amargor moderado.
Cuerpo ligero y menor cantidad de alcohol que la habitual en este tipo de cervezas invernales, como no queriendo alejarse demasiado de las habituales ales de pub inglés, aunque sus 7º proporcionan un sensación de "warming", o ardor, hacia el final del trago, combinada con el amargor del lúpulo.

Maridaje: Pan de Cádiz.
Nota:   





Si vamos a latitudes más frías nos topamos con varios países productores que en los últimos años están fabricando cervezas de calidad que están reuniendo muy buenas críticas, como Dinamarca y Noruega. De este último país destacan un par de cerveceras como son HaandBryggeriet Nøgne Ø. Precisamente de esta última es la cerveza de Navidad que quería comentar en el blog, la Gød Jul.

Sobre la fábrica...
Lo cierto es que no cuesta mucho averiguar de dónde proceden las cervezas elaboradas por Nøgne Ø, con tan sólo ver las etiquetas que visten el vidrio de las botellas que salen de la fábrica, con su Ø, que viene a ser la ñ de los noruegos. Y no sólo por ello, el nombre, Nøgne Ø en noruego quiere decir Isla desnuda, tal y como se titula un poema del siglo XIX de un célebre poeta noruego, por lo que las cervezas están íntimamente unidas al país. Hoy en día es posiblemente la mayor cervecera del país escandinavo, y ha conseguido 
La historia de esta joven microcervecera comienza hacia 2002 cuando, Kjetil Jikiun y su amigo Gunnar, dos grandes aficionados a la fabricación casera de cerveza y oriundos de Arendal, una ciudad del sur de Noruega, deciden emprender un negocio juntos para fabricar cerveza, profesionalizando la que era hasta entonces su afición. Nada nuevo en el horizonte pues. Una historia que ya hemos visto en multitud de ocasiones con otras muchas microcerveceras. Como en la mayoría de los casos los comienzos de toda empresa resultan complicados, con medios limitados, y no siempre trabajando en las mejores condiciones, pero con los objetivos marcados bien claros, y con ganas de innovar. Así nace su Pale Ale, la primera cerveza de la fábrica. Con el paso del tiempo, la microcervecera va creciendo y madurando al mismo tiempo, mudándose a las que serían a la postre sus instalaciones finales y que actualmente ocupan en la localidad de Grimstad. Hoy pueden estar orgullosos de sus cervezas tanto dentro de sus fronteras como fuera de ellas, donde han cosechado buenas opiniones alcanzando una gran reputación. 
Entre sus cervezas más conocidas tenemos la Dark Horizon, auténtica obra maestra dentro de las Imperial Stout, la Two Captains, una gran IPA, su India Saison, excelente incursión en el género, y la #100, una dople IPA cercana a la frontera de las Barley Wines.
En el caso que nos atañe hoy, y por razones obvias de calendario comentaré la Gød Jul, su ale especial para la temporada de Navidad e Invierno, para la que se utilizaron 5 tipos de malta entre las que se encuentran la Munich, la Caramel, o la Chocolate, y 3 tipos de lúpulo (Columbus, Centennial y Chinook).


Graduación: 8,5º
Temperatura de servicio: 10ºC-12ºC
Tipo de vaso recomendado: Sniffer, o copa de tulipa-campana, tipo Judas, o Duvel.
Aspecto: De color marrón oscuro, con brillos rojizos al trasluz, que forma una amplia capa de espuma de color marrón canela, que supera los dos cms. de espesor, con muy buena retención, y abundantes restos de encaje (o "lacing") adheridos en el vidrio.
Aroma: Intenso, profundo y complejo. Es una cerveza para oler y disfrutar de su aroma, que ofrece una gama muy completa de matices: malta tostada, melaza, grano de café, levadura, chocolate, bayas, fruta seca, alcohol y especias acompañadas de notas más sutiles ahumadas, ocultas por el manto de los primeros matices más intensos.
Sabor y texturaCerveza de cuerpo robusto, aunque no masticable, más bien de textura oleaginosa, y de final seco y alcohólico. En boca hace justicia a su tarjeta de presentación aromática. De intenso sabor, potente, de carácter dulzón, pero nada empalagosa, destacan por un lado sus sabores torrefactos (suave café, chocolate, caramelo quemado, grano torrefactado...) y por otro lado sus sabores afrutados (bayas del bosque, uvas y ciruelas pasas). Todos ellos bien engarzados como una obra maestra de orfebrería. Puede estar en el primer puesto de las 5 mejores cervezas de Navidad que he probado jamás.

Maridaje: Plum cake con moras.

Nota:    



Como bien dice el refrán castellano, no hay dos sin tres. Así que para completar el post he querido añadir una tercera cerveza, a las dos anteriores. Una de las sorpresas que avanzaba en el post en el que presentaba las cervezas navideñas de esta temporada. En este caso, una elaboración muy especial procedente de Bélgica, pero que no es una cerveza navideña como tal, sino de abadía, la St. Bernardus 12, y que ya comenté en su día en el blog. Una auténtica obra maestra del género, situada al nivel de las mejores cuádruples trapenses, como la Rochefort 10, o la Westvleteren XII. Pero por sus características de aroma, cuerpo y sabor, y por tratarse de una edición especial en formato Magnum de 1,5 litros de capacidad que resulta ideal para consumir acompañando la cena navideña, pudiendo ser compartida en buena compañía.

Sobre la cerveza...

Esta cerveza es posiblemente la mejor cerveza de abadía dentro de las cuádruples, al margen de las trapenses. Elaborada desde 1946, sobre ella han corrido ríos de tinta, ya que no son pocos los que sostienen que en realidad se trata de la misma receta que la mitificada Westvleteren XII. De hecho, en teoría, es así, la receta de la St. Bernardus 12, es la que se utilizó para la fabricación de la ale St. Sixtus que la abadía benedictina Westvleteren cedió durante varias décadas  al Sr. Deconinck al comienzo, y su yerno más tarde, para que la fabricara y la comercializara, hasta la aparición del sello trapense.
La St. Bernardus Abt, es la más alcohólica y compleja de la gama de cervezas elaborada por la fábrica de St. Bernardus. Comercializada normalmente en formato de 33 cl., en este caso nos encontramos ante el embotellado de este maravilloso elixir en formato de 1,5 litros, que también recibe el nombre de Magnum. Por lo general la cerveza envasada en este tipo de botellas de gran capacidad, suelen desarrollar matices más amplios y complejos, que en la botella habitual de 33 cl. Especialmente esto sucede en las ales que tienen refermentación en la botella, por razones obvias, ya que la cantidad de azúcares que aporta la malta es superior facilitando y alargando el trabajo de las levaduras.
La edición Magnum 2012 viene presentada en un estuche plastificado transparente y con un diseño gráfico atractivo, donde aparece información sobre la cerveza, y del artista Rik Vermeersch, responsable de la pintura original con la que está decorada la cerveza. La botella en sí, es de vidrio marrón oscuro, diseñada especialmente para la ocasión. El logotipo de la cervecera se encuentra grabado en la botella, lo que le da un acabado elegante, y la forma es la habitual en las botellas de champagne con cuello alargado y tapón de corcho con cierre de bozal metálico. Las ilustraciones para la imagen serigrafiada en el frente de la botella están realizadas por Rik Vermeersch, quien hizo de modelo para representar el abad que aparece en la pintura. La original de 80cmx80cm forma parte de la  colección de arte de la cervecería.


Graduación: 10º
Temperatura de servicio: 12ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado: Copa de cáliz trapense.

Color: Cerveza de maltas oscuras, con un color marrón cercano al negro, pero con algunos brillos rojizos. Forma una capa de espuma densa, cremosa, de color amarillento, similar al marfil, con buena amplitud, y duración mediana, aunque cuando mengua no llega a desaparecer. 
Aroma: Aroma dominado por la malta y la levadura, con notas de caramelo, café, chocolate, uvas y ciruelas pasas, especias, alcohol y también algunas florales.
Sabor: En boca es una cerveza con cuerpo, densa, redonda, y equilibrada, con un balanceo casi perfecto entre notas dulces y amargas. En paladar es compleja, aunque esencialmente dulce, predominando el sabor a malta tostada, azúcar quemada, caramelo, pasas, frutos rojos, café y algo más suaves a chocolate, e incluso vainilla. De cuerpo poderoso y carbonatación muy viva, resulta algo chispeante al comienzo aunque el trago es fácil y nada costoso.  El final es muy suave, pero con un creciente y agradable amargor.

Maridaje: Asado de cordero lechal.

Nota: 



jueves, 19 de diciembre de 2013

Cervezas de Navidad 2013 (1): Val Dieu


Una de las mejores cerveceras de abadía que existen en Bélgica es Val Dieu, artífice de algunas auténticas maravillas como su Val Dieu Triple, o su edición Grand Cru en botella de 75 cl. Sin embargo y a pesar de ello, aún no había tenido la presencia en el blog que merecía, con su correspondiente post dedicado. Val Dieu no forma parte del selecto grupo de las cerveceras trapenses, pero en cualquier caso sus cervezas atesoran una calidad indiscutible, lo que la hace disfrutar de un prestigio situado al mismo nivel que otras grandes cerveceras de abadía como St. Bernardus, Het Kapittel o Abbaye des Rocs. Aprovechando la circunstancia de que entre la selección de cervezas navideñas mostradas en el último post se encontraba la edición para Navidad de esta cervecera de abadía, he querido dedicar el presente post a la cervecera comentando precisamente su Bière de Noël.

Sobre la abadía...
La abadía de Val-Dieu fue fundada en 1216 por una comunidad de monjes cistercienses, procedentes de Hoch (en las cercanías de Maastricht), que eligió un lugar muy especial donde poder dedicarse a sus principales menesteres: la oración y el trabajo. Así la abadía se encuentra ubicada en un bello remanso de paz único e ideal para la contemplación, reflexión, y que goza de tierras fértiles ideales para la agricultura, al que los monjes bautizaron con el nombre de Vallis Dei, o Val Dieu en francés, lo que quiere decir en castellano Valle de Dios.
En un valle cercano a la localidad de Aubel, en el centro de la región llamada Pays de Herve, encontramos los edificios que componen la abadía actualmente, los cuales muestran un aspecto bastante diferente del original del Medievo, ya que al igual que sucede con la historia de otras abadías cerveceras, la de Val Dieu no está exenta de catástrofes y tragedias, tales como incendios y saqueos que incluso llegaron a provocar la destrucción parcial del monasterio, por lo que el conjunto arquitectónico que podemos contemplar actualmente es fruto de reconstrucciones y restauraciones posteriores. Durante los años posteriores a Revolución Francesa, su comunidad monástica fue expulsada y la abadía permaneció vacía hasta 1844
Como es fácil suponer, la producción de cerveza, una de las principales actividades económicas desarrolladas en el interior de la abadía desde sus comienzos, se vio por tanto interrumpida en varias ocasiones, lo que marcó también su carácter limitado, centrándose en abastecer únicamente el mercado regional.
Finalmente en 1997 se montaron en el recinto de la granja de la abadía, las instalaciones de la cervecera de la Abadía de Val Dieu, recuperando la tradición de producción de cerveza del monasterio, utilizando las recetas que habían usado los monjes siglos atrás, por lo que obtuvo el sello oficial de Cerveza de Abadía
Aparte de las mencionadas Val Dieu Triple, una triple con 9º y la Grand Cru, una compleja cuádruple con 10,5º, que a mi parecer son las mejores de la marca, el portfolio de Val Dieu también incluye una Blonde y una Brune de 6º y 8º respectivamente.
La abadía actualmente organiza visitas guiadas en varios idiomas (francés, neerlandés, alemán, inglés y español), con un paseo a través de la historia de la abadía. La visita finaliza en la cervecería, donde se explican los detalles del arte de la elaboración cervecera, a excepción de los secretos del maestro cervecero. Para concluir se ofrece una degustación de las cervezas elaboradas y otros productos locales de la región.





Graduación:7º
Temperatura de servicio: 10ºC-12ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado:Copa de cáliz.
Aspecto: De color marrón claro que puede recordar a a miel, muy turbia y de aspecto denso, forma una buena corona de espuma de color blanquecino, aspecto esponjoso y mullido y amplitud generosa (algo más de 2 cm.). Buena retención, lo que le permite dejar tras el trago , restos de espuma adheridos al cristal de la copa
Aroma: Aroma intenso, potente, dulzón y especiado, dominado por la malta y la levadura (esta última muy evidente) que dejan en nariz abundantes notas de malta, miel, azúcar candeal, algo de corteza de naranja, higos, ciruelas pasas. También se aprecia la presencia de especias como cilantro, pimienta negra, algo de canela, y alguna otra sin identificar.
Sabor y textura: Cerveza de elevada carbonatación y entrada potente en boca. Cuerpo medio-alto, y textura algo "masticable". Sabor repleto de matices maltosos, avainillados y dulces con fondo de fruta oscura, y un leve amargor. Final seco, especiado y con sensación de ardor por el alcohol, sólo perceptible en este punto, ya que logra estar muy bien enmascarado en aroma y sabor.
Maridaje: Pannetone.

Nota:  

martes, 17 de diciembre de 2013

Cervezas de Navidad 2013


Con Diciembre ya avanzado son muchos los signos que hacen evidente la proximidad de las fiestas navideñas: las luces de Navidad que iluminan las calles de nuestra ciudad, el anuncio del turrón Almendro, o los de juguetes, o los de perfumes, los décimos de lotería para el sorteo extra de Navidad que proliferan por todos los comercios, bares, colegios...Cortilandia, etc. Y completando esta larga lista se encuentran las cervezas especiales de invierno o de Navidad. Ya he hablado en varias ocasiones en el blog año tras año de ellas, llegadas estas fechas, y este año no me gustaría faltar a esta particular tradición navideña del blog, por lo que dedico esta entrada a la selección de cervezas de Navidad que he elegido para este año y que muestro en la siguiente imagen.



Como se observará en esta ocasión he querido incluir algunas referencias clásicas generalmente de origen belga, auténticos especialistas en el género con sus cervezas de intenso sabor dulce, maltoso y especiado, como otras de nueva generación procedentes de países nórdicos y Gran Bretaña, que suponen un soplo de aire fresco dentro de este tipo de cervezas, alejándose de la línea marcada por los belgas.
Para aquellos que quieran conocer con detalle cada una de las referencias incluyo la lista de las cervezas a continuación, siguiendo el orden de izquierda a derecha tal y como aparecen en la fotografía:

Val Dieu Bière de Noël
St. Bernardus Christmas
Brewdog Santa Paws
De Struise Tsjeeses Reserva PBA (Port Barrel Aged)
Sepherd's Neame Christmas Ale
Mikkeller Via Til Fra
Nøgne Gød Jul
Abbaye des Rocs Spéciale Noël
Brewdog Hoppy Christmas
De Ranke Pere Noël
De Dolle Stille Nacht
Anderson Valley Winter Solstice

En esta lista no aparecen aquellas cervezas de invierno que ya pude consumir durante las últimas semanas en ferias y catas, como la clásica Anchor Christmas, o la Gouden Carolus Christmas o la Bush Noël  dentro de las de importación, o la Spigha Winter Ale dentro de las nacionales por poner algunos ejemplos.

En días sucesivos y hasta que finalicen las fiestas habrá un post dedicado a cada una de estas cervezas de Navidad, con su correspondiente nota de cata, y alguna sorpresa que hay guardada en la recámara (ver post de la cuarta edición del FFdA). Salud y Felices Fiestas!!!

jueves, 12 de diciembre de 2013

Primer Encuentro Profesional con cerveceros belgas

Siguiendo con la larga lista de eventos cerveceros de estas últimas semanas, le toca el turno al Primer Encuentro Profesional con Cerveceros Belgas que tuvo lugar el pasado martes 3 de Diciembre en la residencia del Embajador de Bélgica. Los que siguen habitualmente el blog sabrán de mi pasión por la cerveza belga, principal responsable de que mi afición por la cerveza se convirtiera en auténtico amor incondicional. Bélgica, uno de los principales productores mundiales de cerveza, a pesar de ser un país con tan sólo 11 millones de habitantes y una extensión de 30.000 km2, ofrece una variedad sin igual de cervezas de diferentes estilos y de gran reputación. El evento de la semana pasada iba a ser una gran oportunidad para degustar un buen número de cervezas pudiendo mantener un contacto directo con los productores de las mismas, charlando con ellos y estableciendo también en algunos casos relaciones comerciales.




A la cita estaban convocadas 12 cerveceras belgas procedentes de la región de Flandes que eran (por orden alfabético):

-Antwerpse Brow Compagnie
-Bavik
-Broeder Jacob
-De Bie
-De Halve Maan
-Haacht
-Henricus
-Icobes
-Pirlot
-Roman
-Sint Jozef
-The Musketeers

Muchos de estos nombres posiblemente no sean muy conocidos para algunos cerveceros, pero si hablamos quizás de Brugse Zot, Boucanier, o Troubadour, que son algunas de sus referencias por ejemplo, comenzarán a sonar más los nombres.


Fotografía cortesía de Humulus Lupulus

Aparte de las cerveceras allí congregadas, para la ocasión, la organización invitó a profesionales del mundo de la cerveza y afines, logrando reunir a distribuidores, comerciantes, bloggers y prensa. Así resultó posible saludar a Nicolás Larraga de la cervecería L'Europe, Javier de La Tienda de La Cerveza, a Guillermo de Beer Garden, a Ernesto de Yria-Guinea Pigs y Cervezorama 2.0, a Gonzalo de Humulus Lupulus, a Isidro de Zumo de Cebada, a Erik Coene de Cervebel, a José Ramón de Bar and Beer, a Txema de Birrapedia y a muchos más. Un servidor fue representando al blog y a Labirratorium como comercio especializado. 


El evento fue organizado por la sede de Madrid de Flandres Investment and Trade. Esta organización se encarga de prestar ayuda tanto a exportadores de Flandes como a inversores españoles que mantienen interés en expandirse en el Norte de  Europa.  Al frente del equipo organizador se encontraba el Sr. Dirk Verlee, quien nos recibió y estuvo pendiente de la buena marcha del evento. Un buen detalle a destacar: la organización nos obsequió con un completo dossier de prensa e información sobre las cerveceras presentes, en una memoria usb junto con un cuaderno-guía para tomar notas de las cervezas catadas y algunos folletos informativos sobre Flandes y sus cervezas.



Observando el desarrollo del encuentro, recordaba enormemente al formato de las ferias de cerveza artesana que tanto han proliferado a lo largo y ancho de nuestro país en el último año. Cada cervecera tenía su espacio, con una mesa donde se encontraba el propio productor o representante de la fábrica, con el que era posible hablar generalmente en inglés sin ningún problema, aunque alguno también intentaba hablar en español, lo que igualmente era de agradecer. Aquí quiero destacar la amabilidad y el buen trato ofrecido por todos ellos. En cada mesa también había copas y botellas muy bien dispuestas junto con unos platos de aperitivo, que incluían embutidos cortados y queso con mostaza  que permitían que la cerveza se asentase bien en el estómago.


Doce eran las cerveceras, y más de 60 eran las distintas referencias que ofrecían y que era posible degustar durante este encuentro. Teniendo en cuenta que fuimos invitados a las 11 de la mañana, resulta obvio decir que era auténtica misión imposible poder probarlas todas, por lo que había que seleccionar. En mi caso, y creo que fue propósito compartido por más invitados, lo que busqué fue probar aquellas cervezas de las que no conocía el productor, o bien conocía el productor pero no gran parte de sus referencias allí presentes. Y aquí he de mencionar algo que fue comentario general del grupo con quien compartí cervezas e impresiones, y es que resultaba sorprendente comprobar que de muchos productores conocíamos varias de sus cervezas (las que llegaban hasta España a través de los distribuidores) pero sin embargo, no llegaban otras que sí pudimos probar en esta ocasión y que sin duda eran sus mejores elaboraciones.




La primera cervecera por la que me decanté fue Henricus, y sus cervezas Paljas Blond y Paljas Bruin, ya que jamás había oído hablar de ellas. La explicación fue bien sencilla: se trata de una microcervecera muy joven, nacida este mismo año. Su primera elaboración, la Blond fue lanzada el pasado mes de febrero. Se trata de cervezas alejadas un tanto del perfil habitual de la mayoría de las cervezas belgas, donde sobresale la malta y su dulzor, el cuerpo y el elevado contenido alcohólico. En este caso se trata de cervezas de perfil más ligero, pensadas para beber con facilidad e incluso refrescar en el caso de la Blond, ambas con tan sólo 6º de alcohol. Para muchos de los que pudimos probarla les convenció más la Bruin, con las habituales notas torrefactas y algo caramelizadas de este tipo de cervezas, con un toque más dulce que su hermana. Aunque sin embargo, a mi me pareció más corriente. Por contra la Blond, chispeante, bien carbonatada, con matices a cereal y levadura y con un final seco y más amargo que la mayoría de las cervezas belgas salvando las Belgian Pale Ale, me pareció más original, e interesante, una cerveza belga diferente. Se pudo degustar igualmente de barril, donde sensiblemente mejoraba, resultando más equilibrada y una cerveza muy apta para tomar una tras otra. Una buena elección para comenzar la sesión de cata.




La siguiente cervecera elegida fue Bavik, conocida en mi caso gracias a la gama de cervezas Petrus, con algunos buenos exponentes en el género, en especial aquellas de estilo oud bruin. Se trata de una pequeña fábrica de carácter familiar, que en la actualidad se encuentra dirigida por la quinta generación de la familia De Brabandere que tomó precisamente el relevo a comienzos de 2013. Fueron 4 las cervezas que pude degustar de esta cervecera. La primera de ellas, la Camarederie, es una IPA belga con 8º de alcohol, y en la que el lúpulo era perceptible con una claridad y definición sorprendentes. El secreto se encontraba en la frescura de los lúpulos empleados (Citra y Amarillo) que proporcionaban una auténtica fragancia repleta de notas frutales y cítricas como pomelo, melón y lichis combinadas con algunas otras florales y también de levadura. En boca perdía ligeramente algo de fuerza, pero mostrándose en cualquier caso como equilibrada, y una cerveza capaz de cubrir las expectativas de los aficionados al género. De cuerpo medio, carbonatación moderada, con fondo de malta y caramelo y con un final seco y algo especiado,  y un amargor más leve del esperado. Una cerveza más que aceptable, que daba paso a la que para muchos fue una de las mejores cervezas que pudimos probar: 




La Wittekerke Winter White, una wit bier de trigo de invierno, con mayor aporte de malta y contenido alcohólico alcanzando unos 7,5º, que se encontraban por otra parte perfectamente camuflados. Soberbia cerveza de trigo que superaba las cotas establecidas por mis favoritas de género como la Blanche des Honelles, la St. Bernardus Wit, o la Blanche de St. Feuillien. Intensamente aromática con una sinfonía de notas afrutadas, donde el plátano reinaba a placer, complementadas con otras de carácter cítrico. Otros matices que acompañaban en nariz eran el trigo, la levadura y las especias, donde afloraba el cilantro típico, pero donde se intuía alguna otra especia que no logramos desenmascarar. En boca, intensa, con cuerpo, burbujeante y con un final seco y especiado generó muchas buenas impresiones. De hecho, posee un galardón de prestigio, la Medalla de Oro Europea del World Beer Awards de 2013, lo cual sorprende con la baja puntuación en ratebeer, tal y como sucede con otras buenas cervezas, señal de que las puntuaciones en la famosa web de críticas han de tomarse con la correspondiente cautela. Resumiendo, una cerveza de Navidad, que a mi parecer no debería faltar en el catálogo de productos de las distribuidoras. Otra cerveza de esta misma fábrica que generó buenas impresiones fue la Petrus Winter 9, que como su propio nombre indica se trata de la edición de invierno de la serie de cervezas Petrus y que contiene 9º de alcohol. Una cerveza compleja, con notas dulces, maltosas y especiadas, donde destacaban caramelo, azúcar quemada, toffee, pasas y canela.  Una típica ale de invierno belga muy correcta. Para finalizar la cuarta y última cerveza de la marca, fue la Wittekerke Rosé, una cerveza de frutas muy ligera, para rebajar un poco el paladar y que no alcanzaba ni remotamente a su homónima de invierno. Notas de frambuesas y gusto azucarado, un tanto artificiosa. Un refresco para aquellos que optan por cervezas de perfil muy liviano.




Tras las buenas sensaciones mostradas por las cervezas de la centenaria Bavik, pasé a probar varias cervezas de la gama de Biere du Boucanier, procedentes del norte de Bélgica. Me llamó la atención la variedad existente, ya que sólo conocía su potentísima y alcohólica Strong Golden Ale de 11º que elaboran, que es la más accesible en España, y cuyas llamativas etiquetas a buen seguro que forman parte de los álbumes de los coleccionistas. Pero había más cervezas disponibles, por lo que me decanté por probar su Christmas Ale, por cercanía a las fiestas y también la Caribbean Ale (su más reciente, y por último su Red AleLa Christmas Ale con 9,5% de alcohol, era una muestra notable de una cerveza navideña belga, con los habituales atributos de este tipo de cervezas. Potente sabor (dulce, maltoso, con intensos matices a caramelo), cuerpo robusto, matices a fruta seca, mucha especia (canela y jengibre entre otros) y alcohol presente en todo momento, proporcionando esa sensación de "warming", como dicen los anglosajones, y que no quiere decir otra cosa que el calor, y el ardor que sentimos en la boca y la garganta, generando una sensación reconfortante



La Caribbean por contra es una cerveza bien distinta. Con bastante menos alcohol (6,5º) y también un cuerpo más ligero, se trata de una cerveza cercana a las Belgian Pale Ale, con una mayor dosis de lúpulo (en aroma y sabor) que la que se suele usar en la mayor parte de las cervezas belgas, lo que la dotaba de matices cítricos, y también terrosos que acompañaban a los casi más evidentes matices de levadura y algo de fruta (albaricoque). Quizás con un ligero exceso de carbónico, me pareció una cerveza interesante y algo diferente de lo esperado, que merece ser probada. Y para finalizar, la mayor de las sorpresas dentro de esta cervecera, su Red Ale que con 7º encandiló a más de uno. Con una nariz repleta de matices afrutados (melocotón, piña, cítricos, albaricoque), especiados (canela, pimienta y alguna otra sin desvelar) y un fondo de suave caramelo, en boca se revelaba como una cerveza muy bien equilibrada, a pesar de su perfil dulce, donde se reproducían de nuevo los matices detectados en aroma. Cuerpo medio y carbónico muy bien ajustado la convertían en una cerveza fácil de beber. LLama la atención por tanto que sólo llegue a España (o al menos en apariencia) la Golden Ale, cuando hay varias más dentro de la marca que podrían tener cabida en el mercado, y que seguramente podrían tener la suficiente demanda.



En  la misma sala y junto a las mesas donde se encontraban las cerveceras ya comentadas, se encontraba una de las fábricas de cerveza belgas centenarias y con mayor tradición, la Brouwerij Roman, fundada nada menos que en 1545, y que se encuentra en manos de la familia Roman desde 14 generaciones atrás. Entre sus cervezas más conocidas en nuestro país se encuentra la gama de cervezas de alta fermentación Ename, y la Adriaen Brouwer. Entre las ofertadas durante el encuentro, me fijé (en parte por su llamativa copa) en la Sloeber, una cerveza de la que había oído hablar pero que aún no había podido catar. Se trata de una strong golden ale, de 7,5º, muy transparante, y cuyo aroma deja aflorar principalmente notas de levadura, y alcohol. Con una carbonatación acentuada en boca se mostraba como una cerveza alcohólica, seca y astringente. Un tanto decepcionante he de confesar, prefiriendo de esta misma marca las mencionadas Ename.




Era el momento de cambiar de sala y dar paso a otras cerveceras. Así comencé por otra cervecera de la que no conocía ninguna de sus elaboraciones, la cervecera Pirlot y sus Kempisch Vuur. Hasta mis labios llegó una copa (que me ofrecieron mis compañeros) de la Hoppergod, una cerveza de 6º catalogada como una IPA belga, pero que francamente no me lo pareció en absoluto, y dudo si había algún problema de contaminación en esta cerveza, ya que afloraban aromas nada esperados como establo, orín, paja... En boca ganaba puntos pero no llegaba a remontar el vuelo, mostrando acidez, y un final seco que no se corresponde para nada con lo esperado, seguramente debidos al mencionado problema de contaminación en el lote.
Tras las malas sensaciones con esta última cerveza que de forma algo fortuita llegó hasta mis manos, pasé a visitar la zona donde se encontraba la cervecera De Bie, establecida en Watou desde 1992 (muy cerca de la región de Poperinge, y sus plantaciones de lúpulo). Llegan a producir hasta 10 tipos diferentes de cervezas en la actualidad. Alguna de ellas ya conocida por mi como la Hellekapelle, una Golden Ale de baja graduación (hablando de cervezas belgas) con tan sólo 5º, muy carbonatada, seca y con matices de levadura, cítricos y manzana, que no resulta nada destacable o también la Riebedebie, otra Blond Ale, con más cuerpo y alcohol, cercana a una triple y con matices dulzones como miel y ligeramente afrutada y especiada, que superaba a la anterior. Para finalizar de esta misma cervecera pude probar la Zattebie, una de sus cervezas más reputadas, y en este caso son más que merecidas sus buenas críticas a tratarse de una buena Strong Dark Ale con 9º de alcohol, compleja aromáticamente con matices a miel, frutos oscuros, azúcar tostada y especias. En boca resultó maltosa, pero con un cuerpo mediano. De gusto dulce y afrutado, mantenía el alcohol bien oculto. Muy agradable.




La siguiente cervecera, la Antwerpse Brow Compagnie, sin duda llamaba poderosamente la atención por la  imagen de su cerveza bandera, la Seefbier, inspirada en los anuncios publicitarios vintage propios del primer tercio del siglo XX. Se trata de una cerveza local de la región de Amberes, que guarda tras de sí, una gran tradición histórica, casi legendaria. De hecho hasta la década de los 30, la Seefbier era la cerveza más consumida de Amberes. Hasta tal punto llegaba su popularidad que aún hoy en día un barrio de la ciudad, el Seefhoek toma su nombre de la cerveza. Sin embargo ambas Guerras Mundiales hicieron mella en la producción cervecera del país, haciendo desaparecer un gran número de pequeñas fábricas. Entre estas fábricas tristemente desaparecidas se encontraba precisamente la de esta singular cerveza. Durante décadas además se supuso que la receta de la Seefbier había igualmente desaparecido, pero tras 80 años, y después de buscarla durante otros 3 años más, se logró encontrar la receta, lo que facilitó la resurrección de la Seefbier usando justamente la misma receta que la original. Tan sólo un año después, la cerveza ha logrado ser muy popular y acumular una serie de buenas críticas y galardones como sendas medallas de oro tanto en la World Beer Cup como en los World Beer Awards. Se trata de una cerveza elaborada con 4 cereales, entre los que se encuentra el trigo sarraceno. Con 6,5º es una cerveza de aroma afrutado con ésteres de levadura, aflorando plátano y cítricos, como sucede con las cervezas de trigo habitualmente. Con un elevado carbónico, en boca aparece como una cerveza cítrica y especiada, sin llevar ninguna especia. Sólo producto del trigo sarraceno y la levadura. Equilibrada y con un cuerpo muy bien ajustado, es una cerveza muy refrescante cuyos 6,5º son prácticamente imperceptibles. A mi parecer, la cerveza revelación del encuentro. 

Las siguiente cervecera elegida para la degustación, fue la Broeder Jacob, una pequeña y joven fábrica que comenzó su andadura tan sólo 4 años atrás, con muy buenas ideas, y con una serie de cervezas inspiradas en gran parte en las cervezas de abadía. El nombre y el logo de la compañía dejan claro este punto. Conociendo de antemano la Bruin y la Tripel dentro de su portfolio, me incliné por probar las dos cervezas de las que todos los presentes estaban hablando en aquel instante en la sala: la Double Port y la Double Espresso



La Double Port con 9º se trata de una cerveza añejada en barricas de Oporto. Una cerveza dulce, compleja, de gusto y aromas intensos predominantemente dulces, donde el Oporto resulta obvio junto alguna presencia de taninos y frutos rojos, combinando muy bien las notas procedentes de la malta, como caramelo, y otras como uvas pasas. Cuerpo ligeramente licoroso, y un final tanto seco como dulce. Sensacional para acompañar postres, y esencial para aquellos que compartan gusto por la cerveza y el Oporto. Por otra parte la Double Espresso con sus 7,7º resultó aún mejor. Una cerveza con un despliegue de matices torrefactos muy difícil de ver en las cervezas belgas. Aroma y gusto de malta tostada y delicioso café que inunda nariz y paladar aunque de forma muy delicada, resultando una cerveza muy paladeable. 




Tras estas dos auténticas joyas pasé a visitar el puesto de la cervecera Haacht, que muchos no sabrán, pero se trata de la fábrica de las grandes cervezas Charles Quint, cuyas Blond y Red Ales son cervezas que han de estar incluidas en el hipotético recorrido didáctico por la cerveza belga que ha de hacer todo buen cervecero. Intentando buscar el contrapunto me incliné a probar una cerveza de frutas, la Mystic Peach que utiliza malta de trigo y melocotón natural. Algo que queda de manifiesto en el maravilloso perfume a melocotón y levadura que afloraba de la copa. Con tan sólo un 3,7% de alcohol, se bebía sola, resultando una cerveza destacable dentro del género.



Aún quedaban muchas cervezas por probar y se iba acercando la hora crítica de la comida del mediodía, por lo que decidir las últimas cervezas de la sesión de cata resultaba difícil. Opté por probar al menos una referencia de otra fábrica desconocida: La Sint Jozef. Opté por otra cerveza de frutas. En esta ocasión, la Bosbier, que con su color oscuro y su descripción comercial hacía presagiar que íbamos a encontrar muchos matices a frutas del bosque como moras y arándanos. Sin embargo y por segunda vez en la jornada, aparecen los molestos e inesperados aromas desagradables. En este caso, era un olor rancio, como a corteza de queso viejo, que no encajaba en este estilo. Quizás en una oude gueze es factible, pero en esta cerveza, no, lo que me hace pensar de nuevo en una contaminación accidental. Eso sí, al calentarse la copa, y dejar transcurrir un breve tiempo, iba menguando la sensación, lo que permitía que asomasen esos dulces matices afrutados, aunque con menor intensidad de la esperada. Una lástima.




Para el final quisimos dejar dos viejas conocidas: De Halve Maan y The Musketeers, pudiendo degustar de la fábricas de Brujas la fantástica Straffe Hendrik Tripel, especialmente indicada para los amantes de las triples de abadía alcohólicas y de final seco. Mientras que de "Los Mosqueteros" fueron varias la elegidas. 





Su excepcional Troubadour Magma, una ipa belga, que posiblemente se sitúe en el escalafón más alto dentro de este particular estilo, no defraudó con su maravilloso aroma a melocotón y flores. Aparte probé un par de cervezas más de la casa. En primer lugar, la Speciale, que defraudó un poco. Con 5,7º de alcohol, su aroma no resultó especialmente potente ni llamativo, salvo por algunos ésteres de levadura y especias. Dulce en paladar y de final seco, sin ser una mala cerveza, resultó algo decepcionante. Y para finalizar la Troubadour Obscura con 8,2º y que haciendo honor a su nombre, resultó ser una cerveza con multitud de matices propios de maltas oscuras, como intenso caramelo tostado, y grano torrefacto. Cuerpo y sensación en boca melosa, y final seco. Una cerveza muy interesante, pero que no superaba a su hermana, la excelente Magma.

Con esta ya habían sido muchas las cervezas probadas y el hambre acuciaba nuestros estómagos, por lo que dimos por concluida una mañana muy productiva, donde habíamos podido conocer de primera mano a algunos productores belgas, y degustar algunas cervezas de gran calidad. Tras despedirnos de los presentes, y en particular de Don Dirk Verlee, agradeciéndole el habernos invitado y el buen trabajo realizado con la organización del evento,  abandonamos la residencia del Embajador de Bélgica, mientras que seguíamos contrastando opiniones sobre las cervezas probadas. Coincidiendo con muchas de estas opiniones, si tuviera que destacar tres cervezas de las probadas durante el evento serían: la Bavik Wittekerke Winter, la Broeder Jacob Double Espresso, y la Troubadour Magma. La cerveza revelación sin duda fue la SeefbeerPero es que hay tantas buenas cervezas en Bélgica, que por muchas que se puedan probar resulta harto difícil decidir...

jueves, 5 de diciembre de 2013

Cuarta edición del #FFdA, Rodenbach Grand Cru y Fuller's Vintage Ale


Con el presente post pretendo participar una vez más en la iniciativa más popular y veterana de todos los incipientes proyectos de "crowd-writing" (como los bauticé hace un tiempo) dentro del panorama bloguero cervecero. Me refiero al Fin de Semana de Fondo de Armario, o más conocido por sus siglas FFdA, y que con esta llega a su cuarta edición. Obra de uno de los bloggers cerveceros más seguidos, Birraire, ha ido creciendo y al mismo tiempo variando de una edición a otra. El objetivo básico es el mismo: poder dar salida a alguna de las cervezas más especiales que guardamos en lo más recóndito de nuestros armarios, alacenas, sótanos... como si de auténticos tesoros se tratasen, y que a falta de que llegue el momento ideal y especialmente elegido para consumirlas, se escoge la cita con este evento para poder disfrutar de esas grandes cervezas.


En esta edición al margen de la elección de aquellos "cervezones" que esperaban su turno en nuestra particular "bodega", había que incluir algo de interiorismo doméstico, mostrando entre otros rincones del hogar, esos "armarios", polvorientos o no, y viendo que otras cervezas compartían espacio con las elegidas.
En mi caso, hay dos grandes centros de almacenamiento de cervezas: uno de ellos, el armario del salón, amplio y con espacio suficiente para que numerosas joyas puedan dormir plácidamente esperando su momento entre sus baldas. Estratégicamente situado, en uno de los lugares de la casa donde no aumenta mucho la temperatura ni incide la luz del sol, es el lugar donde mayor acumulación de cervezas existe en toda mi casa, lo que conlleva alguna que otra mirada de reprobación por parte de mi esposa (lógica por otra parte), ante la verdadera invasión y ocupación en régimen de monopolio del armario, tan goloso y necesario a partes iguales para almacenar otro tipo de bebidas, y enseres.  El otro lugar, es el trastero, situado en los sótanos del edificio. Con una mayor amplitud y una temperatura constante a lo largo de todo el año, y que resulta ideal para la conservación de las cervezas, debería ser el lugar elegido para acumular la mayor parte de las cervezas, pero tiene un inconveniente que no puede vencer la pereza: bajar hasta el sótano y volver a subir, por lo que el armario del salón de forma perenne y la nevera de forma temporal por unos días u horas son los lugares escogidos. Pura comodidad y pragmatismo.


Las cervezas elegidas para la ocasión fueron la Rodenbach Grand Cru, elegida de entre aquellas que dormían en la oscuridad más profunda de los sótanos de la finca, y la Fuller's Vintage Ale 2012 que por el contrario estaba parapetada tras una buena colección de potentes cervezas en el armario del salón.
Como se puede apreciar en las fotografías incluidas en la entrada, las cervezas colindantes podrían estar en las listas top de preferencias de los más cerveceros, y que sin duda resultaban una gran tentación, como por ejemplo la gran St. Bernardus 12 Abt en formato Magnum y que está reservada para la cena Nochebuena, un par de ediciones de la fantástica Pannepot de De Struise, la increíble Rasputin de De Molen y hasta una WV XII entre otras.


Si vemos otras perspectivas del rincón donde residía la Vintage Ale podíamos encontrar otras maravillas que podrían despertar las envidias de algún que otro cervecero, como una Tuverbol, una Mikkeller X-Mas Porter, o una Gulden Draak 9000.


O algunas otras, como las que se aprecian en la instantánea superior, donde hay un par que quedan fuera de plano a la derecha, y que invito a que intentéis averiguar. Pistas: Una es nórdica y la otra norteamericana.


Sobre las cervezas...

Rodenbach Grand Cru (6%, Oud Bruin, Bélgica)
Hablar de la Rodenbach es de hablar con MAYÚSCULAS (con permiso de Jorge "Cerveriana") dentro de las Red Ale flamencas (Roodbruin), un estilo tan particular como complejo, y que mantiene un creciente, aunque aún reducido, número de fieles adeptos a sus habituales matices agridulces. Catalogada por el tristemente extinto Michael Jackson, "The Beerhunter", como la cerveza más refrescante del mundo, es una cerveza que no deja indiferente a quien la prueba, ya sea para bien o para mal. Aunque ya comentada en el blog en una pasada entrada, mi decisión para que esta cerveza formara parte de la cuarta edición del FFdA, se basa fundamentalmente en tres aspectos, su carácter de cerveza añejada, su moderado contenido alcohólico, y especialmente por la inclinación que padezco (o más bien debería decir disfruto) hacia este tipo de cervezas, desde mi visita al Belgian Beer Weekend, donde pude degustar exquisiteces como la Caractère Rouge o la Vintage de la misma marca. y que definitivamente me conquistaron hacia el lado sour de este mundo, el cervecero.
La Rodenbach Grand Cru que tenía guardada a buen recaudo es una nueva edición diferente a la clásica que mantenía la antigua Grand Cru, con una imagen distinta, en las que la etiqueta ha ganado vistosidad a mi juicio, y que pone claramente de manifiesto dos hechos: que el contenido se encuentra añejado en una barrica de madera, lo que define de forma determinante su sabor y aroma, y que la cervecera comenzó su andadura allá por 1820 de mano de la familia Rodenbach, aunque hoy en día pertenece a Palm.
La Grand Cru comparte espacio en el portfolio de la marca, con otras cervezas de gran calidad, como la misma Rodenbach Clásica, la Foederbier o las mencionadas Caractère Rouge y Vintage 2012 edición limitada, a las que dedicaré una entrada en el futuro. La Grand Cru, se trata de una cerveza resultante de una mezcla compuesta por un tercio de cerveza joven y dos tercios de cerveza envejecida que ha estado madurando durante 2 años en barricas de roble. Al ser mayor la proporción de cerveza añeja, el sabor de la Grand Cru es más afrutado y complejo que en el caso de la Clásica.

Aspecto: De color rubí oscuro, similar al granate y cercano a un marrón con brillos rojizos al trasluz. Resulta de una oscuridad bastante intensa, aunque no llega a ser totalmente opaca. Coronada con una capa de espuma color crema, algo amarillenta, de aspecto denso y cremosa que mantiene buena retención.
Aroma: En los aromas se perciben claramente las notas afrutadas agridulces, donde destacan los frutos rojos, principalmente cereza, y una porción de manzana ácida. También resultan claramente perceptibles las notas avainilladas producto del añejamiento en roble. Otros matices recuerdan también poderosamente al vino.
Sabor: De cuerpo medio y con entrada igualmente potente, es una cerveza con un gusto acre, ácido y avinado, con presencia de tanino, refinado amargor, matices afrutados, y desembocando en un final  seco, agrio y astringente. El roble, impreso casi a fuego en esta cerveza, incrementa su complejidad y suaviza el resultado.


Fullers Vintage Ale 2012 (8,5%, Barley Wine, Inglaterra)


Obra de una de las más genuinas y auténticas cerveceras británicas (tradición desde 1845) y que gozan de una mayor popularidad, tanto dentro del Reino Unido, como fuera de sus fronteras, es la cerveza más particular de la marca, compartiendo espacio junto a otras buenas cervezas dentro de un extenso portfolio donde podemos destacar su archiconocida y buque insigina London's Pride, o su magnífica Porter, o una bitter bien hecha como la Chiswick.
La barley wine Golden Pride es la base e inspiración de esta cerveza de edición limitada con botella numerada, que viene sensacionalmente presentada en su estuche y botella de medio litro, y que resulta ideal como regalo para un auténtico apasionado de la cerveza. Cada año la receta varía, introduciendo alguna novedad en el proceso de elaboración y en los ingredientes, usando distintas variedades de maltas o lúpulos, lo que la convierte en una cita casi ineludible de los seguidores de este tipo de cervezas, para que puedan comparar los resultados.
La de 2012 es la 16ª edición, que incluye tres de las más finas y apreciadas variedades de lúpulo del año pasado: Goldings, Sovereign y Target. La malta proviene de un cultivo ecológico de cebada propiedad de Sir James Fuller.

Aspecto: De un color ámbar intenso que recuerda el té. Muy limpia y transparente. Escaso carbónico y muy fina corona de espuma algo amarillenta, que no tarda en desaparecer. 
Aroma: Compleja aromáticamente y de perfil maltoso. Destaca una buena dosis de rica malta caramelo, matices afrutados y dulzones, como mermelada de naranja y fruta desecada, y un punto de alcohol.
Sabor: De cuerpo medio-alto, es una cerveza de intenso sabor marcado por la malta y los matices dulces y afrutados, pero que permanecen balanceados hasta dejar una sensación de sequedad en el regusto. Con reminiscencias de licor, es una cerveza de sillón y chimenea.

Y hasta aquí mi FFdA. Como habréis podido comprobar disfruté de dos grandes cervezas, aunque muchos pensarán que posiblemente pudo ser más intenso y variado a juzgar por el contenido de mis reservas, pero dada la cercanía de las fiestas y la multitud de compromisos y citas culinarias, preferí dosificar.

Salud amig@s!!!