sábado, 29 de diciembre de 2012

Lambrate Ghisa, quien a hierro mata...


Parece que últimamente estamos de enhorabuena los cerveceros que vivimos en la capital, porque ya no se hacen tan difíciles de ver las interesantes cervezas que provienen de las microcerveras italianas que han proliferado durante las últimas 2 décadas  y que tan buena aceptación y críticas han reunido. Así hoy en día es posible encontrar variadas referencias de algunas micros como Birrificio del Ducato, Birra del Borgo, Toccalmato o la que nos ocupa hoy la Birrificio Lambrate de la capital lombarda.



Los inicios de Lambrate se sitúan hará entorno a 15 años, allá por mediada la década de los 90 cuando 3 jóvenes italianos Fabio Brocca, y los hermanos Davide y Gianpaolo Sangiorgi decidieron emprender su propia aventura empresarial tras una visita a la micro holandesa 't Ij. Su sueño era abrir un local de cara al público donde poder ofrecer un producto de índole tan personal como es la propia cerveza que ellos mismos elaboraban. Por curioso que parezca hoy en día, en aquellos años muchos hubieran pensado que era una idea descabellada, pero gracias a la insistencia y consejo del padre de Davide y Gianpolo (ingeniero agrónomo y profesor en la universidad de Milán, especializado en alimentación) se decidieron a montar el negocio. El lugar elegido para la ubicación de la cervecería fue en el nordeste de Milán, en el barrio de Lambrate, que da nombre a la propia compañía. Fueron unos auténticos pioneros en la ciudad, ya que fue el primer birrificio que se creó en la capital de Lombardía, y de hecho hasta no hace demasiado tiempo también eran los únicos. En cualquier caso estamos hablando sin duda, de la mejor cervecera de Milán. Además mantienen un pequeño pub en las proximidades de la estación de trenes que hay en el barrio, donde es posible disfrutar de sus cervezas junto con los platos de comida que preparan especialmente para maridar con ellas, si somos capaces de encontrar sitio, puesto que es habitual encontrarlo abarrotado, en especial durante los fines de semana. En su menú se incluyen varios platos creativos preparados con cerveza como su excelente cerdo cocinado con masa de malta de cerveza.
Obviamente, como en todo negocio, los comienzos son modestos y difíciles, de modo que el volumen de producción al comienzo era bastante limitado. En 1997 se abrió al público y tenía una capacidad de producción de unos 150 litros por día, y de sólo tres variedades diferentes. En 1998 el brewpub abría 4 días a la semana superando el triple de la cifra mencionada alcanzando los 500 litros. Desde entonces han estado creciendo (básicamente expandiéndose ocupando los espacios de la planta baja de los edificios colindantes en la parte de atrás de la cervecería, en torno a un patio común). Así por ejemplo en 2008 llegaron a producir 2.000 litros por lote alcanzando la nada desdeñable cifra de 235.000 litros de cerveza en total al año.
Mientras que en años pasados la mayor parte de la cerveza era vendida en el bar directamente del barril, y en algunos otros pubs de la ciudad de Milán, desde hace algunos años es embotellada y distribuida por la ciudad, norte de Italia, e incluso fuera de las fronteras trasalpinas.
A lo largo de su trayectoria sus cervezas han tenido dos imágenes de marca bastante dispares. Por una parte unas etiquetas de índole caricaturesca o de tipo comic, obra del dibujante Roger Webber, por otra parte otro etiquetado de corte más clásico a modo de envoltorio elegante. Sobre los temas de imagen y diseño, ciertamente los italianos son auténticos especialistas, pero a mi juicio las etiquetas de Roger ofrecían un aire artístico que ha perdido en las segundas. Seguramente los coleccionistas de etiquetas piensen del mismo modo, o quizás no.
Además de las artísticas y originales etiquetas, un detalle que a mi particularmente me fascina, es que detrás de cada una de las cervezas se esconde alguna curiosidad o historia, y eso que la variedad es amplia. 

(En el blog lupuloadicto hay un par de entradas dedicadas a esta micro italiana, de donde he extraído parte de la información y que recomiendo visitar para contemplar la colección completa de las maravillosas etiquetas que visten las botellas.)

Entre el extenso portfolio de Lambrate podemos encontrar cervezas de diferentes estilos y graduación. Actualmente mantiene 8 cervezas de producción habitual que son:



Lambrate: Una amber ale algo más fuerte de lo habitual con 7º de alcohol. Junto con las cervezas Montestella y Porpora, fueron las tres primeras que fabricó Lambrate. El nombre de la cerveza hace honor al propio nombre de la cervecera y al barrio de Milán que la vio naces, llamado así porque en un comienzo estaba situado a la orilla del río Lambro. Curiosamente Lambrate dio nombre también a un modelo de scooter muy popular, la Lambretta, producida en el distrito hasta los años 70, y que fue símbolo del renacimiento del diseño italiano tras la II Guerra Mundial.

Montestella: Interpretación propia de una kölsch con 4,9º.  Fue la primera cerveza que comercializó la compañía. La historia oculta tras el nombre de la cerveza hace referencia a la montaña Stella, o montaña San Siro como a los milaneses les gusta llamarla, que en realidad se trata de una montaña artificial levantada con los escombros generados por los bombardeos durante la II Guerra Mundial.

Porpora: Una bock lupulada con 7,5º. El nombre hace referencia al color de la cerveza aunque particularmente diría que es más bien cobriza). Aparte una conocida via de la ciudad comparte el mismo nombre. Esta calle dedicada al compositor de ópera Nicola Antonio Porpora, fue famosa en la década de los 50 por concentrar un elevado número de prostitutas. Precisamente el dibujante quiso reflejar este tipo de ambientes en el etiquetado de la cerveza.



Ligera: Una american pale ale de 5º. En dialecto milanés 'Ligera' (Leggera o Lingera) fue el submundo criminal de los distritos más pobres de la ciudad, que proliferó en los años 20 y 30. Aparecen referencias en la poesía y canciones populares sobre Milan como Porta Romana Bella considerado uno de los más famosos. Algunas teorías que tratan de explicar el origen de este término, afirman que está estrechamente relacionado con el adjetivo "leggero" que en italiano significa "ligero" (en alusión a los delitos no serios), mientras que otros sostienen que se es un vocablo procedente de una jerga y las expresiones utilizadas en él como "essere della legge", "ser parte de una clase baja" haciendo una asociación con la palabra legge (ley).

Sant’Ambroeus: Una golden ale con 6,8º de alcohol. El nombre es como llaman los milaneses a su santo patrón, San Ambrosio, que fue elegido obispo de Milán el 7 de diciembre de 334, y del que existe una curiosa leyenda entorno a una lucha que mantuvo con el Diablo, donde salió vencedor el santo. En la etiqueta se puede ver una representación del patrón milanés.

Ortica: Podríamos decir que es una pale ale de estilo inglés con un 5% de alcohol. Al igual que Lambrate, Ortica es el nombre de uno de los barrio más populares de Milán. De hecho comenzó siendo una aldea próxima a Lambrate, que finalmente creció y comenzó a formar parte de la ciudad en 1923. El nombre proviene de "un jardín", un lugar para el cultivo de hortalizas y fácilmente irrigada por el río Lambro.




Domm: Una cerveza de trigo al estilo de las weizen germanas con 5,2º de alcohol. El nombre de la cerveza hace clara referencia al término alemán Dom, o el italiano Duomo que quieren decir lo mismo: catedral, y que coincide con el término usado en dialecto milanés con idéntico significado. El duomo, uno de los edificios góticos más hermosos del mundo, es el símbolo de la ciudad de Milán y viene representado en la etiqueta de esta cerveza.

Ghisa: Una rauchbier de 5º. La cerveza que comentaré en la ficha de cata y que goza de gran popularidad y prestigio, habiendo obtenido varios premios en diferentes festivales cerveceros. En la etiqueta aparece representado el polícia local, al que aún hoy en día los Milaneses se refieren cariñosamente con el apelativo de Ghisa. El origen de tal apodo algunos tratan de situarlo en el viejo uniforme negro usado por los oficiales que recordaban el color de las fuentes de hierro fundido (ghisa, significa hierro en italiano), mientras que otros piensan que fue creado el apodo tras la fundición del escudo de armas que los oficiales llevaban en sus cascos. De todos modos, la teoría más convincente hace referencia a los sombreros de copa usado por los oficiales en 1860, ya que dichos sombreros parecían tubos de hierro de las estufas alemanas utilizadas en aquellos tiempos.

Aparte de todas estas cervezas que pueden ser encontradas de forma regular durante todo el año, Lambrate también produce algunas cervezas de temporada, y algunas ediciones especiales o limitadas de algunas cervezas, como por ejemplo la Beccamort (una stout  de avena de 6º de alcohol) o la Mi Su No (otra versión de una kölsch), o la Salta Foss (una triple de estilo belga con 8,8º) o la versión ampliada de la Ghisa, la Imperial Ghisa, entre otras.



Estilo: Stout ahumada
Graduación: 5ºC
Temperatura de servicio: 8ºC-10ºC
Tipo de vaso recomendado: La copa Teku resulta ideal, o una copa de balón.
Aspecto: Negra como el ébano, con un aspecto similar al de una stout, donde se despliega una corona de espuma de color café con leche de algo más de un dedo de espesor, un tanto esponjosa y duración media, dejando una fina estela a medida que se agota la copa.
Aroma: Aroma complejo y sugerente marcado por el torrefacto y los matices ahumados, pero no como en el caso de las rauch bier alemanas, donde el haya impregna de un toque a bacon y salmón ahumado a la malta. Es algo más sutil. Reminiscencias a café y notas a crema, frutos secos, vainilla, frutos del bosque y fresas, con un ligero toque floral que la hace realmente sorprendente.
Sabor y textura: Muy suave y sedosa, con un fácil paso por boca y garganta. Carbonatación ligera que no interfiere en los sabores. Alcohol poco perceptible que ayuda a que sea una cerveza para beber con relativa facilidad. Dominio de la malta tostada, con sabores a café espreso humeante, con un suave matiz de cacao, almendras y vainilla. Cuando las papilas se acomodan a la cerveza y captan su esencia aparecen sabores afrutados, como a frutas del bosque, pero las notas a fresas del aroma se diluyen en el paladar. Gana por contra más presencia los matices a madera y humo, en especial hacia el final del trago donde se combina un amargor floral y un ligero golpe seco. Genial cerveza que combina el carácter de una stout británica y una rauch alemana.
Maridaje: Truchas fritas rellenas de jamón y bacon con piñones.

Nota

martes, 25 de diciembre de 2012

Cervezas Navideñas para acabar el año o comenzar el nuevo

Tras una breve incursión a comienzos del mes dentro de las cervezas de temporada para esta época del año, donde comenté la clásica Rochefort 8 Cuvée, con su etiqueta de Papá Noel, me disponía a comentar un lote de cervezas navideñas que he tenido oportunidad de probar este año  y que no había comentado en el blog en navidades anteriores.


Bush Noël


Comienzo con la que para mi ha sido la sorpresa de la temporada, la Bush Noël. Fabricada por la conocida cervecera belga Dubuisson y embotellada en formato de 33 cl, tiene un etiquetado muy típico de la época. Lo especialmente sorprendente de esta cerveza es que conociendo los antecedentes de las cervezas Bush, uno espera una cerveza muy potente, con una elevada graduación, como una especie de torrente alcohólico que arrasa al final del trago.  Pero nos encontramos sin embargo ante una cerveza compleja, de gusto dulce y acaramelado que resulta fácil de beber, y que apenas deja atisbar al final de forma leve sus nada menos que 12º.


Cata:
Graduación: 12º
Temperatura de servicio: 12-14ºC
Tipo de vaso recomendado: Vaso de cáliz trapense, o copa de balón.
Aspecto: De aspecto marrón cobrizo oscuro y algo velada, genera una capa de espuma blanquecina y de escaso espesor que disminuye con celeridad hasta dejar una fina capa por encima del líquido.
Aroma: Delicioso aroma a fruta oscura, pasas, un punto de malta tostada, caramelo, alcohol y especias. En conjunto el aroma me trae recuerdos a las piruletas clásicas de caramelo que comíamos de pequeños.
Sabor y textura: Deliciosa y de entrada más fácil de lo esperado. Hace gala del paladar típico de las cervezas navideñas belgas, con predominio de sensaciones dulces, afrutadas y especiadas, pudiendo encontrar en este caso caramelo, azúcar, toffee, pasas, guindas, clavo, y un punto de alcohol que estando muy bien integrado, sólo se advierte al final del trago, con algo de ardor, astringencia y sequedad en el regusto.
Maridaje: Mantecados de canela.

Nota: 9'5/10





N'ice Chouffe

La siguiente en la lista nos llega de la mano del simpático enanito de las Ardenas de la cervecera belga de La Achouffe, una de las primeras microcerveceras de nueva generación en aquel país, fundada en 1982, pero con un historial repleto de éxitos y de cervezas con muy buena reputación y acogida. En este caso hablo de la edición de invierno, la N'ice Chouffe (haciendo un juego de palabras en inglés), presentada en formato de 75 cl. y que complementa el portfolio de la micro acompañando a la Chouffe clásica, la Houblon o la Mc Chouffe entre otras, habituales entre los grandes formatos más consumidos y demandados. En el etiquetado podemos ver a dos enanitos calentándose al fuego bajo una intensa nevada.

Cata:
Graduación: 10º
Temperatura de servicio: 12ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado: Vaso de cáliz trapense, o copa de balón.
Aspecto: De color rojo rubí oscuro genera una capa de espuma blanca de un grosor que alcanza el par de centímetros y deja abundante rastro de espuma adherida al vidrio.
Aroma: Aroma dulzón e intenso donde aparece malta caramelizada, azúcar, fruta oscura, cáscara de naranja, banana, hierbas y especias como el cilantro.
Sabor y textura: Potente cerveza de delicioso sabor muy apropiada para la climatología invernal y las comidas copiosas. De gusto dulce y maltoso, despliega matices de madera unidos a los intensos sabores afrutados. Cerveza de cuerpo robusto y textura cremosa, que unida a un carbónico acentuado la hacen resultar muy estimulante. Final suave donde aparece ligeramente el alcohol de forma tímida a pesar de su elevado contenido etílico.
Maridaje: Cordero asado al horno.

Nota: 9/10




Tsjeeses

De De Struise, la célebre y reputada cervecera belga, responsable de elaborar alguna de las cervezas más afamadas y reconocidas de aquel país en los últimos tiempos como la Pannepot o la Black Albert, nos llega su cerveza de Navidad con un etiquetado tan original como irreverente. De hecho, en algunos estados de los Estados Unidos, estuvo envuelta en una polémica debida a su etiqueta en la que para algunos existían demasiadas coincidencias entre el nombre de la cerveza, que fonéticamente es muy similar al nombre de Jesús en inglés. El personaje que aparece retratado en ellas de forma caricaturesca puede mantener también semejanzas con la imagen con la que Jesús es usualmente representado con barba y pelo largo. Pero como todo, en el mundo de la imagen y el marketing es cuestión de interpretaciones de quien recibe el mensaje. En este caso en realidad no era esta la intención, y circula una curiosa historia por internet que explica el origen de esta cerveza. Al parecer un día, mientras Urbain, el maestro cervecero de Struise, se encontraba totalmente entregado a la investigación y la cata de diferentes recetas de cervezas sobre las que trabajaba, para intentar discernir cuál iba a ser la elegida como su cerveza de Navidad, le encontraron medio desnudo, en un estado de obvia embriaguez a causa de las numerosas pruebas que había llevado a cabo y probado. Además portaba una copa de cerveza en una mano mientras sostenía un papel en la otra al mismo tiempo que se paseaba por la fábrica gritando algo parecido a !Jesús¡, !Jesús¡. Al encontrarse en tal estado etílico, nadie fue capaz de entender en realidad lo que estaba diciendo. Lo que ocurría verdaderamente detrás de tan peculiar escena es que finalmente había logrado encontrar la que iba a ser su cerveza de Navidad y el papel que llevaba en la mano no era más que un autorretrato suyo que había dibujado durante aquella fructífera noche. En consecuencia, el nombre que le pusieron a es cerveza fue “Tsjeeses” que era lo que los presentes entendieron que decía y el autorretrato que dibujó es el que se puede contemplar en la etiqueta de la cerveza.  Ahora mismo, existen tres versiones de la Tsjeeses: la versión normal, que es la comentada en esta misma entrada y dos más envejecidas en barrica: una, en barrica de bourbon, y otra de vino Oporto.

Cata:
Graduación: 10º
Temperatura de servicio: 12ºC-14ºC
Tipo de vaso recomendado: Vaso de cáliz trapense, o copa de balón.
Aspecto: De color ámbar oscuro, cercano a un marrón anaranjado con acentuada turbidez. Genera una muy amplia corona de espuma blanca de aspecto compacto y cremoso, que mantiene una larga duración y deja un lacing atractivo y abundante en la copa.
Aroma: El espectro aromático desplegado recuerda a las triples belgas con un punto lupulado, predominando las notas a pan, fruta oscura, levadura, clavo, cilantro y un toque cítrico.
Sabor y textura: De textura suave y con un pronunciado carácter a malta y levadura. Es una cerveza caracterizada por la combinación de una triple belga y una pale ale inglesa. Singular pero atractiva. Destacan los sabores a malta dulce, sirope, con matices a fruta oscura y especiados donde destacan el clavo, la pimienta y el cilantro. Con un cuerpo medio y una carbonatación moderada es una cerveza con el alcohol muy bien integrado que al final del trago ofrece un punto terroso y algo cítrico, producto del lúpulo empleado.
Maridaje: Redondo en salsa de zanahoria.

Nota: 9/10




Samuel Smith Winter Welcome

De la prestigiosa cervecera inglesa Samuel Smith's (célebre por algunas de sus cervezas como su excelente imperial stout, ya comentada en el blog) nos llega esta cerveza especialmente pensada para los fríos días de invierno, y cómo no para consumir en buena compañía durante las fiestas navideñas. estando sólo disponible hasta Enero. Es de las pocas cervezas navideñas británicas que hay en el mercado, siendo mucho más habituales las belgas, auténticos especialistas en la materia. Presentada en formato de 50 cl. y un etiquetado muy vistoso, en el que como curiosidad cabe destacar que el dibujo central varía cada año, siendo una edición diferente. En el caso de la edición de 2012 el dibuja muestra a unos jugadores de rugby. Un detalle para los coleccionistas de etiquetas. Y además la etiqueta contiene el lema impreso: "Blessing of your heart you brew good ale" atribuído a William Shakespeare y que quiere decir: La bendición de su corazón hace que elabore una buena ale.

Cata:
Graduación: 6ºC
Temperatura de servicio: 8ºC
Tipo de vaso recomendado: Vaso de pinta británico.
Aspecto: De color ámbar oscuro rojizo cercano al cobrizo, presenta una presencia típica de cerveza británica, con una corona de espuma amplia y esponjosa de más de dos dedos de espesor y que mengua hasta una fina capa que se mantiene desde la mitad del vaso hasta apurar la cerveza.
Aroma: En los olores destacan algunos matices dulces que incluyen un punto de caramelo, biscuit y levadura, acompañados de notas a frutos secos y florales.
Sabor y textura: Cerveza de textura suave y con un grado de carbonatación ajustado con una burbuja fina que la hace fácil de beber. De gusto maltoso donde aparecen matices a galleta, caramelo y algo de fruta, finaliza con un toque lupulado responsabilidad de los lúpulos Fuggles y Goldings, proporcionando un amargor moderado, para finalmente desembocar en un regusto seco.
Maridaje: Tarta de nueces.

Nota: 8/10




Anchor Our Special Ale

La prestigiosa cervecera californiana del ancla elabora una ale navideña que es todo un clásico entre los aficionados y coleccionistas. Con una larga historia a sus espaldas desde sus orígenes en 1896, la cervecera Anchor de San Francisco es la responsable de algunas de las cervezas más exitosas y consumidas en toda la costa Oeste de los Estados Unidos, como lo son la Steam Beer (una de las pocas cervezas de vapor que se producen en el mercado) y la Liberty Ale. Su Our Special Ale es otra de sus más célebres elaboraciones, entre otros motivos porque cada año su etiqueta aparece adornada por un árbol diferente, y por mantener en un absoluto secreto el contenido de su receta y sus variaciones.

Cata:
Graduación: 5,5º
Temperatura de servicio: 8ºC-10ºC
Tipo de vaso recomendado
Aspecto: De color marrón oscuro con destellos rojizos y una capa de espuma de color beige, de aspecto compacto y cremoso, con muy buena presencia y duración, que alcanza el dedo y medio de espesor.
Aroma: En nariz destacan los aroma a malta tostada con una envoltura de caramelo y azúcar candeal, junto con notas a frutos oscuros como ciruelas, y una serie de matices especiados difíciles de identificar, donde quizás se encuentren nuez moscada, jenjibre y algo de resina.
Sabor y textura: De cuerpo medio alto y con una textura que facilita el paso por boca, es una cerveza con predominio de gusto maltoso con toques acaramelados y torrefactos. El punto de dulzor lo pone la fruta oscura (ciruelas y bayas silvestres) y un toque de azúcar. Aparecen  también múltiples matices especiados como nuez moscada y jenjibre. El amargor aparece al final de modo firme pero contenido, acompañado de notas a plantas silvestres. Termina por dejar en el regusto sensación de sequedad.
Maridaje: Sopa de almendra.

Nota: 8,5/10




St. Feuillien Cuvée de Nöel:

Elaboradas por la cervecera St. Feullien (también conocida como brasserie Friart en otros tiempos), las St. Feuillien son cervezas que no suelen defraudar. En especial su estupenda saison, que he tenido oportunida de probar este mismo año en barril y que resulta magnífica. Fundada en 1873  en le Roeulx, sufrió varios traslados e incluso un cierre a finales de la década de los 70, reabriendo sus puertas de nuevo en los 80, gracias entre otras cosas a su apuesta por su gama de cervezas de abadía St. Feuillien, que actualmente en gran medida se producen bajo licencia de la cervecera Du Bocq en Namur. Su cerveza navideña, la Cuvée de Noël mantiene el nivel ofrecido por otras cervezas de la gama.


Cata:
Graduación: 9º
Temperatura de servicio: 12ºC
Tipo de vaso recomendado: Vaso de cáliz trapense, o copa de balón.
Aspecto: De color marrón rojizo muy intenso, y rematada por una corona de espuma beige de espesor medio y no muy larga duración, que deja algunos rastros pegados al cristal. Carbonatación visible así como sedimentos de levadura en suspensión.
Aroma: Combinación de típicas notas aromáticas de las cervezas navideñas belgas con mucha malta, caramelo y frutos dulces como ciruelas y pasas, y las especias más características de este tipo de cervezas como la canela y la nuez moscada.
Sabor y textura: Cerveza densa y de cuerpo robusto, algo masticable. Gusto intensamente afrutado con mucha malta y azúcar candeal. Replicación en boca de los matices apreciados en nariz, con la aparición de nuevos sabores afrutados como peras y manzanas en combinación de la fruta oscura en compañía de un toque ligeramente especiado. Finaliza con un dulzor suave y un leve ardor alcohólico para desembocar en un final caracterizado por la sensación de sequedad en boca.
Maridaje: Pudding de Navidad

Nota: 7,75/10

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Labirratorium. una nueva tienda de cervezas en Madrid


Muchos de los lectores de este blog habrán apreciado que durante las últimas semanas la frecuencia de publicación de entradas no ha sido la habitual del blog. Esto se debe (como muchos supongo que ya sabréis) a que recientemente he podido hacer realidad un proyecto empresarial que rondaba en mi mente desde hace mucho tiempo: una tienda de cervezas en Madrid. Hace tan sólo tres años el panorama al respecto en la capital (e incluso en los alrededores) era totalmente desolador, ya que no había ninguna (sí, sí, habéis leído bien, ninguna) tienda monotemática dedicada a nuestra querida bebida en toda la ciudad. Parecía increíble que en una ciudad de más de 3 millones de personas, y con una provincia con más de 6 millones de habitantes no hubiera ninguna tienda especializada en cerveza artesanal y de importación, a pesar de que éramos muchos quienes la demandábamos. En consecuencia, todos los que tratábamos de buscar alguna cerveza diferente teníamos que recurrir a las secciones de cervezas de importación de las grandes superficies (que al poco tiempo no daban mucho de si) o a las clásicas cervecerías de importación especializadas como las que existen por la zona de la glorieta de Bilbao de Madrid, donde era posible probar alguna cerveza trapense belga, una weizen alemana o una ale inglesa. Las tiendas virtuales que surgieron en el momento comenzaron a ser muy socorridas, ya que gracias a ellas era posible conseguir referencias hasta entonces impensables para los muy aficionados de la capital, como un servidor, que incluso llegó a recurrir en ocasiones al productor directamente, para poder tomar cervezas inéditas hasta el momento como me sucedió por ejemplo con la rauch francona Schlenkerla, que afortunadamente llega con mucha mayor asiduidad en la actualidad. Continuamente pensaba en poner solución yo mismo a ese problema... por qué no abrir una tienda de cervezas en Madrid?  


Todo quedaba en una idea sin materializar hasta que allá por el mes de marzo de este año, en un cata especial de cervezas en Ocaña organizada por Ernesto y Ani de Yria-Guinea Pigs, coincidimos los tres socios artífices de que este proyecto viera la luz y comenzamos a hablar, dándonos cuenta de que todos teníamos la misma idea. Cierto es que ya había alguna tienda en Madrid, y el panorama para el aficionado afortunadamente había cambiado, pero nosotros queríamos formar parte de este momento, y apostar por hacer feliz a la gente vendiendo cerveza, introduciendo al público en la cultura cervecera, enseñando cómo poder disfrutar con una bebida tan deliciosa como versátil, capaz de proporcionar sumo placer si se sabe apreciar. Si alguno de nosotros no teníamos la suficiente valentía para dar el paso quizás entre los tres iba a ser más fácil. Y así es como David Gago del blog Homo Lupulus, Álvaro Toledo y yo, empezamos a ponernos manos a la obra para ir dando forma a la idea, concretándola de forma paulatina. 


Lo primero el nombre. Qué nombre podríamos ponerle a la tienda? Se nos ocurrió Labirratorium y a todos nos encantó. Con el nombre queríamos transmitir la idea de que la cerveza es un producto que requiere de un proceso de elaboración en el que la química tiene mucho que decir, y de cómo con tan sólo 3 ingredientes básicos, y la acción casi mágica de la levadura se consigue un producto tan variado como delicioso. Después del nombre, vino la ubicación, en la calle Blasco de Garay 21, en el madrileño barrio de Argüelles



Después el papeleo, los proveedores...y así durante 9 meses (como un embarazo casualmente), en los que hubo dificultades, dudas y contratiempos imprevistos, pero que con el tesón y la ilusión de todos se fueron superando hasta que llegó el momento del parto, abrir la tienda al público el pasado fin de semana.
Fueron unos días llenos de nervios, ansiedad y emociones, pero afortunadamente todo salió bien, y ya tenemos a nuestro pequeño bebé con nosotros, que irá creciendo poco a poco. 


 

Por el momento disponemos de unas 140 referencias diferentes, de estilos distintos y que proceden de múltiples países como Bélgica, Alemania, Reino Unido, Países Bajos, Dinamarca, Italia, y por supuesto de España. Con ello nuestro deseo es cubrir el mayor espectro posible dentro del mercado de cara al cliente, desde el más neófito en la materia hasta el mayor experto. Así es posible encontrar en Labirratorium, desde las clásicas trapenses y cervezas de abadía belgas como St. Bernardus o alemanas como Weihenstephan, hasta las más vanguardistas Mikkeller, Hopping Frog o Toccalmato. Poco a poco iremos incrementando el stock y la variedad hasta llegar a nuestro objetivo de 400 referencias diferentes gracias a nuestros proveedores y a nuestra ardua labor como beerhunters, que hará posible además que lleguen hasta nuestras estanterías cervezas que no va a ser posible encontrar en ningún otro lugar de Madrid. Además la rotación y la variedad serán señas de nuestra identidad como comercio, por lo que recomiendo a todos los aficionados a que periódicamente estén al tanto de nuestras novedades que irán asomándose por nuestro local. Ahora mismo en plena temporada navideña, tenemos una pequeña selección de cervezas de temporada ideales para consumir o regalar en estas fiestas. 

Pero no sólo venderemos cervezas, también queremos que en nuestro local podamos potenciar la cultura cervecera haciendo partícipe a todos los que estén interesados, de modo que por ejemplo puedan disfrutar de nuestras catas que organizaremos en el espacio acondicionado para ello en nuestra propia tienda o en colaboración con otros locales de la noche madrileña. Y muchas otras actividades vinculadas con la cerveza como maridajes, talleres, presentaciones, etc. que iremos anunciando periódicamente en facebook, twitter y el blog de nuestra página web (www.labirratorium.com) cuando esté lista, y que no queremos desvelar por el momento para poder dar una sorpresa a nuestros clientes. Pero todo a su debido tiempo, paso a paso iremos creciendo, esperemos que en vuestra compañía, ofreciéndoos muchos buenos momentos de pasión por la cerveza.


La Cerveteca de JAB por mi parte, continuará como hasta ahora, retomando su ritmo habitual de publicación. Seguirá siendo un blog independiente, ajeno a Labirratorium y dedicado por entero a la cerveza y mi pasión por ella. Sólo me queda desearos Felices Fiestas y un próspero año 2013, y que por supuesto sigáis disfrutando de buena cerveza en la mejor compañía.

Prost!


domingo, 16 de diciembre de 2012

De Meantime a Kernel, pero quedándonos en Londres



Hará cosa de un par de años aproximadamente, comenzó a o oírse el nombre de una nueva marca de cerveza británica que estaba dando mucho que hablar en el Reino Unido. Su nombre, Meantime. Seguramente a los aficionados más veteranos, o al menos siguiendo la evolución del panorama cervecero desde hace un par de años, como mínimo les sonorá el nombre, si no es que la conocen de primera mano, ya que incluso comenzaron a llegar a España algunas de las referencias de su portfolio, logrando adquirir cierta presencia en el mercado.
 

De nombre especial, intentando hacer un juego de palabras, y haciendo referencia al lugar donde se encuentra ubicada su fábrica en Greenwich, tal y como comentaba en el blog tiempo atrás (http://cerveteca-jab.blogspot.com.es/2011/05/meantime-chocolate-beer-o-clock.html) es una cervecera que ha querido mostrar desde sus inicios un aire de sofisticación y de vanguardia tanto en las recetas de sus cervezas, haciendo evolucionar los tradicionales estilos británicos, como en su imagen, con su elegante botella y etiquetado. Sin embargo a pesar del éxito cosechado por esta cervecera en su más de una década de vida, en nuestro país parece haberse disipado un tanto, o al menos es la sensación que tengo, ya que de un tiempo a esta parte cuesta encontrarla en las tiendas especializadas (al menos en Madrid), y tampoco parecen ser demandadas, ya que no son precisamente las cervezas más comentadas en los círculos cerveceros. Parece que de repente nadie se quiere acordar de ellas. El caso es que con las cervezas británicas suceden cosas de este estilo, y Meantime no es la única cervecera que podríamos mencionar respecto a esta situación. Algo parecido sucede con Samuel Smith, Thornbridge o St. Peters que aún gozando de buena reputación y acogida, llegan de forma muy irregular. O se encuentran por cientos, o por el contrario parecen haber sido borradas del mapa. Casualmente hasta mis oídos ha llegado recientemente la información de que al parecer, al menos por Cataluña sí que siguen moviéndose bien estas cervezas, pero sin embargo, en Madrid han dejado de tener la presencia de hace año y medio, sin que haya habido de por medio motivos similares a los que han existido en los casos de Great Divide o Unibroue por poner algunos ejemplos. Sería muy apreciable por el buen aficionado que se mantuvieran en el candelero cervezas de su portfolio como su India Pale Ale o su Coffee Porter o su interpretación de una scotch ale. Sencillamente deliciosas.


Sin embargo las que parecen haber ganado terreno son las cervezas elaboradas por la joven cervecera The Kernel, con apenas escasos tres años de trayectoria. En mi caso particular, no conocía personalmente nada de ellas hasta tan sólo hace unos meses cuando en una cata con maridaje organizada en Ocaña me hice con un excelente ejemplar de la brewery londinense (http://cerveteca-jab.blogspot.com.es/2012/04/kernel-export-stout-simple-y-genial.html).
A pesar de sus etiquetas cual cinta de embalar (lo que resulta muy significativo, dando a entender que apuestan claramente por el contenido de sus botellas), curiosamente han conseguido hacerse un nombre dentro del mercado, aún no disponiendo de una distribución estable en el propio Reino Unido y menos aún en el extranjero, por lo que resulta aún más llamativo el caso de esta pequeña cervecera.  Y es que no es nada fácil labrarse tal reputación en tan escaso lapso de tiempo. Pero si una fábrica logra el título de ‘Brewer of the Year’ otorgado por el British Guild of Beer Writers, es por algo. Hay que  dejar claro desde el comienzo, que sus cervezas son más que recomendables, alcanzando algunas de ellas cotas de calidad realmente sorprendente para una cervecera con tan poco tiempo funcionando.
Además The Kernel Brewery mantiene abierta al público una cervecería que ha contribuido sin duda, a acrecentar su ya buena reputación. Ubicada junto a las antiguas instalaciones de la fábrica en Bermondsey, en el arco nº11 del Maltby Street Market es casi un lugar de peregrinación  para todos los beer-hunter y apasionados por la cerveza que cansados ya de Borough Market y su masificación turística buscan experiencias más auténticas.
Entre las cervezas que podemos encontrar a la venta tanto en botella como en barril tenemos una selección de variadas referencias centradas en algunos de los estilos más british: las pale ale e IPAs monovarietales y mixtas, y las porter y stout. De entre ellas podríamos destacar la Pale Ale A.C.T.S. de cuatro lúpulos y la Extra India Porter, verdaderas delicias para los sentidos.

Como se puede comprobar tanto por la imagen de marca, como por la filosofía y el tipo de cervezas ambas cerveceras difieren bastante entre sí. Lo que hay que destacar en cualquier caso es que ambas cerveceras se encuentran afincadas en la capital inglesa, lo que transmite una idea aproximada de cómo, Londres va adquiriendo el lugar que le corresponde en las tendencias cerveceras y en el mercado actual, ya que en un pasado fue sin duda una ciudad de referencia dentro de Europa en lo que a producción y consumo de cerveza se refiere, del mismo modo que Bruselas lo ha sido durante muchos años igualmente, y lo continúa siendo en la actualidad. Este fue el año de Londres con la exitosa celebración de los Juegos Olímpicos, y opino que dará que hablar en lo que a cervezas se refiere durante los próximos años venideros. Por favor, que no dejen de llegarnos. God save the beer!


jueves, 6 de diciembre de 2012

Cervezas de Navidad 2012: Rochefort 8 Cuvée




Ya llegó el mes de diciembre, y como todos los años en estas fechas se reproducen una y otra vez una serie de acontecimientos, algunos de ellos catalogados como tópicos, y otros elevados a la categoría de tradición, como son la iluminación de las calles de las ciudades, la decoración de El Corte Inglés, el Almendro que siempre vuelve a casa, el sorteo extraordinario de la lotería, el anuncio de Freixenet y tantos otros, pero hay uno en especial, la llegada de las cervezas de Navidad (también llamadas cervezas de invierno, Winter Warmes o Bieres de Nöel), que es una de las motivaciones que tenemos los cerveceros en esta época del año. Hará cosa de doce meses aproximadamente, escribí un post sobre este tipo de cervezas, que más que un estilo en si mismo, podríamos decir que viene a ser una categoría de cervezas caracterizadas básicamente por su carácter dulce e intensamente afrutado y especiado, y también su elevado contenido alcohólico, que además maridan especialmente bien con postres. Desde el punto de vista estético y de marketing, los motivos navideños e invernales también acaparan el protagonismo en chapas y etiquetas. Curiosamente quizás por esta serie de atributos que las caracterizan suelen encontrar numerosos adeptos entre aquellos que se definen a sí mismos como no cerveceros, o que incluso no les gusta la cerveza. El amargor no es tan atractivo a primera vista para muchos consumidores, pero el dulzor es otro cantar, capaz de conquistar los más resistentes paladares.

Sin ánimo de repetir el contenido de aquel post, resulta inevitable en cualquier caso que llegado el momento haya que hablar de estas cervezas. Cada año llegan a los establecimientos especializados una nutrida colección de cervezas navideñas, entre las que se pueden encontrar algunos clásicos como la Samichlaus austríaca, la Delirium Nöel belga, o la Christmas Ale de la estadounidense Anchor con su diferente árbol incluido cada año en la etiqueta y también otras muchas. Pero del mismo también es posible encontrar cada año algunas novedades, que bien son lanzadas por primera vez por sus respectivas cerveceras artífices, o bien llegan por primera vez a nuestro país proveniente de lugares como Bélgica o Estados Unidos. Este año no será diferente, y comentaré como he venido haciéndolo durante estos últimos años una serie de cervezas navideñas que tenemos disponibles en el mercado.



Una de las cervezas que está siendo acogida con mayor éxito y aceptación esta temporada es la cerveza que comentaré hoy, la Rochefort 8 edición Christmas o también llamada Cuvée en su formato de 75 cl., que no es más que la Rochefort 8, etiquetada especialmente para la ocasión, este año incluyendo un Santa Claus. En ediciones anteriores se incluyó por ejemplo la silueta de Santa Claus montado en un trineo tirado por renos. Es decir, que no se trata en realidad de otra cerveza, si no que básicamente es una edición especial presentada con un envoltorio diferente, lo cual hace las delicias de los coleccionistas de breweriana. A pesar de ello, aprovechando la serie de posts dedicados a las cervezas navideñas de este año, quería hablar de la Rochefort 8, ya que siendo una cerveza excelente, tiene la "desgracia" de vivir a la sombra de su hermana la Rochefort 10, una de las mejores cervezas que existe en el mercado, y que si consultamos la web de críticas de cerveza ratebeer tiene una puntuación de 100/100 y un promedio de 4.31 sobre 5, siendo la número 8 en su ranking global de mejores cervezas. Y aunque este tipo de ranking y puntuaciones siempre hay interpretarlas con cuidado, sin duda es una de las mejores cervezas que podemos tomar actualmente, en especial en el género de las cervezas de abadía. Sin embargo, y a pesar de ello, la Rochefort 8 es preferida por muchos aficionados, colocándola en sus preferencias por delante de la 10, aunque también hay que decir que este grupo no es mayoría. Pero la Rochefort 8 curiosamente supone el producto más fabricado por la abadía de St. Remy, donde se elaboran las Rochefort. 

Esta Rochefort 8 Cuvée 2012, a pesar de no ser en realidad una cerveza distinta a la Rochefort 8, puede incluirse en la categoría de cervezas navideñas si nos atenemos a sus características. Con 9,2 grados de alcohol y su aroma a malta tostada y fruta oscura, es una cerveza que encaja muy bien dentro de las cervezas invernales, que reconfortan cuerpo y espíritu. 


Cata:
Graduación: 9,2º
Temperatura de servicio: 12ºC-13ºC
Tipo de vaso recomendado: Vaso de cáliz trapense.
AspectoDe tono marrón oscuro, como el chocolate, y de aspecto turbio. Similar al de sus hermanas. Presenta un considerable nivel de carbonatación, como le sucede a muchas de las cervezas del género, y que es claramente visible a través del cristal de la copa. No está filtrada, y forma una corona de espuma con buena amplitud y duración, a lo que ayuda el carbónico a pesar del elevado contenido alcohólico. Deja rastros muy bien definidos en forma de aros adheridos al vidrio.
Aroma:Predominan las notas dulces y afrutadas por encima de otros matices. Destacan los aromas a dátiles, higos y ciruelas pasas, sobre un fondo de malta tostada, pan recién horneado, frutos secos y caramelo. Aparecen de forma secundaria algunas notas a chocolate, más tenues de café y también especiadas.
Sabor y texturaDe cuerpo medio-alto tirando a robusto, tiene una entrada potente en boca, pero al mismo tiempo no resulta difícil de ingerir. Con una base potente de malta con matices de caramelo y azúcar quemada incorpora otros matices afrutados reproduciendo las mismas sensaciones detectadas en el aroma: dátiles, higos, cacao... El alcohol se deja notar, con un ligero ardor al final del trago, y a medida que dejamos calentar la cerveza, pero particularmente no lo llego a encontrar molesto. Finaliza con un regusto seco y especiado.
Maridaje: Puede acompañar magníficamente al asado de cordero de una cena de nochebuena.
Nota