lunes, 26 de diciembre de 2011

Cervezas de Navidad again (iv), y a pares: Delirium y Brewdog

Continuando con la serie de posts dedicados a las cervezas de Navidad o de invierno, y dado que estamos inmersos en plenas fiestas navideñas, con el frío recién instalado en nuestras calles, voy a aprovechar la ocasión para comentar no sólo una, sino dos cervezas invernales, en una misma entrada.
La primera de ellas es la Delirium Christmas; perteneciente al sello belga Delirium, que a su vez produce la cervecera Huyghe, es un característico ejemplo entre las cervezas de Navidad provenientes de Bélgica.
La segunda es la Porter Christmas. Una rareza, obra de la un tanto revolucionaria e  irreverente cervecera escocesa Brewdog, artífice de algunas buenas cervezas como la Punk IPA, o la Hardcore IPA. En este caso han lanzado para la temporada navideña una Porter a la que han añadido cacao, chile y otras especias.

Delirium Christmas

Muchos de vosotros conocerá las cervezas Delirium, en especial la Delirium Tremens, y no sólo por su nombre, sino porque su peculiar botella pintada imitando a cerámica, con su original etiqueta no pasa fácilmente inadvertida entre los estantes de los hipermercados, ni en la barra de las cervecerías. El origen de este sello de cervezas producida por la cervecera Huyghe, se remonta a la navidad del año 1989, con el lanzamiento de su primera cerveza, la ya mencionada Delirium Tremens. La cervecera Huyghe produce varias marcas de cervezas como por ejemplo, las Mongozo, las Florís, las St. Idesbald, las Guillotine,  las Artevelde...  y las Delirium. El nombre elegido para la primera cerveza de este grupo, hace referencia al estado transitorio de locura que sufren algunos alcohólicos cuando se ven sometidos al síndrome de abstinencia. Durante tal estado son frecuentes los temblores y las alucinaciones, entre las que se encuentran las de ver animales tales como serpientes, gatos, perros, etc. y elefantes de color rosa, siendo la más asociada con la locura. De ahí que un elefante rosa sea el protagonista de la singular etiqueta de esta cerveza, junto con otra serie de animales.
Aparte de la Delirium Tremens, está la Delirium Nocturnum, que para mi gusto es la mejor de todas las pertenecientes a este sello comercial, la Delirium Red y la Delirium Christmas (o Delirium Noel, en otras ediciones).
La Delirium Christmas continúa manteniendo en su etiquetado a su célebre elefante rosa, pero con un toque navideño tanto en la indumentaria, con el típico gorro de Papá Noel, como en el entorno, con un paraje nevado y montado sobre unos esquíes. 


Cata:

Graduación: 10º
Temperatura de servicio: 10 ºC-12ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado:Vaso de cáliz, o de tulipa.
Aspecto: De tono rojizo cercano al anaranjado o ámbar oscuro. Forma una buena capa de espuma de bastante densidad, de un par de dedos de espesor, pero que no tarda demasiado en desaparecer. Deja escasos restos de la espuma en el cristal.
Aroma: Dulzón e intensamente afrutado. Destacan las notas a frutos dulces como higos y pasas, y a frutos rojos, como cerezas o guindas. También se aprecia un fondo aromático terroso provocado por el lúpulo, con matices especiados, donde destacan el clavo y la nuez moscada. También es apreciable el alcohol en el aroma.
Sabor y textura: Densa, cremosa y sabrosa. Con un nivel de carbonatación medio -bajo,  es una cerveza con bastante cuerpo y de gusto predominantemente dulce y afrutado. Las especias contribuyen a balancear el sabor, complementando los matices frutales, y entre ellos existe una compensación entre frutos maduros y otros algo más ácidos. El alcohol en todo momento se encuentra presente, aunque sin desagradar, provocando una sensación de calor y ardor en boca y garganta. Finaliza con un regusto seco. Un buen ejemplo de cerveza de Navidad, pero que para mi gusto queda un escalón por debajo de la Delirium Nocturnum, dentro de la misma casa.
Maridaje: Es un buen complemento a una sobremesa con una ración de panetone con pasas y perlas de chocolate.

Nota: 8,25/10



Brewdog Porter Christmas

De la escocesa Brewdog, ya he hablado en más de una ocasión en el blog. Esta cervecera fundada en 2006, ha irrumpido en el panorama cervecero internacional con una gran fuerza, y hoy en día a pesar de su corto tiempo de vida, ha alcanzado una gran reputación gracias a su política empresarial, su agresiva y acertada campaña de marketing, y por insuflar un soplo de aire fresco y un tanto transgresor dentro de la producción cervecera. Sus cervezas no dejan indiferente a nadie, y sus recetas tratan de aportar originalidad, intenso sabor y un carácter muy marcado.
Para esta temporada de Navidad han lanzado una porter, a la que le han puesto el nombre de Porter Christmas (no se han esforzado mucho eligiéndolo). Está basada en una cerveza de  estilo similar, una baltic porter, y que ya producían con antelación, la Alice Porter, a la que han querido dar un toque especiado acercándola a las tradicionales cervezas navideñas pero manteniendo el mismo grado de alcohol. A la cerveza le han añadido cacao, especias y chile, y ya puedo adelantar que esta extraña combinación, para mi gusto, ha desmejorado una cerveza que podría haber sido mucho más.

Cata:

Graduación: 6,2º
Temperatura de servicio:12 ºC  aprox.
Tipo de vaso recomendado:Vaso de pinta inglés.
Aspecto: De color marrón profundamente oscuro, cercano al negro. A pesar del ligero nivel de carbónico, forma una aceptable cabeza de espuma de color beige, de textura cremosa, pero muy porosa, siendo de mediana retención. Apenas quedan residuos de espuma adheridos al cristal.
Aroma: Con matices ahumados, destacan sobre todo las notas a chocolate, como era de esperar, malta torrefacta, un toque de café, y notas especiadas y herbales.
Sabor y textura: De cuerpo medio, en un comienzo parece aproximarse mucho a una típica porter, con su base de malta torrefacta, con los típicos matices a café, cacao (aunque en menor medida que el detectado en el aroma), pero a los pocos segundos se descubren unos matices ahumados como a tabaco y especiados, donde destaca especialmente un sabor, que debe estar provocado por el chile, que provoca sensaciones dispares que van desde la naranja amarga, hasta un gusto algo picante y agrio, que no me resultó muy agradable. Un contrapunto un tanto extraño que no me encaja con la porter. Una rareza de los chicos de Brewdog que por lo menos para mi gusto particular no ha logrado convencerme demasiado. Podría haber sido una porter bastante aceptable, pero han querido darle un toque especiado fuera de lo común, que para mi no ha sido muy acertado, lo que provoca que le reste bastante puntuación.
Maridaje: Para esta porter había elegido una presa ibérica, con champiñones rellenos,  patatas y salsa de champiñones.
Nota: 6,5/10

martes, 20 de diciembre de 2011

Cervezas de Navidad again (iii): St. Feullien, el santo irlandés


Dentro de las cervezas de navidad que estoy tomando esta temporada quería dedicar una entrada de forma especial, a la elaborada por la cervecera belga St Feullien, una más de entre las muchas cerveceras recomendables de aquel país.
El nombre de esta cervecera se debe a un monje de origen irlandés y de nombre Feullien, que en el siglo VII de nuestra era, viajó desde su tierra natal hasta el continente para predicar el evangelio. Desafortunadamente, en el año 655 cuando se encontraba atravesando un frondoso bosque en las proximidades de la actual ciudad de Le Roeulx (entre Mons y Charleroi), fue capturado, martirizado y decapitado, por lo que posteriormente fue canonizado. Más adelante en el lugar donde se produjo el martirio, los discípulos y seguidores de Feullien erigieron una capilla, que se convirtió con el tiempo, en el año 1125, en la abadía de Premontrés, que más adelante sería conocida como la abadía de St. Feullien du Roeulx. Por este motivo aparece el año 1125 junto al nombre de St Feullien en la imagen de marca. La abadía prosperó durante los siglos posteriores, gracias en parte a la elaboración de cervezas, cómo no. Una más que tiene sus orígenes en un monasterio. Sin embargo, la producción y las actividades de la comunidad religiosa se vieron bruscamente interrumpidas durante las agitaciones que se produjeron en la Revolución Francesa. Algo que sonará a más de uno, ya que esto sucedió con numerosas abadías del norte de Francia y sur de Bélgica, cunas de algunas de las mejores cervezas que podemos disfrutar hoy en día.
Posteriormente la familia Friart se hizo cargo de la producción de la cerveza en 1873, año desde el cual ha estado elaborando cervezas hasta los años 70. En los años 20 se trasladaron a unas dependencias más modernas que las instalaciones originales. En 1977 cerró, pero sólo de forma temporal, ya que tan sólo 6 años después volvió a abrir, prescindiendo de la mayor parte de las marcas old lager que fabricaba, concentrándose en la gama de cervezas de abadía a la que llamaron St. Feullien. No obstante, muchas de las botellas que vemos hoy en día se producen en la actualidad bajo la licencia de la cervecera Du Bocq en la ciudad de Namur, siendo estas cervezas sutilmente distintas a las originales.
En la actualidad bajo el nombre de St. Feullien podemos encontrar:
- Una blonde.
- Una triple de abadía: la Tripel.
- Una brune.
- Y una cerveza de Navidad, denominada Cuvée de Noël, que es la que comentaré en la cata.
También produce una Saison, una cerveza especial a la que denomina Grand Cru, y la gama Grisette.


Cata:

Graduación:9º
Temperatura de servicio: 8ºC -10º C aproximadamente
Tipo de vaso recomendado: El vaso de cáliz es quizás el más adecuado.
Aspecto:De color rubí oscuro, cercano a un tono tostado. Presenta un notable grado de carbonatación, con abundante burbuja muy fina, que ayuda a generar una buena cabeza de espuma en la copa de entre 1 y 2 dedos de espesor. De color blanco, y bastante porosa, duró hasta más allá de la mitad de la copa, lo que es mucho para una cerveza de estas características, con una pronunciada concentración de alcohol.
Aroma:Muy aromática y de carácter afrutado y especiado. Dulzona. Muy típicamente belga y característica entre las cervezas de Navidad. Destacan los aromas a frutos oscuros, como ciruelas, uvas, y pasas. Algún toque más sutil de otras frutas más ligeras, como peras y manzanas, combinado con un poco de nuez moscada quizá que le da ese toque a la par especiado y dulzón, que potencia también la presencia de notas a azúcar candeal, caramelo y toffee.
Sabor y textura: Es una cerveza con bastante cuerpo, pero que al mismo tiempo, no cuesta beber. El sabor es muy parecido a lo que detectamos en el olfato. De entrada es dulzona, sin exagerar, donde encontramos una base de malta combinada con sabores a frutos maduros y dulces, lo que hace que tenga, lo que yo llamo un "carácter avinado", como le sucede a otras cervezas. Lo complementan las especias, y un toque a caramelo, y muy ligeramente el alcohol. Hay un fondo herbal y terroso por debajo provocado por el lúpulo, que no destaca, pero que contribuye a lograr una cerveza bastante equilibrada, con el alcohol muy bien disimulado, salvo un pequeño ardor al final. Finaliza con un regusto agridulce. En resumen, una gran cerveza, que para mi gusto destaca entre las de su género.
Maridaje: Acompaña muy bien cualquier guiso de carne contundente. En mi caso la disfruté con un estofado de carne de ternera con verduras delicioso.
Nota: 9/10

lunes, 19 de diciembre de 2011

Cervezas para estas fiestas


Al igual que ya hice el año pasado llegadas estas fechas, os muestro en la presente entrada mi colección de cervezas para consumir durante estas fiestas navideñas. Quizás un poco más tarde de lo que tenía esperado en un principio, por lo que alguna de las cervezas que deberían estar en esta lista, ya han pasado por mi gaznate, y no aparecen por tanto en la foto. La culpa de la demora fue el montaje del árbol de Navidad, que igualmente se retrasó. Porque claro, la foto de las cervezas sin el árbol de fondo, no iba a ser lo mismo. Aún así el surtido considero que es más que suficiente para cubrir las celebraciones que vienen por delante, compartiéndolas en buena compañía, y abogando siempre por un consumo responsable.
Lo cierto es que este tipo de entradas va camino de convertirse en una auténtica tradición navideña de los blogs cerveceros, que desde aquí apoyo firmemente, contribuyendo con mi pequeño grano de arena.

Hecho ya el preámbulo, aquí viene la lista:

- Entre las navideñas tengo aún:
- La St. Feullien Noel, una de las que no he probado de la cervecera belga.
- La St. Bernardus Christmas, en formato de 75 cl., una garantía de calidad y buen hacer.
- Delirium Crhistmas, con su célebre elefante rosa con un gorro de Santa Claus.
- La Gouden Carolus Christmas, excelente ejemplo de cerveza de Navidad, de la cervecera belga Het Anker.
- La Christmas Porter de BrewDog, una auténtica rareza con cacao y un toque especiado y ahumado.
- Y todo un clásico para Navidad: La Samichlaus, que tengo reservada para el 24 de diciembre.

Aparte tengo unas cuántas delicias británicas esperando "in the seller", como:
- La St. Austell Admiral's Ale, una muy buena y premiada pale ale inglesa.
- El trío de Thornbridge compuesto por:
- La Jaipur, una excelente IPA británica.
- La Kill your darlings, un buen ejemplo de una Vienna Lager.
- Y la Versa, una suave hefeweizen.

De diferentes procedencias también tengo:
- La Hércules Double IPA de la estadounidense Great Divide, que rinde culto al lúpulo como pocas.
- La belga Straffe Hendrik, una cuádruple de la cervecera de Brujas De Halve Maan.
- Otra excelente cerveza de Bélgica, la también cuádruple St. Amatus de la cervecera De Struise.
- La Engel Bock alemana, una rareza que pude encontrar en el Hipercor.
- La kolsch Früh, también de tierras germanas, un clásico y referente por antonomasia del género.


- Y en formato de 3/4 tengo 3 joyas esperando:
- Una 3 Fonteinen Oude Gueuze, de las mejores gueuzes que existen, quizás con la Cantillon. Ideal para combinar con el marisco en Nochevieja.
- Una Chimay Azul Grand Reserve envejecida durante algo más de un año. Veremos que tal resulta.
- Una Lost and Found, una gran ale de abadía al estilo belga, de la norteamericana Lost Abbey.
- Y una rareza francesa: Biere de Brie, que no es una cerveza con queso, a pesar de  lo que pudiera parecer por el nombre.

Espero que os guste la selección. Mientras tanto voy a ir tomándome una, que tengo, cómo veis, mucho trabajo por delante.

Salud!


viernes, 16 de diciembre de 2011

Cafeeke, un rincón de Bélgica junto a la Plaza Mayor de Madrid


Tras comentar algunos de los locales más recomendables de Madrid para los que amamos la cerveza , hoy voy a hablar de un local que suponía una deuda pendiente que arrastraba desde largo tiempo atrás, ya que a pesar de pasar en innumerables ocasiones por delante nunca tomé la decisión de entrar, a pesar de lo sugerente e interesante que me parecía el local, un café-bar que ofrece especialidades de la gastronomía belga, con una amplia gama de cervezas, como no podía ser de otra manera. Estoy hablando de Cafeeke. Ya tenía suficientes referencias del lugar, aunque en mi caso no eran realmente necesarias para sentirme tentado a realizar una visita a este pequeño rincón de Bélgica en el casco viejo de Madrid. El sitio está ubicado en un lugar inmejorable, uno de los más pintorescos de la capital, junto al arco de Cuchilleros de la plaza Mayor, lo que ayuda a que el ambiente esté cargado de una magia especial, y más aún en estas fechas, donde las fiestas navideñas contribuyen a crear una atmósfera festiva y a la par acogedora, que es palpable en esa zona de Madrid con aún mayor intensidad, ya que es el lugar donde se montan los típicos mercados navideños. En contra de lo que uno puede suponer en un comienzo el local no se encuentra regentado por un belga sino por una simpática mexicana, auténtica apasionada de Bélgica y de la cerveza, que advirtiendo la carencia que había en Madrid hace unos cuantos años de este tipo de locales, se decidió a abrir este monumento consagrado a la gastronomía belga, el primero de su especie en Madrid.


Tenía claro que la visita a este lugar no debía demorarse más, y aproveché uno de los escogidos momentos que me permiten mis obligaciones familiares para salir una noche en compañía de mi mujer y María y Fernando, una pareja de amigos a los que también les encanta la cerveza, para sumergirnos en la atmósfera cálida que transmite el local.
El local es pequeñito y alargado, con las paredes forradas de madera, pero que cuenta con una segunda planta, ideal si vamos un grupo que empieza a ser numeroso, ya que en la planta inferior el espacio es más reducido, aunque también hay algunas mesitas donde es posible degustar algunos de los platos que ofrecen para comer. También cuentan con una terraza en el exterior, pero dada la época en la que estamos no invita a quedarse en ella, salvo algún valiente que siempre hay, claro está. Nosotros optamos por quedarnos en el interior.


Nada más entrar en local nos llama la atención por estar repleto de decoración típicamente cervecera, con placas de marcas de cerveza belga y referencias a algunos símbolos típicamente belgas, como el Manneken Pis, o Tintín. También había diseminados por las paredes anuncios antiguos de cervezas, y botellas, muchas botellas, algunas de las cuales se encontraban disponibles a la venta al público. Dadas las fechas en las que nos encontramos, las botellas que había disponibles a la venta, eran fundamentalmente de cervezas navideñas, pudiendo encontrar: La St. Bernardus Christmas Ale, la Delirium Christmas, la Bocq Christmas, y algunas botellas de la Chimay Cinq Cents (la triple en formato de 75cl) y de la cerveza de abadía Te Deum, incluso en formato de botellón de 3 litros.



Nada más llegar nos ofrecieron la carta de las bebidas junto con la de las comidas, ya que como he comentado, se sirven platos y aperitivos habituales de la gastronomía belga, por lo que es posible cenar en el propio lugar, acompañando la comida, cómo no con una de las numerosas cervezas que ofrece el local. Mi amigo Fernando y yo, nos lanzamos rápidamente a examinar con detenimiento la carta de cervezas, que ofrecía gran variedad de referencias belgas, algunas de ellas nada habituales en las cervecerías madrileñas, como por ejemplo, la amada Westvleteren, la célebre trapense de la que ya he hablado en el blog en más de una ocasión, aunque a un elevado precio que está fijado según mercado, como era de esperar. Aparte de esta agradable sorpresa pudimos encontrar en la carta desde las habituales y más conocidas como la Kwak, la Duvel, la Delirium Tremens, o las lager comerciales de Palm, Jupiler o Stella Artois, hasta algunas lambic incluyendo alguna gueuze, la faro de Lindemanns, y alguna de frutas como la Bellevue de frambuesa, pasando por algunos clásicos en las cervezas de abadía y trapenses, como las Achel, Leffe, Maredsous, y joyas como la St. Bernardus Abt, o la Rochefort 10. Y también algunas menos frecuentes y conocidas como la Helle Kapelle, la Helle Ketelbier, o la Straffe Hendrik de Halveeman, y muchas más. Aparte tenían 7 variedades de grifo, donde podremos encontrar una gama que cubre diferentes estilos. Aquí destaco la Bocq Christmas que luego comentaré, que fue una de las más agradables sorpresas de la noche. Como podréis comprobar una variedad suficiente, tanto para los que amamos la cerveza belga (entre otras muchas claro está), como para los que quieran iniciarse en el apasionante universo cervecero creado por flamencos y valones.



Tras examinar la carta nos decidimos por comenzar por algo suave, así que elegimos la Helle Kapelle (capilla del infierno) de la cervecera N.V. Brouwerij De Bie, cuya etiqueta resulta curiosa con una brujilla simpática dibujada en ella. Se trata de una cerveza de color pálido, con algo de turbidez, buena carbonatación y corona de espuma blanca. Ligera, refrescante y afrutada, con un toque de cítricos y peras. Suavemente lupulada, con un regusto final ligeramente amargo. Muy fácil de beber.
Las chicas sin embargo comenzaron de forma suave como nosotros probando también la HelleKapelle, pero pronto pasarían a algo más fuerte pidiendo una Delirium Christmas, todo un cóctel de fruta, azúcar y alcohol, que con el estómago vacío podía pasar posterior factura. Aún así, la valentía se apoderó de ellas compartiendo eso sí la copa, de la que he de confesar todos probamos.




Nosotros pasamos directamente después a una de las maravillosas que se escondían en esta cervecería, la St. Bernardus Abt., ante la insistencia de mi amigo Fernando por pasar rápidamente a "palabras mayores". No defraudó tal y como esperaba. Su color oscuro, su espuma de color crema, su complejidad aromática, su denso y cremoso cuerpo, su fuerza, el sabor afrutada, a levadura, caramelo, su equilibrio...son un valor seguro. Una de mis cervezas favoritas que ya tuvo su protagonismo en el blog, y que fue muy aclamada igualmente por nuestras féminas, que se quedaron prendadas de esta espectacular cerveza al probarla, con la mala fortuna que al pedir ellas su segunda ronda, sólo quedaba una, por lo que una de ellas tuvo que optar por una Rochefort 10. Obviamente la decepción dibujada en su rostro, duró solamente unos segundos, tras comprobar por ella misma que estaba frente a otra de las mejores cervezas de abadía del mundo, a la que dedicaré en breve tiempo una reseña especial a una de las trapenses que aún me queda por comentar.
Enseguida y a pesar de que el camarero nos puso algún cesto con patatas y frutos secos, las cervezas fueron pidiendo claramente un acompañamiento más contundente, por lo que decidimos pedir una de las especialidades de la casa. Entre el nutrido surtido del que disponían, donde destacaban por ejemplo los clásicos mejillones al vapor con variedad de salsas, o los frikandeles (perritos calientes belgas), elegimos una ración de croquetas de caballo (Bitterballen), acompañadas de un cuenquito de mostaza dulce. Resultaron riquísimas, por lo que desaparecieron del plato a gran celeridad.



Mientras que las chicas tomaban sus espectaculares cervezas, nosotros que ya comenzamos a tomar carrerilla, nos decidimos por tomarnos una Bocq Christmas de barril, ante el ofrecimiento del camarero, que muy amablemente nos permitió degustar un chupito con antelación, lo cual nos tentó a tomarnos esta fantástica cerveza de Navidad. De color marrón oscuro, y de espuma blanca, con un claro aroma dulzón a malta, con un toque de miel y un matiz marcadamente especiado donde destaca el cilantro y la nuez moscada, es una soberbia cerveza con un sabor predominantemente dulce, con el alcohol presente pero bien integrado, un cuerpo medio y una ligera gasificación. Entró con suma facilidad. Fue para mi la sorpresa más agradable de la noche cervecísticamente hablando.
De nuevo el hambre hizo acto de presencia, y repasando la carta nos decidimos por una tabla de salchichas y patatas (doradas y presentadas de una forma especial) con una serie de salsas. Un plato bien rico, que aprovechamos para regarlo con una Maredsous Triple. Aparte de los platos ya mencionados había otros igualmente apetecibles y sugerentes como por ejemplo un croque monsieur, o un steak tartar, y entre los postres podíammos encontrar por supuesto gofres, chocolates belgas y unas originales croquetas de chocolate.


Afortunadamente el plato ayudó a amortiguar el contraste de la afrutada y especiada Maredsous Triple de carácter acentuadamente seco, en contraposición con las cervezas anteriores. He de confesar por tanto que el orden elegido para degustar las cervezas no fue el más adecuado, pero tenía unos acompañantes ávidos por probar las mejores y más contundentes cervezas al comienzo, y también se dio la circustancia de que la visita terminó convirtiéndose en una carrera de fondo, prolongándose más de lo esperado, por lo que al final compartimos más cervezas de las que esperábamos en un auténtico tour de force, aunque eso sí sin sobrepasar el límite, dejando un excelente sabor de boca.


De aquí pasamos a realizar una combinada degustación de Chimay (otra excelente trapense que ocupó una entrada en el blog) compartida, en la que incluimos la azul y la triple de etiqueta color amarillo pálido, a la que muy amablemente la dueña del local tuvo el detalle de invitarnos, acompañando las cervezas de un platito de queso con especias. Sencillamente espectacular.
Una de las curiosidades del local y que no había comentado es que se trata de un local "dog friendly", es decir, que aquellos que tengan perro pueden ir acompañados de él sin problema alguno, siendo bien recibidos. De hecho, fijándonos en el suelo, había platos para ponerles agua, galletitas o incluso cerveza... mientras que tú puedes tomar la tuya con calma. Y sí, habéis leído bien, cerveza, porque existe una cerveza especialmente elaborada para perros. Se trata de la Kwispeelbier, que viene a significar literalmente "cerveza para menear la cola". Una cerveza que no contiene alcohol y que es especialmente indicada para nuestros amigos los perros. De hecho incluyo una foto de una botella a modo de muestra, que la dueña amablemente nos dejó examinar. Obviamente esta no la probamos, aunque es apta para el consumo humano, por si alguien tiene curiosidad por tomarla.


Y para finalizar la velada, concluímos compartiendo con nuestras chicas un par de cervezas, siendo las elegidas una De Koninck, la cerveza por excelencia de Amberes,  y una Slaapmutske, que ya comenté reciente entre las primeras cervezas de Navidad de esta temporada en el blog. Resultó el cierre idóneo para irse a dormir, ya que rondaba la hora bruja, la medianoche, y al día siguiente tocaba madrugar. Nos despedimos prometiendo volver, tras disfrutar de unas horas muy agradables en un lugar que nos acerca un poquito más la Grand Place, a aquellos que nos gusta aquel país, a la espera de poder volver a regresar a tierras belgas.


viernes, 9 de diciembre de 2011

Infinium, el champagne hecho cerveza o... al revés


Varias son las ocasiones en las que dos cerveceras de prestigio han colaborado entre sí para lanzar al mercado algunas cervezas verdaderamente originales, como por ejemplo las habituales colaboraciones que realizan la danesa Mikkeller o la escocesa Brewdog con otras cerveceras, o incluso entre sí. En esta ocasión voy a hablar del producto resultante de la reciente colaboración entre dos de las cerveceras con mejor reputación a cada lado del charco: por un lado la norteamericana Samuel Adams, conocida por su célebre y gran cerveza Boston Lager, y por otro lado la alemana Weihenstephan, que ya ha ocupado el protagonismo de este blog hace varios meses al hablar de la Korbinian
El fruto de dicha colaboración es una cerveza original y a la par controvertida, a la que han dado el nombre de Infinium. Ya había leído bastante sobre esta cerveza, antes de probarla, y he de reconocer que estaba bastante expectante por degustarla por múltiples motivos, entre los cuales, su nombre, el elevado precio y la disparidad de opiniones vertidas sobre ella, contribuyeron a acrecentar mi interés, que de por sí ya era considerable, teniendo en cuenta las compañías que andaban detrás de la elaboración de esta cerveza. A pesar de ello, no resultaba nada fácil hacerse con un ejemplar de esta particular cerveza en la península. El elevado precio de venta, evidentemente dificultaba un tanto la salida de este producto, y cierto es que a más de uno le hizo pensarse dos veces el adquirirla. Casualidades de la vida, hubo un concurso organizado por la publicación especializada Bar&Beer y la distribuidora Cervebel, en el que sorteaban entre los acertantes de una serie de preguntas una botella de Infinium. No lo pensé dos veces, participé, y tuve la fortuna de resultar agraciado, siendo uno de los ganadores de la ansiada botella.

Sobre la cerveza
La idea de la cooperación entre ambas cerveceras comenzó a forjarse en el cuartel general de la Samuel Adams en Boston. El objetivo era crear una cerveza especial y original, y con alto nivel de calidad, por lo que enviaron a sus maestros cerveceros a trabajar durante dos años a la fábrica milenaria de Weihenstephan en Baviera, toda una institución en materia de elaboración de cerveza, considerada como la fábrica de cerveza más antigua del mundo. El objetivo consistía en obtener una cerveza de estilo achampanado, manteniéndose fieles a los preceptos de la conocida Reinheitsgebot, o Ley de la Pureza Bávara de 1516, por lo que los elementos a emplear han de ser obligatoriamente: Agua, malta, lúpulo y levadura. La premisa de emplear estos cuatro ingredientes fundamentales, y el mantenimiento de los métodos tradicionales de elaboración, junto con el objetivo a alcanzar, provocó que los maestros cerveceros y técnicos de la Samuel Adams y de la Weihenstephan, llegasen a innovar como nunca lo habían hecho antes. La combinación de los casi 1000 años de experiencia de los alemanes, y la creatividad de los maestros cerveceros estadounidenses hizo que el resultado fuera una mezcla innovadora, clara, cristalina como el champagne: ligero, seco y burbujeante. Ya con estos antecedentes os podéis ir haciendo una idea de la naturaleza de esta singular cerveza, difícil de clasificar.
Los maestros cerveceros que intervinieron en la elaboración de la Infinium tuvieron que reorganizar y replantear todo el proceso de elaboración de la cerveza, reintroduciendo por ejemplo, el proceso de maceración de la cerveza en la caldera. El método de elaboración aplicado y que permitió elaborar la primera cerveza de estas características siguiendo la Reinheitsgebot, todavía está pendiente de registrar como patente. Para lupulizar la cerveza Infinium se utiliza el método dry-hopping, utilizando lúpulos nobles de Baviera, que aportan suaves aromas cítricos. Finalmente la cerveza es embotellada con una cepa de levadura tradicionalmente usada en las cervezas belgas, y fermenta utilizando el método del champagne para agregar una capa más de complejidad de sabor, y mayor efervescencia.


Cata:

Para comenzar, decir que la presentación de la cerveza es espectacular, en una botella serigrafiada preciosa, con un diseño típico de botella de cava.
Graduación:10,5º
Temperatura de servicio: 5º-7ºC
Tipo de vaso recomendado: Una copa de cáliz o incluso una de vino blanco, o de cava.
Aspecto: De color ámbar, presenta una tonalidad dorada muy intensa, transparente, y con un muy elevado grado de carbonatación. Nada más servirla se muestra efervescente generando una más que generosa capa de espuma, incluso inclinando la copa adecuadamente durante el servicio. La corona de espuma alcanza unas dimensiones de entre 3 y 4 dedos aproximadamente de espesor. Tremendamente porosa, se va disipando hasta desaparecer la mitad en breve espacio de tiempo, quizás debido a la alta graduación alcohólica, dejando restos densos adheridos a la copa.
Aroma: La primera sensación que tenemos es que huele como un cava , no parece una cerveza en la primera toma de contacto. Se detectan algunas notas de malta, algo de caramelo, junto con algunas notas afrutadas a manzanas verdes y cítricas, junto con un toque especiado y algo de alcohol, que recuerda vagamente a las triples belgas. Los lúpulos cuesta encontrarlos, apreciando unas suaves y difuminadas notas florales por debajo del carácter afrutado de la cerveza.
Sabor y textura: Se repiten las sensaciones de los aromas, acentuándose el carácter afrutado y especiado de la cerveza. Nada más entrar en boca se presenta ácida, chispeante, algo picante y efervescente. En un comienzo el gusto de nuevo nos recuerda a un cava, semi-seco tal vez, con un toque afrutado, donde destacan las manzanas ácidas, y algún matiz cítrico, como a cáscara de naranja, con un toque amargoso y alcohólico. Es en el regusto cuando nos recuerda de nuevo que estamos bebiendo una cerveza, donde aparece el amargor, y los lúpulos aparecen de forma más definida que en el olfato, aunque tampoco demasiado, de forma que el regusto se caracteriza más por ser pronuncidamente seco.
En definitiva, es una cerveza, en la que es obvio que han trabajado para lograr este resultado, de hecho sorprende que  esté tan cerca de un vino espumoso. Resulta interesante como curiosidad para probar algo diferente, pero me ha dejado un poco frío y reticente a la hora de valorar si repetir.
Maridaje: Puede resultar un buen acompañamiento para unas ostras.
Puntuación: 6,5/10

lunes, 5 de diciembre de 2011

Cervezas de Navidad again (ii): Hoppin' Frog, la rana lupulera


Continuando con la serie de post dedicados a las cervezas navideñas que comencé con el más reciente de hace algunos días, hoy le toca el turno a otra cerveza especial de Navidad, la Frosted Frog Christmas Ale de la cervecera norteamericana Hoppin Frog.

Esta cervecera artesanal ubicada en la localidad de Akron en el estado de Ohio, es de muy reciente andadura. De hecho fue fundada en el año 2006 por el maestro cervecero y propietario Fred Karm, empezando con una pequeña fábrica, destinada a elaborar grandes cervezas.
Fred Karm, natural de Akron, y licenciado en la Univerdidad de la misma ciudad, ha logrado forjarse con el paso del tiempo, una gran reputación basada en elaboración de cervezas de potente sabor y muy aromáticas, como ya veremos en el caso que nos ocupa hoy. Al mismo tiempo ha conseguido dirigir la actividad de varias cervecerías de la cadena Thirsty Dog, que tras quebrar, se ha recuperado posteriormente dedicándose sólo a la producción, y siendo actualmente otra micro-cervecera en la pequeña ciudad de Akron.
El secreto de elaboración de la cervecera se basa en dos pilares, según información de la propia compañía:
El primero de ellos es permitir usar grandes cantidades de malta de cebada, con el objetivo de dar más cuerpo y sabor a las cervezas, y un sistema de embotellado especial, mediante el uso de una particular maquinaria, que permite mantener la cerveza más fresca, extendiendo los tiempos de almacenamiento en comparación con otras máquinas de embotellado utilizadas en la mayoría de micro-cerveceras, lo que ayuda a mantener de forma única el carácter y sabor de cada estilo al que pertenecen cada cerveza del portfolio de la Hoppin Frog.
En la actualidad la gama de Hoppin Frog es amplia ofreciendo más de una docena de cervezas de diferentes estilos, entre las que podemos encontrar:
- Una Oatmeal Stout.
- Una IPA.
- Una Doble IPA
- Una Doble Imperial Stout
- Una Red Ale al estilo escocés.
- Una IPA al estilo belga.
- O una cerveza de invierno/Navidad, la Frosted Frog Christmas Ale, entre otras.

Varias de las creaciones de Mr. Karm lograron hacerse con premios en los certámenes más prestigiosos del panorama cervecero actual, como el Great American Beer Festival, del que hablaré un día en el blog.

Para concluir el apunte sobre la cervecera, comentar que el nombre de la misma, Hopping Frog, trata de hacer un juego de palabras entre lúpulo y salto (hop en inglés), siendo la traducción literal: rana saltarina.
El símbolo de la cervecera es como su propio nombre indica, una graciosa rana de grandes ancas, que aparece en las etiquetas de todas sus cervezas. Además suelen representarla con diferentes disfraces, en función de la cerveza que se trate. En el caso de la ale especial para Navidad, la rana se encuentra ataviada con el típico gorro rojo de Santa Klaus.



Cata:
Graduación: 8,6º
Temperatura de servicio: 10-12º
Tipo de vaso recomendado: Copa de cáliz trapense o de balón con forma de tulipa.
Aspecto: De tono rubí oscuro, cercano al marrón, compacta y turbia. Genera una capa de espuma de color café con leche, y un dedo de espesor, con aparente buena consistencia, pero que no tarda en desaparecer, en gran parte por el alcohol, que no ayuda a mantener la espuma. No deja apenas rastro alguno de espuma adherido al vidrio.
Aroma: Espectacular. Compleja e intensamente especiada. Destacan los aromas a bizcocho, nueces, caramelo y sobre todo especias donde predomina la canela y la nuez moscada. Acompañan notas de azúcar y levadura. Por momentos recuerda a los aromas que se desprenden de los vinos especiados calientes que se suelen servir en los típicos mercadillos navideños alemanes.
Sabor: Predominantemente dulce, con una base de malta muy potente y especiada, que inunda la boca en un comienzo bastante contundente, con la canela y el azúcar moreno por encima del resto de las sensaciones. Me recuerda particularmente al turrón de yema. Resulta embriagadora, deliciosa  y potente que entra con agrado pero termina por cansar con el paso del tiempo. Más teniendo en cuenta, que la botella la bebí yo sólo, por lo que recomiendo compartir. Con bastante cuerpo y un nivel de carbonatación medio, es una cerveza con peso, que no quiere esconder el alcohol, dejando aflorar su ardor, finalizando con un regusto astringente y seco. Los lúpulos apenas son perceptibles. Buena cerveza, pero para cantidades no muy elevadas.
Maridaje: Es aconsejable empapar bien esta cerveza, acompañándola de típicos dulces navideños, como el mencionado turrón de yema, o mantecaditos de almendra.
Nota: 7,25/10


lunes, 28 de noviembre de 2011

Cervezas de Navidad again (i): Slaapmutske


Estamos a primeros de Diciembre, y ya se han encendido las luces de Navidad en muchas de nuestras ciudades hace algunos días, y es que estamos a un paso de una de las fechas más señaladas del año, la Navidad. Hay mucha gente que la detesta, a otros sin embargo les encanta, pero al margen de preferencias particulares los cerveceros tenemos cada año una cita con las cervezas especiales de Navidad o de invierno, que suelen sacar al mercado muchas cerveceras, especialmente las belgas.
Al igual que el año pasado durante las próximas semanas dedicaré algunos post a diferentes cervezas de Navidad que vaya tomando en estas fechas.
Como muchos ya sabréis la cerveza de Navidad, no constituye por si misma un estilo de cerveza claramente definido, ya que existe cierta disparidad entre ellas: rubias, tostadas, oscuras, maltosas, lupulizadas, etc. Pero eso sí, prácticamente todas ellas gozan de dos características comunes:
La primera de ellas es la cantidad de alcohol que pasa de los 7º, siendo por tanto cervezas de cierto peso etílico, que van muy bien para los fríos días de finales de otoño e invierno, resultando muy reconfortantes ayudando a entrar en calor, y muy apropiadas para acompañar cualquier celebración o reunión con familia o amigos.
La otra característica son las etiquetas de estas cervezas, que hacen las delicias de los coleccionistas, y que obviamente contienen elementos de temática navideña como es de esperar, incluyendo siempre algún gorro de Santa Claus, un árbol de Navidad, un trineo tirado por renos, muñecos de nieve... un sinfín de detalles que identificamos claramente con estas fiestas.


En el caso que nos ocupa hoy hablaré de la Slaapmutske Christmas, una strong dark ale elaborada para la ocasión por la pequeña cervecera belga, ubicada en la ciudad de Melle.
 
Esta cervecera nació en 1992 gracias al carácter emprendedor de dos personajes vinculados íntimamente al mundo cervecero, la pareja compuesto por Dany de Smet y Marleen Vercaigne. Dany es un maestro cervecero e ingeniero de 40 años, licenciado en 1992, gran amante de la cerverza, que trabajó anteriormente para la fábrica de Huyghe, y Marleen Vercaigne, su mujer, también de 40 años, e igualmente amante de la cerveza, que ayuda a su marido en la producción cervecera desde 1992. 
Desde ese mismo año se fueron haciendo multitud de mezclas pero de poco volumen de producción, aproximadamente unos 50 litros de cerveza por cada receta, que fueron elaboradas por Dany, Marleen y un amigo común: Patrick Scheirlinck.
En el año 1999, nace el primogénito de la pareja, Jonas de Smet, y en honor a tal acontecimiento crean una cerveza especialmente elaborada, la Jonas. Una ale de color ámbar, con 9º de alcohol que rápidamente acumuló buena reputación, siendo muy apreciada por los catadores y aficionados que visitaban a la pareja para conocer al niño. Muchos de los visitantes querían comprar esta cerveza y poco a poco la idea de volver a elaborarla y ponerla a la venta, fue creciendo. La pareja por tanto, se dio cuenta de que existía cierta demanda en el mercado de sus cervezas, por lo que decidieron ponerse manos a la obra, con la idea de crear una cerveza para lanzar al mercado con perspectivas comerciales de mayor magnitud. Así crearon una ale rojiza de 6º, a la que había que buscar un nombre.
Con respecto al origen del nombre de la cerveza existe una curiosa historia. Cada vez que la pareja discutía sobre el nombre que iban a darle a la cerveza, el pequeño Jonás no paraba de hacer ruido llorando por lo que parecía hacer entender que él también se unía a la búsqueda del nombre adecuado para la cerveza que habían creado sus padres. En ocasiones, para tenerlo más calmado, tomaban su chupete y atención, lo mojaban en la cerveza en cuestión, lo que parecía ser tremendamente efectivo, ya que conseguían calmar a Jonás, que parecía saborear satisfecho el chupete, quedándose dormido en muchas ocasiones. Ante tal efecto, Marleen pensó que la cerveza sería buena para dormir, por lo que decidió junto a su marido, que un buen nombre para la cerveza sería Slaapmutske, que en neerlandés es el nombre que reciben los típicos gorros utilizados para irse a la cama en los países de latitudes más frías que las nuestras. Y teniendo en cuenta que era invierno, le dieron el nombre de Slaapmutske Cerveza de Invierno, o lo que es lo mismo Slaapmutske Winterbier la cual fue presentada a finales del año 2000 en el mercado local siendo un gran éxito, comenzando así la andadura comercial como tal de la cervecera.

Desde abril de 2006, las cervezas de Slaapmutske llegan a España, que además será el país donde se enviarán los primeros barriles de exportación.
En 2007 será España donde se envían los primeros barriles de exportación. Precisamente  para el mercado español se elabora de forma especial, y pensando en nuestro mercado, una lager nueva: la Slaapmutske Dry Hopped. Una cerveza de 5,3º, lupulizada en seco y refermentada en barril. Esta será a su vez la primera cerveza de baja fermentación en la gama Slaapmutske, por lo que somos doblemente privilegiados.
Actualmente, aparte de la Christmas y la Dry Hopped producen otras tres cervezas, la Blond, la Hop Collection y la Triple Nightcap.
Para terminar, comentar que uno de los aspectos que llama la atención de esta cerveza es su atractiva etiqueta  de diseño propio en la que aparece una luna sonriente en cuarto creciente, sobre un cielo estrellado, junto con el nombre de la cervecera, Slaapmutske a la que se le añade un gorro de dormir, como es lógico, que en el caso de la Christmas, se trata de un gorro de Santa Claus.



Cata:

Graduación: 7,4º
Temperatura de servicio: 10º-12º
Tipo de vaso recomendado: Vaso de cáliz o de balón con forma de tulipa o campana.
Aspecto: De color caramelo oscuro, turbia, y burbuja pequeña, forma una buena corona de espuma de color beige de dedo y medio de espesor, bastante cremosa y compacta, con buena duración y que deja finos aros como rastro pegados al vidrio en los primeros tragos.
Aroma: Aromáticamente elegante, incluso se podría decir que sutil, es una cerveza donde predominan los aromas a malta tostada, levaduras y notas afrutadas, entre las que destacan los frutos oscuros y dulces, como pasas e higos. También se percibe algún matiz especiado, como un toque de canela y nuez moscada.
Sabor y textura: De cuerpo medio-alto, no llega a la consistencia ni densidad que podríamos esperar en una cerveza de Navidad, presentando cierta delicadeza. De fácil trago y un nivel de carbónico apropiado, destacan en ella los sabores dulzones, frutales y especiados. Una rica combinación en la que aparecen la canela, el azúcar moreno, pasas y ciruelas, sobre una base de malta bien construida con un matiz tostado reconfortante. El alcohol se encuentra bien acoplado sin destacar. Final seco y algo astringente.
Maridaje: Puede acompañar perfectamente una porción de panetone con pasas y perlas de chocolate, tan típico de estas fechas.

Nota: 8/10

domingo, 27 de noviembre de 2011

Gouden Carolus, la cerveza del emperador


En la última entrada del blog dedicada a la cata de cervezas diabólicas, una de las cervezas protagonistas era la Lucifer, elaborada por la cervecera Het Anker, y ya comenté en ese momento que iba a dedicar más adelante una entrada a esta cervecera por ser quien elabora las famosas cervezas del sello Gouden Carolus, cuyo nombre proviene del latín y significa Carlos de Oro, y como algunos podréis ya imaginar guarda una íntima relación con el emperador Carlos V, natural de Gante, y que vivió parte de su infancia y juventud en la ciudad flamenca de Malinas, ciudad precisamente donde se encuentra ubicada la Het Anker. La cervecera elaboró durante una época una cerveza oscura que llegó a ser la cerveza preferida del emperador Carlos. En más de una ocasión en el blog, ya he mencionado la gran afición que tenía el monarca español por la cerveza, siendo uno de los principales impulsores de la industria cervecera de la historia en nuestro país. Para distinguir a la casa que fabricaba tal cerveza, ordenó marcar sus jarras y barriles con un sello que consistía en una reproducción de la moneda de oro oficial que tenía la efigie de Carlos V, a la que llamaban por tanto, Gouden Carolus. Por extensión este fue el nombre que terminó recibiendo esta cerveza. Durante varios siglos la Gouden Carolus fue el buque insignia de la cervecera, de modo que la Het Anker era conocida en la región gracias a esta cerveza.
Pero la tradición de la Het Anker, viene aún más atrás del siglo XVI. Esta cervecera es precisamente una de las más antiguas de toda Bélgica, ya que las primeras referencias a la cervecera aparecen nada menos que en 1369 en los archivos de la ciudad, estando vinculada ya al apellido Anker, siendo Jan Int Anker quien realizó el pago por su licencia como cervecero.
La historia de la cervecera discurre a lo largo de los siguiente siglos apoyándose en el prestigio acumulado gracias al gusto del emperador por su afamada Gouden Carolus, hasta finales del siglo XIX, cuando se produce una pequeña revolución en sus instalaciones, llevada a cabo por Louis Van Breendam (que adquirió la cervecería en 1873), al utilizar por primera vez maquinaria que funcionaba con vapor. La familia Van Breendam será crucial para la historia de la cervecera ya que estará durante generaciones al cargo de la cervecería. El hijo de Louis, Víctor, dio un paso más en la renovación de la cervecera a comienzos del siglo XX, al mandar construir en hormigón la primera maltería, que sería la encargada no sólo de suministrar a la fábrica propia, sino también a otras cerveceras de la región.
Un poco más adelante, ya en los años de la Primera Guerra Mundial, el ejército alemán ocupa Bélgica y ordenan que sólo puede haber una cervecería que pueda elaborar cerveza, que sería elegida por sorteo. La Het Anker, que no resultó ser la afortunada, llega a desmantelarse, utilizando el cobre de sus instalaciones para la fabricación armamentística.
Cuando finaliza la guerra, la cervecera que se encontraba en una situación delicada,  experimenta sin embargo, una época de relativa prosperidad, gracias a la labor de su nuevo dueño de entonces, Charles Van Breendam, que llegó a ser presidente de la Confederación de los Cerveceros Belgas.
Cuando finaliza la Segunda Guerra Mundial, otra pequeña revolución se produce en sus instalaciones, montando una de las salas de elaboración más avanzadas y modernas de la época, con cubas de cobre suspendidas, que aún continuaban funcionando en los años 90, y abandonando por completo la actividad de la maltería, y centrándose exclusivamente en la producción de cerveza.
Es precisamente a partir de entonces y especialmente durante los años 60, cuando de nuevo vuelven a impulsar con fuerza a la Gouden Carolus en el mercado, convirtiéndose en una de las cervezas más conocidas de toda Bélgica, llegando a ser exportada
Más adelante un miembro de la quinta generación de los Van Breendam, Charles Leclef, se encarga de dirigir la cervecería en los años 90, y da un paso más en la modernización de las instalaciones renovando el proceso de fermentación, y almacenamiento, y dando un paso importante de cara a la clientela del lugar, abriendo su propio local, su propia cervecería y restaurante, la Brasserie Het Anker, como el mejor medio de dar publicidad a sus productos, ya que en su local, sólo eran servidas cervezas propias de la Het Anker, e incluso los platos eran cocinados con sus cervezas. Más adelante, en 1999, abren su propia hospedería en lo que eran los antiguos almacenes de la cervecería.
Durante la década de los 90, la cervecera lleva a cabo una serie de acuerdos comerciales, con el grupo Riva, y en algunos momentos se vio peligrar la continuidad de la fábrica como sello independiente, aunque la familia Van Breedam, pudo finalmente recomprar la participación de Riva, manteniendo su carácter e independencia.
Actualmente,  una gran cantidad de la cerveza elaborada es destinada a exportación a países como Estados Unidos, Japón, México, Italia, Francia, Reino Unido, Australia, Canadá... así hasta un total de 25 países. Actualmente la Het Anker produce las cervezas con el sello Gouden Carolus, entre las que se encuentran la Clásica, la Tripel, la Ambrio, la Hopsinjoor, la Easter y la Christmas, una excelente cerveza de Navidad, muy apropiada paras las fechas venideras. Aparte también fabrican la Lucifer, que comenté en la pasada entrada dedicada a las cervezas diabólicas, las Cuvee van der Keizer, la Maneblusser, la Boscoulis, y alguna más como una lager y una cerveza de trigo. En las fichas de cata paso a comentar la Classic y la Hopsinjoor.





Classic

Graduación:8,5º
Temperatura de servicio: En torno a los 12ºC
Tipo de vaso recomendado: Copa de cáliz.
Aspecto: De color ambarino muy oscuro, situándose en la gama de tonos que se encuentran a medio camino entre los marrones y los rojizos, similar a un brandy. Presenta un aspecto muy atractivo con una capa de espuma blanca y esponjosa, con buena amplitud, pero que sin embargo no tarda mucho en desaparecer.
Aroma: Compleja, desprende aromas afrutados, entre los que destacan frutos dulces como las ciruelas, higos, e incluso un punto de plátano, junto con otros algo más ácidos como cerezas y curaçao. También destacan notas de malta y caramelo, con un punto de miel, nuez moscada, levadura, y muy levemente aparecen los lúpulos por debajo de toda esta capa de aromas frutales y dulzones.
Sabor y textura: Se trata de una cerveza de cuerpo medio, y carbonatación no muy elevada, aunque se aprecia cierto cosquilleo y picor en la lengua, apoyado por las especias. De sabor potente, donde aparece la malta por encima de los demás, y los sabores dulces a pasas y frutos oscuros, se experimentan sensaciones que nos recuerdan a los aromas detectados anteriormente, acercándonos al gusto de un vino oporto. El alcohol se encuentra bien disimulado, y aparece un punto de amargor más intenso de lo esperado, finalizando en un regusto seco y amargo. Muy reconfortante y agradable.
Maridaje: Marida a la perfección  por ejemplo una perdiz con salsa de almendras.
Puntuación: 9/10




Hopsinjoor

Graduación:8º
Temperatura de servicio:8º-10ºC
Tipo de vaso recomendado: Copa de cáliz, o de balón como la característica de la Duvel.
Aspecto: De color dorado, con turbidez,  y con un nivel de carbónico considerable, forma una gran capa de espuma nívea, de 3 dedos de espesor, muy esponjosa, que va dejando adheridos rastros notables en el cristal, hasta que desaparece casi por completo.
Aroma: Dentro del estilo de lo que algunos llaman una IPA Belga, encontramos una mixtura de aromas en la que aparecen los típicos de una triple belga junto con notas más fácilmente identificables con los lúpulos. Así se detectan especialmente notas de levadura y especias acompañadas de notas afrutadas, donde destacan los cítricos y un trasfondo floral.
Sabor y textura: De cuerpo medio y con un grado de carbonatación medio-alto, se aprecia el fuerte carácter especiado de la cerveza tanto al comienzo como al final. De gusto dulce al principio, enseguida las especias y los lúpulos hacen acto de presencia, dejando en boca sensaciones a sabores frutales ácidos y cítricos como manzanas y limones. Finaliza con un regusto amargo de trasfondo floral y especiado.
Maridaje: Un acompañamiento muy acertado para una tabla de patés, por ejemplo.
Puntuación: 8/10


lunes, 21 de noviembre de 2011

Cata de cervezas diabólicas en Ocaña

Cómo decía la pareja más celebre de galos de la historia, el cielo estaba a punto de caerse sobre nuestras cabezas, la tarde del viernes 18 de Noviembre, cuando nos disponíamos a partir para Ocaña para degustar las cervezas que nos tenía preparadas Ernesto y Ana de Yria, en el Dolce Vita de Ocaña. La oscuridad se cernió sobre nosotros y la lluvia no dejó de caer copiosamente, pero con paso firme no dudamos y seguimos adelante con el convencimiento de que el esfuerzo iba a merecer la pena, y lo cierto es que pasamos una tarde muy agradable que nos hizo dejar a un lado las dificultades presentadas por los elementos durante nuestra travesía.

El ambiente era el adecuado para las cervezas que íbamos a degustar, ya que se trataba de una cata de cervezas denominadas diabólicas, y que estaba pensada para la noche de Halloween, pero que por cuestiones de logística hubo que posponer hasta la tarde del pasado viernes. La ambientación desde luego era la óptima: tarde-noche profundamente oscura y con lluvia cerrada. Todo invitaba a disfrutar de un cálido rato entre amigos tomando cervezas y hablando sobre ellas.
Centrándonos en materia, el tema de las cervezas diabólicas es algo que interesa a muchos aficionados cerveceros. Este grupo de cervezas se denominan así por los nombres que reciben, en contraposición a las cervezas de nombres y orígenes monásticos tan habituales en Bélgica, el país origen de la mayoría de este tipo de cervezas. A muchos os sonarán nombres de cervezas como St. Bernardus, St. Paul, St. Benoit, St. Feullien, St. Augustijn, etc. que utilizan el nombre de Santos y que son tan comunes entre las cervezas de abadía belgas. Y como reflejo de la lucha entre el bien y el mal, que se da en la vida real, los cerveceros belgas y algunos franceses del norte del país, quisieron crear otras cervezas cuyos nombres reflejen un lado más pícaro y malicioso como contrapunto a las cervezas de abadía como por ejemplo: La Satan, la Lucifer, la Duvel, la Judas, la Belzebuth, etc.
Las cervezas diabólicas no constituyen un estilo en sí mismo como tal, aunque otra característica común a todas ellas aparte de sus nombres, es el de su alta concentración alcohólica, por encima de los 8º, lo cual las hace algo peligrosas. Un claro ejemplo de esto lo proporciona la Duvel, la cual comenzó teniendo otro nombre, la Victory Ale, y terminó recibiendo el nombre de Duvel que significa diablo en flamenco antiguo, precisamente por que se decía que era como un diablo, por su alta graduación.


Las cervezas elegidas por Ana y Ernesto para la cata en cuestión fueron cuatro. Aunque puedan parecer no demasiadas cervezas, si tenemos en cuenta su fuerte carácter y elevado alcocohol, suponen el número justo para no terminar bastante perjudicados. Las seleccionadas fueron por orden:
- La Hoegaarden Fruto Prohíbido que ya había tomado en alguna ocasión.
- La Satán Red.
- La Lucifer
- Y la Duivel, que no hay que confundir con la célebre Duvel.
Estas tres últimas no las había probado anteriormente. Para culturizarnos a los presentes y meternos en materia Ernesto y Ana prepararon unas hojas con información muy interesante acerca de las cervezas que íbamos a probar y que han servido de apoyo para la confección de la presente entrada. 
Aparte de estas cuatro cervezas, en la lista había alguna más pero que fueron descartadas por Ana y Ernesto por considerarlas demasiado alicoradas, auténticas bombas de alcohol, y sin demasiado interés degustativo. Entre estas se encontraban la Biere du Demon y la Belzebuth, ambas de origen francés.


La Biere du Demon recibe el título honorífico según pone en su curiosa etiqueta de ser la cerveza más fuerte del mundo con 12º, por lo que ya sabemos que no es la más alcohólica, superada por la Samichlaus y por las bombas que hacen los chicos de Brewdog entre otras cervezas. La Biere du Demon es elaborada por la cervecera Brasseurs-Gayant, fundada en 1919. Se trata de una cerveza de baja fermentación un tanto particular, con mucha malta, de color dorado y escasa espuma, y tal como comentaron Ernesto y Ana de un sabor predominantemente alcohólico que no resulta muy agradable.


La otra descartada, la Belzebuth, es también una cerveza proveniente de nuestro país vecino, fabricada por la cervecera Jeanne d'Arc, fundada a finales del siglo XIX, siendo la más antigua de la zona norte de Francia, en las proximidades de la ciudad de Lille. Al igual que sucedía con la Bierde du Demon, la Belzebuth también fue considerada como la más fuerte del mundo, gracias a sus 15º que tenía en el momento en el que fue lanzada al mercado, pero que posteriormente se quedaron en "sólo" 13º. Al igual que sucedía con su compatriota, la base de su elaboración es la malta. Es una cerveza de color cobrizo, de escasa espuma, refermentada y con fuerte carácter alicorado, estando más cerca de una bebida espirituosa o un licor.
Tras hacernos un preámbulo en el que nos dieron toda esta información acerca de estas dos diablesas descartadas, pasamos a probar la primera cerveza que integraba la cata: 


La Hoegaarden Fruto Prohibido, una vieja conocida. Se trata de una cerveza de trigo de alta fermentación obra del insigne maestro ya desaparecido Pierre Cellis, el padre del renacimiento de la witbier belga. De color oscuro, opaca, con una capa de espuma que desaparece con rapidez, y un nivel ajustado de carbonatación, es una cerveza compleja en aromas, donde destacan el trigo, un toque afrutado, las especias, y notas avainilladas,.Tiene un gusto predominante a pan, con matices de frutos oscuros, chocolate y café, con un punto ácido, siendo en conjunto una cerveza de textura cremosa y de paso muy agradable por boca. Empezamos bien, la verdad. La tarde prometía, por que venía lo mejor, las que aún no había probado.


Posteriormente pasamos a la Satan Red, una de las mejores representantes del grupo a nivel internacional, pudiendo encontrarse en multitud de cervecerías de importación. Esta cerveza es elaborada por la cervecera De Block, ubicada en los alrededores de Bruselas, que también produce la Satan Gold, la alternativa rubia a la Red de tono más oscuro. Fundada en 1887, es una cervecera que se ha mantenido prácticamente inalterable durante décadas, conservando los tradicionales procedimientos de elaboración, como por ejemplo la cocción con carbón a fuego vivo, y que aún continúa siendo uno de los métodos utilizados en algunas zonas de Bélgica y del norte de Francia, a pesar de las dificultades que entraña esta técnica tan particular. La Satan Red se trata de una cerveza de alta fermentación con 8º de alcohol, y elaborada con malta tostada. De tono ámbar cercano al rojo cobrizo, es una cerveza de potente sabor, cuerpo medio-alto, y ligera carbonatación. Con un aroma afrutado (uvas?) y especiado (clavo?), donde se aprecia la levadura y un sabor donde predomina la malta tostada y el gusto dulce con matices de frutas, caramelo y azúcar moreno, y un regusto con un punto de amargor, se trata de una cerveza que termina pareciéndonos suave a pesar de lo contundente que realmente es, gracias a que el alcohol se encuentra muy bien controlado, sin estridencias.


En tercer lugar tomamos la Lucifer, para mi gusto, y para la mayoría de los presentes la peor de las cuatro. Elaborada por el grupo cervecero Riva, fundada en 1880, el mismo al que pertenece la cervecera Het Anker, la cual se encarga de elaborar las Gouden Carolus, de las que hablaré un día en el blog. Se trataba de una golden ale de color dorado pálido, con elevado nivel de carbónico y mucha espuma nívea, que a pesar de la alta graduación permanecía durante largo rato en gran parte sustentada por la acentuada carbonatación, que en este caso resta sabor adormeciendo las papilas gustativas, y creando una sensación de picor un tanto desagradable, acentuada por especias como el clavo. Aromáticamente afrutada y especiada,  de gusto ácido y con un regusto seco, muchos cerveceros la consideran una imitación no muy lograda de la Duvel, sin llegar a su nivel y una vez probada lo cierto es que es precisamente la descripción más acertada. A mitad de copa, los primero síntomas del alcohol empezaban a hacer acto de presencia, ya que teníamos el estómago vacío, y no sólo habíamos tomado las dos copas anteriores, sino que además para calentar motores antes de la cata, ya habíamos comenzado tomando una Yria Oscura en mi caso, y una Yria Prima los demás. Así que para acompañar el resto de la cata, elegimos uno de los fantásticos molletes o redonditos que tienen en el local para poder empapar las cervezas.


Para finalizar tomamos una Duivel, la más interesante de todas, una auténtica desconocida para mi, y que fue elegida en mi opinión, a la perfección por Ernesto y Ana para rematar la cata. Elaborada por la cervecera Boon de Halle fundada en 1860 en la región de Brabante, que también se encarga de elaborar Kriek, y otras variedades de cervezas lámbicas, como una gueuze y una faro entre otras, como especialidad principal de la fábrica. No hay que confundirla con la Duvel, por similitud fonética. Por este motivo ha mantenido varios litigios con la cervecera Mortgaat. En el caso de la Duivel se trata también de una strong ale belga con 8º de alcohol, pero de color sensiblemente más óscuro, un tono ámbar intenso, turbia, con una espuma de duración media corta. Nos pareció una de las mejores de la noche, quizás junto con la primera de todas, la Fruto Prohíbido. Predominantemente dulce, aparece fundamentalmente el sabor a malta como en la mayoría de las cervezas del estilo, con matices de caramelo, pasas, algo de chocolate,  pero con escasa aportación de los lúpulos, que aparecen únicamente en un regusto ligeramente amargo. Lo mejor de esta cerveza es lo bien integrado que tiene el alcohol en el gusto, de forma que apenas se aprecia ardor alguno al final del trago.

Y con esta cerveza tras varias horas de animada conversación terminamos la velada rematando con una cerveza más que llevarnos al gaznate. El problema era encontrar algo que pudiese encajar tras semejante periplo a través de cervezas tan potentes en sabor como en alcohol. La elegida en mi caso fue una Domus Aúrea, la IPA de la cervecera artesana de la que ya os he hablado en alguna ocasión, y que ha ido de menos a más en cada oportunidad que he tenido para beberla. 
Y así concluyó un evento más organizado por Ernesto y Ana, habiendo logrado que disfrutáramos de una tarde muy agradable, casi como en familia, y queriendo repetir para la siguiente.