viernes, 16 de diciembre de 2011

Cafeeke, un rincón de Bélgica junto a la Plaza Mayor de Madrid


Tras comentar algunos de los locales más recomendables de Madrid para los que amamos la cerveza , hoy voy a hablar de un local que suponía una deuda pendiente que arrastraba desde largo tiempo atrás, ya que a pesar de pasar en innumerables ocasiones por delante nunca tomé la decisión de entrar, a pesar de lo sugerente e interesante que me parecía el local, un café-bar que ofrece especialidades de la gastronomía belga, con una amplia gama de cervezas, como no podía ser de otra manera. Estoy hablando de Cafeeke. Ya tenía suficientes referencias del lugar, aunque en mi caso no eran realmente necesarias para sentirme tentado a realizar una visita a este pequeño rincón de Bélgica en el casco viejo de Madrid. El sitio está ubicado en un lugar inmejorable, uno de los más pintorescos de la capital, junto al arco de Cuchilleros de la plaza Mayor, lo que ayuda a que el ambiente esté cargado de una magia especial, y más aún en estas fechas, donde las fiestas navideñas contribuyen a crear una atmósfera festiva y a la par acogedora, que es palpable en esa zona de Madrid con aún mayor intensidad, ya que es el lugar donde se montan los típicos mercados navideños. En contra de lo que uno puede suponer en un comienzo el local no se encuentra regentado por un belga sino por una simpática mexicana, auténtica apasionada de Bélgica y de la cerveza, que advirtiendo la carencia que había en Madrid hace unos cuantos años de este tipo de locales, se decidió a abrir este monumento consagrado a la gastronomía belga, el primero de su especie en Madrid.


Tenía claro que la visita a este lugar no debía demorarse más, y aproveché uno de los escogidos momentos que me permiten mis obligaciones familiares para salir una noche en compañía de mi mujer y María y Fernando, una pareja de amigos a los que también les encanta la cerveza, para sumergirnos en la atmósfera cálida que transmite el local.
El local es pequeñito y alargado, con las paredes forradas de madera, pero que cuenta con una segunda planta, ideal si vamos un grupo que empieza a ser numeroso, ya que en la planta inferior el espacio es más reducido, aunque también hay algunas mesitas donde es posible degustar algunos de los platos que ofrecen para comer. También cuentan con una terraza en el exterior, pero dada la época en la que estamos no invita a quedarse en ella, salvo algún valiente que siempre hay, claro está. Nosotros optamos por quedarnos en el interior.


Nada más entrar en local nos llama la atención por estar repleto de decoración típicamente cervecera, con placas de marcas de cerveza belga y referencias a algunos símbolos típicamente belgas, como el Manneken Pis, o Tintín. También había diseminados por las paredes anuncios antiguos de cervezas, y botellas, muchas botellas, algunas de las cuales se encontraban disponibles a la venta al público. Dadas las fechas en las que nos encontramos, las botellas que había disponibles a la venta, eran fundamentalmente de cervezas navideñas, pudiendo encontrar: La St. Bernardus Christmas Ale, la Delirium Christmas, la Bocq Christmas, y algunas botellas de la Chimay Cinq Cents (la triple en formato de 75cl) y de la cerveza de abadía Te Deum, incluso en formato de botellón de 3 litros.



Nada más llegar nos ofrecieron la carta de las bebidas junto con la de las comidas, ya que como he comentado, se sirven platos y aperitivos habituales de la gastronomía belga, por lo que es posible cenar en el propio lugar, acompañando la comida, cómo no con una de las numerosas cervezas que ofrece el local. Mi amigo Fernando y yo, nos lanzamos rápidamente a examinar con detenimiento la carta de cervezas, que ofrecía gran variedad de referencias belgas, algunas de ellas nada habituales en las cervecerías madrileñas, como por ejemplo, la amada Westvleteren, la célebre trapense de la que ya he hablado en el blog en más de una ocasión, aunque a un elevado precio que está fijado según mercado, como era de esperar. Aparte de esta agradable sorpresa pudimos encontrar en la carta desde las habituales y más conocidas como la Kwak, la Duvel, la Delirium Tremens, o las lager comerciales de Palm, Jupiler o Stella Artois, hasta algunas lambic incluyendo alguna gueuze, la faro de Lindemanns, y alguna de frutas como la Bellevue de frambuesa, pasando por algunos clásicos en las cervezas de abadía y trapenses, como las Achel, Leffe, Maredsous, y joyas como la St. Bernardus Abt, o la Rochefort 10. Y también algunas menos frecuentes y conocidas como la Helle Kapelle, la Helle Ketelbier, o la Straffe Hendrik de Halveeman, y muchas más. Aparte tenían 7 variedades de grifo, donde podremos encontrar una gama que cubre diferentes estilos. Aquí destaco la Bocq Christmas que luego comentaré, que fue una de las más agradables sorpresas de la noche. Como podréis comprobar una variedad suficiente, tanto para los que amamos la cerveza belga (entre otras muchas claro está), como para los que quieran iniciarse en el apasionante universo cervecero creado por flamencos y valones.



Tras examinar la carta nos decidimos por comenzar por algo suave, así que elegimos la Helle Kapelle (capilla del infierno) de la cervecera N.V. Brouwerij De Bie, cuya etiqueta resulta curiosa con una brujilla simpática dibujada en ella. Se trata de una cerveza de color pálido, con algo de turbidez, buena carbonatación y corona de espuma blanca. Ligera, refrescante y afrutada, con un toque de cítricos y peras. Suavemente lupulada, con un regusto final ligeramente amargo. Muy fácil de beber.
Las chicas sin embargo comenzaron de forma suave como nosotros probando también la HelleKapelle, pero pronto pasarían a algo más fuerte pidiendo una Delirium Christmas, todo un cóctel de fruta, azúcar y alcohol, que con el estómago vacío podía pasar posterior factura. Aún así, la valentía se apoderó de ellas compartiendo eso sí la copa, de la que he de confesar todos probamos.




Nosotros pasamos directamente después a una de las maravillosas que se escondían en esta cervecería, la St. Bernardus Abt., ante la insistencia de mi amigo Fernando por pasar rápidamente a "palabras mayores". No defraudó tal y como esperaba. Su color oscuro, su espuma de color crema, su complejidad aromática, su denso y cremoso cuerpo, su fuerza, el sabor afrutada, a levadura, caramelo, su equilibrio...son un valor seguro. Una de mis cervezas favoritas que ya tuvo su protagonismo en el blog, y que fue muy aclamada igualmente por nuestras féminas, que se quedaron prendadas de esta espectacular cerveza al probarla, con la mala fortuna que al pedir ellas su segunda ronda, sólo quedaba una, por lo que una de ellas tuvo que optar por una Rochefort 10. Obviamente la decepción dibujada en su rostro, duró solamente unos segundos, tras comprobar por ella misma que estaba frente a otra de las mejores cervezas de abadía del mundo, a la que dedicaré en breve tiempo una reseña especial a una de las trapenses que aún me queda por comentar.
Enseguida y a pesar de que el camarero nos puso algún cesto con patatas y frutos secos, las cervezas fueron pidiendo claramente un acompañamiento más contundente, por lo que decidimos pedir una de las especialidades de la casa. Entre el nutrido surtido del que disponían, donde destacaban por ejemplo los clásicos mejillones al vapor con variedad de salsas, o los frikandeles (perritos calientes belgas), elegimos una ración de croquetas de caballo (Bitterballen), acompañadas de un cuenquito de mostaza dulce. Resultaron riquísimas, por lo que desaparecieron del plato a gran celeridad.



Mientras que las chicas tomaban sus espectaculares cervezas, nosotros que ya comenzamos a tomar carrerilla, nos decidimos por tomarnos una Bocq Christmas de barril, ante el ofrecimiento del camarero, que muy amablemente nos permitió degustar un chupito con antelación, lo cual nos tentó a tomarnos esta fantástica cerveza de Navidad. De color marrón oscuro, y de espuma blanca, con un claro aroma dulzón a malta, con un toque de miel y un matiz marcadamente especiado donde destaca el cilantro y la nuez moscada, es una soberbia cerveza con un sabor predominantemente dulce, con el alcohol presente pero bien integrado, un cuerpo medio y una ligera gasificación. Entró con suma facilidad. Fue para mi la sorpresa más agradable de la noche cervecísticamente hablando.
De nuevo el hambre hizo acto de presencia, y repasando la carta nos decidimos por una tabla de salchichas y patatas (doradas y presentadas de una forma especial) con una serie de salsas. Un plato bien rico, que aprovechamos para regarlo con una Maredsous Triple. Aparte de los platos ya mencionados había otros igualmente apetecibles y sugerentes como por ejemplo un croque monsieur, o un steak tartar, y entre los postres podíammos encontrar por supuesto gofres, chocolates belgas y unas originales croquetas de chocolate.


Afortunadamente el plato ayudó a amortiguar el contraste de la afrutada y especiada Maredsous Triple de carácter acentuadamente seco, en contraposición con las cervezas anteriores. He de confesar por tanto que el orden elegido para degustar las cervezas no fue el más adecuado, pero tenía unos acompañantes ávidos por probar las mejores y más contundentes cervezas al comienzo, y también se dio la circustancia de que la visita terminó convirtiéndose en una carrera de fondo, prolongándose más de lo esperado, por lo que al final compartimos más cervezas de las que esperábamos en un auténtico tour de force, aunque eso sí sin sobrepasar el límite, dejando un excelente sabor de boca.


De aquí pasamos a realizar una combinada degustación de Chimay (otra excelente trapense que ocupó una entrada en el blog) compartida, en la que incluimos la azul y la triple de etiqueta color amarillo pálido, a la que muy amablemente la dueña del local tuvo el detalle de invitarnos, acompañando las cervezas de un platito de queso con especias. Sencillamente espectacular.
Una de las curiosidades del local y que no había comentado es que se trata de un local "dog friendly", es decir, que aquellos que tengan perro pueden ir acompañados de él sin problema alguno, siendo bien recibidos. De hecho, fijándonos en el suelo, había platos para ponerles agua, galletitas o incluso cerveza... mientras que tú puedes tomar la tuya con calma. Y sí, habéis leído bien, cerveza, porque existe una cerveza especialmente elaborada para perros. Se trata de la Kwispeelbier, que viene a significar literalmente "cerveza para menear la cola". Una cerveza que no contiene alcohol y que es especialmente indicada para nuestros amigos los perros. De hecho incluyo una foto de una botella a modo de muestra, que la dueña amablemente nos dejó examinar. Obviamente esta no la probamos, aunque es apta para el consumo humano, por si alguien tiene curiosidad por tomarla.


Y para finalizar la velada, concluímos compartiendo con nuestras chicas un par de cervezas, siendo las elegidas una De Koninck, la cerveza por excelencia de Amberes,  y una Slaapmutske, que ya comenté reciente entre las primeras cervezas de Navidad de esta temporada en el blog. Resultó el cierre idóneo para irse a dormir, ya que rondaba la hora bruja, la medianoche, y al día siguiente tocaba madrugar. Nos despedimos prometiendo volver, tras disfrutar de unas horas muy agradables en un lugar que nos acerca un poquito más la Grand Place, a aquellos que nos gusta aquel país, a la espera de poder volver a regresar a tierras belgas.


6 comentarios:

  1. Tomo nota de la recomendación para una futura visita a Madrid... Menuda pinta tiene todo!

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  2. yo vivo en Madrid y pase muchas veces por ahí y nunca me fijé.. en los próximos días seguro me paro .
    tan cara es la Westvleteren? en caso me conformo (para decir) con la St. Bernardus Abt. o la rochefort 10..

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  3. Otro tanto apuntado para Madrid (me estoy empezando a plantear encuadernar tanta recomendación, jaja). Muy buen post y sitio realmente atractivo. Lo del perro, realmente curioso, si te haces con alguna cerveza ya comentarás, aunque no se si apetece mucho echarle el guante, jaja!

    A ver si me voy planteando de una vez la visita a Madrid!!

    Saludos!

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  4. Txema, certifico que lo que comimos estaba riquísimo. Las croquetas de caballo fue toda una sopresa. Si te gusta Bélgica no te defraudará. Matteo, la Westvleteren es una cerveza increíble, y dado lo complicado que ha sido hasta ahora conseguirla por propia política comercial de la abadía que la produce, fuera del circuito oficial los precios son muy elevados, y uno ya debe valorar si merece la pena pagar ese precio o no.
    Pau, lo de la cerveza para perros y los cuencos que hay por el local para ellos es un detalle supercurioso, muy a tener en cuenta por los amantes de las mascotas.
    Y no hace falta decir que para cuando vengas a Madrid ya sabes dónde tienes tu guía cultural y gastronómico ;).
    Salu2!!!

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  5. Buen lugar, y veo que se han puesto las pilas para Navidad! Yo estuve hace un par de meses como mucho y aunque la carta era bastante atractiva, era quizá demasiado "lo típico". Estupendo ver que se curran la temporada navideña y algo de rotación :-).

    Eso si, yo fui a tomarme el postre así que no comimos nada, pero veo que merece la pena volver con el estómago vacío :-D!

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  6. He de decir, que Jab es un experto, y despues de compartir noche cervecera, Txema avisa y hacemos una quedada

    Salu2

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