viernes, 30 de marzo de 2012

Kulmbacher Eisbock, la cerveza nacida del hielo


Durante mi viaje a Baviera allá por el verano de 2005, descubrí una pequeña ciudad pintoresca llamada Kulmbach en el norte del estado bávaro, en la región de Franconia. El principal motivo por el que acabamos allí era la reputación cervecera de la ciudad, donde se encuentra un museo sobre la cerveza. Pero sobre todo fue tras enterarme en la guía turística que nos habían proporcionado, que existía un festival de cerveza en Kulmbach (Kulmbacher Bierwoche) en verano, patrocinado por la cervecera Kulmbacher AG y que merecía mucho la pena. A este festival acuden aproximadamente 100.000 personas en cada edición, con lo que podéis haceros una idea de la magnitud del evento. No es el festival de la cerveza de Munich, pero es bastante interesante, puesto que allí podremos disfrutar de la gama de cervezas que oferta la Kulmbacher, entre otras, donde podremos encontrar por ejemplo una excelente Schwarzbier y su célebre EKU 28, con muchas menos restricciones y algomeraciones que en el archiconocido festival muniqués, y al que recomiendo su visita. En la fotografía de abajo me podéis ver entre dos de los enormes barriles que colocan en la plaza principal.
Hoy voy a hablar sobre una de las cervezas que más merecen la pena de entre las que fabrica la Kulmbacher, su Eisbock, que pude encontrar recientemente en Cervezorama dentro de una partida especial de cervezas alemanas que recibieron.

Sobre la cervecera...
El nombre de Kulmbach ha ocupado un lugar muy especial el el corazón de los amantes de la cerveza, en especial, en Alemania, un país donde el arte de la elaboración de la cerveza viene de muy lejos, de siglos atrás, formando parte de la vida cotidiana de los habitantes del norte de Baviera.
En el año 1846, los cerveceros Johann Konrad Scheiding,
Johann Wolfgang Reichel y Johann Martin Hübner se unieron para fundar la fábrica de cerveza que constituyó la primera piedra donde se cimentó la Reichelbräu Kulmbacher.
La Reichelbräu experimentó un crecimiento espectacular con el paso de los años, llegando a exportar la cerveza Kulmbacher a prácticamente todos los rincones de la geografía de Alemania. Este proceso de crecimiento no fue interrumpido por la obvia disminución de ventas en las regiones centro y este de Alemania después de 1949, con la división política del país. Tras la reunificación alemana en 1990, las cerveceras tradicionales Sternquell y Braustolz de Sajonia, así como la compañía de agua mineral, Bad Brambacher fueron adquiridas. y más tarde, en 2003 fue adquirida también la Scherdel Hof.

En 1996, la origina e independiente Reichelbräu, y las cerveceras Sandlerbräu, Mönchshof y EKU se fusionaron para constituir la cervecería Kulmbacher AG. Hoy en día podemos encontrar en su amplio portfolio varias marcas: la premium Kulmbacher, la marca especializada Mönchshof, la cerveza Weizen Kapuziner y la tradicional cerveza EKU, todas ellas como sellos independientes con sus propias recetas e ingredientes. Esta variedad de cervezas justifica la reputación de la ciudad de Kulmbach como la capital de la cerveza en la sombra.

La Kulmbacher Brauerei AG es la única cervecera alemana que incorpora en su logo impreso en las etiquetas, el escudo municipal de la ciudad donde se encuentra ubicada la fábrica.
Desde la temporada 2006/07 es la cerveza oficial del equipo de fútbol FC Nürmberg. La compañía adquirió los derechos de publicidad conjuntos de club de fútbol al que patrocina.

Sobre las Eisbock...
Literalmente significa "la bock de hielo", ya que la palabra  "Eis" quiere decir hielo en alemán. Este estilo también es conocido en la región como "Bayrisch Gefroren" (helado de Baviera) . Se trata de un estilo de cerveza bastante particular y difícil de ejecutar. Como su propio nombre indica, la cerveza sufre un proceso de congelación, que provoca que se vaya concentrando a lo largo de diferente fases, obteniendo una cerveza con mucho más alcohol que por ejemplo las Doppelbock, estilo con el que podríamos decir que mantiene un cierto parentesco. Se suelen caracterizar por ser más oscuras, de sabor más intenso  y con mayor concentración de alcohol que las doppelbock. La gran dificultad que entraña la elaboración de una cerveza de este estilo radica en que cualquier "defecto" o desviación que pudiera tener la cerveza va a agudizarse en el producto final obtenido, por lo que generalmente no suele ser un estilo muy trabajado por las cerveceras artesanales, y mucho menos por los fabricantes caseros. 
Su descubrimiento se debe a una coincidencia. Según se recoge en las crónicas de la cervecería Kulmbacher, en algún momento de comienzos del siglo XX, un aprendiz que trabajaba para la fábrica, en un frío día de invierno, olvidó llevar dos barriles de cerveza Bock hasta el sótano de la cervecería. Los barriles se quedaron a la intemperie, y con el paso de los días se cubrieron de nieve y se congelaron, pero el olvido del muchacho no fue descubierto hasta la primavera siguiente. Los barriles por pura ley física, habían reventado y el aprendiz se llevó una buena reprimenda por parte del capataz. Pero curiosamente el descuido del chico se transformó en un golpe de suerte porque bajo la capa de hielo, lo que se encontraba en el tonel, era una cerveza Bock, de sabor más fuerte y un alto volumen alcohólico.


Cata:
Graduación: 9,2º
Temperatura de servicio: 12ºC 
Tipo de vaso recomendado: Copa en forma de balón.
Aspecto: Se trata de una cerveza de un tono rubí oscuro cercano al negro. La carbonatación es visible junto al cristal. Forma una corona de espuma de color blanco de 1 dedo de espesor aproximadamente, pero que rápidamente queda reducida a una fina capa que dura hasta prácticamente apurar la copa. Deja algunos rastros visibles de espuma pegados al vidrio.
Aroma: Aromática y compleja. En nariz destacan los aromas a malta, caramelo, pan,y algo de alcohol, junto con notas afrutadas, principalmente frutos oscuros como ciruelas, higos, pasas, y también algunos frutos del bosque como moras y frambuesas. También se aprecian ciertos matices a madera, incluso muy sutilmente algún rastro ahumado. Apenas se deja intuir alguna evidencia floral proveniente del lúpulo.
Sabor y textura: Muy sabrosa. Resulta una cerveza muy bebible a pesar de su intenso sabor y volumen alcohólico. Con un cuerpo medio-alto, y un nivel de carbónico . Destaca por su carácter maltoso, con predominio de tostados, caramelo y fruta, principalmente frutos oscuros, con matices avainillados. Los sabores se encuentran muy bien mezclados en su justa proporción, no resultando en exceso dulce, ni tampoco alcohólica, a pesar de que el alcohol aparece pronto en el trago, y está presente pero sin molestar. De nuevo se vuelve a notar, con un ardor moderado al final del trago, ayudando a proporcionar un regusto seco y algo amargo.
Un excelente ejemplo del estilo al que pertenece. Altamente recomendado para quienes gusten de las cervezas maltosas y sabrosas.
Maridaje: Ideal acompañando a algunos postres, como una milhojas con mousse de chocolate y plátano.

Nota:

martes, 27 de marzo de 2012

Cata excepcional de cervezas belgas especiales

Hace un par de semanas había recibido la llamada de Ernesto de Yria para poder asistir a una cata de cervezas belgas especiales planificada para el pasado domingo, en la que iba a ser la inauguración de su "tienda - laboratorio cervecero" en Ocaña. De antemano, conociendo el buen hacer del que hacen gala Ernesto y Ani, con los eventos que organizan, mi respuesta iba a ser un sí casi con total seguridad, ya que afortunadamente, no había ningún compromiso anterior para la citada fecha en mi agenda, pero cuando supe que algunas de las cervezas integrantes de la belgian-session que nos tenían preparada, eran nada menos que la Westvleteren 12 y la Oerbier de De Dolle, entre otras, no sólo faltó tiempo para confirmar, sino que ya contaba las horas para que llegara la ansiada cita.
El domingo, bien temprano se intuía que el día iba a ser grande, animado por las pistas que nos había dado Ernesto en Facebook a lo largo de los últimos días, sobre lo que íbamos a podernos encontrar acompañando a las cervezas. El resultado fue grandioso, ya que tuve la suerte de compartir una jornada cervecera en muy buena compañía, disfrutando de una selección de cervezas sencillamente espectacular. Toda una explosión de sensaciones concentradas durante unas horas, en las que desfilaron por nuestras manos y nuestras bocas, un total de cinco cervezas espectaculares. Por orden: Una Cantillon Iris, una De Dolle Oerbier, una Land van Mortagne de Alvinne, una Westvleteren XII, y una Black Damnation Coffee Club para terminar. Allí estuvimos Luis de Culturebeer, David Gago de Homo Lupulus y un grupo de amigos, entre los que se encontraba un servidor, en animada conversación mientras que degustábamos cada una de las maravillas que Ernesto y Ani nos tenían preparadas, y no sólo cervecísticamente hablando, sino también en lo que se refiere al maridaje diseñado para acompañar cada cerveza, a destacar: un guiso espectacular de carne con cerveza italiana Ducale, y una tarta de chocolate y cerveza Guinness


Nada más llegar y para ir abriendo boca, comenzamos con una Yria golden, cortesía de la casa, mientras que los presentes departíamos sobre cervezas principalmente. Llegó el momento de sentarse a la mesa y comenzamos con una lambic, y no cualquier lambic. Nada menos que una Cantillon Iris, llamada así por ser dicha planta el símbolo de la ciudad de Bruselas y producida desde 1998. Esta cerveza se aleja un poco de la línea habitual de la cervecera, sin llegar a utilizar  malta de trigo, sino solamente malta pale y elaborada con un 50% de lúpulo fresco. He aquí la principal diferencia que en nariz ya era apreciada.  Las lambics del estilo suelen utilizar lúpulos secos, y en este caso se emplean también lúpulos más frescos de Poperinge, así en nariz presentaba un fondo floral y herbáceo, acompañando a los típicos matices de vino blanco, vinagre y heno que suele caracterizar a estas cervezas. En boca algo de madera y el gusto típicamente ácido, con matices lupulados, que proporcionaban un amargor complementario a la sequedad y astringencia habituales. Muy buena, aunque no apta para todos los paladares. Para acompañar a esta maravilla se optó fundamentalmente por unos mejillones al vapor, cómo no. Los mejillones en esta ocasión no llevaban ningún tipo de salsa, pero puedo dar fe de que estaban realmente buenos, con un porte digno de mención. Algunos ejemplares de un tamaño espectacular. Junto con los mejillones, también hubo queso de la tierra en aceite, elaborado con leche cruda de oveja. Increíble. Y unos chicharrones elaborados en la tradición de la tierra, realmente ricos, aunque nada dietétcos. En mi opinión el queso acompañó de forma excelente a la Cantillon, ya que ayudaba a contrarrestar la sensación astringente y ácida que provocaba en los laterales de lengua la lambic de Bruselas.


De ahí pasamos a la Oerbier de De Dolle. Conocida por muchos de los que suelen seguir el blog, qué puedo decir de esta cerveza y de la fábrica que la elabora, que no se haya dicho ya en muchos de los blogs cerveceros? No hay nada que haga la gente de De Dolle (Los locos) que me disguste. Probablemente la Oerbier sea mi favorita entre todas ellas. El nombre de la cerveza significa "original", y durante mientras degustábamos esta maravillosa cerveza Ernesto nos contó la historia del muñeco que aparece en las etiquetas de esta cerveza, y que a muchos recordará al muñeco gigante que se materializaba al final de la película de Cazafantasmas. Realmente está inspirado en los dibujos encontrados en las cuevas de Altamira, quizás haciendo referencia al origen en la historia del hombre. En su mano izquierda porta un tenedor como símbolo de la ciencia necesaria para preparar la cerveza, pero el muñeco se encuentra mirando hacia su mano derecha donde se encuentra el resultado de dicha elaboración, la cerveza. En cuanto a la cerveza propiamente dicha, se trata de una cerveza oscura, turbia, con abundante carbonatación como se aprecia en la fotografía, con mucho aroma a malta, caramelo, frutos oscuros, vainilla... y en boca deliciosamente cremosa, con gusto maltoso con toque a melaza, caramelo, bizcocho, de nuevo frutos oscuros, especias y levadura. Algo seca al final y el alcohol muy bien integrado. 
La cantidad de espuma generada en vaso tiene que ve mucho con la carbonatación que presenta esta cerveza, pero influye notablemente el vaso empleado. Esta cerveza está pensada para copas de tipo cáliz, con mucha abertura en la parte superior. Por cuestiones de logística obvias tuvo que ser el vaso de Yria. Aquí surgió un debate sobre cuál debería ser el posible vaso universal para poder efectuar una cata de prácticamente cualquier cerveza, y todos estuvimos bastante de acuerdo en que una copa de vino con la base algo más ancha que la boca, con un talle lo suficientemente largo para poder asirla sin problemas sin tocar la copa en sí, podría ser una buena aproximación a este vaso de uso universal.
Mientras que servíamos esta cerveza, Ernesto comenzó a dar buena cuenta de un jamón preparado para la ocasión, que no estaba nada mal. De complemento al jamón Ernesto nos sorprendió con un toque dulce en combinación: tamarindo, una alternativa a la opción agridulce clásica del melón con jamón, y que resultó realmente curiosa. Y para esta cerveza también se pensó como maridaje un plato de salchichas especiadas, con pimientos fritos y cebolla caramelizada. Exquisitas.

La cosa no marchaba nada mal, y aún quedaban muchas maravillas por venir. La siguiente joya preparada para continuar no podía ser menos, ya que el nivel era muy alto hasta el momento. Así pasamos a una Alvinne Land van Mortagne, una cuádruple belga, de la cada vez más conocida micro belga Alvinne, de la que destaca su gama Morpheus con muchos adeptos entre los más cerveceros. Aquí estábamos ante una cerveza de casi 14º nada menos, pues bien, había que mirar varias veces la etiqueta para corroborar su graduación ya que en boca, en absoluto, nada hacía presagiar tal contenido alcohólico. Esto particularmente es uno de los factores que más valoro en este tipo de cervezas. Muy oscura como se aprecia en la foto, en nariz, abundante presencia de ciruelas, frutos oscuros y toques de chocolate. En boca suavemente dulce y afrutada, con algo de caramelo y malta tostada, y un final donde se combinaba la fruta con un toque lupulado. Sorprendente.


Y aquí llegó el plato que para mi gusto fue la estrella gastronómica de la jornada: un guiso de carne guisada con cerveza Ducale, que estaba exquisito. Pura mantequilla, con una salsa suave y a la par sabrosa. Ideal para acompañar una cerveza de las características de la ale oscura y alcohólica de Alvinne. Y sin terminar la ración de carne, llegó la estrella de la sesión de ayer, la Westvleteren 12. Se trataba de las clásicas botellas sin etiquetado y con el nombre de la abadía grabado alrededor de la base del cuello de la botella. Hablando de ella, fue inevitable no hablar de los famosos y ansiados packs de WV12 que llegarán en breve, y a los que dediqué en este mismo blog una reciente entrada anterior. En este punto estábamos totalmente conmocionados por el continuo trasiego de sensaciones intensas, después de los auténticos cervezones que llevábamos acumulados. La joya de la abadía flamenca era perfecta para el momento, y apareció tal y como la recordaba. Color caramelo oscuro, cercano al negro, densa, generosa y compacta espuma. Aromas a higos, dátiles, azúcar, levadura y especias. En boca, majestuosa, llenando la boca por completo, redonda, con notas dulces, con el punto justo de amargor, y sus más de 10º muy bien contenidos.



Y no hay quinto malo. Para finalizar que se podía incluir en la cata después de tomar la maravilla de la joya trapense de los monjes de Westvleteren? pues una Imperial Stout de De Struise. La Black Damnation Coffee Club. Sencillamante colosal. Negra, petrolífera, con una espuma de color canela tirando hacia el amarillo. Una colección de aromas torrefactos que haría palidecer a los más cafeteros. Auténtica delicia para acabar, con nada menos que 13º de alcohol, pero que para nada parecía alcanzar tal graduación en el paladar. Café intenso, amargor tostado, moka, y algo de chocolate negro. Deliciosa, e ideal "cierre" para combinar con los postres.



Los postres fueron los fuegos artificiales de la fiesta. Comenzamos con unas palmeritas de esponjoso hojaldre y fina cobertura de chocolate negro en las que se había incluido en su elaboración Yria, y también una selección de variadas tartas y pasteles, junto con la tarta mencionada al comienzo del post, de chocolate y Guinness Stout, que se puede apreciar en la fotografía superior y que de toda la repostería presente resultó el complemento perfecto para la negrísima Black Damnation.

Pero esto no fue todo, también hubo degustación en primicia de nuevas mermeladas de Yria, y continuamos con el desfile de cervezas, ya fuera de cata. Hubo ocasión para probar la Uerige clásica y la Doppelsticke que David había conseguido traer, y alguna que otra joya secreta de bodega. De ambas maravillas, en especial la Doppelsticke de Uerige,  hablaré en un próximo post dedicadas a ellas, las que a mi juicio son las mejores altbier que he probado  sin lugar a dudas. El remate perfecto para una espectacular reunión cervecera, que ya estoy contando los días para repetir. 

viernes, 23 de marzo de 2012

Great Divide Titán y Hércules, ira de titanes


En un momento en el que está de plena actualidad un previsible taquillazo de cine que versa sobre luchas entre titanes y héroes de la mitología griega, he recordado que hará algo más de un mes que en una de mis últimas visitas a Cervezorama, mientras que dudaba si llevarme a mi casa un par de Hércules de la estadounidense Great Divide (GD), me adivirtieron que no lo pensara dos veces, porque posiblemente no podría volver a comprarlas por tiempo indefinido, ya que no iban a llegar más hasta la Península.
Algo parecido a lo que sucedió con la canadiense Unibroue hace ya más de un año. Fue enterarme de la lamentable noticia, y disiparse las dudas al instante. Ya la había probado, como otras de la marca, pero siendo una de mis cervezas norteamericanas favoritas, no iba a desaprovechar la ocasión de poder hacer acopio de varias GD, y no sólo las Hércules, sino también las Titan, que también andaban por algún estante de la tienda. Y si hubiera habido alguna Yeti, también hubiera sido incluida en el lote. Una joya de Imperial Stout, que particularmente me fascina dentro de este género.



















Con Unibroue lo que sucedió fue que la macro japonesa Sapporo había comprado a la canadiense, y decidió obviar al mercado europeo, para centrarse en la exportación dirigida a los países asiáticos, lo cual personalmente considero un error, ya que las Unibroue gozaban ya de prestigio y reputación en Europa, siendo unas cervezas muy apreciadas. Puedo comprender que las oportunidades de negocio que ofrece el sudeste asiático con sus economías emergentes, junto con el gigante Chino, son muy apetecibles para una empresa de envergadura, pero no debería haber dejado olvidado al mercado europeo, donde hay mucha más competencia, pero también mucha mayor cultura cervecera.
Con el caso de Great Divide los motivos parecen ser otros, pero de nuevo tenemos casi el mismo resultado.  Al parecer se ha producido un incremento de la demanda interna en los EEUU, y la compañía ha decidido detener las exportaciones a Europa, con el objetivo de dar prioridad al abastecimiento interno. Podéis leer algo sobre el tema en el siguiente enlace del Denver Post: http://www.denverpost.com/business/ci_17806658 .De un modo u otro, el hecho es que dejarán de llegar (si no lo han hecho ya) a España.

Sobre la cervecera...
Esta "micro" forma parte de esa nueva generación de productores cerveceros que comenzaron a surgir en la década de los noventa, y que revolucionaron la industria y el panorama cervecero. Las cervezas elaboradas por estas micros supusieron una ola de viento fresco, desenfadado que rompió con los esquemas establecidos, apostando por la innovación, y siendo valientes. Tras muchos años en los que en USA se consumía principalmente las típicas lager industriales que muchos conocemos, los nuevos productores apostaron por aferrarse a la esencia de los ingredientes de la cerveza, en especial al lúpulo, utilizando mayor cantidad y número de variedades de entre las cultivadas en el país, de forma que apostaron por imprimir un carácter lupulado a sus cervezas, convirtiéndose en la seña de identidad de estas nuevas cervezas norteamericanas.

Great Divide es fruto de aquellos años, en los que aunque Colorado no era aún un centro de producción a destacar dentro de la cerveza independiente, Denver, su capital, y sus alrededores comenzaron a experimentar una ola de nacimientos de micros, gracias a la asociación entre jóvenes homebrewers emprendedores que apostaron por el negocio de la cerveza.

Como ya comenté en una entrada del pasado cuando hablé de la Yeti, GD fue fundada en 1994 por Brian Dunn, el cual imprimió a la compañía las características típicas de las microcerveceras norteamericanas: innovación, pasión por la cerveza, y gusto por el lúpulo. Ya sabemos que los norteamericanos son los que han ayudado durante los últimos años a que la gente conozca el lúpulo, incluso llegando a convertir a algunos en auténticos adictos a las múltiples variedades de esta planta perteneciente a la familia de las cannabináceas
Su portfolio es extenso superando la veintena de referencias abarcando diferentes estilos cerveceros, entre las que destacan especialmente:
- Las mencionadas: Yeti, una Imperial Stout, la Titan, una IPA, y la Hércules, una doble IPA.
- Y otras recomendables como : La Hibernation Ale, una cerveza de invierno, y la Old Ruffian, una berley wine.


Gread Divide Titan IPA

Cata:
Graduación: 7,1º
Temperatura de servicio: 12ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado:Copa de pinta americana o de tulipa.
Aspecto: De color ámbar con tintes anaranjados, aparece algo turbia y traslúcida, dejando pasar mucha luz. Forma una capa espuma de algo más de 1 dedo de espesor, muy blanca y con buena duración. Deja atractivos anillos de espuma adheridos en el vaso.
Aroma: Marcadamente lupulado. Aparecen notas a cítricos, melocotón, pino, flores y algún matiz especiado. Conjuntamente también se aprecian notas maltosas, en especial, caramelo y pan horneado.
Sabor y textura:De cuerpo medio, y mediano nivel de carbonatación, entra con facilidad, resultando muy agradable de beber. El alcohol se encuentra perfectamente acoplado. Deliciosamente lupulada, se dejan notar de forma moderada los sabores cítricos con matices florales y el caramelo de la malta. Muy bien equilibrada. Deja un regusto ligeramente seco y amargo de mediana duración, que provoca una sensación gratificante.
Maridaje: Ración mixta de sushi y maki.

Nota:






Great Divide Hércules Double IPA

Cata:
Graduación: 10º
Temperatura de servicio: 10ºC-12ºC
Tipo de vaso recomendado: Copa de pinta americana o de balón
Aspecto:De color anaranjado oscuro, ambarino, con algún tinte cobrizo. Más turbia y densa que su hermana, con sedimentos visibles, deja pasar la luz, pero sin permitir transparencias.  Presenta un aspecto denso y compacto ayudada por su capa de blanca espuma de apenas 1 dedo de espesor, pero con buena consistencia y duración discreta. No deja mucho rastro adherido en el cristal.
Aroma:Contundente aroma lupulado, en el que destacan las notas de cítricos, en especial naranja y pomelo, junto con otras notas a pino, corteza de árbol y resina. También aparece la malta con fuerza, como queriendo equilibrar fuerzas con el lúpulo, con notas a galleta, caramelo y masa de pan. Se quiere advertir cierto toque dulzón, como a sirope pero sin resultar excesivo.
Sabor y textura: Cerveza muy potente, con mucho cuerpo y que llena la boca por completo. Un poco "masticable" y de textura a la par algo aceitosa. El nivel de  carbónico se encuentra en una justa medida y el alcohol aunque apreciable no desentona. En los sabores aparecen con mucha fuerza los lúpulos, con sabores cítricos y matices resinosos. En contrapunto también se aprecian sabores a caramelo y galleta principalmente, logrando a pesar de la carga de lúpulo, balancear el resultado. Al final del trago deja sequedad y sobre todo un amargor muy persistente propio de una DIPA americana. Muy buena cerveza pero algo más difícil que su hermana para paladares no iniciados en el mundo del lúpulo. Al final de la botella se aprecian sus 10º por lo que es recomendable beberla con moderación.
Maridaje: Una fondue mixta de quesos (gruyere, emmental, appenzel y una pizca de azul), con un punto de pimienta.

Nota:

miércoles, 21 de marzo de 2012

Westvleteren XII llega a España


De la Westvleteren XII ya hablé en su momento en el blog en varias ocasiones, cuando hablé de los top ten y demás listas de clasificación de cervezas, y también cuando puede probarla por primera vez tras haber podido conseguir una botella gracias a un detalle de un amigo que pudo traérmela directamente desde Bélgica. Y  por qué hablo de nuevo de esta cerveza única? pues sencillo, porque dentro de bien poco podremos comprarla en España por primera y única vez.

El monasterio...
Como todos seguramente ya sabréis la abadía de Sint Sixtus (este es su verdadero nombre) es un monasterio trapense, situado en las proximidades del pueblo de Westvleteren, en Flandes. Ya he comentado varias veces en el blog que los trapenses pertenecen al orden del císter, por lo que siguen la regla de San Benito, de ahí el nombre de benedictinos. En qué consistía la regla de San Benito? pues muy sencillo en rezar y trabajar ("ora et labora"). El fin de esta regla era concienciar a los monjes de que tenían que vivir del trabajo de sus propias manos, de ahí que muchos monasterios se dedicaran a los cultivos y a elaborar productos para vender posteriormente. En el caso de la abadía de Westvleteren, ya sabemos que lo que producen es cerveza, y no cualquier cerveza precisamente, sino una auténtica delicia, que desde hace algún tiempo ha visto incrementada su popularidad, tras figurar como la mejor cerveza del mundo en la web de puntuaciones y críticas sobre cerveza ratebeer. Cuál es la diferencia que existe entre el monasterio de Westvleteren y los restantes 6 monasterios trapenses productores de cerveza? Sencillamente que sus cervezas no forman parte de los circuitos comerciales habituales para a distribución y venta, y la única forma en que pueden ser adquiridas es en el propio monasterio, previa cita concertada por teléfono y proporcionando la matrícula del vehículo en el que iremos a recogerla, siempre teniendo en cuenta, además las existencias disponibles, ya que se tratan de cervezas de producción limitada.

Si existían todas estas dificultades para conseguirlas, qué es lo que ha pasado para que no sólo podamos comprarlas fuera de la abadía, sino que además lleguen a España?
Sencillo, la necesidad de recaudar fondos, pero eso sí, para un buen fin, la rehabilitación de la abadía. En el año 2010 el estado en el que se encontraba en monasterio era realmente deplorable con la existencia de grietas más que evidentes, cimientos no muy sólidos, etc. La situación era tal que las dependencias de 22 monjes eran prácticamente inhabitables, por lo que resultó imprescindible la construcción de un nuevo monasterio anexo al original.
Los monjes intentaron recabar fondos a través de diferentes medios, bien pidiendo ayuda económica a otros monasterios e instituciones públicas, o a empresas o a través de donativos anónimos, pero los ingresos logrados no resultaron suficientes para poder sufragar los costes de la nueva construcción, por lo que los monjes acordaron comercializar por una única vez el mejor producto elaborado por la abadía, su conocida cerveza Westvleteren XII.


El pack...
Para la ocasión los monjes no han dejado nada al azar y han cuidado todos los detalles:
Para empezar, el formato de presentación. La botella no será la habitual botella sin etiquetado, sino una edición especial, decorada para la ocasión con un atractivo logo serigrafiado en dorado, con letras góticas y números romanos y el lema “Ad Aedificandam Abbatiam Adiuvi” que significa “Yo he ayudado en la construcción de una abadía”.
La cerveza no se comercializará por separado, es decir, que no será posible adquirir una o dos botellas sueltas, sino en un estuche especialmente decorado, con la imagen del ladrillo oscuro que se ha empleado en la construcción del nuevo edificio del monasterio, haciendo llegar al comprador la idea de que paga por uno de los ladrillos utilizados.
El estuche en cuestión, contiene 6 botellas y 2 copas, también especialmente decoradas con una serigrafía dorada, llevando el mismo logo de Westvleteren XII.
El éxito del pack ha superado todas las expectativas ya que en Bélgica, por ejemplo, salieron a la venta para consumo interno nada menos que 93000 packs, agotándose en tan sólo una jornada.



En España...
Para el tema de la distribución han tenido en cuenta a los mejores importadores de cervezas trapenses del mundo, y han dado la posibilidad a unos pocos elegidos para distribuir un lote de WV12 a lo largo de este año. Dado lo limitada de su producción la planificación está pensada para sacar una producción extra cada mes para un país en concreto hasta finales del 2012. Después de este año volverán a su volumen de producción habitual.
Los lotes han sido sorteados, de modo que cada importador conoce con antelación en que momento tendrá disponible su lote de Westvleteren. En el caso español, este importador es Cervebel, y para su distribución el mes que ha resultado en el sorteo es el próximo mes de abril.
El poder vender estos estuches en España está sujeto a unas condiciones y reglas estrictas, fijadas por el monasterio, y que tienen por objetivo que el mayor número de consumidores pueda conseguir un pack, y evitar el posible comercio paralelo con reventas a precios abusivos. La primera condición acordada con los monjes es definir un sistema que garantiza un único estuche por persona.

La venta se realizará de forma exclusiva a través de Internet por medio de una página web creada para esta ocasión especial. Será necesario dar los datos personales incluyendo el DNI, para garantizar que sólo será posible adquirir un único estuche. A partir de una fecha determinada, dicha página será activada y las primeras 3500 personas que realicen su pedido en firme podrán adquirir su estuche. Para la distribución los estuches vendidos serán enviados en cada zona a su distribuidor correspondiente para que sean repartidos en los locales escogidos. De esta forma se ha tratado de evitar dar preferencia a una ciudad o región en concreto.
La dirección de la página web y la fecha en la que comenzará la venta será publicada en la página web de Cervebel (www.cervebel.es), en su blog (www.cervebelblog.com) y su página facebook: www.facebook.com/cervebel.
Los seguidores en facebook serán informados de modo automático al ser publicada la noticia en su muro. Para hacerse seguidor es tan sencillo como hacer clic con el ratón en “me gusta” cuando os encontréis en su página de facebook.

El pasado 1 de Marzo fue la presentación oficial de la llegada de los estuches a España, en la residencia del embajador de Bélgica, de la mano de Erik Coene de Cervebel. Se prevee que la activación de la página web para la venta sea a comienzos del mes de Abril, por lo que ya estamos muy cerca todos los que amamos la cerveza de poder hacernos con uno de los ansiados estuches, y contribuir además para la construcción de la nueva abadía.



domingo, 18 de marzo de 2012

De Ranke XX Bitter, lo importante es el lúpulo



Dentro de un género peculiar al que muchos denominan IPA belga, nos encontramos con la cerveza XX bitter de la cervecera valona De Ranke, a la que dedico la entrada de hoy.
Este género o estilo si es que se puede denominar como tal, particularmente no lo encuentro muy definido. Vendría a ser una cerveza al más puro estilo belga, similar a una triple, con su habitual carácter especiado, afrutada, con levadura, y alto nivel de alcohol, al que se le añade una cantidad de lúpulo por encima de lo habitual, con lo que se incrementa el número de IBUS de este tipo de cervezas. Pero no necesariamente todas las cervezas rubias o pálidas, con un elevado número de IBUS tienen que ser una IPA forzosamente. Algunos podrían decir que esta XX bitter, se encuentra más inspirada en las bitters inglesas, con un carácter lupulado diferente al habitual que solemos encontrar en las cervezas belgas, empleando lúpulos enteros de Poperinge, y no extractos de lúpulo, alcanzando los 65 IBUS pero con un contenido alcohólico más propio de las cervezas valonas. Precisamente este carácter lupulado es el que la hace especial y digna de mención. Otras cervezas dignas de este tipo o similar, son la Gouden Carolus Hopsinjoor, la Chouffe Houblon, o la Urthel Hop-it.

Sobre la cervecera...
De Ranke es una cervecera un tanto peculiar, ya que aglutina a las dos mitades belgas: valones y flamencos y la tercera región, Bruselas, ya que la cervecera en sí se encuentra establecida en Valonia desde el año 2005, pero los maestros cerveceros Nino Bacelle y Guido Devos son flamencos, que además contrataron el asesoramiento de otro maestro cervecero de la capital belga. Fundada en 1994, al comienzo en solitario por Nino Bacelle, y con una gran tradición cervecera detrás en su familia, empezó con una única cerveza, la Guldenberg, que recibió este nombre en honor la Abadía Guldenberg de Wevelgem, donde la cerveza ya se elaboraba en el pasado. En 1996 decide combinar su sabiduría con la de Guido Devos, miembro fundador de la sociedad de catadores de cerveza de Bélgica. En esta compañía es patente la afición que sienten por las cervezas lámbicas, y su apuesta por la calidad de los productos empleados en la elaboración de sus cervezas, especialmente el lúpulo, estando convencidos de que el lúpulo es el ingrediente más importante en sus productos. Actualmente De Ranke mantiene en su portfolio un total de 5 tipos de cervezas aparte de la original Guldenberg: La Père Noël, una cerveza de Navidad;  la Kriek De Ranke, una cerveza de fruta natural; la Cuvée de Ranke, una cerveza de origen mixto, cercana a la Lambic, la Noir De Dottignies, una cerveza oscura; y la Bitter XX, la cerveza "más amarga en Bélgica" y la cerveza que le dio a la fábrica su reputación y que es la cerveza comentada en la cata.
Actualmente el 60% de la producción se exporta a los EE.UU., Japón, India y a otros países europeos como los vecino Países Bajos, Suecia, Francia, Dinamarca, Gran Bretaña, Italia y Austria.



Cata:
Graduación: 6,2º
Tipo de vaso recomendado: Copa en forma de tulipa.
Temperatura de servicio: 10ºC aprox.
Aspecto:De color amarillo pálido, bastante turbia, y algo traslúcida. Se presenta con una buena capa de espuma totalmente blanca, y muy esponjosa, con buena amplitud entre 2 y tres dedos y de duración mediana. Deja rastros irregulares pegados al cristal, sin llegar a dejar aros definidos. Carbonatación de burbuja mediana-fina, abundante y claramente visible junto al vidrio.
Aroma
Destacan por un lado su carácter lupulado con claridad, donde se aprecian fundamentalmente notas florales y de cítricos, como pomelo y naranja fundamentalmente, y algo de piña con algunos toques resinosos. Y por otro lado el típico aroma de las ales triples belgas, pero no de una forma tan destacable como es habitual en ese tipo de cervezas, aunque en este caso sobresalen especialmente la levadura y las especias.
Sabor y textura
Cerveza con una acentuada carbonatación, de cuerpo medio, y con una sensación sobre la lengua a medio camino entre el cosquilleo y el picor, en la que intervienen además las especias como el clavo y el cilantro. A pesar de ello entra de forma cómoda, sin problemas. En el sabor se aprecia al comienzo una mezcla de dulzor (donde se aprecian azúcar y ese aroma tan característico que suelen tener la goma de mascar) y también acidez, en la que se acoplan las notas cítricas, donde destaca la naranja, dando paso posteriormente a las notas más florales y herbáceas, para finalizar con un regusto más seco que amargo. Deja una sensación un tanto áspera y astringente pero a la par refrescante. Gana a medida que se va bebiendo.
Maridaje: Cóctel de gambas con aguacate.


Nota: 

miércoles, 14 de marzo de 2012

Ayinger Celebrator, para celebrar lo que se tercie


Hacía varios meses que andaba detrás de las cervezas de una firma alemana que algunos conoceréis pero que desgraciadamente no se suelen prodigar con demasiada frecuencia dentro de nuestras fronteras. Me estoy refiriendo a Ayinger, célebre y reputada por sus excelentes cervezas, en especial por su doppelbock, la Celebrator, que con semejante nombre, ya podemos hacernos a la idea, de que no se trata de una cerveza corriente ni mucho menos. Afortunadamente tuve la suerte de poder probarla en alguna ocasión, pero la última se remontaba hacía más de 2 años ya, por lo que estaba ciertamente algo ansioso por encontrarla en alguna de las tiendas que usualmente suelo frecuentar. Cuando me enteré de que en Cervezorama iban a tener una remesa especialmente reseñable de cervezas alemanas, me mantuve especialmente atento al momento en que llegaran las tan esperadas Ayinger, entre otras. El pasado viernes, en mi última visita a la tienda, la tenían junto con la Weisse de la misma marca, y algunas otras alemanas. Objetivo conseguido por tanto, y no tardé prácticamente nada en dar buena cuenta de una de las botellas que había adquirido.

Sobre la cervecera
El nombre de la cervecera proviene de la pequeña localidad de Aying fundada hace más de 12 siglos, y que se encuentra situada a unos 25 kms al sudeste de Munich, hacia la frontera austríaca. Precisamente la torre del campanario de la iglesia del pueblo se encuentra representada en el etiquetado de las botellas de esta cervecera con más de cien años de historia a sus espaldas. El tatarabuelo del actual director, Franz Inselkammer, Johann Liebhard fue quien fundó la fábrica en 1878, de gran reputación en toda Baviera tras haber ganado numerosos galardones por su amplia variedad de nada menos que 15 cervezas. Naturalmente, tal y como viene a ser habitual en la mayoría de las cerveceras alemanas, de acuerdo a la Reinheitsgebot de 1516. Ayinger emplea para la elaboración de sus cervezas, los conocidos lúpulos aromáticos Hallertau y Spalt, tan habituales en las cervezas alemanas, su propia cepa de levadura desarrollada especialmente para la producción de sus cervezas, el agua de un pozo propio y cebada malteada bávara. La distribución de las cervezas se centran a nivel regional, alcanzando un radio de 100 kms, dedicando a la exportación solamente un 10% de la producción, especialmente a los países limítrofes como Italia, y Austria, y otros más alejados como España y Estados Unidos, aunque no suele ser muy habitual encontrarlas en nuestro país.
Hay una pequeña taberna restaurante junto a la fábrica, además de un museo realmente interesante para todos aquellos que tengan curiosidad e inquietud por conocer el procedimiento de elaboración y la historia de la cervecera. En el portfolio actual producido por la fábrica se encuentran nada menos que 13 variedades diferentes, lo que no suele ser muy habitual para una fábrica alemana. Entre estas variedades podemos encontrar desde una pils, hasta una weizenbock, o una doppelbock como la que ocupa esta entrada, sin dejar de lado a otros estilos como las weizen, las hell, o las kellerbier.

Como curiosidad decir, que el origen de la palabra bock en alemán, para designar las cervezas pertenecientes a este estilo y sus hermanas, las doppelbock, proviene de la ciudad de donde es originario este tipo de cervezas, Einbeck, que evolucionó con el paso del tiempo hasta el término actual bock, que en alemán quiere decir además carnero, por lo que generalmente en las chapas y sobre todo etiquetas, de las cervezas de este estilo aparece precisamente representado este animal, como es el caso de la Ayinger Celebrator.



Cata:
Graduación: 6,8º
Tipo de vaso recomendado: Copa en forma de tulipa.
Temperatura de servicio: 8-10ºC
Aspecto:De color oscuro cercano al negro, con brillos al trasluz a medio camino entre los tonos rojizo y té. Densa y abundante capa de espuma  de color crema, de más de dos dedos de espesor, que se mantiene largo rato. Textura aterciopelada. Medianamente gasificada, con burbuja fina.
Aroma: Claro predominio de las notas a maltas tostadas, caramelo, toffee y algo de chocolate. Se desprenden matice dulzones y ahumados que complementan el espectro aromático. Poca presencia de los lúpulos en el olor.
Sabor y textura: Deliciosa. De fácil entrada, tiene una textura muy sedosa. De carácter maltoso, destacan los sabores a pan tostado, café y caramelo, con un toque ligeramente ahumado. Muy sabrosa, pero sin embargo, no resulta ni tan dulce ni tan alcohólica como otras doppelbock. Suficiente carga de lúpulo para equilibrarla en su justa medida. Finaliza con un regusto suavemente amargo. Probablemente la mejor exponente en su género.
Maridaje: Pato asado glaseado con miel.

Nota:

domingo, 11 de marzo de 2012

Big Mama Stout, oscura rareza


Hace varias semanas coincidiendo con mi buen amigo Luis de culturebeer en la feria de la cerveza artesanal de Toledo, me obsequió con dos regalos.El primero de ellos era un mapa fantástico con rutas cerveceras en Bélgica, que incluía las principales fábricas con sus referencias, y también restaurantes y tiendas. Realmente fascinante. El segundo fue una botella de una cervecera belga artesana no muy conocida. Elaborada por la brasserie Jandrain-Jandrenouille para Novabirra, se trataba de la Big Mama Stout (curioso nombre) presentada en una botella elegante de vidrio oscuro y en formato de 75 cl. Aquel día nos emplazamos a que la probara y le diera mi opinión, y la mejor forma que se me ocurre es a través de la publicación de una entrada en el blog. Ayer llegó el momento de descorchar la botella y de comprobar qué escondía la botella de esta cervecera inédita para mi.



Sobre la cervecera Jandrain-Jandrenouille.
El responsable de esta cervecera artesanal belga es un ingeniero mecánico, Alexandre Dumont y Stéphane Meulemans, un ingeniero químico especializado en la industria de la cerveza. Ya tenían perfectamente diseñado su proyecto de empresa antes de adquirir la maquinaria necesaria en una fábrica de cerveza situada en la localidad francesa de Berry. Desde bastante tiempo atrás, cuando eran estudiantes ya tenían en mente el sueño de poder elaborar su propia cerveza.
La andadura de la brasserie comenzó en el año 2006, cuando ambos socios reconvirtieron una antigua granja agrícola en una fábrica de Cervezas. Después de un ensayo que transmitía buenas y prometedoras sensaciones, nació la cerveza que se ajustaba a los deseos de sus elaboradores. Como consecuencia de la buena reputación que iba adquiriendo la cerveza en la región, la producción llegó a elevarse hasta las 8.000 botellas, con una proyección de poder alcanzar las 300.000 botellas en un futuro próximo.
La fábrica conserva la distribución arquitéctonica de la antigua granja. Se trata de un imponente inmueble de forma rectangular que data originalmente del siglo XVIII, con un amplio porche en la planta baja y un hermoso techo que hacen de entrada al edificio. En resumen, una casa elegante de gran tamaño y con dos plantas. La arquitectura es la típica de las granjas tradicionales que abundan en la región de Husbaye al sur de Bélgica, donde se encuentra situada la brasserie.
Actualmente la cervecera produce aparte de la Big Mama Stout, otras dos cervezas:
La IV Saison, que evoca a los 4 ingredientes esenciales de la cerveza.
La V Element, que hace referencia al quinto ingrediente con el que se elabora esta cerveza, que aporta un sabor diferente proveniente de una especia.
La VI Wheat, que emplea lúpulos "new wave".
Las etiquetas de ambas cerveza fueron diseñadas por el artista belga Francois Schuiten, de reconocimiento internacional, especialmente en Europa por su trabajo en el mundo del comic por sus dibujos en la serie Les Cités Obscures.

La Big Mama Stout es una stout, para la que se han empleado maltas miel y chocolate, y lúpulos magnum en su elaboración. Si alguien quiere conocer más acerca del proceso de elaboración de esta cerveza puede consultar la web: http://www.novabirra.com/pages/big_mama.html


Cata:
Graduación: 6,2º
Temperatura de servicio: 12ºC 
Tipo de vaso recomendado:Copa de pinta británica.
Aspecto: De color prácticamente negro, con algún brillo de tono marrón claro al trasluz , similar a la coca cola. Apariencia compacta, a lo que ayuda la generosa capa de espuma de cerca de 3 dedos de espesor que forma, de color crema cercano al canela, y de aspecto denso y cremoso. Buena textura y duración media, ya que tras media pinta apurada apenas quedaba una fina película. Rastros de espuma algo irregulares. Nivel de carbonatación medio-alto, con burbuja muy pequeña.
Aroma: Sin ser especialmente aromática, aparecen con claridad en un comienzo los aromas a maltas torrefactas, pan tostado, y algo de azúcar. También se aprecian notas de café y chocolate negro bastante evidentes. Acompañan algunas notas florales y a tierra húmeda.
Sabor y textura: Cerveza con cuerpo medio, y algo cremosa, en boca entra con abundante presencia de maltas tostadas y torrefactas. El sabor a café es manifiesto quedando por encima de algunos otros matices como por ejemplo el chocolate negro más detectable hacia al final del trago, aunque en conjunto no se percibe como mal balanceada. Aparecen los mismos matices  terrosos del aroma. Finaliza con un regusto seco y ligeramente amargo con algo de astringencia al final.
Maridaje: Va muy bien con postres como una muffin con perlas de chocolate.

Nota:

jueves, 8 de marzo de 2012

Dougall's, an englishman in Cantabria


Allá por la primavera de 2010, en una de las visitas que regularmente hago a Cantabria cada año, pasé con mi familia una tarde en Liérganes, un precioso pueblo a orillas del río Miera, famoso entre otras cosas por su chocolate, que es típico merendar en alguno de sus cafés. Paseando por el casco viejo del pueblo descubrimos un pub, el Picos, donde servían una cerveza de barril artesana, elaborada en el mismo Liérganes. Se llamaba Dougall's. Me llamó poderosamente la atención el nombre de origen anglosajón, pero cierto es que Cantabria ha mantenido históricamente un vínculo especial con Gran Bretaña. Finalmente me decidí a probar la que entonces era la variedad de tostada en grifo y he de decir que me gustó bastante.Totalmente convencido de que siendo una cerveza de la tierra la iba a poder encontrar embotellada fácilmente en algún supermercado de la región, no llegué a preguntarle al barman, dónde podía conseguirla. Craso error. Más tarde pude comprobar que no era nada sencillo encontrarla, y así en cada una de mis visitas en vacaciones a Cantabria, intentaba conseguirla sin éxito. Así que al año siguiente, concretamente el pasado verano, de nuevo en una nueva visita a Liérganes, entré en el mismo pub, y pregunté directamente. De primeras me llevé una decepción, no la servían. Pero todo tenía una explicación, y es que según me informaron, la producción había sufrido un parón debido a que se estaban mudando a una nueva fábrica, señal de que el negocio no iba mal. Al final mi decepción se transformó en lo contrario, ya que pensé que seguramente a partir de ese momento sí la iba a poder conseguir más fácilmente.
Desde entonces han pasado ya varios meses, y curiosamente la semana pasada recibí un email de Anna de Dougall's informándome que iban a estar en el Salón del Gourmet en la edición de este año, ofreciéndome invitaciones para poder visitarles. No lo dudé y me decidí ir para allá y conocer en persona al responsable de aquella cerveza que descubrí en Liérganes y que tan buen sabor me dejó. 


Se trata de Andrew Dougall, de ahí el nombre de la cerveza, al que pude conocer en persona, constatando además que es un tipo encantador. Aprovechando que era aún temprano y había poco público en el pabellón, pude hablar con él sobre su historia y sus cervezas. Inglés, nacido en Londres hace 57 años, vive en Liérganes desde hace 15, y Dougall's su proyecto cervecero ya lleva 6 años funcionando. El motivo por el que se lanzó a elaborar cerveza se debe fundamentalmente a un sueño personal que había perseguido durante años desde prácticamente su adolescencia, aparte de que como buen aficionado a la cerveza, buscaba tener aquí una cerveza semejante a la que podía disfrutar en los pubs de UK. En Gran Bretaña existe un cultura de cerveza como la que existe en España del vino, por lo que buscaba poder disfrutar de una cerveza alejada de las clásicas rubias industriales de nuestro país. Y qué mejor forma, que elaborando uno mismo su propia cerveza. A pesar de que su familia británica no mantenía relación con el mundo cervecero, se inspiró en las recetas de los productores británicos más tradicionales que suelen elaborar su cerveza para abastecer sus propios pubs. Antes de iniciarse profesionalmente en este sector, Andrew se había formado en una universidad especializada en este tema, y había trabajado en tres empresas pertenecientes al sector en Inglaterra. Fue cuestión de tiempo que comenzara a fabricar cerveza de forma casera para consumo propio.

De ahí, el siguiente paso era intentar montar una instalación propia. De esta forma Andrew decidió crear su pequeña fábrica de cerveza en Liérganes, frente a su conocido balneario.
Hasta dar este paso decisivo y comenzar a elaborar su propia cerveza, Andrew se había dedicado al mundo editorial. Editaba por encargo de diferentes puertos, estando entre ellos el de Santander, y precisamente gracias a este contacto con España, a través de sus instituciones portuarias, fue como finalmente acabó residiendo en Cantabria. Ahora, los libros permanecen en las estanterías y sus horas quedan invertidas entre cocederos, fermentadores y tostaderos, acompañado siempre de lúpulos y maltas.


La Dougall's se trata de la primera cerveza artesanal de Liérganes. No es una cerveza cualquiera. La intención de Andrew es que la gente considere a la cerveza como mucho más que un refresco, y pase a apreciarlo como un producto con muchos matices, que busca la excelencia y el equilibrio. Además asegura que dado que su objetivo es hacer una cerveza de calidad emplea las materias primas más caras, ya que de no ser así la cerveza que elaboraría no ofrecería el resultado que busca. Su cerveza se trata de un producto artesano, de producción limitada, que aplica los métodos de elaboración tradicionales ingleses. El resultado es una cerveza con mayor cuerpo y sabor que las que está acostumbrado a tomar el consumidor habitual. En un comienzo la totalidad de la producción era envasada en barril y se servía en grifo en únicamente cinco puntos de venta: tres en Liérganes (Los Picos que era el que conocía, Trastero y Jake); uno en Solares (The Black Crown) y otro en Santander (Cervecería Cormorán).


Actualmente el volúmen de producción ha crecido considerablemente y por ello surgió la idea del cambio de fábrica. Andrew cuenta además con un socio, Enrique Castanedo en el actual proyecto de Dougall's. En la nueva sede, (que tuve la oportunidad de ver en fotografías en un libro conmemorativo de la fábrica) predomina el blanco y los grandes espacios, muy abiertos, similar a lo que sería un loft, lo que le dota de una imagen moderna, algo minimalista e industrial. Si algún aficionado tiene interés debe saber además que es posible visitar la fábrica, aunque no en un horario fijo, sino concertando una cita previa para garantizar que nos pueden atender y guiar en la visita. 
Actualmente no sólo se produce la cerveza en barril, sino también embotellada, teniendo por el momento 3 variedades disponibles, que fueron las presentadas en el Salón del Gourmet, y que tuve el gusto de probar.
- La 942 (el prefijo telefónico de Cantabria), que se encuadra dentro de las pale ale.
- La Tres mares, que sería una brown ale.
- Y Leyenda (nombre dado por la leyenda del Hombre Pez), una extra special bitter.



Estas tres mismas variedades estarán presentes en el inminente BBF que tendrá lugar este mismo fin de semana, y al que lamentablemente no podré asisitir.

Andrew sostiene que su cerveza, al ser un producto de carácter local, estaba origianalmente pensada para disfrutar en Liérganes, en su ambiente, donde nace. La idea es que la gente visite la localidad y tome su cerveza allí. Ahora las metas son más ambiciosas, expandiéndose poco a poco en el mercado. Muy pronto esperemos tenerlas disponibles en Madrid y otros puntos de nuestra geografía. En cualquier caso, seguro que en mi próxima visita a Cantabria este año, cuando vaya a Liérganes, no me voy sin tomarme un par de pintas en la terraza jardín del Picos, pero hasta entonces si la podemos tener en botella ya tenemos algo. Andrew muy amablemente me obsequió con una botella de cada variedad para tomarlas tranquilamente y apreciar todos sus matices. Desde aquí mi agradecimiento. Nos vemos en Liérganes!

Y a continuación las notas de cata:

942 (Pale ale)
Graduación: 4,2º
Temperatura de servicio: 8 ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado:Copa de tulipa o de pinta británica.
Aspecto:Cerveza de color dorado intenso. Con algo de turbidez, presenta un nivel de carbónico moderado, y de burbuja pequeña. Forma una capa de espuma espectacular, de más de dos dedos de espesor. Densa, compacta, nívea, y  muy duradera. Resiste hasta el final de la copa.Abundante rastro en vidrio en forma de aros con lágrimas. Excelente aspecto.
Aroma: Presencia de notas a cereal, mantequilla y caramelo. Destacan por encima otras notas más florales y frutales, especialmente cítricas: pomelo, naranja, lichi... con un toque dulzón.
Sabor y textura: Cerveza que entra suave, con mucha facilidad, pero que en boca gana cuerpo. Muy buen equilibrio entre notas dulces y amargas, aunque prevalece el lúpulo, pero lo hace sin estridencias, de una forma elegante. De nuevo aparece la fruta, y los sabores provenientes del lúpulo, con presencia de cítricos, y algo terrosos. Finaliza con un regusto con el grado justo de amargor, que se diluye lentamente.
Maridaje: Secreto ibérico con cebollita y pimientos asados.
Nota:


Tres mares (Brown Ale)
Graduación: 5,2º
Temperatura de servicio: 10º C - 12ºC
Tipo de vaso recomendado:Pinta británica.
Aspecto: Presenta un tono marrón, con algún matiz cobrizo. Nivel de carbonatación medio-bajo. La capa de espuma es de dedo y medio de espesor, de color blanco crema. Algo porosa y de densidad media. Duración menor, aunque queda una fina capa al final de la copa. Deja rastros irregulares en la copa a medida que la apuramos.
Aroma: Clara presencia de maltas torrefactas con notas a frutos secos, café, y algo de regaliz y cacao. Presenta también un cierto carácter afrutado.
Sabor y textura: Cerveza de entrada fácil. Ayuda que el nivel de burbuja no está muy acentuado. Con menos cuerpo del esperado, destaca su carácter maltoso, donde aparecen los sabores al tostado de la malta, con matices varios donde predomina el café. A pesar de ello, el lúpulo hace acto de presencia dejando un regusto amargo.
Maridaje: Una sencilla tabla de ahumados: (Salmón, trucha, palometa y bacalao).

Nota:

Leyenda (Extra Special Bitter)
Graduación: 5,8º
Temperatura de servicio: 10ºC aprox.
Tipo de vaso recomendado:Copa de balón o pinta británica.
Aspecto: De color ámbar intenso, traslúcida, con algo de turbidez. Genera una capa de espuma de amplitud media, color blanco y abundante porosidad. De duración media igualmente desaparece a mitad de copa, pero perdura una fina capa de 1 mm de espesor.
Aroma: Aromática, con presencia destacable de notas afrutadas (manzana, pomelo), y también florales, y a plantas silvestres o medicinales. La malta permanece por detrás, con algo de caramelo, y toffee. También presenta ciertos matices especiados más detectables en el paladar.
Sabor y textura: Intensa y muy sabrosa. Tiene la entrada más potente de las tres. Buen equilibrio entre notas maltosas y lupuladas, aunque al final me queda mayor presencia de lúpulo de la esperada. Cerveza de cuerpo medio, destaca por su sabor afrutado, con toques de manzana y cítricos y también algo especiado que no logro identificar, con una textura algo cosquilleante. El alcohol aparece, notándose de forma más intensa que en las otras 2. Deja un regusto bastante amargo, y con algo de astringencia que perdura durante largo rato.
Maridaje: Hamburguesa especiada a la parrilla.

Nota: