miércoles, 29 de diciembre de 2010

Cervezas de Navidad (III): Tuborg Julebryg


Con muchos días de fiesta y excesos aún por delante, continuaré con la serie de posts dedicados a las cervezas de Navidad. Esta tercera entrada sobre este tipo de cervezas irá dedicada a la Tuborg Julebryg, que si tuvisteis la ocasión de consultar uno de los posts recientes del blog, formaba parte de la pequeña remesa de cervezas que tenía presta a ser consumida (al menos en parte) durante estas fiestas. De hecho, de la que estamos hablando, cayó en un abrir y cerrar de ojos durante los aperitivos de la cena de Nochebuena, a pesar de tratarse de una lata de litro, formato por cierto no muy habitual en España, donde es muy habitual encontrar latas de 50cl., e incluso pequeños barriles de 5 litros, pero no latas de 1 litro.

La Tuborg es una compañía danesa fabricante de cerveza, fundada en el año 1873 por Carl Frederik Tietgen. Tuborg se dedicó inicialmente a producir cervezas lager rubias y doradas para el mercado danés. Se fusionó con un conjunto de pequeñas cervecerías conglomeradas en 1894, motivo por el cual firmó un acuerdo de colaboración con Carlsberg en 1903, que le permitía participar en sus beneficios. En 1970, finalmente este conglomerado de cervecerías apadrinadas por Tuborg en primera línea, como compañía de referencia, fue adquirido por el grupo Carlsberg, también danés, y que todos conoceréis. De hecho, es uno de los 4 gigantes de la industria cervecera junto con los grupos: Anheuser Busch-Inbev, Sab Miller y Heineken.
Actualmente sigue manteniendo su propia imagen de marca a pesar de pertenecer al grupo del gigante danés, y se fabrican actualmente varias cervezas con la marca de Tuborg,  especialmente cervezas lager de gran consumo, destinadas tanto al mercado propio danés, como a la importación para mercados extranjeros.

Entre las cervezas fabricadas por el grupo con la imagen de marca de Tuborg destacan dos cervezas especiales de temporada, pensadas para ser consumidas en épocas del año muy concretas:
- La Tuborg Julebryg:Como cerveza de Navidad.
- La Tuborg Påskebryg: Como cerveza de Pascua.

La Tuborg Julebryg forma ya una pequeña parte de la tradición navideña danesa (como nuestro turrón Almendro) desde prácticamente el momento de su aparición hace casi 30 años en 1981.
La llegada de esta cerveza oscura a los estantes de las tiendas es una clara señal para los daneses, de que la Navidad se encuentra muy cerca.
Se consume de forma generalizada desde el momento en que caen las primeras nieves, y las calles comienzan a llenarse de la alegría propia de las fiestas navideñas, con un ambiente festivo muy común en la mayoría de los países del centro y norte de Europa, donde logran dar un mayor espíritu navideño al ambiente, que en otros países como el nuestro, de latitudes más meridionales.


Cata:
Traida directamente desde Copenhague por encargo (uno más con los que suelo "castigar" a mis amigos cuando se van de viaje)  El formato de envasado de la cerveza fue en lata de 1 litro, como comenté al comienzo del post. Lata por cierto muy atractiva visualmente y que para la cual ya he reservado un hueco en mi colección de latas de cerveza, por su llamativo diseño y por el tamaño, que como también he comentado no es habitual en España.

Graduación: 5,6º
Aspecto: De color dorado cálido y oscuro. Transparente y bien carbonatada, con una corona de espuma blanca de amplitud media, pero no demasiado densa.
Aroma: Destaca de forma clara el olor a malta ligeramente tostada, pan y cereales. Presenta también notas de caramelo, con algún matiz de lúpulo y especias.
Sabor: En boca es una cerveza de cuerpo medio a ligera. Fácil de tomar. El sabor es predominantemente dulce y ligeramente tostado en un comienzo apareciendo rápidamente el caramelo, e incluso el alcohol (a pesar de no presentar demasiada concentración alcohólica). Seguidamente se percibe ligeramente el contenido de lúpulo (más bien escaso) para finalizar con un regusto seco, y ligeramente amargo.
Se recomienda servir entre 7ºC y 10ºC. Especialmente recomendada, según información de la propia marca, para acompañar asados de carne, o platos de arenque y salmón, tan típicos y abundantes en la gastronomía danesa. 

Al igual que sucede con las otras dos cervezas de Navidad comentadas en el blog, resulta demasiado dulzona para mi gusto. Mi puntuación es algo inferior a las otras dos, ya que ambas, tanto la Binchoise Noel, como la Samichlaus aportaban mayor complejidad y riqueza, especialmente de aromas. Aunque con el mismo defecto al final, que terminan siendo demasiado dulzonas  e incluso alicoradas,  sin lograr un buen equilibrio por lo que me cansan rápidamente, a pesar de que por momentos el sabor de estas cervezas resulte verdaderamente rico y se empareje de maravilla con el plato elegido para acompañar.

Puntuación: 6

martes, 28 de diciembre de 2010

Duchesse de Bourgogne, tradición flamenca


Hoy voy a hablar de una buena representante de uno de los estilos más puramente tradicionales de Flandes: la ale roja flamenca, y en concreto de la Duchesse de Bourgogne.
Producida por la cervecera Verhaeghe, la Duchesse de Bourgogne es una ale roja flamenca característica del Flandes Occidental. En el curso de su proceso de fabricación, después de la primera y la segunda fermentación, la cerveza se destina a la maduración en barricas de
roble durante 18 meses. El producto final es una mezcla de cervezas jóvenes de 8 meses de edad con cerveza añeja de 18 meses de edad. Al final seobtiene una cerveza mixta, en el que la edad media antes de ser embotellada es de 12 meses.

La historia de la cervecera comienza en 1892 en la zona rural de Vichte, de mano de los hermanos Paul y Adolf Verhaeghe, quienes fundaron una pequeña cervecería maltería adjunta a un establo, de esta forma la cebada cultivada en sus propios campos, era malteada directamente para ser utilizada posteriormente en la fabricación de la cerveza. Un hecho circustancial afortunado, como la proximidad de las líneas férreas, facilitó la distribución de la cerveza en el entorno local, lo que explica la rápida y buena acogida que tuvo en Bruselas. Como en muchas de las cerveceras que hemos visto comentadas en el blog durante alguna de las Grandes Guerras, se provocaron cambios traumáticos en las fábricas. En este caso fue durante la Primera Guerra Mundial, durante la  cual, los alemanes llegaron a desmantelar la fábrica de la que hablamos. Tras unos años baldíos, en la década de los 50 se impuso el gusto por las cervezas pils, pero a pesar de todo la cervecera Verhaeghe continuó con la elaboración de cervezas tradicionales de alta fermentación, especializándose en la producción de una de las cervezas más típicamente flamencas, la ale roja, estilo en el cual producen una afamada cerveza: La Duchesse de Bourgogne.
La cerveza está dedicada al propio personaje histórico de quien toma el nombre. De hecho la imagen de la mujer que aparece en la etiqueta de la botella esprecisamente María I de Borgoña, también llamada "La Rica", hija de Carlos II de Borgoña, conocido como el "El Temerario", y mujer de Maximiliano I, emperador del Sacro Imperio Germano. Nacida en la capital actual de Bélgica, Bruselas en 1457 y fallecida en la bella ciudad de Brujas en 1482. Dado que era la única hija, heredó de su padre el título que ostentaba tras su fallecimiento en 1477. Acumuló otros títulos también como Condesa de Flandes y Condesa de Artois.
Uno de los motivos por los que pasó a la historia este personaje, fue por defender la autonomía de los territorios de los Países Bajos. La pretensión francesa  por estos territorios  provocó que el rey Luis XI ocupara algunas plazas como el Franco Condado o la región de Borgoña, lo que impidió a María ejercer su título en los que eran sus territorios. Con el objetivo de expulsar a los franceses promulgó una carta conocida como el Gran Privilegio, mediante el cual se garantizaba el gobierno propio en los Países Bajos, lo que la convirtió en un personaje de cierta relevancia histórica.


Cata:
Graduación: 6,2º
Color: Rojo intenso y oscuro, similar al granate, algo amarronada con tintes de rubí. De carbonatación muy  fina pero notable, y con una corona de espuma más bien corta de color crema, y que se disipa pronto.
Aroma: Claramente dulce y afrutado, con aromas a cerezas entre otros. Se perciben matices a madera, lo que le da un carácter avinado, producto de su envejecimiento en barrica.
Sabor: Cuerpo medio, y sabor a medio camino entre lo dulce (proveniente de la cerveza joven) y lo ácido/agrio (causado por la cerveza añeja de la mezcla).
Comienza con un gusto azucarado y afrutado, que a pesar del aroma a las cerezas, me recuerda a la sidra, para a continuación dar paso a un gusto ácido, que incluso llega a ser algo
agrio en un regusto seco, prolongado y bastante persistente.

Esta cerveza goza de muy buenas referencias,  aunque particularmente no me ha llegado a convencer tanto como otras ales rojas flamencas como la Rodenbach.

Puntuación: 7,75.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Cervezas para estas fiestas...

Una vez llegadas las fiestas, incluso antes, comienza una serie de excesos culinarios, que cómo no deberán estar regados con buena bebida.  Por ello, he hecho acopio de cantidades ingentes de cerveza abarcando una buena variedad, con cervezas de diferentes estilos y procedencias, que compartiré con amigos y familia en estos días.
Quería comentaros la recopilación de las cervezas que tengo en "bodega", para ver qué os parece si habéis probado alguna de ellas, y cuál me recomendáis dejar madurar durante más tiempo. Algunas de ellas ya las he consumido anteriormente, como la Rochefort, o la Pannepot, incluso alguna otra ha llegado a aparecer en el blog, como la Schlenkerla o la Samichlaus.


En formato de botella de 33cl, o 50cl:
- 1 Duchese du Burgogne.
- 1 Weihenstephaner Dopelbock.
- 1 Schlenkerla.
- 1 Hardcore IPA de Brewdog.
- 1 Struisse Pannepot.
- 1 Rochefort 10.
- 1 Lindemanns Kriek.
- 1 Rodenbach.
- 1 Flying Dog IPA 
- 1 Kasteel Rouge
- 1 Samichlaus

 En formato de botella de 75cl.
- 1 Chimay Azul Grand Reserve.
- 1 Mikkeler Monk Elixir.
- 1 Bush Prestige.
- 1 De Molen Vuur & Vlam.


En formato de lata, que aprovecharé para mi colección.
- 1 Tuborg Julebryg de 1 litro.
- 1 Carlsberg Elephant en formato de 50 cl.

Por si fuera poco, en esta verbena de cervezas, no están incluidas 6 Chimay rojas, de reciente adquisición en un pack, en el que se incluía la copa propia de Chimay, y es que me encantan las copas y jarras de cerveza, como coleccionista, por lo que no me pude resistir cuando pasé por delante de ellas en el hiper.

Como veréis muy variada selección. De ellas mención especial merecen las del segundo grupo que son un poco más difíciles de conseguir. La Mikeller vino directamente de Coppenhague junto con la Tuborg y la Carlsberg, en el equipaje de mi cuñado en un viaje reciente que hizo a Dinamarca, y al que siempre le lío para que me consiga cervezas en sus viajes. Muchas gracias desde aquí cuñado ;). La Tuborg Julebryg cayó ya, ayer tarde en los aperitivos de la Nochebuena, y ya adelanto que será la protagonista de un tercer post sobre las cervezas de Navidad.
Y con la Chimay Azul, tengo un dilema. Es de producción del 2010, tal y como figura en el escudo de la abadía en la etiqueta. Mi idea al comprarla era dejarla madurar durante 1 año o 2 más en botella, antes de consumirla. Alguno de vosotros, ha hecho la prueba alguna vez? Se aprecia notablemente la diferencia? Claro, la idea que tengo es de dejarla madurar, pero cada vez que veo la botella en uno de los muchos momentos adecuados para tomarla, me cuesta seguir manteniendo esa decisisón, aunque por el momento, y ayudado por la restante variedad de la que dispongo, mantengo a raya la tentación. Ya os iré comentando qué me han parecido, aquellas que no he probado ni comentado aún en el blog.

Felices Fiestas amigos "blogueros", que disfrutéis de ellas en buena compañía y con mucha y rica cerveza. Salud!

lunes, 20 de diciembre de 2010

Punk IPA, la escocesa revolucionaria


En uno de los primeros post del blog hablaba de la curiosa (y para algunos hasta estúpida) disputa existente entre dos cerveceras, una escocesa (la BrewDog) y otra alemana (la Schorschbräu) por fabricar la cerveza con más alcohol del mercado. Pues bien, precisamente de la escocesa Brewdog, he probado recientemente la Punk IPA. Lo cierto es que conociendo la trayectoria de la cervecera escocesa desde hace tiempo, y habiéndome hecho eco de la contienda mantenida con la cervecera alemana, jamás había probado nada absolutamente de la Brewdog.

Lo cierto es que la Brewdog ha revolucionado un tanto el panorama de las cervezas british. Se trata de una cervecera joven, de origen muy reciente,  afincada en  Fraserburgh (Escocia) y que al margen de las bombas de alcohol lanzadas al mercado, como la Sink the Bismark, tiene una gama de cervezas considerable,  siendo productos peculiares, muy especiales, empezando por su etiquetado e imagen de marca, hasta el sabor, al menos por lo que he podido comprobar con esta IPA, y por lo comentado en los círculos y blogs cerveceros respecto a otras cervezas de la misma compañía.

Se trata de cervezas, que según su propia estrategia de mercado, no están pensadas para el público aficionado a las cervezas de fácil consumo, incluso llegan a advertirlo en su etiquetado, sin ningún tipo de pudor ni miedo a que les reste cuota de mercado.

La Punk IPA, como su propio nombre indica es una Indian Pale Ale. Las IPA son uno de los estilos que están viviendo una edad de oro, dentro del panorama de las cervezas de importación y artesanales, impulsadas en gran medida por las microcerveceras norteamericanas, especializadas muchas de ellas en este tipo de cervezas. La IPA es un estilo muy británico en origen, ya que se trataba de las cervezas que eran enviadas desde el corazón del imperio británico, hasta las lejanas colonias de la India. Este tipo de cervezas debido precisamente a este carácter "emigrante", (y fundamentalmente a que tenían que pasar varias semanas navegando en los cargueros hasta llegar al puerto de destino), contenían una elevada carga de lúpulo que le confería un amargor y aromas característicamente muy pronunciados.

El lúpulo era utilizado no sólo como elemento aromatizante o potenciador del amargor, sino más bien como conservador, por lo que sus altas concentraciones en las cervezas de este tipo, permitía que se conservaran en buenas condiciones hasta su consumo. 

En el caso de esta Punk IPA se emplean hasta 4 lúpulos diferentes, alcanzando un amargor de 68 IBUS, según información de la compañía. Lo de los IBUS, da para hablar largo y tendido en otros post que incluiré en el blog. Los IBUS, para aquellos que lo desconozcan,  son la unidad de medida internacionalmente aceptada, para evaluar el amargor de una cerveza. Las siglas significan International Bitterness Unit. Para que os podáis hacer una idea, una clásica pilsen, a las que la mayoría del público está acostumbrado puede tener como mucho 30 IBUS y la mayoría de ellas ni siquiera la mitad de esta cifra.



Cata:

Graduación: 6º
Aspecto: De color dorado pálido, algo turbia, bien carbonatada y con una corona de espuma más bien escasa.
Aroma: Muy aromática, limpia y fresca. Aparecen fundamentalmente notas afrutadas (a cítricos como el pomelo, o la naranja) y silvestres/balsámicas (a brezo, pino, y flores silvestres). Poca presencia en nariz de la malta.
Sabor: En boca tiene mucha fuerza. De cuerpo medio, comienza con ligeras notas malteadas, dando paso a los sabores cítricos correspondientes a los aromas detectados, en especial el pomelo, para a continuación dar lugar a un intenso sabor lupulado, profundamente amargo, que evoluciona hasta un regusto especialmente amargo y prolongado en la finalización.
Como ya dije en otra ocasión, siento una debilidad por las cervezas amargas, y aunque he probado muchas muy amargas, pero no demasiadas he encontrado con cargas de amargor similares y su misma contundencia, quizás alguna barley wine u otra IPA como la de la cervecera estadounidense Flying Dog. Lo cierto es que es una cerveza para verdaderos amantes y aficionados a nuestra amada bebida y que considero indicada para paladares acostumbrados.

Puntuación: 8

martes, 14 de diciembre de 2010

Cervezas de Navidad (II): Samichlaus, la cerveza de San Nicolás.

En la última y reciente entrada en el blog hablaba de las cervezas de Navidad, y como estamos en fechas próximas, la última cerveza que he probado puede incluirse dentro de este grupo. En esta ocasión la cerveza sobre la que hablaré es la Samichlaus, de nuevo originaria de tierras Austríacas, aunque heredera de una antigua receta suiza.

La Samichlaus, cuyo nombre significa de forma coloquial en el alemán de los suizos, Santa Claus, es una cerveza de Navidad que se produce el 6 de Diciembre de cada año, por ser el día de San Nicolás, al que está dedicada la cerveza, y posteriormente se deja madurar durante 10 meses en barrica, justo para ser consumida a partir del año siquiente en las cercanías de las fiestas navideñas, justo cuando llega de nuevo el día de San Nicolás, ya que los suizos antiguamente separaban la costumbre de dar los regalos de la celebración puramente de la Navidad.

Esta cerveza, al igual que la inmensa mayoría de las cervezas de Navidad, contiene un alto volumen de alcohol, pero en este caso es aún más acusada la concentración alcohólica. Estamos hablando de nada menos que 14º (aunque no es constante, ya que incluso en algunas partidas, puede llegar a los 15º, pero nunca por debajo de los 14),  por lo que es considerada como la cerveza lager que contiene más alcohol del mundo, y una de las cervezas en general
con mayor graduación. Este factor, obviamente marcará gran parte del carácter de la cerveza como veremos en la cata.

Producida por la compañía cervecera Schloss Eggenberg es elaborada desde el año 1979 y vendida a partir de 1980. Como he comentado antes, basada en una antigua receta suiza de la cervecera Hürlimann en Zurich, es una cerveza muy afamada. Resulta un tanto misterioso el hecho de cómo logran elaborar una cerveza con tanto alcohol, ya que no resulta fácil por los métodos convencionales.


Cata:

Graduación: 14º
Aspecto: Es una cerveza de tono amarronado, con destellos anaranjados y granates, y la cabeza de espuma originada al vertir en copa es prácticamente inexistente. Casi no forma espuma.
Aroma: De aroma intenso y muy profundo. Es inspirar sobre la copa y las fosas nasales se inundan por completo de aromas muy dulces y embriagadores.
El alcohol en concentración muy elevada, aflora de forma contundente. Se perciben también claramente notas de pasas fundamentalmente, higos, caramelo y regaliz.
Sabor: Se trata de una cerveza de cuerpo medio, y el sabor, al igual que el aroma es muy intenso. El alcohol aparece fuertemente, de modo que parece en algunos momentos que estemos tomando un licor, o un oporto. El regusto es muy dulce y prolongado.
Curiosa, y recomendable para acompañar un postre o un plato contundente.Imprescindible beberla despacio. Demasiado alicorada para mi gusto, pero con 14º en su haber, qué podía esperar? aún así el sabor es delicioso por momentos, aunque llegue a hartar en otros.

Nota: 7.75

domingo, 12 de diciembre de 2010

Cervezas de Navidad (I): La Binchoise Noel


Ahora que estamos en pleno mes de Diciembre, y las fiestas navideñas están cada vez más próximas, llega un momento para muchos amantes de la cerveza un tanto especial, que es el lanzamiento al mercado de las cervezas de Navidad para la temporada, producidas de forma especial para esta época, principalmente por cerveceras belgas, aunque hay cerveceras de diferentes países que también lanzan al mercado sus ediciones especiales de Navidad.

La aparición de las cervezas de Navidad en Bélgica fue a comienzos del siglo XX. La elaboración de este tipo de cervezas, generalmente comenzaba hacia finales del verano, comienzos del otoño, entorno al día de San Miguel, en Septiembre. Los maestros cerveceros, llegada esa época del año, comenzaba a producir una cerveza especial en la que invertían lo mejor de sí mismos, tanto en materias primas como en talento. Estas cervezas eran además fuertemente especiadas para ser consumidas durante las fiestas de Navidad y fin de año. De este modo, la cerveza disponía del tiempo justo para madurar durante poco más de 2 meses y estaba lista para poco antes de la llegada de San Nicolás en Nochebuena. La cerveza resultante, normalmente de producción muy limitada, muchas veces era utilizada como regalos para los propios trabajadores de la fábrica de cerveza, o para los mejores clientes de la misma, y el excedente de la producción era vendido posteriormente a los habitantes de la zona.
La cerveza de Navidad  no es en sí misma un estilo de cerveza muy bien definido, ya que las hay muy diferentes entre sí: rubias, oscuras, maltosas, dulces, con azúcares añadidos o todo lo contrario, más amargas con extra de lúpulo. Eso sí, la principal característica en común que se puede apreciar en este tipo de cervezas es su elevado volúmen de alcohol que suele superar el 7%, quizás debido a que estas cervezas estaban destinadas desde un principio a calentar  y alegrar al personal, durante las frías noches de Navidad y el comienzo del invierno. Lo que además tienen en común, aparte del elevado contenido en alcohol,  son sus etiquetados que obviamente, contienen imágenes con motivos navideños.

En esta primera entrada sobre las cervezas de Navidad voy a comentar la Binchoise Noel, cerveza producida por la compañía belga La Binchoise fundada en 1987 por André Graux en la región de Hainaut. Esta cervercera es afamada por su bar que bien merece una visita y su gama creciente de cervezas, entre las que destacan entre otras la Biere des Ours, o la Binchoise Spéciale Belge. La edición de Navidad es la más fuerte de las cervezas producidas por la compañía. En España se puede conseguir en la Maison Belge, donde particurlamente adquirí la edición en botella de 75cl.


Cata:

Graduación: 9º

Aspecto: Es una cerveza de color a mitad de camino entre ámbar y caramelo. Con algo de turbidez se aprecian restos de levadura en suspensión en la botella. La corona de espuma resulta atractiva, muy blanca, generosamente densa y permanente. Notablemente carbonatada.

Aroma: Rica en aromas, es una cerveza notablemente especiada y afrutada, predominando la manzana entre otros aromas frutales como melocotones y peras. Destaca el olor a malta con notas dulzonas de caramelo, y azúcar. Se aprecia también aromas a levadura.

Sabor: Con cuerpo medio, y de paladar ligero, resulta suave y fácil de tomar. Predominan los sabores dulces, a caramelo y frutas. El alcohol se encuentra bien integrado, ya que no parece una cerveza de 9º. Finaliza con un regusto seco y ligeramente amargo.
Es una buena cerveza, pero esperaba más de ella, teniendo en cuenta que había logrado tener importantes premios en su haber. Queriendo resultar algo crítico, para mi gusto resulta algo dulzona con un toque rancio, y el amargor  muy ligero está más provocado por las especias que por el lúpulo.
Quizás debería haberlo dejado madurar en botella 1 año hasta las próximas Navidades, antes de consurmirla, que es lo realmente redomendable, pero surgió la ocasión perfecta para tomarla y no la dejé pasar de largo. Por eso, aunque en principio esperaba una cerveza sobresaliente, mi puntuación se queda en el notable.

Puntuación: 7,5

martes, 7 de diciembre de 2010

Ottakringer, sangre vienesa


Hoy me he decantado por hablar acerca de una cerveza austríaca, que goza de larga tradición y gran reputación: la OttaKringer, y en concreto de la Schnitt, dentro de la gama producida por la cervecera.
Uno de los países con gran tradición cervecera en Europa es Austria, país que destaca sobre todo en la elaboración de las weiss bier, o sea, las cervezas de trigo, quizás debido a la proximidad geográfica a la colindante Baviera, ya que en costumbres y gastronomía los austriacos y los bávaros tiene muchos puntos en común, aunque hay otros detalles que por contra los diferencia.
La Ottakringer Schnitt es una cerveza que no resulta demasiado fácil encontrarla en España. Particularmente en mi caso, vino en un conjunto de cervezas, en lata, que me trajeron como regalo proveniente de tierras austríacas. Se elabora a partir de otras dos clases de cerveza: una rubia, la Helle y otra tostada, la Dunkle. Para obtener esta cerveza de gusto particular, se mezclan en distintas proporciones ambas cervezas. Aunque mezclar diferentes tipos de cerveza es relativamente algo habitual, como sucede en Bélgica con las Lambic, no es por contra, demasiado habitual en las cervezas de la región centroeuropea.
 
Acerca de la compañía
El origen del nombre de la compañía se debe al distrito Ottakring de la capital de Austria, donde se encuentra ubicada la fábrica de la cervecera, que por cierto es la última gran fábrica de cerveza que aún queda en Viena.
Heinrich Plank fue el fundador de la cervecería "Planksche Brauerei" en 1837, que supuso la "primera piedra" en la construcción de la compañía, en la ciudad de Viena.
La empresa fundada por Plank, fue adquirida en el año1850 por los hermanos Ignnaz y Jacob Kuffner, judíos de origen, que agrandaron la compañía y ampliaron las instalaciones. En esa época lllegó a haber de forma simultánea más de 40 fábricas de cerveza en la capital austríaca.
Ignnaz Kuffner estaba íntimamente ligado a  la vida social de la ciudad, hasta tal punto que incluso llegó a ser nombrado alcalde de Ottakring en el año 1869, y nombrado noble por el emperador Francisco José en 1878, en pleno esplendor de la capital imperial y sus afamados románticos valses. Su hijo Moriz continuó la tradición familiar con la empresa, hasta que fue expulsado a la fuerza por los nazis tras producirse la anexión de Austria al tercer Reich en 1938. Incluso antes de la invasión del ejército alemán, por el hecho de ser de familia judía ,fue obligado por los nazis a malvender su querida fábrica a un precio irrisorio a Gustav Harmer, un fabricante de licores.
Durante la 2ª Guerra Mundial, apenas se produjo cerveza en la fábrica debido a la práctica paralización de la actividad industrial por la contienda bélica y a la escasez de materias primas. El 27 de Abril de 1945, fue un día histórico para Austria, ya que se proclamó la segunda república con la creación de un nuevo gobierno austriaco provisional y  más adelante, justo al comienzo del verano de 1945, los medios de prensa anunciaban con gran alegría que ya había cerveza otra vez. Pero no es hasta el año 1949 cuando vuelve a fabricarse la cerveza clásica de Ottakringer.
En 1950 los herederos del forzosamente exiliado Moritz Kuffner, recibieron una compensación por la "venta" obligada de la fábrica de su familia, que siguió sin embargo,  siendo propiedad de los Harmer hasta que a mediados de los 80 salió a bolsa una parte sustancial de la compañía permitiendo la participación de inversores anónimos. Ottakringer elabora actualmente 14 cervezas distintas, entre ellas: una bock, una helle, otra dunkle, la Radler, la Fasl Spezial, la Zwickl, la Zwickl Rot,etc.



Cata:
Como comentaba al comienzo del post, la Schnitt es una variedad resultante de efectuar una mezcla de dos cervezas de la propia fábrica, la Ottakringer Helle y la Dunkle.

Graduación: 5,2º.

Aspecto:
De color anaranjado, con un tono que torna a un ambar claro, se trata de una cerveza transparente, con una corona de espuma color crema, y de amplitud media.
 
Aroma:
En los aromas destaca de forma predominante e intensa la malta en detrimento del lúpulo, déjandose notar un poco el tostado de la malta proveniente de la Dunkel, con matices a caramelo, muy sutiles y agradables que complementan el conjunto. Como he comentado se trata de una cerveza que en nariz, resulta muy poco lupulizada, ya que apenas hace acto de aparición en el olor.

Sabor:
Sabor muy suave a malta, algo dulzón y acaramelado, con un cuerpo de medio a ligero. De nuevo, en el retrogusto apenas aparece el lúpulo y el amargor, ya que finaliza igualmente con un leve dulzor en el regusto.

Aunque de sabor agradable de entrada, para mi gusto resulta demasiado malteada, y pierde equilibrio en el conjunto, pudiendo llegar a "cansar" el sabor, pasado un rato, si se bebe sola. Mejor si sirve de acompañamiento a una comida.
Se ha de servir fría en torno a los 6ºC y no va mal para acompañar carnes rojas y asados.
 
Nota: 6,75

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Neuschwansteiner, una cerveza en el mejor escenario para los cuentos de hadas

 
El castillo de Neuschwanstein en el corazón de los Alpes Bávaros, muy cerca de la frontera con Austria es un emblemático y precioso lugar como pocos, un castillo de cuento de hadas, que muchos de vosotros habréis visto más de una vez en preciosas fotografías, o si habéis sido afortunados, como un servidor, lo habréis visto en "vivo y en directo". Es uno de los símbolos turísticos de Alemania, siendo quizás el monumento más visitado del país teutón y uno de los lugares más fotografiados del mundo. Precisamente dedicado a tan hermoso castillo existe una cerveza alemana elaborada por la vecina fábrica de cerveza Der Hirschbrau en Sonthofen siendo la fábrica de cerveza más meridional de toda Alemania.


Sobre el castillo:
Neuschwanstein, que significa literalmente en español, la nueva roca del cisne, es probablemente el castillo de estilo neogótico más conocido del mundo.
En el año 1868 se realizaron los primeros bocetos creados por escenógrafos de un castillo idílico, de increibles torres y formas de fantasía, que se construiría para el rey Luis II de Baviera. Ubicado en un enclave de ensueño, entre montañas y bosques, donde comienzan los alpes y cercano al apacible castillo de Hohenschwangau de su padre, presenta influencias arquitectónicas y artísticas de un palacio bizantino, y en algunos otros aspectos quiere ser una copia de Versalles.

El castillo no fue concebido como una residencia real, donde llevar a cabo recepciones, y que frecuentara la corte, sino más bien un romántico lugar de retiro. Aquí se refugiaba Luis II de Baviera, al que apodaron el rey loco, en su mundo idílico e imaginario, inspirado por los poemas de la Edad Media, las leyendas de Sigfrido y las óperas de Richard Wagner, a quien el rey dedicó el castillo. En las numerosas salas del castillo se pueden apreciar las influencias de los mitos alemanes que inspiraron a su vez a Wagner, para componer gran parte de sus obras. Además el castillo ha continuado siendo a su vez fuente de inspiración a otros creadores, como por ejemplo a Walt Disney, a la hora de idear el castillo de la bella durmiente, que aparece en la película basada en el famoso cuento, y que preside el centro de cada parque temático de Disney.

Sobre la cervecera:

Fue el Sr. Hans Pabst, conocido como Hisrchwirt (el tabernero del ciervo) quien en 1657, recibe la concesión, previo pago, para fundar una fábrica con derecho a elaborar cerveza. La conocida a partir de entonces, como la cervecería del ciervo fue adquirida por el Sr. Josef Anton Höss en 1859 junto con todas sus propiedades. Desde aquel año la Familia Höss es a quien ha pertenecido la fábrica Der Hirschbrau. La fábrica sufrió daños durante la primera guerra mundial a causa de una bomba que destrozó la fábrica prácticamente por completo, pero fue reconstruida posteriormente, evolucionando especialmente a partir de los años 50, incorporando sucesivos medios de producción cada vez más sofisticados, adquiriendo cada vez mayor relevancia en el panorama cervecero de la región.


Desde hace varios años, está fábrica situada en un paraje idílico de Baviera, tiene la licencia para elaborar la cerveza en honor del castillo de Neuschwanstein.
Dentro de la amplia gama de cervezas típicas bávaras, otras cervezas destacables producidas por la misma compañía, son: Holzar, Allgauer Huttenbier, Dunkler Hirsch, Maibock, Hirsch Gold, Weisser Hirsch, Doppel Hirsch, etc. Algunas de ellas son vendidas en packs de varias botellas con preciosas etiquetas, que me recuerdan en parte a la imagen ofrecida por la canadiense Unibroue. Tuve la oportunidad de adquirir uno de estos packs, del que conservo aún las atractivas botellas de tapón mecánico. La cerveza protagonista del post de hoy, sobre la que comento la cata es la Newschwansteiner.

Cata:
Alcohol:4,7º
Aspecto:
De color amarillo pálido en tono pajizo, con una corona de espuma de amplitud media y mediana duración. Apreciablemente carbonatada.
Aroma:
De aroma limpio, destaca claramente el olor a pan y  las maltas propias de las cervezas pilsen,  y a los típicos lúpulos alemanes, entre los que destacan los conocidos Hallertau.
Sabor: Altamente refrescante, ligera, de cuerpo liviano a medio, claramente malteada y muy fácil de tomar. Destaca el dulzor de las maltas empleadas, y con un ligero amargor para balancear, proporcionado por el lúpulo. Aparecen matices cítricos y picantes. Finaliza con un regusto seco y poco duradero.
Ideal para tomar en cualquier momento. Suele acompañarse de platos variados de carne, especialmente de cerdo y pollo.

Nota: 7/10